Blog de seguridad y defensa
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jueves, 26 de marzo de 2009

Sin estrategia nacional ergo Kosovo.


Para el que conozca en profundidad la historia balcánica reciente -y recalco "en profundidad"-todo esto de Kosovo, los fondos y las formas, no resulta más que un hilarante capítulo más de la tramoya incoherente con la que llevamos actuando en los Balcanes desde 1995. Un cúmulo de despropósitos que España ha conseguido llevar al rídiculo gracias a su maldito y ya legendario ensimismamiento. Ese ensimismamiento que nos impulsa a interpretar todo lo acontecido desde la miope contemplación de nuestros propios ombligos. Ese pertinaz e inculto ensimismamiento que, de vez en cuando, hace que me avergüence profundamente de la nación en la que vivo.

Mientras
nosotros andamos aquí con nuestras cuitas intestinas habituales -y la ya tradicional idiocia política imperante campa a sus anchas entre salones, despachos, interpelaciones y moquetas-, las sirenas antiaéreas sonaron anteayer en toda Serbia para recordar el décimo aniversario del inicio de los bombardeos aéreos de la OTAN en 1999 sobre su territorio . Bombardeos que causaron más de 3.000 muertos y que pusieron fin al dominio serbio sobre Kosovo. Bombardeos intensivos que fueron llevados a cabo por aviones que en sus alas llevaban, entre otras banderas, la española.

Era 1999, gobernaban en España otros que ahora son oposición, y la oposición de entonces es el hoy partido gobernante; el hoy Alto Representante de la UE era Secretario General de la OTAN y tanto CiU como CC y el PNV aplaudían con entusiamo al unísono la caída de las bombas de racimo que Javier Solana ordenó lanzar sobre la entonces RFY (Serbia+Montenegro+Kosovo). Todo ello pese a que en ese momento no había ningún respaldo "legal" de NNUU para la operación. Sí, así fue. En Kosovo se entró sin respaldo alguno de NNUU. Es más, nosotros, los pacíficos españoles, bombardeamos un estado soberano, la República Federal Yugoslava, con nuestros aviones de combate sin que hubiese intermediado agresión previa alguna por su parte. Hoy esto nos parecía impensable.

Para los españoles que en esa primavera del 99 estaban en una misión también de la OTAN en Bosnia i Herzegovina, SFOR, ( y más concretamente en zona serbia de BiH), aquello supuso un problema tremendo. Después de llevar 4 años intentando ganarse a la población serbia de Bosnia en una supuesta "misión de paz", nuestros aviones bombardeaban a los serbios de Montenegro a apenas 20 km de la ciudad bosnio-serbia de Trebinje. Cuando los habitantes serbo-bosnios de la zona lo supieron, cargaron, lanzaron granadas y dispararon contra todo aquel que tuviese algo que ver con la OTAN y por supuesto con España. Las unidades, las ONGs, la NNUU, la OSCE y todo aquello que oliese a "internacional" se tuvieron que replegar a las bases y encerrarse hasta que se pasaron los bombardeos. Aquel fue otro divertido y poco conocido episodio de nuestras "operaciones de paz" en el exterior.

La localidad serbo-bosnia de Trebinje. Al otro lado de estos montes aviones españoles bombardeaban Montenegro mientras a este lado nuestras fuerzas estaban en "misión de paz".

Por eso entenderan que todo esto de las legalidades internacionales, de las independencias, de la coherencia en materia diplomática y del uso de las FAS como herramienta de la acción exterior del estado me suena a la más absoluta y ridícula farsa. Cuando los que apelan a ella son los "pacíficos" y "legales" socialistas o cuando la santifican los "guerreros" y "leales" populares. Una profunda y singular farsa que utilizan a conveniencia unos y optros para sus miserias morales e intelectuales.

Lo que allí empezó con aquellos bombardeos un gobierno del PP -jaleado por todos- al amparo y bajo mando del socialista Solana, estaba claro que acabaría con la secesión kosovar antes o después. Si hubo entonces un error de cálculo al decidir participar o fue simplemente incapacidad prospectiva, no lo sabremos nunca. El Sr. Piqué hace tiempo que admitió lo primero.

Lo que ahora ha hecho un gobierno del PSOE retirándonos de la misión de la OTAN KFOR, mostrando miedos secesionistas internos párvulos, y confundiendo los Balcanes con un Kosovo que ni siquiera Serbia está ya dispuesta a defender, sólo ha servido para dejarnos utilizar por Rusia como una cuña más en su empeño de desactivación de la Alianza Atlántica. España, supuesto peón ilustre de las blancas, se ha dejado utilizar como peón de las negras en la partida de ajedrez que Rusia libra con la OTAN en la esquina balcánica del tablero. Y dudo que haya alguna contrapartida energética jugosa que enjuague semejante traición.

Por todo ello es por lo que este observador ni comparte la forma ni comparte el fondo de lo que estamos haciendo. El fondo ha sido un desopropósito trás otro desde 1999. La forma ha sido desgraciada, oportunista, injustificable e incomprensible. Un tremendo error. Errores que son posibles gracias a que este país no tiene -ni se espera- una Estrategia Integral de Seguridad y Defensa definida y conocida, una estrategia escrita y pública que obligue a nuestros párvulos gobernantes a no improvisar y a ceñirse a un guión meditado, acordado en el medio y largo plazo, y por el que nos puedan entender e interpretar nuestros socios y aliados.

Con todo, nuestra postura entre dos aguas -el no reconocimiento del estado kosovar y la simultánea permanecia en la fuerza KFOR- he de reconocer que nos había colocado en una buena posición estratégica. Nos acercaba en espíritu a Serbia y Rusia pero nos mantenía solidariamente unidos a nuestros aliados más estrechos -UE y EEUU- de facto. Incluso sobre el terreno era útil nuestra posición para la misión internacional pues la población serbo-kosovar nos respetaba y prefería que sus enclaves fuesen protegidos por tropas españolas antes que por tropas de cualquier otro país de la OTAN que ellos señalaban como traidores a sus intereses y responsables de sus desgracias -léase franceses, italianos, alemanes, británicos y estadounidenses-. Pero finalmente todo ello se viene abajo con nuestro absurdo repliegue unilateral.

La abadesa Anastasia y la hermana Euphemia son protegidas por fuerzas francesas tras el ataque al monasterio ortodoxo de Devic (Kosovo) en 2004.

Nuestra
política exterior hace años que es un barco sin rumbo claro; un barco que unas veces abandona las aguas europeas para adentrase en las aguas norteamericanas sin mirar atrás y al poco tiempo vira en redondo y abandona las mismas calmadas aguas europeas para navegar a toda máquina hacia las gélidos mares rusos. Entenderan que de este modo el resto del tráfico internacional marítimo se aparta ante la visión de semejante buque sin gobierno. Desgraciademente con ello estamos retornando a lo peor de la España del siglo XIX.

Afortunadamente aún quedan en España algunos destellos de vida inteligente. Todavía se pueden leer algunas opiniones expertas discordantes y algunas críticas justificadas y autorizadas entre el vociferio generalizado.

Espero que sepan disculpar el tono duro de esta entrada, ya dije en "De vehículos de patatas y estados nonatos fallidos" que cualquier asunto relacionado con los Balcanes lo único que me produce es que se me suba el nublao a la cabeza, como a Pérez Reverte. Se me hincha la vena oigan, qué le voy a hacer.

Hablando de Pérez Reverte, del putiferio nacional y los nublaos que se me suben a la cabeza de vez en cuando, recomiendo no perder detalle de "Treinta y seis aguafiestas". Los detalles de mi interés sobre este asunto ya los relaté hace tiempo en este observatorio.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Paz y Reconstrucción en Afganistán bajo el mandato de NNUU.

Me imagino que, ahora que las aficiones aclaman a sus delanteros para la final electoral que se avecina, no toca hablar de lo que ocurre en Afganistán. Ya dije que "la política es la continuación del futbol por otros medios"; la realidad es que a veces es "la continuación de la mentira poor otros medios".

Yo de todos modos persevero antes de que la competición no deje aire respirable.

En este video las operaciones de paz y reconstrucción de ISAF en Afganistán.

martes, 28 de agosto de 2007

Postal para Bardají.

Estimado Señor Bardají:

Mi paciencia con Vd. se ha agotado. Su desorientación tendenciosa -cada vez más habitual- exhibida hoy en “Misiones de paz y guerra” para GEES, es profunda. Me da la impresión de que no sabe ni por donde anda. Parece que antes de dedicarse a esto de la estrategia, cubría deportes en algún periódico local.

Si quiere saber de hostigamientos a las tropas, de cascos azules españoles muriendo a manos de pacos urbanos, de insurgentes, de facciones y de medios militares de los 70 debería revisar sus notas –si es que tiene- sobre Bosnia y Herzegovina en los años que fueron del 92 al 95. Hubo muchos tipos y muchos tiempos de años de plomo.

En la foto Teniente paracaidista español, disfrazado de casco azul, habla por un PRC 77 en Mostar (1994); esta foto encabezaba la entrada “¿Misiones de paz u operaciones bélicas?”, la inaugural de este blog.

P.S. Por favor, si algún lector tuviere contacto con el aludido que le remita, junto con esta amistosa postal, el agradecimieno de todos los que allí sirvieron como casco azul.

lunes, 6 de agosto de 2007

Batallas olvidadas y guerras desinformadas.

Excelente reportaje el de Antonio Jiménez Barca titulado “La batalla invisible” sobre la batalla de Trafalgar. Ameno, preciso y muy bien enfocado. Quizás alguien debería tomar nota de algunas pinceladas que da, y remediar de una vez la invisibilidad de aquella batalla.
A mí, su lectura me ha hecho recordar que ninguna nación se libra de los zarpazos de la historia, pero que, probablemente, lo que diferencia a las grandes naciones de otras con menos suerte es que por muy salvaje que haya sido el zarpazo, tarde o temprano, se levantan y caminan. España sufrió este golpe -de la Pérfida Albión con Napoleón ejerciendo de mamporrero- y otros más graves –el más brutal nos lo dimos nosotros solos- y sin embargo aquí seguimos, caminando mejor que peor en el siglo XXI.
Con esto nadie debería concluir que podemos instalarnos en la despreocupación ni en el todo cabe porque tarde o temprano nos recuperaremos de cualquier vicisitud que suframos. La intrahistoria de generaciones enteras se convierte en pesadilla vivida a causa de hechos-a veces aparentemente insustanciales- que son iniciadores de tremendas trampas explosivas, y a veces éstas booby traps no sólo producen serias heridas, a veces conllevan graves amputaciones.



***


No puedo decir lo mismo del articulo “...Y todo sigue igual” de un tal Rubén Cabezas. No sé si es actual o si es ya antiguo y se ha incluido el enlace a propósito de una noticia de ayer, pero yo lo he descubierto hoy con cierta sorpresa. La verdad es que últimamente la calidad de las crónicas y artículos de El Mundo ha bajado bastante –ya hable de ello en “Los persas de ayer y de hoy”-; me imagino que se debe a una crisis estacional, o al menos eso espero.
En esta ocasión el artículo del Sr. Cabezas está lleno de imprecisiones y olvidos –cuando no errores- sobre varios asuntos. Me queda la duda de si los olvidos son intencionados para poder llegar a los juicios de valor a los que apunta o si son fruto del desconocimiento, lo que le lleva a conclusiones incorrectas; en todo caso, y desde mi punto de vista, su artículo no atina demasiado ni en lo objetivo ni en lo subjetivo.
Por mi parte sólo voy a intentar aclarar lo objetivo; a lo mejor, conocido los errores cometidos, el Sr. Cabezas llegaría a otras conclusiones distintas a las que plasma en sus análisis, o no. Vamos por partes:
1. En la Operación “Libertad Duradera”, que parece no gustar al autor, también participó España –decididamente y consensuadamente- con barcos, aviones, hospitales, terminales aéreas y otros apoyos quizás menos confesables. En concreto, desde noviembre de 2001 oficiales españoles trabajaron en el Centro de Coordinación de la Operación Libertad Duradera en Tampa (Florida), el Gobierno permitió la entrada de 38 buques en la base naval de Rota (Cádiz) y la escala en las bases de Morón (Sevilla) y Rota de más de 480 aeronaves; a petición del mando norteamericano, el Gobierno decidió el 11 de enero de 2002 añadir a la misión una Unidad Médica de Apoyo al Despliegue (UMAD) del Ejército del Aire en la base aérea de Bagram, 46 kilómetros al norte de Kabul; España también aportó medios aéreos a la coalición internacional, varios C-130 Hércules realizaron misiones de transporte de ayuda humanitaria y tres de estos aviones mantienen –a día de hoy- un destacamento en Manas (Kirguizistán) desde donde participan en el puente aéreo hacia Afganistán. El gobierno autorizó también, para su despliegue en el Océano Índico occidental, la participación de tres buques de la Armada -las fragatas Santa María y Numancia y el buque de aprovisionamiento Patiño- y un avión P-3 Orión de patrulla marítima. Por otra parte, una fragata española participó en la fuerza naval aliada que patrullaba en el Mediterráneo oriental. Fue por acuerdo del Consejo de Ministros de 2 de julio de 2004 como se decidió la finalización de la participación española en esta operación.

En la foto, el buque norcoreano So San siendo asaltado por Infantes de Marina españoles embarcados en la Fragata Navarra (F-85) y el buque Patiño (A-14) en el marco de la Operación Libertad Duradera. El buque tranportaba 15 cuerpos completos de misiles Scud, 15 cabezas de combate convencionales alto explosivo, así como 23 tulvas con ácido nítrico y alrededor de 85 bidones de productos químicos.
2. La operación ISAF no comenzó en el 2003 como afirma el autor. El 20 de diciembre de 2001, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó en su resolución 1386 el despliegue de una Fuerza Internacional en Afganistán con el objetivo de apoyar al recién instaurado Gobierno de Kabul y garantizar la estabilidad de la región. El Consejo de Ministros español aprobó el 27 de diciembre de 2001 la participación española en la misión y un mes más tarde llegó a Kabul el primer contingente español, constituido sobre la base de la Brigada de Cazadores de Montaña Aragón I, de Jaca (Huesca). Por tanto nuestra presencia en Afganistán estuvo, desde 2001 hasta 2004, encuadrada en dos misones distintas.
3. En la actualidad nuestro despliegue no se circunscribe a Herat como se afirma en al artículo, sino que España además de liderar la Base de Apoyo Avanzada y mantener una compañía como QRF (Quick Reaction Force) en Herat, aporta un Equipo de Reconstrucción Provincial (PRT) en Qala i Naw –el cual es el esfuerzo principal de nuestro país en la zona- y diverso personal, tanto en el Cuartel General del Mando Regional de Herat, como en el Cuartel General de ISAF en Kabul. En su reunión del 28 de septiembre de 2006 el Consejo Atlántico autorizó la expansión de ISAF hacia el Este, con efectividad del día 5 de octubre de 2006, con lo que, en la actualidad, todo el territorio de Afganistán se encuentra bajo el paraguas de esta operación.
Ya dije en ni entrada “¿Quiénes son?” que es premisa militar ineludible el conocer exactamente a tu enemigo antes de comenzar a combatir; y que aquí ya llevamos mucho retraso. Pues bien, análisis como el del Sr. Cabezas no contribuyen en absoluto a que nuestros ciudadanos entiendan en qué lucha estamos embarcados, ni siquiera facilita un somero conocimiento de lo que verdaderamente ocurre. No debería un periódico serio como es El Mundo ser tan tremendamente impreciso ni tan, en mi opinión, tendencioso en este asunto, aunque esto segundo es otra historia.
El día que EEUU invocó el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte y España, en solidaridad con el agredido, decidió apoyarle en su contraofensiva atacando Afganistán, se involucró en un combate del que, me temo, desconocíamos casi completamente su dinámica, sus motivaciones y sus intenciones. Desde luego son curiosas las afirmaciones de unos y otros al inicio de nuestra singladura en la Operación Libertad Duradera casi seis años después:
“El presidente del Gobierno, José María Aznar, confirmó anoche que unidades españolas «están ya cumpliendo las misiones que les han sido encomendadas» como miembros de la OTAN en el ataque contra Afganistán. El Presidente Aznar quiso transmitir a los ciudadanos españoles un mensaje de tranquilidad «en el sentido de que todas las medidas han sido adoptadas y de confianza en la seguridad de que el éxito culminará nuestros esfuerzos en la lucha contra el terrorismo». El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, respaldó los ataques estadounidenses y reprochó al Gobierno que no actúe con más agilidad ante lo que calificó como «una acción preventiva» contra el terrorismo internacional. Por el contrario, el coordinador general de IU afirmó que el ataque es «ilegítimo» porque «no responde al derecho internacional». A su juicio, «sólo servirá para provocar una espiral de odio».” EL MUNDO. 8 de octubre de 2001.
No hace falta comentario, todos –excepto alguno- nos embarcamos en aquella operación sin saber muy bien dónde nos llevaba, sin valorar detenidamente sus efectos.
Quizá, si lo hubiésemos valorado adecuadamente, hubiésemos llegado a la conclusión de que moralmente había que hacerlo en defensa de nuestras convicciones, pero nos habríamos ahorrado quizás seis años de paños calientes. Paños calientes que sin meditarlo mucho nos llevaron a Irak, a más Afagnistán y ahora nos han llevado a El Líbano. El simple -pero importante- hecho de apoyar al aliado agredido desencadenó el apoyo incondicional contra el nuevo enemigo babilonio; el simple - pero importante- hecho de contar con el sello de calidad de la ONU desencadenó un despliegue inmediato esta última vez en El Libano. Quizás volvimos a no valorar lo que hacíamos. Los efectos...
Cuando nuestros dirigentes –y los de otros países- dijeron y dicen que iban a luchar contra el ”terrorismo internacional” atacando Afganistán estaban cometiendo como mínimo un error de apreciación, nada tenía que ver esta vez la lucha contra ETA o las FARC, miembros por derecho del club “terrorismo internacional”, con el enemigo al que nos enfrentábamos. No iban a luchar contra tal entelequia, iban a luchar contra una organización extremista islamista que había tomado el poder en un país a través de una guerra subversiva vertical, que había perpetrado un ataque terrorista a la nación más poderosa del mundo “en justa venganza por haber profanado con sus infieles pies los Santos Lugares del Islam” muchos años atrás y que había conseguido formular la causa para hacer estallar la Yihad islamista global.
Éste era- y es- el adversario. Pero ahora seis años más poderoso, seis años más enquistado y seis años más sigiloso. Ese es el enemigo al que se intenta combatir en Afganistán, en Marruecos, en Argelia, en Yemen, en Madrid, en Londres...; porque esta lucha tiene y tendrá muchos frentes abiertos, y a cada uno de ellos habrá que aplicarles soluciones distintas; pero siempre dando buena y veraz cuenta a nuestros ciudadanos.

viernes, 3 de agosto de 2007

Nuestra acción exterior en África.

Ayer ojeé -sin querer- la revista Fuerza Terrestre de MC ediciones y para mi sorpresa encontré un artículo abogando por el recambio urgente de los BMR en nuestro Ejército de Tierra. Una voz más clamando por algo que, de hecho, así había sido planeado hace ya mucho.
Investigando un poco sobre cuales eran nuestros planes sobre el asunto, he encontrado la respuesta en 1997. Transcribo, del diario de sesiones del Senado de 1997 (VI Legislatura, Comisiones. Núm. 143), la respuesta del entonces Secretario de Estado de la Defensa, Sr. Morenés, a pregunta de D. Heliodoro Gallego Cuesta (GPS) sobre las previsiones del gobierno con respecto a la dotación de nuevos vehículos blindados medios sobre ruedas (BMR) a las tropas españolas que desarrollan una misión de paz en la antigua yugoslavia (expediente 681/000502):
“Los blindados BMR entraron en servicio en el Ejército de Tierra en 1978, por lo que prácticamente han consumido su ciclo de vida previsto. Por ello, se ha acometido en territorio nacional el programa de modernización de los BMR, orientado fundamentalmente a mejorar las capacidades de movilidad, protección y supervivencia, con el fin de alargar el ciclo de vida del vehículo hasta la primera década del siglo XXI.”
Pues bien, la primera década del veintiuno se agota y no hay plan alguno de sustitución, ni siquiera estudio previo serio para ello. Entiendo que la industria nacional no puede permanecer al margen de un proyecto de esta categoría, pero creo que hay que establecer prioridades y la seguridad de nuestros soldados sé que lo es para muchos. La venta de nuestras industrias a empresas extranjeras ha tenido indudables ventajas pero tiene este gran inconveniente, ellos no se ven ahora compitiendo en ese segmento con modelo propio en un mercado donde la oferta ya es realmente amplia.


***
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha aprobado el envío de 26.000 cascos azules a Darfur para proteger a la población desplazada y para la pacificación de esta región sudanesa. La fuerza de Naciones Unidas reemplazará, no más tarde del 31 de diciembre de este año, a las 7.000 tropas desplegadas en la zona por parte de la Unión Africana. El secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, calificó de "histórica y sin precedentes" la operación que desplegará Naciones Unidas en Sudán, lo que enviará "una clara y poderosa señal" para ayudar a la población de la región.
Nuestro Ministro de Defensa, Sr. Alonso, ya ha afirmado que España no participará en esta misión “al menos con tropas” –terrestres añado yo-, pero que sí podría apoyar con "recursos, aviones, barcos si es necesario, y material logístico, cualquier misión de esa naturaleza". Evidentemente nuestro Ministro conoce mejor que nadie nuestra incapacidad para sostener más misiones soportadas por el Ejército de Tierra; humana y materialmente –en buena parte culpa de nuestros vehículos tácticos- ya no es posible. Por ello parece lógico que se incline por –si fuera el caso- participar con la Armada, con el Ejército del Aire o con medios sanitarios proyectables, hasta ahora –teóricamente- más descansados o al menos, ahora, disponibles. Aún así tengo mis dudas aunque confío en que se meditarán correctamente los efectos a largo plazo.
También hace bien el Sr. Alonso en recordar el esfuerzo que España está haciendo –casi en solitario- en la ribera atlántica del norte africano (en Senegal y Mauritania principalmente) del cual se beneficia no sólo nuestro país sino toda la Unión.
Yo además añadiría, si se me permite, algunos esfuerzos adicionales al que señala nuestro ministro y que se suman a las razones con las que nos debemos armar ante nuestros aliados para no participar en este despliegue terrestre, a saber:
-El esfuerzo que España lleva haciendo hace tiempo en Marruecos, Argelia y el Pueblo Saharahui en materia de cooperación y desarrollo –las cifras son importantes-.
-Nuestro esfuerzo en condonación de deuda con las naciones africanas más pobres. Este esfuerzo nos ha llevado a ser el país que más lejos ha ido en este asunto.
-Y finalmente, nuestra contribución, ya larga, a misiones de la ONU/UE en África. En la actualidad participamos con observadores militares en dos misiones de la ONU (UNMEE en Eritrea/Etiopía y MONUC en El Congo) y una de la UE (AMIS II en Sudán). Además hemos participado en 10 misiones más –ya cerradas- en el continente (Misión de apoyo a Guinea Ecuatorial, UNAVEM I y II en Angola, UNTAG en Namibia, ONUMOZ en Mozambique, INDIA-MIKE 2000 en Mozambique, UNAMIR en Ruanda, EUFOR RC en RD Congo, MINURSO en El Sahara y ONUB en Burundi).

Es en este último punto donde quiero detenerme como homenaje a muchos compatriotas que han danzado –a veces literalmente- por aquellos mundos de Dios; seguro que a alguno le interesa este resumen –reconozco que es largo- que realicé hace bien poco para otros foros y que es un esbozo de las intrahistorias vividas por algunos de los nuestros.
Pero antes, no quiero pasar por alto –por si algún lector se apea antes- un sentimiento que he tenido al repasar este conjunto de actuaciones político-económico-militares que España ha llevado y lleva a cabo en África, algo que de vez en cuando se me olvida: la gran nación en la que nos estamos convirtiendo -a veces sin querer- con el esfuerzo de todos, con muchos problemas por resolver y con muchos lastres que arrastrar, pero que avanza en el mundo como la España que es.



OPERACIONES EN CURSO:

Sudán. Misión de apoyo de la UE a la Unión Africana en Darfur (AMIS II)
El día 29 de junio de 2005 se desplegaron dos oficiales españoles como expertos en logística en los Cuarteles Generales de Addis Abeba y Jartum y el día 30 de agosto de 2005 se incorporaban a la misión cinco oficiales españoles como observadores militares. Dado el deterioro de la situación de seguridad y las dificultades de apoyo logístico y sanitario de la misión, que se aprecian a partir de octubre de 2005, reflejadas en los informes mensuales del Secretario General de Naciones Unidas sobre Darfur y en los informes clasificados del Estado Mayor de la Unión Europea, por parte de las autoridades españolas se reevaluó la situación de los observadores españoles y se decidió que, dadas las condiciones, no serían relevados al terminar el compromiso de su despliegue por seis meses. El 3 de febrero de 2006 España informó de ello a la Unión Europea y los observadores militares españoles regresaron a territorio nacional el pasado 1 de marzo de 2006. La misión de apoyo continua, aunque se ha reducido el personal de apoyo y se está reevaluando un nuevo despliegue. En la misión continúan dos oficiales españoles como expertos en logística y personal integrados en los Cuartel Generales de Jartum y Addis Abeba.
Misión de NNUU en ETIOPÍA y ERITREA (UNMEE)
Establecida por resolución 1320 (2000) con el mandato de verificar los acuerdos alcanzados y vigilar la zona desmilitarizada entre ambos países. En esta misión, desde septiembre de 2003, participan militares españoles. Tras diversas reorganizaciones y ante los problemas de despliegue de los observadores en Eritrea, se varió el centro de gravedad de los observadores y su número, pasando España a aportar 3 observadores militares. Los problemas para los movimientos y verificación de los acuerdos continúan por parte de Eritrea y Naciones Unidas ha decidido reducir su misión en la zona y está reevaluando su despliegue.

Misión de NNUU en la República Democrática del Congo (MONUC)
Establecida por resolución 1279 (2001) con el mandato de verificar la retirada de tropas extranjeras del territorio de la RD del Congo, facilitar la desmilitarización de los grupos rebeldes, verificar los acuerdos de desarme y apoyar el proceso de desarme, desmovilización y reintegración de los grupos armados y la celebración de elecciones libres. Desde noviembre de 2001 se participa con dos oficiales españoles en la misión asignados a diversos equipos. La misión ha sido prorrogada y ampliada en diversas ocasiones y en la actualidad cuenta con más de 17.000 efectivos de diferentes países, siendo la misión de Naciones Unidas con mayor número de efectivos desplegados.


OPERACIONES FINALIZADAS:

Guinea Ecuatorial. Misión de cooperación bilateral (1979-1989)
La más desconocida de nuestras misiones exteriores y en la única que hemos tenido que lamentar bajas -militares- en África. El 2 de enero de 1987 se estrellaba el Aviocar T12-B-32 muriendo 22 personas -11 guineanos y 11 españoles, la mayoría religiosos y monjas al servicio de la cooperación e incluidos los tres tripulantes-.
La misión que implicaba medios y recursos de muchos tipos consistía en ayudar a los guineanos en su proceso descolonizador y de modernización, pero lo cierto es que fue un fracaso por muchos motivos.
Sáhara Occidental. MINURSO. 1999.
A petición de la ONU, participaron dos Oficiales españoles como expertos en el conocimiento del terreno y de la población. Su misión consistió en ayudar a otros observadores que allí se encontraban a moverse por el territorio y a elaborar el censo a partir del cual se pudiera llevar a cabo las elecciones de autodeterminación del territorio. Los oficiales españoles permanecieron allí 20 días apoyando a la misión.
UNAVEM I (Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Angola)
Se trata de la primera participación española en una operación de paz de las Naciones Unidas. UNAVEM se crea en diciembre de 1988, una vez el Consejo de Seguridad aprueba la Resolución 626 para "verificar el re despliegue hacia el norte, en una primera fase, de las tropas cubanas allí establecidas y, posteriormente, la retirada total de dichas tropas de todo el territorio de la República de Angola".
El 23 de diciembre de 1988, el Secretario General hizo la petición formal al Gobierno español, con lo que esta fecha puede considerarse como histórica en cuanto a la participación española en este tipo de misiones. Aunque el comienzo oficial de la misión es el 1 de abril de 1989 (hasta entonces sólo hubo dos equipos de verificación en el puerto y aeropuerto de Luanda), desde enero de ese año comienzan a desplegar oficiales de 10 países -incluida España- a razón de 7 por país (en enero de 1990 se reduciría a 6 oficiales por país).
En abril, se crean 5 nuevos equipos de verificación, tres fijos en Cabinda, Lobito y Namibe, y dos móviles para verificar la retirada entre los paralelos 13 y 15. La misión finaliza en julio de 1991 pero, con la firma del acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de UNITA, se prolongaría y enlazaría con un nuevo mandato, que dará lugar a una nueva misión: UNAVEM II, que se comenta a continuación.
UNAVEM II (Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Angola)
El 31 de mayo de 1991, gracias a los buenos oficios de Portugal, y teniendo como observadores a Estados Unidos y la Unión Soviética, los representantes del Gobierno angoleño, del Movimiento para la Liberación de Angola (MPLA) y del grupo de oposición de la Unidad Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), firmaron los Acuerdos de Paz de Estoril, poniendo fin a 16 años de guerra civil. Tras la retirada de las tropas cubanas (UNAVEM-I), se solicitó a las Naciones Unidas la ampliación de su presencia en Angola, por lo que a finales de mayo de 1991 se aprobaba la Resolución 696, en la que se otorgaba un nuevo Mandato a la Misión de Verificación de las Naciones Unidas para Angola, por el que se debía "verificar un efectivo alto el fuego y supervisar la actuación de la policía angoleña durante el proceso de transición". Trescientos cincuenta observadores militares de 24 países (15 de ellos españoles) desplegaron en las 50 áreas de reagrupamiento y 12 puntos críticos establecidos en los Acuerdos para la Paz. Noventa policías y otros 160 funcionarios civiles internacionales y locales pasaron también a formar parte de la misión.
Aunque estaba previsto que la duración de UNAVEM-II fuera de 17 meses, por lo que se esperaba su finalización tras las elecciones presidenciales y legislativas del 29-30 de septiembre de 1992, los problemas acontecidos como resultado de las elecciones, obligaron a las Naciones Unidas a prolongar la misión. España, al igual que otros países, inicialmente redujo su presencia en la zona para dar por finalizada la participación en diciembre de 1993.
UNTAG (Grupo Naciones Unidas de Asistencia a la Transición en Namibia)
Testigo del nacimiento de una nueva nación, UNTAG surge tras casi 25 años de gestiones diplomáticas internacionales para lograr la libertad y la paz para la última colonia africana. El denominado Grupo de Ayuda a la Transición en Namibia se estableció como consecuencia de las Resoluciones 435 (1978) y 632 (1989), para ayudar al Representante Especial del Secretario General a "asegurar la rápida independencia de Namibia a través de elecciones libres e imparciales bajo el control y supervisión de Naciones Unidas". Desde el 1 de abril de 1989 hasta el 21 de marzo de 1990, 4.500 oficiales de 50 países, - entre ellos España -, personal civil y supervisores de policía, hasta un total de casi 8.000 personas, realizaron una de las labores más elogiadas de la historia de las Naciones Unidas. La misión se inició el 3 de marzo de 1989, con la solicitud a España para que aportara una unidad aérea autónoma, y hasta 150 militares de todas las graduaciones. La aportación inicial española consistió en ocho aviones de transporte ligero "Aviocar", a los que en noviembre de 1989 se sumó un Hércules C-130. En el cuartel general de UNTAG, en Windhoek, prestaron su servicio 4 jefes y oficiales de Estado Mayor del Ejército del Aire español, uno de los cuales fue designado Jefe del Estado Mayor Aéreo.
ONUMOZ (Misión de las Naciones Unidas en Mozambique)
Naciones Unidas venía tratando de alcanzar una situación estable en Mozambique bajo sus auspicios y los buenos oficios de varios países. El 4 de octubre de 1992 se alcanzó en Roma un acuerdo de paz entre los grupos enfrentados, Frente de Liberación de Mozambique (FRELIMO), actualmente en el Gobierno, y Resistencia Nacional Mozambiqueña (RENAMO), grupo guerrillero en la oposición. El conflicto de Mozambique, derivado del proceso descolonizador, era similar al de Angola, por lo que tras el fracaso parcial en UNAVEM-II, NNUU contaba con una buena experiencia para no incurrir en los mismos fallos. Por ello, y como primera gran diferencia, se aprobó una operación de una envergadura muy superior a la de Angola, ya que se desplegaron en torno a los 7.500-8.000 hombres. De acuerdo a la Resolución 797/92, su duración prevista era hasta el 31 de octubre de 1992, pero los lógicos retrasos de este tipo de operaciones ha hecho que su duración haya excedido algo más de un año de lo previsto.
La participación española máxima fue de 21 observadores militares que se integraron en el Componente Militar de esta compleja operación, y se desplegaron en las tres regiones en que se dividió el territorio de Mozambique a efectos operativos, así como en el Cuartel General en Maputo. Posteriormente, se incrementó con una participación policial. Tras las elecciones de octubre de 1994, se constituyó un nuevo Gobierno y se dio por finalizada la operación, que en líneas generales ha constituido uno de los éxitos de las NNUU.
Mozambique (Operación India-Mike 2000)
Tras las graves inundaciones que asolaron Mozambique a principios del año 2000, el gobierno español decidió el envío urgente de un contingente de ayuda a la zona para cooperar con la evacuación de las zonas devastadas e impulsar la atención sanitaria. Esta Unidad se desplegó desde el 8 de marzo al 3 de abril, dejando las instalaciones sanitarias en la zona bajo la gestión de diversas ONG y del gobierno mozambiqueño.
En grandes líneas, la unidad estaba compuesta por 3 helicópteros de transporte medio para realizar evacuaciones y distribución de ayuda, una unidad sanitaria de campaña con capacidad para atención externa, 50 camas de hospitalización y 2 quirófanos, y una Unidad de evaluación de daños y cooperación cívico militar (CIMIC) para el apoyo a la distribución de ayuda. En total 152 hombres participaron en la operación realizándose 4.923 asistencias médicas, más de 4.000 vacunaciones y 56 intervenciones quirúrgicas, y distribuyendo 294 toneladas de ayuda humanitaria.

UNAMIR (Misión de las Naciones Unidas en Ruanda)
La participación española en esta misión se deriva de los trágicos acontecimientos posteriores al estallido de la violencia generalizada en Ruanda en abril de 1994.
Además del envío de ayuda humanitaria con medios del Ministerio de Defensa, coordinada por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI) del Ministerio de Asuntos Exteriores, en apoyo de organizaciones no gubernamentales españolas, se respondió afirmativamente a la solicitud de las NNUU de participar con un avión de transporte. En consecuencia, a mediados de 1994 un avión CN-235 con 20 hombres del Ejército del Aire se incorporó a esta misión, por un período de seis meses.
Dadas las condiciones de inseguridad y ausencia de infraestructuras en Ruanda, el destacamento español operó desde Nairobi (Kenia), realizando vuelos tanto a Kigali como a los campos de refugiados en Zaire y otros países de la zona. Esta participación finalizó a finales de marzo de 1995.
ONUB ((Misión de las Naciones Unidas en Burundi)
El proceso de negociaciones entre el gobierno de Burundi y diversos grupos rebeldes que comenzó con la Firma del Acuerdo de Arusha en agosto de 2000 ha finalizado con la firma de un acuerdo en mayo de 2004. La ONU estableció entonces esta misión que finalizó en julio de 2005.
República Democrática Congo. Operación E/C. EUFOR (UE)
Esta operación consistió en el despliegue de un contingente de refuerzo de EUFOR en RDC durante la primera y segunda rondas electorales celebradas en julio y noviembre de 2006 para contribuir con MONUC a crear un ambiente seguro durante el proceso electoral. Finalizó con éxito en noviembre de 2006.

miércoles, 11 de julio de 2007

Advertencias y más advertencias...

Muchos analistas lo advertían, la situación en Pakistán se está volviendo insostenible.
Ya es tarde. Le han dado al avispero lo que en rugby se conoce como "patada a seguir".
Una “patada a seguir” significa que se le da una patada a ese balón histérico que parece un platillo volante que ha engordado, y todo el mundo se pone a correr detrás. Lo malo de las "patadas a seguir" es que, dadas las formas del balón, mientras éste vuela se aleja claramente de nuestros dominios proporcionandonos un respiro -un alivio de presión- pero en cuanto toca suelo su bote es impredecible.
Las consecuencias en Pakistán y por añadidura en Afganistán -donde tenemos tropas-son impredecibles. La advertencia no fue muy útil.
Abdul Rashid Ghazi, líder islamista

Todos lo vienen advirtiendo, la yihad global se endurece y se extiende en el Magreb y casi con toda seguridad va pronto a llamar a nuestra puerta, o para ser más exacto a dos puertas que tenemos en África.
La tunecina Khadija Mohsen-Finan, investigadora del Instituto Francés de Relaciones Internacionales afirmaba a principios de 2007 que el Grupo Salafista de Predicación y Combate (GSPC) "Se convierte en un grupo transnacional".
El GSPC poco después anunció que se renombraba para ser conocido desde entonces como Al-Qaeda en el Magreb Islámico lo cual confirmaba que se había adherido a la primera red de Al Qaeda.
El 9 de enero de 2007, a poco de anunciar ese cambio en su denominación, se pronunciaba así:
“abrazamos la yihad para cumplir con un precepto divino ineludible que se nos impuso desde la caída de al-Andalus y la venta de Palestina, y desde que nos dividieron las fronteras que inventaron los invasores”. Apenas una semana antes, su máximo dirigente se había dirigido solemnemente a los musulmanes argelinos también como “nietos de Tarek ben Ziyad” e “hijos de Yusuf bin Tashfin”.
Yusuf Bin Tashfin fue el emir almorávide que aglutinó los reinos de taifas peninsulares para incorporarlos a su dominio norteafricano y en 1086 combatió victoriosamente a las tropas de Alfonso VI de Castilla.
Pues bien parece que los atentados que se han producido en los siete primeros meses del año en Marruecos, Argelia, Túnez y Egipto lo confirman: Al Qaeda tiene ya conformada una infraestructura operativa extensa en el Magreb bajo su directo control que está dispuesta para atacar y recuperar Al Andalus.
Por si esta afirmación pareciese circunstancial, hay que recordar que en el mes diciembre de 2006 Al-Yasira difundió extractos de otro mensaje de Ayman al Zawahiri, en el cual explicita por enésima ocasión que los objetivos de la yihad global en curso son, por una parte, recuperar las tierras que históricamente fueron musulmanas y, por otra, la formación de un califato islámico de acuerdo con la sharía o ley islámica, se supone que en la versión rigorista que es propia del salafismo yihadí. Además, acusaba vehementemente a Naciones Unidas de legitimar con su Carta la ocupación de lo que considera territorios históricamente musulmanes por parte de Gobiernos no musulmanes y de obligar a que los países que pertenecen a dicho organismo internacional reconozcan y acepten, entre otras, “la ocupación española de Ceuta y Melilla”.
En febrero de 2007, Ayman Al Zawahiri reiteraba esa fijación suya con al-Andalus como parte de los objetivos últimos de la yihad global. En esta ocasión lo hizo tras una referencia a la evolución de los grupos y organizaciones yihadistas en el espacio del Magreb. Mostraba su respaldo a los “leones” que batallan en esos denominados márgenes occidentales del islam y añadía:
“pido a Alá que os conceda que mantengáis vuestros pies firmes para obedecerle y que os conceda su ayuda y su victoria, y así liberéis el Magreb islámico e icéis el estandarte de la yihad para que ondee victorioso sobre su tierra, y que Alá os conceda el favor de pisar pronto con vuestros pies puros sobre el usurpado al-Andalus”.

Fernando Reinares apunta en su ARI Nº 33/2007 de fecha 8/03/2007:
“Estas y otras citas belicosas sobre al-Andalus no son, es cierto, una novedad en el discurso fundamentalista que subyace al terrorismo global. Abdullah Azzam, mentor ideológico de Osama bin Laden durante la guerra que enfrentó a los muyahidín y los ejércitos soviéticos en Afganistán, promotor luego de la yihad defensiva en otras zonas del mundo, ya a finales de los ochenta mencionaba expresamente a al-Andalus entre las tierras que fueron musulmanas y deben recuperarse. Adalides religiosos muy influyentes entre los seguidores de al-Qaeda tanto en países norteafricanos como europeos, casos de Abu Qutada y Mohammed Fazazi, han hecho frecuentes menciones al retorno de al-Andalus bajo dominio islámico. La misma idea es recurrente en no pocos documentos de orientación neosalafista incautados en operaciones policiales desarrolladas en territorio europeo desde hace años, así como en foros privados de Internet donde la noción de una campaña yihadista en al-Andalus se asocia habitualmente con expresiones de venganza hacia España. Incluso los terroristas que reclamaron la autoría de los atentados del 11 de marzo se presentaban como “brigada en al-Andalus” y a fines de ese mes grabaron un vídeo en el que afirmaban: “continuaremos nuestra yihad hasta el martirio en la tierra de Tarek ben Ziyad”. Pero es la frecuencia y agresividad con la que últimamente se evoca al-Andalus desde el directorio mismo de al-Qaeda lo que resulta inquietante en una perspectiva española. “
Y en las conclusiones que formulaba decía:
España es hoy más blanco de al-Qaeda que antes de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Incluso es probable que nuestro país sea ahora más blanco del terrorismo internacional que nunca antes y, por la naturaleza de los indicadores que lo ponen de manifiesto, en modo alguno se trata de una situación pasajera. “
“Estas y otras preocupantes circunstancias podrían tener consecuencias para la seguridad nacional tanto a corto como sobre todo a medio y largo plazo, al producirse alteraciones en la modalidad de posibles nuevos actos de terrorismo internacional, siendo ahora más verosímil de cuanto lo era hace dos o tres años que se perpetren en España atentados suicidas o contra blancos altamente simbólicos y dotados de considerables medidas de protección.”

“A lo largo de los últimos tres años se ha avanzado mucho en la adaptación de nuestras estructuras nacionales de seguridad ante los desafíos que plantea el terrorismo yihadista. Ahora bien, puede que la amenaza que al-Qaeda, su extensión regional en el Magreb y otras organizaciones yihadistas procedentes del sur de Asia o de Oriente Medio pero con conexiones en nuestro país suponen para ciudadanos e intereses españoles esté evolucionando a una cadencia no suficientemente compensada por los esfuerzos antiterroristas y contraterroristas“.

Quizás cabe decirlo más alto y más veces, pero creo que no es fácil decirlo más claro.
Es urgente que se revise nuestra estrategia global de seguridad, desde la que es hasta la que puede ser para –de manera consensuada- acordar una que sea global, estable, eficaz y que afronte de manera conexa la amenaza que está y que más pronto que tarde va a llamar de nuevo al timbre de nuestra realidad.
Me temo que de nada sirven las advertencias ahora-como no valieron antes-; la realidad de muchos está en otros asuntos, quizá no menos importantes, pero de los que no dependen la vida de nuestros conciudadanos.

martes, 3 de julio de 2007

¿QUIÉNES SON?

“Yo necesitaba para mi vida personal orientarme
sobre los destinos de mi nación, a la que me sentía
radicalmente adscrito”. “Yo necesitaba sin remisión
ni demora aclararme un poco el rumbo de mi país
a fin de evitar en mi conducta, por lo menos,
las grandes estupideces” .
José Ortega y Gasset
(prólogo a la 2ª edición de “España invertebrada”. 1934).


En la serie de preguntas que quiero responder -y cómo paso lógico posterior a la ya planteada de ¿qué estamos luchando?- creo que se encuentra la cuestión de ¿con quién estamos luchando?
Ante esta pregunta cualquier observador avezado puede contestar rápidamente que “ellos” son los integrantes de lo que el Ministro Alonso ha denominado el “yihadismo internacional”. Parece obvio, pero hasta hace poco no lo era tanto.


Esta afirmación de nuestro Ministro de Defensa ya es un salto cualitativo importante. Hasta ahora – en la versión oficial de todos- se culpaba al “terrorismo internacional” sin determinar. Por fin un portavoz oficial del gobierno español- de éste y de los anteriores- reconoce que “el terrorismo” indeterminado –técnica empleada y no sujeto de la acción- no es el culpable.
Quizá –una vez asumido por nuestros dirigentes- es la hora de detallar y completar nuestra
Revisión Estratégica de la Defensa y darle nombre a ese “terrorismo exterior” indeterminado que forma parte del “conflicto asimétrico”, ese “fenómeno nuevo al que se enfrentan los ejércitos tradicionales”.
Quizá es el momento de completar y coordinar las operaciones militares con otras acciones de ámbito distinto para lograr una estrategia global de lucha contra el yihadismo internacional coordinada con nuestros aliados.
A lo mejor cabría decir que el extremismo islamista transnacional ha emprendido una “guerra subversiva global” en la que van a intentar extender su acción heterogéneamente de forma horizontal (más países) y vertical (dentro de los países) para intentar alcanzar el poder en todos aquellos lugares donde atisben la más mínima posibilidad de iniciar la insurrección y que mientras se lo impidamos desplegando “fuerzas de paz” o “fuerzas de guerra” en lo que ellos consideran su “Patria Islámica” -incluida Al Andalus e Israel- nos atacaran donde, cuando y como puedan.
Ahora que estamos fuera de Irak, algunos miembros de la izquierda española -y por contraposición permanente algunos de la derecha- ya no entienden el porqué de los insidiosos ataques si nosotros ya dijimos "no a la guerra" e impulsamos la Alianza con su civilizacción. Se debaten desconcertados buscando las causas y los responsables. Deberían atender a lo dicho y hecho por éste país en el pasado e intentar verlo desde el otro lado de la colina.
Es premisa militar ineludible el conocer exactamente a tu enemigo antes de comenzar a combatir; aquí ya llevamos retraso, el día que
EEUU invocó el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte y España, en solidaridad con el agredido, decidió apoyarle en su contraofensiva atacando Afganistán, se involucró en un combate del que, me temo, desconocíamos casi completamente su dinámica, sus motivaciones y sus intenciones.
Son curiosas las afirmaciones de unos y otros al inicio de nuestra singladura en la Operación Libertad Duradera –en la que participamos de 2001 hasta 2004- casi seis años después:

El presidente del Gobierno, José María Aznar, confirmó anoche que unidades españolas «están ya cumpliendo las misiones que les han sido encomendadas» como miembros de la OTAN en el ataque contra Afganistán.
El Presidente Aznar quiso transmitir a los ciudadanos españoles un mensaje de tranquilidad «en el sentido de que todas las medidas han sido adoptadas y de confianza en la seguridad de que el éxito culminará nuestros esfuerzos en la lucha contra el terrorismo».
El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, respaldó los ataques estadounidenses y reprochó al Gobierno que no actúe con más agilidad ante lo que calificó como «una acción preventiva» contra el terrorismo internacional.
Por el contrario, el coordinador general de IU afirmó que el ataque es «ilegítimo» porque «no responde al derecho internacional». A su juicio, «sólo servirá para provocar una espiral de odio». EL MUNDO. 8 de octubre de 2001.

No hace falta comentario, todos –excepto alguno- nos embarcamos en aquella operación sin saber dónde nos llevaba, sin valorar detenidamente sus efectos.
Quizá, si lo hubiésemos valorado adecuadamente, hubiésemos llegado a la conclusión de que moralmente había que hacerlo en defensa de nuestras convicciones, pero nos habríamos ahorrado quizás seis años de paños calientes. Paños calientes que sin meditarlo mucho nos llevaron a Irak, a más Afagnistán y ahora nos han llevado a El Líbano. El simple -pero importante- hecho de apoyar al aliado agredido desencadenó el apoyo incondicional contra el nuevo enemigo babilonio; el simple - pero importante- hecho de contar con el sello de calidad de la ONU desencadenó un despliegue inmediato esta última vez. Quizás volvimos a no valorar lo que hacíamos. Los efectos...
Es importante estar en el Líbano, pero este movimiento de alfil debería haber sido consecuencia de nuestra idea global en la partida que iniciamos. Basta ya de movimientos inconexos. Es urgente que nos detengamos a planear los siguientes movimientos.

No pongo en duda la necesidad de ir a El Líbano, pero si pongo en duda seriamente que se haya hecho como parte de una estrategia meditada. Como señala la más basica teoría de las relaciones internacionales, el adquirir peso internacional obliga a todos los jugadores (estados y actores) que se sientan en el tablero a reposicionarse. Alguien cede para que alguien tome. El intentar obtener peso internacional sin un perfecto planeamiento previo de efectos, como intentó nuestra anterior administración e intenta ésta actual -jaleadas ambas por sus aficiones- no es un juego. Y menos si se juega con alfiles blancos armados en los dominios de las negras.
Pero ahora es hora de analizar dónde estamos, cómo hemos llegado aquí y de, inmediatamente, mirar al camino que nos espera. Es por ello, por lo que no cejo en mi determinación de contestar a las preguntas clave, por lo que puedan aclararme a mí o al que lea estas líneas -allá donde se encuentre- sobre el futuro de esta lucha. Pues bien, definitivamente, ¿a quién estamos combatiendo?
Desde el punto de vista facultativo, el terrorismo es una técnica de lucha crucial en la guerra subversiva, pues permite luchar contra estados poderosos y sus fuerzas militares con unos medios muy limitados, logrando “éxitos” que si bien de escasa entidad en la magnitud de los daños producidos, producen efectos importantes en la conciencia y determinación general de las sociedades o fuerzas militares que los sufren. En la actualidad se distinguen tres amenazas principales que usan el terrorismo como método de lucha, aunque no todas ellas con igual fin:
La amenaza blanca: Está vertebrada por el crimen organizado y se enreda con asuntos de índole variada como las corrientes migratorias ilegales, el tráfico de narcóticos, la trata de mujeres y el contrabando de armas. Aunque utilizan las acciones terroristas como método de lucha en sus organizaciones más desarrolladas -centro y sur del continente americano y en Asia en el triángulo de la frontera entre China, Birmania y Laos- y es utilizado de forma selectiva por grupos existentes en la frontera este de la Unión Europea, difieren de otras amenazas en que su carácter esencial no es político, étnico o religioso, sino el afán de lucro, íntimamente relacionado con la supervivencia de la organización como empresa (criminal).
La amenaza marrón: Surge de motivaciones nacionalistas -principalmente-, ideológicas y, a veces, étnicas. Desde el punto de vista europeo nos amenazan los que surgen en nuestros propios territorios o en nuestras fronteras próximas. No dudan en usar el terrorismo selectivo como método de lucha, pero no logran desarrollar el modelo de guerra subversiva clásica, usan el terror y el chantaje para presionar a la sociedad o a los gobernantes y a cambio obtener concesiones políticas inmediatas, lo cual, indirectamente, reconoce la legitimidad del estado con el que luchan.
Y finalmente la amenaza verde: En ella predominan las motivaciones de tipo religioso. Utiliza el paradigma asimétrico de la guerra subversiva: en una primera fase preinsurreccional basa sus acciones en el terrorismo como el principal medio de lucha inicial para pasar –tan pronto como le sea posible- a la fase insurreccional caracterizada por el terrorismo generalizado y al encuadramiento organizado de fuerzas paramilitares que constituyan la “guerrilla” o el “ejército de liberación” . En este sentido, sus estrategia responde a un modelo totalmente distinto al de los grupos terroristas a los que estamos acostumbrados en Occidente. No presiona a la sociedad o a los gobernantes para conseguir a cambio determinadas concesiones. No busca el chantaje. Su terrorismo responde al paradigma de guerra: utiliza la violencia para infligir una auténtica derrota al enemigo e imponer después su voluntad sin negociación alguna. Busca en definitiva la capitulación total en todos los frentes. Su germen fue Oriente Próximo; aunque, mutatis mutandi, además de buscar la ya descrita proliferación vertical está buscando y consiguiendo proliferar horizontalmente para intentar encuadrar “ejércitos globales de liberación” con nexos y estructuras cada vez más fuertes. Hasta ahora ha extendido su lucha a Oriente Medio, a Asia y África y ha golpeado en EEUU y Europa.
Cuando nuestros dirigentes –y los de otros países- dijeron y dicen que iban a luchar contra el ”terrorismo internacional” atacando Afganistán estaban cometiendo como mínimo un error de apreciación, nada tenía que ver esta vez la lucha contra ETA o las FARC, miembros por derecho del club “terrorismo internacional”, con el enemigo al que nos enfrentábamos.
No iban a luchar contra tal entelequia, iban a luchar contra una organización extremista islamista que había tomado el poder en un país a través de una guerra subversiva vertical y que había perpetrado un ataque terrorista a la nación más poderosa del mundo “en justa venganza por haber profanado con sus infieles pies los Santos Lugares del Islam” muchos años atrás.

Éste era- y es- el adversario.
Pero ahora seis años más poderoso, seis años más enquistado y seis años más sigiloso.

lunes, 25 de junio de 2007

¿MISIONES DE PAZ U OPERACIONES BÉLICAS?


Hoy contemplo con estupor y pena que persiste la confusión cada vez mayor, tanto entre la población y los periodistas, como incluso entre los militares, analistas y responsables políticos, en torno a la denominación de las operaciones que España desarrolla y ha desarrollado en el exterior. No sólo eso, sino que esta confusión en los términos lleva a errores graves en los conceptos, lo que se utiliza como excusa para la disputa continua sobre la legitimidad o no de las operaciones y sobre su caracter bélico o humanitario . Me gustaría aclarar, desde un punto de vista técnico, las diferencias que existen entre las distintas operaciones que se desarrollan o se han desarrollado en el exterior por parte de miembros o contingentes de las FAS españolas y para ello me remitiré a la Doctrina Terrestre en vigor en el ET y a sus nuevas orientaciones de "operaciones no bélicas".

Según éstas publicaciones, en función de los principios y procedimientos empleados:

"las operaciones militares pueden clasificarse en: bélicas y no bélicas. Esta clasificación no guarda relación directa con las diferentes situaciones del espectro del conflicto(crisis, guerra, paz..). En cualquiera de éstas puede desarrollarse uno de estos tipos de operación, o lo que será más frecuente coexistir ambas si bien en diferente grado de intensidad y distinta proporción.
Operaciones bélicas
En ellas se emplean todas las capacidades de las organizaciones operativas, o se amenaza con hacerlo, aplicando los principios y procedimientos de combate derivados del arte de la guerra. Es el cometido principal y tradicional de las fuerzas militares y para el que han de estar permanentemente preparadas. En el nivel operacional, las operaciones bélicas terrestres más importantes son la ofensiva y la defensiva.
Operaciones no bélicas
En situaciones de paz o crisis se emplean, entre otras medidas, las de carácter militar mediante el uso de las fuerzas militares y se aplica parte de sus capacidades para mantener por debajo del umbral del conflicto bélico las tensiones entre países o entre facciones de un mismo país. También se realizan en apoyo de las autoridades y organismos civiles nacionales o internacionales, cuando sean requeridas o en caso de catástrofe o, calamidad pública. El Ejército de Tierra debe estar preparado para la realización de estas operaciones en el marco de organizaciones nacionales o multinacionales, ante la aparición de diversos focos de riesgo que puedan poner en peligro los intereses nacionales, la paz o la seguridad colectiva."


En definitiva, en las operaciones bélicas, llevadas a cabo para hacer frente a Ejércitos de otros países con la misión de derrotarlos, la aplicación del poder militar es determinante en la consecución del estado final deseado mientras que en las operaciones no bélicas se recurre al empleo de medidas políticas, policiales, diplomáticas y de presión mediante medios militares y no militares apoyadas por la posibilidad del uso de la fuerza.
No obstante, ambos tipos de operaciones podrían coincidir en un mismo Teatro de Operaciones en un mismo instante ya que la distinción entre bélicas y no bélicas es independiente del momento que se considere en todo el espectro del conflicto. En cualquiera de las situaciones del mismo puede desarrollarse uno de estos tipos de operaciones, o lo que será más frecuente, coexistir ambas sí bien en diferente grado de intensidad y distinta proporción.

TIPOS DE OPERACIONES NO BÉLICAS:
— OPERACIONES DE APOYO A LA PAZ:
o Operaciones de prevención de conflictos
o Operaciones de establecimiento de la paz
o Operaciones de imposición de la paz
o Operaciones de mantenimiento de la paz
o Operaciones de consolidación de la paz
— OPERACIONES HUMANITARIAS:
o Socorro en desastres
o Ayuda a refugiados y desplazados
o Ayuda humanitaria
— OPERACIONES CONTRA CRIMEN ORGANIZADO Y TERRORISMO INTERNACIONAL
— OPERACIONES DE APLICACIÓN DE SANCIONES:
o Embargos
o Zonas de exclusión aérea
o Interdicción marítima
— OPERACIONES DE APOYO A AUTORIDADES CIVILES
— OPERACIONES DE EVACUACIÓN DE NO COMBATIENTES (NEO)
— OPERACIONES DE EXTRACCIÓN
— OPERACIONES DE BÚSQUEDA Y RESCATE

España, que ya es veterana en todo esto, ha participado desde 1989 en muchos de estos tipos de operaciones, a saber:

OPERACIONES DE APOYO A LA PAZ (PSO):
OPERACIONES DE PREVENCIÓN DE CONFLICTOS: Ejemplo de estas operaciones son la misión de monitorización de la UE en la EX-YUGOSLAVIA (ECMMY / ECMM / EUMM), la misión de apoyo de la UE a la Unión Africana en Darfur (AMIS II), la misión de NNUU en KOSOVO (UNMIK), la misión de NNUU en ETIOPÍA y ERITREA (UNMEE) y la misión de NNUU en la República Democrática del Congo (MONUC), todas ellas activas y con participación española en la actualidad. Y hablando de contingente: la Operación Alba en 1997 en Albania o la Operación Concordia que se desarrolló con diversos nombres entre 1999 y 2003 en Macedonia.
OPERACIONES DE ESTABLECIMIENTO DE LA PAZ (Peacemaking/PM):UNPROFOR en la antigua Yugoslavia
OPERACIONES DE IMPOSICIÓN DE LA PAZ (Peace enforcement/PE): los bombardeos que la OTAN (España incluida) desencadenó sobre la RFY para obligarla a detener sus acciones en Kosovo.
OPERACIONES DE MANTENIMIENTO DE LA PAZ (Peacekeeping/PK): KFOR en Kosovo o la que desarrollaron sucesivamente IFOR/SFOR en BiH desde 1996 hasta 2004.
OPERACIONES DE CONSOLIDACIÓN DE LA PAZ (Peace building/PB): la misión actual de la UE en BiH (EUFOR) que vino a sustituir la de la OTAN (SFOR) en 2004.

OPERACIONES HUMANITARIAS:
- Socorro en desastres:Respuesta Solidaria I y II en 2005 en Indonesia y Pakistán respectivamente o la operación Tango Tango en Turquía en 1999 y la Operación India Mike de 2000 en Mozambique.
- Ayuda a refugiados y desplazados: la operación Alfa –Romeo de 1999 en Albania.
- Ayuda humanitaria: la Operación A/K “Provide Comfort” en Irak en 1991 o la Operación Alfa Charlie de 1998 en Centroamérica.

OPERACIONES CONTRA EL CRIMEN ORGANIZADO Y EL TERRORISMO INTERNACIONAL: la Operación Noble Centinela que se efectúa en la actualidad en aguas de Mauritania y Senegal en apoyo contra las mafias de inmigración ilegal o la Operación Libertad Duradera que desde 2002 a 2004 España desarrolló en colaboración con la OTAN en Afganistán, el Mediterráneo y el Océano Índico contra el terrorismo internacional.

APLICACIÓN DE SANCIONES:Embargos (Operación Sharp Guard de embargo naval a la Antigua Yugoslavia de 1993 a 1996), Interdicción marítima (Operación Active Endeavour, en la cual participa en la actualidad España, la cual es consecuencia de la invocación del Art. 5 del Tratado del Atlántico Norte) y Zonas de exclusión aérea( la Deny Flight sobre los Balcanes de 1994 a 1996 y la recientemente terminada de Papa Bravo de Policía Aérea para impedir el sobrevuelo de los Países Bálticos por parte de aeronaves de otras naciones; ambas en el marco de la OTAN).

OPERACIONES DE APOYO A AUTORIDADES CIVILES: la Operación Echo Charlie en la RD del Congo para apoyo a MONUC en el desarrollo del proceso electoral del julio a octubre de 2006 o la Operación ISAF en Afganistán de apoyo al Gobierno Afgano en el mantenimiento de la seguridad y en las labores de reconstrucción desde 2001 hasta la actualidad.

OPERACIONES DE EVACUACIÓN DE NO COMBATIENTES (NEO): Son aquellas que tienen por finalidad trasladar a un lugar seguro a personal no combatiente residente en un área afectada por una crisis interna o un conflicto armado.

OPERACIONES DE EXTRACCIÓN: Son las actividades que se realizan para evacuar fuerzas propias o aliadas amenazadas, de una región en crisis a un lugar de mayor seguridad.Estas operaciones serán realizadas normalmente en un ambiente hostil e incierto.

OPERACIONES DE BÚSQUEDA Y RESCATE:Consiste en el uso de aeronaves, lanchas de superficie, submarinos, grupos y equipos especializados para localizar y salvar a personal en peligro tanto en tierra como en el mar. Estas operaciones conllevan localizar, identificar y extraer personal que haya quedado aislado y sea necesario evacuar.

Concluyendo, las operaciones que España lleva a cabo en el exterior son de muy diversa índole, en practicamente todas el riesgo es elevado y en todas, como mínimo, está autorizado el empleo del la fuerza para la autodefensa. El caracter más o menos humanitario o más o menos bélico es independiente del ambiente en que se realicen, su verdadero riesgo reside en la peligrosidad de la zona de operaciones donde se desrrollen, en el consentimento por parte de las partes a estas misiones y en la conveniencia de algún actor, que en un momento dado, pueda intentar obtener una ventaja atacándolas.