Blog de seguridad y defensa
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sábado, 22 de marzo de 2025

España y el rearme europeo.


"No podemos arriesgarnos a improvisaciones de emergencia para la defensa nacional. Hemos sido compelidos a crear una industria de armas permanente de vastas proporciones" Dwight D. Eisenhower en su despedida como Presidente de EEUU.

Uno de los objetivos fundamentales del agresivo discurso de Trump contra Europa es que los europeos nos tomemos en serio la necesidad de invertir en defensa. Lo dijo primero Obama, lo dijo él en su primera legislatura, lo dijo Biden y, por fin, agotada la paciencia, el propio Trump ha entendido que sólo bajo seria amenaza seremos capaces de ponernos manos a la obra. 

Pues bien, tras años de buenos modos y compromisos incumplidos, se acabaron las tonterías, amenazas mediante, ¡voila!, objetivo uno conseguido. En el objetivo número dos, las balanzas comerciales, tiene menos margen, pero ya veremos.

Hasta nuestro descreído presidente, que se había cachondeado del asunto diciendo que ya, si eso, para 2029 cuando gobierne Rita, está ahora dispuesto ahora al plan de rearme, o como él quiera llamarlo, que algún eufemismo cursi encontrará. Yo le propongo plan para la seguridad del bienestar y la paz social. Y que conste que el desarme español, no empezó con este gobierno. A Rajoy también la cosa le producía urticaria.

En todo caso, ya dije en mi anterior entrada que EEUU ni puede ni quiere desentenderse de Europa, seremos imprescindibles para ellos en su creciente pugna con China por la hegemonía mundial que ya está en marcha y ellos lo saben. No le van a sobrar socios y aliados en esta lucha.   

Por otro lado, la Rusia de Putin ya no se va a fiar más del siempre oscilante occidente. Sus socios preferentes son los iraníes, los norcoreanos, los chinos y cualquier otra autocracia que le asegure una relación estable en régimen de igualdad. Las naciones democráticas son volubles, cada gobierno cambia el rumbo y establece muchas veces otras prioridades, y eso él no lo aguanta. No son fiables. En cambio, las autocracias...esas si tienen rumbo y sentido de propósito estratégico. Trump sólo estará 4 años, ya menos, y nadie sabe lo que vendrá después. Cuatro años es un suspiro en la agenda eterna de Putin. No le vale. 

No obstante, y circunstancialmente, cualquier tonto útil a lo Trump, Orban, Canel o Maduro, que le baile el agua y le haga concesiones, le viene bien para dividir y ganar influencia; sabiendo que un mundo dividido es la mejor baza para que la Rusia imperial que sueña con recuperar  pueda imponer su voluntad allá donde sus verdaderos intereses están en juego. Pero, tarde o temprano, el choque ruso con EEUU será inevitable. Los socios de Putin son enemigos abiertos de EEUU y el conflicto de intereses estratégicos emergerá. Putin lo da por descontado pero, mientras, bienvenidos sean los vaivenes, el desconcierto y las desuniones. Cuanto peor, mejor para él.

Trump está contribuyendo a esta desorientación estratégica en la que ha caído la civilización occidental (Canadá, UK, Australia y parte de Hispanoamérica también la sufren) y Europa, asustada, ha entrado en pánico. El rearme europeo será solo una de las consecuencias. Y en este rearme, lo llamé como lo llame, nuestro presidente, España estará sí o sí. 

Y no lo digo con regocijo, desgraciadamente la histeria colectiva, avivada por la industria y los altos mandos militares, va ya en la dirección equivocada fruto de una falta de un verdadero análisis profundo de las carencias de nuestra defensa y de nuestros intereses estratégicos fundamentales. Los grandes programas de armamento se comerán las inversiones y la defensa y seguridad de España, después de dilapidar miles de millones no mejorará mucho. Muchos sistemas de armas...con pies de barro.

Y es que la mejora de la defensa en España tiene tres asignaturas pendientes que son más acuciantes que los grandes programas armamentísticos, y estas tres carencias básicas están estrechamente relacionadas con el personal de las FAS, a saber: los raquíticos salarios militares que estrangulan la motivación, permanencia y el compromiso del personal a largo plazo; el obsoleto equipamiento del combatiente al pie que desprotege al pilar básico de la defensa y, finalmente, las paupérrimas infraestructuras en las que viven y trabajan nuestros militares que impiden una vida y un trabajo digno. Estos asuntos, que de afrontarse con seriedad reforzarían sustancialmente desde la base nuestra capacidad de defensa, son prioritarios. Sin ellos, ningún carro ni ninguna fragata valdrán de mucho. La base de todos ellos se desmorona.

Me temo -no temo, estoy seguro- que nuestros altos mandos lo único que ven como urgente es la oportunidad de adquirir y comprar más y más sistemas de armas, cuanto antes mejor, no vaya a ser que la fiesta se acabe y que otro ejército se haya llevado más dinero que el mío. Probablemente la ya tradicional, pero ahora creciente y acelerada, incorporación de generales y almirantes a las empresas armamentísticas tiene desgraciadamente mucho que ver con el asunto.

Los peligros del rearme rápido, bajo un cierto histerismo colectivo, ya son bien conocidos y han sido advertidos muchas veces en la historia. El complejo industrial militar es un monstruo ávido de recursos públicos que genera espirales muy peligrosas.

Además convendría que se explicase a los ciudadanos cómo, cuando y contra quién se prevé usar todos estos nuevos grandes sistemas de armas. Si es contra Rusia, es simplemente mentira. Ni nosotros ni ninguna nación europea disparará jamás a un tanque, buque o avión ruso. Ni siquiera Francia o UK. El riesgo de escalada y represalia nuclear lo hace inviable. 

Si, por el contrario, es un rearme contra Marruecos y los riesgos del sur profundo, aprovechando las circunstancias, también convendría decirlo claramente; no vaya a ser que estemos equivocando las inversiones.


jueves, 13 de febrero de 2025

Trump tiene razón: es hora de iniciar un programa europeo de armamento nuclear.



Hace mucho tiempo que no pasaba por aquí, casi el mismo que he pasado en otros asuntos que me demandaban mucha atención. Pero en realidad no era la importancia de esos otros asuntos lo que me mantenía alejado de las reflexiones de este blog, era más bien el terrible hastío de no ver nada nuevo bajo el sol. 

Y de repente... ¡Trump! Eso sí que es saber despertar la atención de los demás...es como ver una mezcla de la isla de las tentaciones, gran hermano, Broncano, Pablo Motos y first dates todo en uno. ¡Que espectáculo, vive Dios! A ver si aprenden nuestros anodinos políticos, siempre absortos en su delirante mirada al ombligo nacional e inmersos en la lucha fratricida entre partidos. Miren a Trump, no sabe ni a qué partido pertenece...se limita a cumplir lo que promete...dentro y fuera, aunque a muchos les parezca delirante. Y por eso sus fieles votantes confían en él. 

Pero en los que nos afecta, que nos afecta y mucho, Trump lo ha dejado clarinete. Pagad por vuestra defensa, incrementad el gasto, apoyadnos contra China y, por supuesto, hacedlo comprando armas al complejo industrial-militar de EEUU. Si no, allá os las apañéis con Rusia vosotros solos. El Secretario de Defensa lo dijo claramente ante todos los ministros de defensa de la OTAN

Amenazas, fuegos artificiales y envites aparte, el mensaje no ha cambiado desde que el Presidente Obama elevó el tono en 2016 sobre el asunto. Es lo que se conoce como una línea maestra de la política exterior de EEUU, no cambia, gobierne quien gobierne. Cada uno con sus formas...

Pero en realidad, EEUU sabe que no puede desconectarse de Europa y de Canadá en la OTAN. Es la alianza más exitosa de la historia y ha permitido a EEUU ejercer el liderazgo sobre los países más libres, democráticos y ricos del planeta. No es baladí. Y menos ahora que la guerra de Ucrania está cumpliendo el sueño húmedo de todos los fundadores de la OTAN: el desarmar y desangrar al oso ruso, poco a poco, sin perder un solo avión...y sin una sola baja. Eso sí que es un éxito total. Ya se lo hicieron en Afganistán en los 80, "el Vietnam de la URSS" que antecedió al colapso total de todo el régimen, e, incomprensiblemente, Putin ha vuelto a caer en la trampa. 

Pero Trump, como buen camarada, quiere echarle una mano a Putin a acabar este desaguisado que el zar solito ha creado y, de paso, atizar a los flojos europeos, obligarles a pagar al complejo industrial de EEUU, quedarse con las tierras raras de Ucrania y presentar su candidatura a Nobel de la Paz. Es un comerciante de feria y un histrión pero, no nos equivoquemos, es listo, un gran negociador y tiene huevos.

Pero quizás Trump obvia lo que toda la alta administración y el establishment de EEUU, eso que el llama el deep state,  sí que sabe y no olvida. Y es algo tan simple como que si EEUU abandonase a Europa a su suerte, habría tres consecuencias nefastas para el poder global de EEUU:

1. Europa tendría que pedirle a EEUU que abandonase las estratégicas bases militares de las que disfruta gratuitamente en suelo europeo, la primera la de Rota en el Estrecho de Gibraltar, que le permiten desplegar, sostener y operar sus FAS en todo el planeta. Contra una China cada vez más capaz militarmente, sería un desastre monumental

2. Europa tendría que dejar de apoyar a EEUU en sus retos globales y, forzosamente, acercaría posturas con China, aun más. Lo cual debilitaría precisamente, de nuevo, a EEUU. 

3. Y, la mejor de todas: para protegerse de Rusia, Europa y/o sus países, se verían forzados a dotarse de más armas nucleares (Francia  y UK) o a abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear (el resto) y a dotarse de una potente capacidad nuclear creíble que disuadiese a Rusia de continuar amenazando y ocupando territorios vecinos. Por mucho que gastemos, no hay tanques, ni barcos, ni submarinos, ni aviones suficientes que puedan contrarrestar la amenaza nuclear rusa. Sólo muchas armas nucleares podrían disuadir de verdad a Rusia y eso sería el único paso definitivo hacia la verdadera independencia estratégica militar de Europa. Pero eso tampoco interesa, ¿verdad pirata?

Por si acaso, en vez de 8x8, Leopardos, F35 y S81, deberíamos empezar a desempolvar el proyecto Islero  y presentar en la UE una iniciativa para abandonar conjuntamente el NPT. Si se quiere negociar con Trump, hay que hablarle en su idioma...sin filtros.


domingo, 20 de marzo de 2022

La cuadratura del círculo diplomático español.



El problema de tener chiquilicuatres bisoños, tan irritantemente preocupados siempre por Twitter e Instagram, al frente de un país (porque esto es transversal a todos los partidos, no solo pasa en el PP como denunciaba Aguirre), es que van de error en error hasta la derrota final. No me entiendan mal, no son tontos en absoluto, ellos están muy acostumbrados a la persecución de sus propios intereses, dentro del partido de turno o en sus alrededores...amiguitos, lealtades, traiciones, navajazos, genuflexiones, etc., y los que llegan es que son muy listos y han sabido jugar a ese juego de una manera sobresaliente. 

Pero cuando obtienen el poder, el poder de verdad, el de un estado con todas sus complejísimas herramientas, y tienen que salir a confrontar con otros líderes a la salvaje escena internacional, donde los tiburones abundan y no hay tuits ni triquiñuelas verbales a las que agarrarte, se ven totalmente abrumados; les falta formación, experiencia, olfato e instinto. Su experiencia de peloteo, redes sociales y sonrisas no les vale de nada, están desarmados, psicológica e intelectualmente. 

Pues así nos va. Para intentar tapar el inmenso error de traer al líder del Polisario a España por la puerta de atrás, mediante una opereta de espías mal dirigida, ahora van y cometen uno mayor, que es apoyar la otra opereta de un sátrapa que nos tiene cogidos por los huevos de la inmigración, y que no duda en apretárnoslos cada vez que hay un problema. Un vecino realmente amable que entiende perfectamente que las únicas relaciones de vecindad que funcionan con las siempre decadentes y débiles democracias occidentales son el chantaje, los hechos consumados y la amenaza continua. Como Putin.

Mientras censuramos con dolor y pasión la invasión rusa de Ucrania, ahora resulta que vemos con simpatía la legalización de otra invasión, la marroquí de 1976, sobre un territorio que abandonamos a su suerte de manera absolutamente ignominiosa y que sufre desde entonces una represión brutal por parte de estos salvajes . Se pueden dar por jodidos los ucranianos, en unos años el pragmatismo se impondrá y aquellos territorios que ocupe Rusia serán reconocidos de facto, y a lo mejor de iure, a la potencia ocupante. Al fin y a el cabo, hay que ser realista, razonable (que en el lenguaje de estos necios se traduce por "esto no me va bien para las siguientes elecciones") y de buen talante, siempre.

Y ¡oh sorpresa!, ahora va Argelia y retira a su embajador. Ya lo han conseguido. Ni tenemos embajador marroquí, ni argelino y el Frente Polisario anda echando pestes de nosotros. Ahora que la guerra entre Marruecos y el Polisario se aviva, y que la tensión bélica entre Argelia y Marruecos crece por días, nosotros hemos conseguido lo inconcebible, tener muy cabreados a todos. Es la cuadratura del círculo...no se puede ser más imbécil.

Miren descerebrados, Marruecos ya hace tiempo que se ha quitado la careta, aunque la embajadora vuelva, nos seguirán coaccionado y chantajeando con la inmigración y otros asuntos siempre que les parezca oportuno. Da lo mismo cuanto cedamos y en qué. Ya han aprendido que siempre lo hacemos y lo volverán a hacer sin tapujos. 

Por otro lado, Argelia es un cercano aliado de Rusia y, sin duda, ya recibe presiones de ésta para que no podamos sustituir el gas ruso por el argelino. Si a esas presiones le sumamos nuestros desaires, a lo mejor tenemos que calentarnos y producir la electricidad con leña de los bosques que no tenemos. O lo que es peor, a ver si vamos a empujar a Argelia a las garras rusas definitivamente porque montamos un bloque occidental en contra de ellos. 

EEUU está echando gasolina al fuego de este conflicto, como en ellos es habitual, por motivos más bien lejanos. La brecha entre Argelia y Marruecos es muy grande ya, y EEUU y Rusia no hacen más que agrandarla cada día más. Para ellos en realidad no es más que otro conflicto proxy donde medir sus fuerzas y que pueden utilizar para desgastar a otros.


Pero para nosotros todo esto no es un juego. Para nosotros, el que nuestra frontera sur se desestabilice o que un conflicto real estalle en ella es la peor pesadilla estratégica que jamás hayamos podido imaginar. Energía, integridad territorial discutida, inmigración masiva y rigorismo islámico en una sola ecuación. Como se afirmaba en la Revista Ejército ya en 2010 en el artículo " España y el próximo conflicto armado. Un apunte militar para nuestra futura estrategia de seguridad nacional", hay que recordar que:

"En este aspecto no debemos olvidar que la frontera entre España y el norte de África es una de las más desiguales del planeta en niveles de riqueza y, por tanto, un caldo de cultivo idóneo para que surjan estos conflictos. El conflicto del Sahara, las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre nuestras plazas e islas africanas, los conflictos fronterizos argelino-marroquíes, la amenaza transnacional salafista, y la discrepancia sobre las aguas territoriales de nuestras Islas Canarias más orientales, son riesgos latentes que se podrían ir diluyendo con el tiempo si Marruecos, el Sahara y Argelia consiguen evolucionar positivamente económica, social y políticamente. 

En caso contrario, si la inestabilidad afectase gravemente a alguno de ellos —o a todos—, la tentación de optar por soluciones armadas se podría ver reforzada internamente y constituiría una de las peores amenazas estratégicas para España. Para esta hipótesis, y no otra, es para la que España necesita mantener una fuerza militar convencional equilibrada, tecnológicamente avanzada y proyectable —no se debe olvidar que hay un mar de por medio— que le permita detentar una capacidad de disuasión por represalia creíble."

Y si todo esto es para que Biden le conceda unos minutos a Sánchez en la cumbre de la OTAN de la semana que viene, créanme, no merece la pena. España es una comparsa, con o sin encuentros presidenciales, de lo que otros deciden allí. Y tampoco a Francia ni a Alemania les importa, ni les ha importado, nuestra posición. En esto, hemos estado y estaremos solos. Por muchas cartitas de amor que le mande nuestro presidente al sátrapa alauita.


domingo, 28 de mayo de 2017

De justicia.




Tras muchos años de lucha incansable de unas honradas familias, y tras reconocer el Estado su responsabilidad en las muertes del Yak-42, por fin ayer los familiares de los que allí murieron tuvieron el justo reconocimiento público que merecían. Unas familias ejemplares que jamás cejaron en su empeño de que se conociese la verdad, a pesar del manto de plomo que algunos intentaron echar sobre aquella felonía. Espero que, al menos, el acto de ayer les proporcione cierta tranquilidad, la tranquilidad de que sus compañeros reconocemos que no nos comportamos a la altura de las circunstancias.
 
Espero que aquellos que, directa o indirectamente, tuvieron que ver con aquella felonía, juzgados o no, hayan sentido la vergüenza que sobre ellos y sus familias recaerá ya por siempre.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Entre el valor y la deshonra



 
“Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos.”

William Shakespeare
Ya han transcurrido dos años desde que el 01 de junio de 2012 el gobierno de España concedió la Cruz Laureada de San Fernando al Regimiento Cazadores de Alcántara nº 14 por su participación en las operaciones de julio de 1921, un tiempo prudencial para reflexionar con honestidad sobre este singular hecho sin interferir con las conmemoraciones y homenajes debidos que durante estos dos años se han prodigado merecidamente. Y deberíamos reflexionar sobre este asunto porque conceder una Laureada noventa y un años después del hecho de armas que lo motivó es un acontecimiento realmente insólito, singular y significativo, que no hace más que subrayar la excepcionalidad en la que aquella actuación heroica del Alcántara se circunscribió: el desastre de Annual.
 
Porque la Laureada concedida al Alcántara y el lúgubre desastre de Annual -con las consecuencias que tuvo en el Ejército, la sociedad y, definitivamente, en la historia española del siglo XX- son dos caras inseparables de una terrible misma moneda. La feliz noticia de la Laureada no puede escamotear a los que hoy conformamos el Ejército el terrible fracaso moral generalizado en el que se circunscribieron los hechos del Alcántara, dotándolos, aún si cabe, de mayor valor e importancia; pero no sería justo -ni aconsejable- pensar que podemos pasar ya la página de los gravísimos hechos ocurridos en las filas del Ejército español durante aquella campaña.
 
Algunas palabras posteriores al desastre, como las de un destacado diputado de la época que afirmó: “estamos en el periodo más agudo de la decadencia española. La campaña de África es el fracaso total, absoluto, sin atenuantes, del Ejército español[1], así como las de un insigne y experimentado general que acusó por carta pública a sus compañeros de armas “junteros” del fracaso: “Acabamos de ocupar Zeluán, donde he enterrado 500 cadáveres de oficiales y soldados… El no tener el país unos millares de soldados organizados les hizo sucumbir. Ante estos cuadros de horror, no puedo menos de enviar a ustedes mis más duras censuras. Creo a ustedes los primeros responsables, al ocuparse sólo de cominerías, de desprestigiar al mando y alcanzar en los presupuestos aumentos de plantilla, sin ocuparse del material -que aún no tenemos- ni de aumentar la eficacia de las unidades. Han vivido ustedes gracias a la cobardía de ciertas clases que jamás compartí. Que la Historia y los deudos de estos mártires hagan con ustedes la justicia que se merecen.”[2], son sólo un par de muestras de la profunda fractura que produjo en la sociedad y el Ejército aquel maldito verano de 1921.
Era de justicia recordar y premiar a los héroes del Alcántara, y así por fin ha ocurrido, pero aun así surgen muchas preguntas claves que gravitan en el aire y que merecen una sincera respuesta: ¿qué terribles miedos y silencios propiciaron que este expediente se guárdese en un cajón durante regímenes políticos tan diversos como el reinado de Alfonso XIII, la II República, la dictadura y los diversos gobiernos democráticos? ¿Por qué los militares nos ocultamos a nosotros mismos aquel episodio durante tantos años? ¿Qué impulsó a unos pocos hombres a realizar aquellos  terribles sacrificios a pesar de la deshonra que les rodeaba? ¿Qué hubo distinto en aquellas unidades que en medio del pánico y la desmoralización generalizada plantaron cara a la muerte de manera plenamente consciente y sostenida? Y en definitiva, ¿por qué y cómo se levantó la delgada línea roja que separó el valor de unos pocos, frente a la deshonra de muchos?

La educación en el valor
“La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía”.
Aristóteles

El desastre de Annual no fue ni un hecho puntual ni sorpresivo. La situación en la que se encontraba el Ejército en aquellos años había ya sido diagnosticada desde diversos ámbitos con anterioridad al desastre.
El General Fanjul, a la sazón diputado conservador, ya había lanzado una grave acusación a los entonces diputados -allá por 1919- premonitoria de lo que se avecinaba: «En Marruecos vendrá una catástrofe, y es necesario abrir una cuenta para saber a quién corresponden las responsabilidades, porque llegado el momento del desastre todas caerán sobre un ejército que no tiene las condiciones necesarias para actuar allí, y, entonces, vosotros, hombres públicos, que sois verdaderamente responsables de la política marroquí, encogeréis vuestros hombros y dejaréis caer las responsabilidades en los hombres que visten el uniforme militar» [3].


Pero las palabras más terriblemente aterradoras sobre la situación anterior a la caída de Annual las pronunciaría el 23 de abril de 1921 el segundo jefe de aquel regimiento que ahora ha recibido la Cruz Laureada de San Fernando, el Oficial que meses después derramaría su sangre y la de sus hombres hasta la extenuación. Según atestiguó el diputado Felipe Crespo de Lara en una intervención ante el Congreso en 1922, el TCol Primo de Rivera manifestó ante varias personas -el General Silvestre estaba también allí-  tres meses antes del desastre: «Que la situación en África, por efecto de la inmoralidad reinante y sobre todo por haberse entregado al juego muchos de los jefes y oficiales allí destinados, tenía que producir y no tardando mucho, una verdadera catástrofe.»[4]. Según afirmó el mismo diputado, entre 1920 y 1921 se habían suicidado 47 jefes y oficiales en África, y 41 habían perdido su carrera por fallos de tribunales de honor, la mayoría de ellos víctimas de su vicio por el juego. A ello se le sumaban 59 jefes y oficiales, de éstos 30 en África, acusados de desfalco y malversación de los fondos económicos que iban dirigidos al frente.

 
Los expedientes abiertos por la justica militar en la época –recopilados en el expediente Picasso- demuestran como  no era infrecuente el robo de enseres y recursos destinados a las unidades en la ciudad de Melilla, donde residían cómodamente muchos coroneles y tenientes coroneles jefes de unidad, quedando sus tropas aisladas, desabastecidas y desguarnecidas al mando de capitanes y oficiales que sí compartían las penalidades de sus hombres; certifican como las unidades tenían muchos sueldos sin cobrar; dan testimonio como los jefes de unidad por encima de comandante -debido a las normas que las juntas de defensa soterradamente habían impuesto- se turnaban en el mando para de ese modo equilibrar las posibilidades de obtener los preciados ascensos por méritos de guerra entre todos ellos, sin preocuparse de las consecuencias que su desmedida ambición personal generaba en las unidades.
En definitiva aquel expediente recopilaba y daba fe de innumerables episodios de inmoralidad, corrupción, ambición y deshonor; palabras todas ellas muy gruesas, que aplicadas y demostradas en un ejército en situación de combate, y referidas a sus oficiales y jefes al mando, se constituyen en pruebas de cargo de varios pecados mortales. No hay probablemente acusaciones más graves para un militar. Quizás solo la cobardía en combate pero, desgraciadamente, tampoco faltaría ésta a su cita con aquel desastre. La pregunta que debería abrasar la mente de cualquiera que se haya acercado a aquellos hechos con cierta profundidad es cómo llegamos a aquella situación.

No es fácil dar explicaciones concluyentes, seguramente las razones son complejas y no sólo atañen a los militares. Muy probablemente la sociedad de la época -y eso es referirse a las élites pues los demás no tenían voz- estaba igual de enferma que su Ejército. Así desde luego lo diagnosticaba Ortega y Gasset tras el desastre: “Lo importante es que el pueblo advierta que el grado de perfección de su ejército mide con pasmosa exactitud los quilates de la moralidad y vitalidad nacionales. Raza que no se siente ante sí misma deshonrada por la incompetencia y desmoralización de su organismo guerrero, es que se halla profundamente enferma e incapaz de agarrarse al planeta[5]. Pero además de que el Ejército de la época pudiese ser en gran medida un fiel reflejo de una sociedad enferma, desde el punto de vista militar tenía que haber algo más. Ellos –los jefes y oficiales del Ejército- habían sido formados en otros valores, y habían jurado dar la vida por unos ideales, sin excepción y sin excusas; cabe entonces preguntarse por qué fallaron tan estrepitosamente.
Quizás palabras como la del Archiduque Alberto de Austria, inspector general del Ejército austrohúngaro,  en las justificaba la urgente necesidad de reforma que emprendió en su ejército a finales del siglo XIX, nos ayuden a entender la dinámica en la que se encontraban los ejércitos europeos de la época: “Hay multitud de militares  de mente estrecha que en tiempo de paz se exceden en los detalles, son inexorables en materias de adiestramiento y equipo, y que perpetuamente interfieren en el trabajo de sus subordinados. Esos hombres adquieren por ello una inmerecida reputación y hacen del servicio una gran carga, pero en la realidad, sobre todo, lo que hacen es impedir el desarrollo del valor individual de sus subordinados y retardar el avance de espíritus valientes e independientes. Cuando surge la guerra, estos hombres de mente estrecha, superados por la excesiva atención a detalles y la escasez de normas y reglas a las que atenerse, son incapaces de realizar los esfuerzos necesarios y fallan miserablemente”[6].

Parece muy posible que el Ejército español estuviese en una dinámica similar a la de sus pares europeos a finales del siglo XIX, o que incluso estuviese quizás aún más castigado que otros, debido al desastre del 98 y la desmoralización nacional colectiva que trajo consigo, además de por la crónica falta de recursos que venía sufriendo desde hacía muchos años; y fue precisamente en esa situación en la que afrontó la progresiva ocupación del protectorado de Marruecos.
Entre 1907 y 1919, y a diferencia del resto de ejércitos y naciones europeas que sufrieron la I Guerra Mundial, nuestro Ejército se quedó muy probablemente estancado en la añoranza, acuartelado entre África y la península,  y desmoralizado a la espera del fin de la contienda mundial, contienda de la que había quedado definitivamente excluido.  Probablemente fue en estas fechas cuando  comenzaron a extenderse aquellos vicios difícilmente corregibles: la proliferación de normas, las luchas profesionales intestinas, las corruptelas, la falta de ejemplaridad y, sobre todo, se comenzó a extender la falta del coraje moral e intelectual necesario para señalar y denunciar lo incorrecto, para exponer ante la superioridad las debilidades, los errores y los problemas por miedo a las consecuencias; en definitiva se extendió la conformidad, la estabulación y la deslealtad como comportamientos generalmente aceptables entre los oficiales para seguir medrando profesionalmente.

«La empresa militar de ocupar la bahía no tiene dificultades de gran monta»[7] fueron las palabras que por carta remitió el General Berenguer –Alto Comisario de Marruecos- al ministro Eza sobre el plan remitido por el General Silvestre en 1920 para la tan deseada ocupación de Alhucemas. Mientras decía esto a su superior jerárquico, le escribía a su subordinado también por carta: “Hemos de prever, dada la gran dificultad que, como sabes, existe, o mejor dicho, la imposibilidad de que nos refuercen en plazo breve con núcleos de tropa, que ese alargamiento de la línea, estirándola por un flanco, nos pueda crear una situación débil en toda ella». Esta gravísima disparidad entre lo que se le decía a la superioridad y la realidad sobre el terreno es un claro ejemplo de la forma de comportarse de la cúpula al mando de las operaciones y se debía con toda seguridad a que el General Berenguer no quería “molestar” a sus superiores con detalles que importunasen los ardorosos deseos de la cúpula militar, y de las altas instituciones del estado, que impulsaban con ahínco la expedición y a su subordinado el General Silvestre.
El viejo Aristóteles nos señala en la cita del inicio de este epígrafe que la valentía se ha de educar, y se debe educar practicándola en el día a día con pequeños actos de valor. Para un militar esto significa que el valor se debe educar en el tiempo de paz pues, llegado el momento del combate, es aleatorio –cuando no difícil- que surja. Es decir, el valor se puede y debe educar en el modo en el que un militar afronta la vida diaria, en pequeños asuntos, tomando decisiones complejas en ambientes inciertos e incómodos, y asumiendo daños o pérdidas personales o profesionales como consecuencia de aquellas; también probablemente confiando asuntos y decisiones valiosas a subordinados y compañeros, poniendo en sus manos nuestras vidas y permitiendo así crear lazos de confianza mutua que son difícilmente disolubles. Y es así que el valor nace en tiempo de paz, seguramente, de una diaria batalla mental entre lo cómodo, conveniente y beneficioso para uno mismo y su carrera, y lo honorable y leal, a veces incómodo y peligroso, que muchas veces puede perjudicar a nuestros intereses personales. 

Y es que nadie que no sea capaz de acometer el miedo y el desgate moral que produce defender ideas distintas a las institucionalmente establecidas, y debatir honestamente con los que uno considera los suyos, señalando los posibles errores con prudencia y lealtad, será capaz jamás de afrontar otros riesgos. Es más, el carecer de leal espíritu crítico y de una abierta capacidad de análisis, así como la falta de valor para presentar informes u opiniones incómodas para el mando, produce un serio desarme moral e intelectual que, al perpetuarse, incapacita a la institución y/o sociedad que lo practica.
 
Aquella batalla entre lo incómodo y lo conveniente para sí mismo que sin duda se planteó en la mente del General Berenguer al saber que sus superiores esperaban de él determinadas palabras que no eran ciertas sobre el terreno, fue ganada por la conveniencia de decir lo que sus superiores esperaban sin plantear problema alguno y sin informar lealmente de los graves riesgos que se cernían sobre todo el plan.  El resultado, como ya pronosticó el General y diputado Fanjul, fue que el General Berenguer acabó procesado y separado del servicio por su actuación en esta campaña, asumiendo la máxima responsabilidad de un desastre en el que otros habían también tenido demostrada responsabilidad.

Fue precisamente en este ambiente en el que el TCol Primo de Rivera –aquel que pronosticaba el desastre por la “inmoralidad reinante”- y sus hombres, tuvieron que decidir en aquellos días de julio de 1921 si arriesgaban lo más valioso  que tenían, su vida, en beneficio de unos compañeros a los que probablemente no conocían, unas personas que lo único que tenían en común con ellos era la bandera que defendían. Y es que cuando partieron de Melilla a asumir el contacto con el enemigo sabían ya lo que estaba ocurriendo, y lo hicieron plenamente conscientes de los errores del mando y de las defecciones que aquel día abundaban a su alrededor. Y aun así, cumplieron hasta morir.
Pero no sólo fueron ellos los que aquel fatídico verano se comportaron con extremo valor a pesar de la ignominia reinante a su alrededor. El Comandante Benítez, defensor de Igueriben, nos brindó otra maravillosa lección de valor moral y físico cuando se dirigió en estos términos a su comandante en jefe, el General Silvestre, y le espetó: «Nunca esperé de V. E. recibir orden de evacuar esta posición, pero cumpliendo lo que me ordena, en este momento, y como la tropa nada tiene que ver con los errores cometidos por el mando, dispongo que empiece la retirada, cubriéndola y protegiéndola debidamente pues la oficialidad que integra esta posición conscientes de su deber, sabremos morir como mueren los oficiales españoles». Como ya es sabido, el Cte Benítez murió defendiendo su posición –lo que le valió una Laureada individual-, y la hipótesis más plausible es que el General Silvestre acabó suicidándose[8] en su tienda de campaña cuando todo el desastre era ya un hecho, abandonando a sus hombres cuando más le necesitaban.

 
Estatua en honor al Comandante Benítez en Málaga.
Terribles palabras y terribles historias no tan lejanas en el tiempo. Historias de soldados cuyas consecuencias fueron tan graves que afectaron a toda la historia de España  del siglo XX. Historias cuyos ecos aún llegan hasta nuestros días, sucesos que no deberíamos cerrar en falso sin que nos dejen alguna lección indeleble. Y es que ningún oficial debería desconocer que los hechos en los que participó el Alcántara con tanto honor fueron consecuencia de gravísimos errores del propio Ejército, y que además contribuyeron definitivamente al gran desastre colectivo que se avecinaría para España pocos años después.

Todos deberíamos llevar grabado a sangre y fuego en nuestra mente el que casi con seguridad fue el momento más ignominioso de la historia de los oficiales del ejército español a lo largo de su ya dilatada historia: el desastre de Annual y las circunstancias que lo rodearon. Los jóvenes cadetes, cuando ya tengan unos años de formación y sean capaces de entender la importancia del pecado cometido por sus antecesores, deberían estudiarlo y discutirlo en detalle, y las caras e imágenes de sus principales protagonistas deberían serles tan familiares como las de sus generales y profesores actuales.
Y deberían conocerlo a modo de vacuna, para que ya siempre sean plenamente conscientes de en qué pueden convertirse, y en lo que se convirtieron algunos que, como ellos, un día lejano abrazaron la profesión militar con devoción y que, sin embargo, acabaron fallando terriblemente a su Nación; y para que nadie jamás, ocurra lo que ocurra, repita aquel fracaso moral colectivo, y para que se den cuenta que aquel hecho supone una vergüenza con la que ellos también deberán cargar por el mero hecho de ser oficiales de nuestro Ejército español.

Conclusión
“Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor.”

 Albert Einstein
Desde luego la del Desastre de Annual es una de las más cruciales lecciones que recibió nuestro Ejército a lo largo de su historia que no conviene, quizás a veces deliberadamente, olvidar. En él se entremezclan episodios terribles de cobardía, deshonra y deslealtad, con otros, como el del Alcántara, de enorme valor moral y físico; episodios de los que se pueden extraer lecciones cuya esencia es perfectamente aplicable a nuestros tiempos.

Porque  muy probablemente, en lo militar, no desarman ni la carencia de medios, ni la escasez de dineros, ni los flojos soldados, ni los fusiles obsoletos; en lo militar, desarma fundamentalmente la falta de valor intelectual y moral, y éste es el peor de los desarmes, porque conduce inevitablemente al tan temido desarme moral colectivo –el fracaso inevitable de los hombres custodios de las armas-.

 
Muchísimo más importante que legar a las siguientes generaciones de oficiales potentes carros de combate y modernos misiles, mucho más importante que darles licenciaturas e idiomas y relatarles historias de héroes y medallas, es transmitirles un discurso moral sincero y coherente que les prepare para las adversidades, miedos y frustraciones que sin duda tendrán que afrontar en el futuro, como afrontamos hoy, y como afrontaron todos los que lucharon por España antes que nosotros. Porque nunca ha sido fácil servir con honor en los Ejércitos de España y, a buen seguro, tampoco lo será en el futuro.
Pongámonos toda la vacuna contra la deshonra y la desmoralización, expliquémonos en detalle lo que fue el Desastre de Annual, sus consecuencias y sus posibles causas. Y una vez restituida la deuda con el Alcántara, reflexionemos en estos tiempos de crisis sobre por qué tuvimos miedo tanto tiempo a reconocer nuestros terribles errores, y sobre si aquellos vicios que se instalaron en nuestro Ejército en aquellos días, así como si ese miedo a la reflexión crítica y al ser postergados por la incomodidad de nuestras opiniones, perviven en nuestras filas.

 


[1] Indalecio Prieto. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados (DSCD). 22-12-1922.
[2] General  Miguel Cabanellas Ferrer. El Imparcial. 27 de octubre de 1921.
[3] Joaquín Fanjul Goñi. DSCD. 19-08-1919.
[4] Felipe Crespo de Lara. DSCD. 06-07-1922.
[5] Ortega y Gasset. España invertebrada. 1922.
[6] Archiduque Alberto de Austria. La responsabilidad en la guerra. 1874.
[7] DSCD. 29-11-1922.
[8] Así lo afirmaron años después del desastre el  Cabo Las Heras (su operador de radio) y el propio Abd-El-Krim El Jatabi.

domingo, 23 de marzo de 2014

¡Hasta siempre Presidente!


Finalmente el Presidente Suárez nos ha dejado físicamente. Mucho antes nos había dejado mentalmente, como ocurre con muchos de los que se entregan con tanta pasión por algo: un buen día acaban desconectando de aquello que quieren tanto, probablemente por el dolor sufrido, o simplemente por el brutal desgaste que se cobra el amor incondicional. 
 
Porque el Presidente Suárez era alguien que quería a este maldito país hasta límites insospechados, un patriota con mayúsculas, alguien que se lo jugó todo por todos nosotros y salió victorioso, con tan grandes aciertos que podrían enterrar los más grandes errores que hubiese podido cometer.
 
Espero que hoy mismo se pueda jugar un mus con su viejo amigo, el Capitán General Gutiérrez Mellado, y que se fumen un buen cigarro allá donde vayan las almas de estas grandes personas.

Lo que tengo por seguro es que, con su media sonrisa de galán de cine y su carácter conciliador, irá recibiendo a todos los que le traicionaron sin un solo reproche, como hizo en vida.
 
Yo espero poder conocerle alguna vez, cuadrarme marcialmente como ya no hago ante nadie, estrecharle la mano si me la tiende y decirle: ¡siempre a sus órdenes, Presidente!; ¿le hace un mus?"
 

lunes, 28 de enero de 2013

Las viudas de Ifni.



Por razones que no vienen al caso, la guerra de Sidi-Ifni ha sido siempre un tema que ha ocupado este observatorio desde su creación. La desidia, la mentira y el manto de olvido con la aquella guerra fue tratada por la dictadura franquista ha sido otro capítulo poco honorable de la ya larga lista de miserias que la historia de España ha recopilado. Luego, durante los gobiernos democráticos, nadie ha querido solucionar algunas de las consecuencias que la descolonización apresurada trajo consigo. Ya se sabe que la política exterior española siempre ha sido bastante condescendiente con los sátrapas alauitas.
 
Pero aun hay esperanza. Resulta que un nieto del gobernador general de Ifni ha realizado ún corto denominado Las viudas de Ifni, que intenta dar a conocer algunas de las injusticias que con los habitantes de aquel territorio español se cometieron. Y parece que el corto es un firme candidato a los Goya. Esperemos que resulta ganadora y que ello sirva, al menos,  para dar a conocer a los españoles uno de los episodios más olvidados de nuestra historia.

viernes, 18 de enero de 2013

De intersticios africanos.


 
Y de todo esto, ¿qué hubiera opinado Jorge Aspizua?; se pregunta Guerras Posmodernas. Pues yo creo que el buenazo de Jorge, a sus cuarenta y diez,  hubiera esbozado media sonrisa; inteligente y pelín amarga. Y la vida hubiese seguido, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido (perdón por el plagio a Sabina).

Así es la vida, en agosto de 2012 era un hecho pero ya en 2008  estaba claro para unos cuantos que la ecuación Argelia-Libia-Mali-Mauritania-Niger-Nigeria era una bomba de relojería que acabaría explotando por el gas del que somos adictos. Los intersticios cercanos sobre los que no supimos actuar con la suficiente celeridad; y sobre los que seguimos sin actuar, empiezan a mostrarnos sus frutos. Como siempre nos pasa en este ensimismado Occidente cristiano.
 
Esto no ha hecho más que empezar, y en estos tiempos de consecuencias, el resultado de estas acciones, y la operación de nuestras europeas empresas del gas, serán cada vez más complicadas. Por no hablar de los secuestros (que italianos y españoles hemos resuelto mediante pingües pagos con tanta alegría, miserias políticas mediante), del tráfico de armas libias descontroladas, de la entrada de droga latinoamericana, de la sequía y los desplazados a cientos de miles que se producitrán. Todo esto no es más que el preludio de la parte más interesante.
 
Pues para los que se nos avecina, ahora como entonces, tendremos que deshacernos de nuestra mentalidad Maginot y dejarnos de zarandajas de brigadas polivalentes, megabuques y cazas europeos. Que nos llevamos equivocando veinte años y ya empieza a ser muy tarde.
 
 

sábado, 11 de agosto de 2012

De vuelta a África: el Sahelistán.


Como suele ser habitual, Fernando Reinares aporta hoy en El País datos poco conocidos. Si AQMI y las milicias Bono Haram nigerianas son ya actores tristemente bien conocidos por sus acciones, la relación que mantienen con la Yihad en África Occidental (MUYAO) y el Ansar al Din (AD) no lo eran tanto.

Parece que la acción exterior española (contemplada ésta desde un modo multidimensional) se está poniendo en marcha. En realidad, ya comenzó a ponerse en marcha allá por 2008 con acciones tímidas pero cualitativamente importantes. Si comprueban los comentarios a la entrada enlazada ut supra, un  siempre preclaro Jorge Aspizua ya advertía que "desde el Golfo de Guinea se podía navegar hasta Tombuctú (Malí)". 

Matanza de cristianos a manos de la milicia Bono Haram en Nigeria

Por aquellos años en este observatorio se avisaba que volveríamos a África y que tendríamos que hacerlo en operaciones complejas sobre estados fallidos. Tampoco tiene mucho mérito, otros llevan muchos años hablando de ello, con mucho acierto y buena información.

Básicamente este observador no ha cambiado de opinión sobre lo dicho entonces. Sobre todo cuando advertía que "No todos los estados frágiles o fallidos serán motivo de intervención por parte de España y/o sus aliados en el futuro. Por supuesto se requiere una reflexión estratégica profunda que conduzca a una delimitación clara, realista y limitada, de cuales son aquellas zonas del planeta que por su directa influencia en nuestra seguridad nacional y/o compartida son susceptibles de desencadenar acciones de prevención, estabilización y reconstrucción.".

No sé si la abundancia de información relativa al asunto que circula ultimamente es fruto de la honesta preocupación, o alguien está intentando preparar el camino a algo más. Lo que tengo claro es que Mali no es, en mi opinión, un lugar donde por el momento convenga involucrar a nuestras FAS de manera relevante. Para lo que es necesario hacer allá hay otras herramientas mucho más eficaces y sutiles: la inteligencia, la cooperación y la asistencia formativa. La misión EUCAP SAHEL Niger, comandada por nuestro Col. Espinosa, es un buen ejemplo de esas otras sutiles herramientas. La misión tendrá su centro de operaciones en Niamey (Niger), con oficial de enlace en Bamako (Mali) y otro en Nouakchott (Mauritania). Bien por la UE y bien por España. EEUU sigue también con preocupación la creación de este Sahelistán y está promoviendo otras acciones, también militares.  

Mensaje de Ansar al Din sobre la conquista de Azawad
Y antes de que la UE empiece a pensar en despliegues de tropas y demás posibilidades armadas, aunque sea aún como posibilidad lejana, habrá que comprobar que piensan hacer Argelia y Marruecos sobre el asunto, y hasta dónde están dispuestas a llegar en este problema del que son principales perjudicados.  Creo que ya es hora de saber que quiere hacer Argelia con su gasto en defensa de más de 8 millardos de dólares al año y lo que quiere hacer Marruecos con sus casi 4; además de usarlos para reprimir a sus propios habitantes, claro está.

A este respecto, Juán de Herat nos traduce un artículo de Bruce Riedel que da mucho sobre lo que pensar.

domingo, 27 de mayo de 2012

Utopias peligrosas.


Este observador ha sido seguidor durante mucho tiempo del colectivo utopia contagiosa, evidentemente no por compartir la mayor parte de sus opiniones, sino porque siempre proporciona otro punto de vista que, finalmente, enriquece el mio propio. Creo honestamente que nunca es bueno escuchar y leer sólo a los que piensan como tú, siempre conduce al más terrible ensimismamiento.

Pues bien, hoy este colectivo plantea, no con poca razón, que Francia parece estar cuestionando la estrategia aliada de transición y salida de Afganistán, y que no parece que con elllo vaya a caerse el mundo. ¿Y por qué España no puede hacer igual? ¿Pasaría algo?

 La verdad sea dicha, probablemente tienen razón en este planteamiento, si Francia y España se fuesen de Afganistán, el curso de la guerra no variaría sustancialmente. EEUU y los aliados que allí quedasen tendrían que hacer un esfuerzo suplementario y hacerse cargo de sus zonas de acción. Un inconveniente más en una ya muy compleja guerra.

Donde no puedo estar de acuerdo es en algunos juicios de valor (no datos,  pues no se aportan de ningún tipo) que añaden para justificar la salida de Afganistán. Si se quiere debatir seriamente sobre el asunto, adelante, este observador será el primero que esté dispuesto a ello, pero siempre desde datos objetivos  y no desde juicios de valor que no se sostienen en un análisis imparcial de la realidad. Intentaré por mi parte dar algunas opiniones razonadas sobre datos objetivos que ofrece la Brookings Institution, un think tank estadounidenese bastante independiente y que siempre ha mantenido un espíritu crítico sobre la política estadounidense en AFG:

-En lo tocante a la reconstrucción, hay que presentar los siguientes datos: el PIB de Afganistán se ha cuadruplicado desde 2002 hasta 2010; la esperanza de vida ha pasado de 42 años en 2004 a 62 en 2010 (casi un 50% más); la producción eléctrica se ha quintuplicado desde 2002 hasta 2009 y la población escolar  ha pasado de 2 millones en 2002 a más de 8 millones en 2011 (en la caso de las niñas, el incremento es aún más espectacular: de 200.000 niñas escolarizadas en 2002 a más de 3 millones en 2011 (más del 1000% de incremento)). Creo que estos datos no dejan lugar a duda o especulación, Afganistán ha progesado, y mucho, desde que el régimen Talibán cayó. Podríamos hacer más, desde luego. Se podría hacer mejor, por supuesto. Y también podríamos destinar más dinero de nuestra salud y educación a construir un sistema de salud y educación digno en AFG. Es solo cuestión de elegir en estos tiempos.

-En lo tocante a seguridad, hay que hablar de relevantes progresos: en 2011 se ha conseguido por fin poner freno a la escalada de violencia en AFG y desde abril de aquel año los ataques procedentes de la insurgencia (que causan más del 80% de las bajas civiles en Afganistán) disminuyen, disminuyendo así las bajas civiles y militares afganas y también la de los soldados de la Coalición. No hay que olvidar que todavía para el 65% de la población, los Talibán son el principal problema del país.

-En lo tocante a gobernabilidad es verdad que las noticias no son buenas, el gobierno Karzai no consigue hacerse con el poder debido a que señores tradicionales del poder, integristas rigoristas islámicos y señores de la guerra y la droga siguen intentando dominar sus territorios como si de señores feudales se tratase. Para ello se intenta crear unas fuerzas de orden público y un sistema judicial eficaces  que impidan a todos aquellos ejercer la violencia e imponer sus tributos arbitrariamente contra los habitantes de sus territorios, a los que siguen considerando siervos. En 2003 estas fuerzas del orden eran de 6000 perosnas, hoy son de 344.000 efectivos y el 90% están ya siendo aconsejadas y entrenadas por fuerzas militares y policiales de la coalición (en 2008 era el 0%).


En definitiva, se puede argumentar que si nos vamos de Afganistán no pasará nada. Otros llevarán nuestra parte de la carga y ya está. Pero no se puede decir que en Afganistán las cosas no vayan mejor.

Y además tampoco se puede argumentar que si nos vamos todos, no solo Francia o España, sino todos, no vaya a pasar nada. Si abandonamos a los afganos a su suerte, los Talibán desencadenarán la limpieza étnico-religiosa más sangrienta desde el genocidio ruandés de 1994, y abandonaremos a su suerte a millones de afganos sumidos en una guerra civil mucho más sangrienta que la que ocurrió tras la retirada soviética. Eso es lo que debemos plantearnos: ¿estamos dispuestos a ser cómplices de la matanza? ¿estamos dispuestos  a abandonar a millones de mujeres y niñas a la violencia sexual y física de unos rigoristas que envenenan niñas o las queman la cara con ácido para que no vayan a la escuela? ¿Es eso lo que propone la utopía contagiosa?


En fin, es muy bonito escribir panfletos utópicos desde el iPad en casa; pero no es tan fácil ver cara a cara a esas personas sobre las que escribes, y luego decidir que no te importa lo que les pase. Hemos cometido muchos errores, no se puede negar. Pero la conclusión debería ser que tenemos que asumirlos y darnos cuenta de las terribles consecuencias de cometer otro más, el más peligroso, el no asumir nuestra responsabilidad de proteger a aquellos que ninguna culpa tienen de los errores de EEUU, ni de los errores de los Talibán ni, por supuesto, de los errores de nuestros gobiernos.

domingo, 13 de mayo de 2012

Paradojas y sorpresas.



Paradojas de la vida. El Príncipe de Asturias a punto de jubilarse porque ya no hay dinero para mantenerle en marcha y el Juan Carlos I en disposición de tomar el relevo. Me estoy refiriendo por supuesto a los buques insignia de la Armada española, no sean malpensados. No sólo el único portaviones de la Armada española va a ser jubilado, parece que se llevará consigo algún que otro buque de escolta. Mientras, el ET hiberna sus carros LEOPARD y paraliza el 30% de sus medios de combate. En fin, la crisis está congelando las FAS españolas.

Mientras, el PSOE, propone con una enmienda a los PGE la reducción del persinal de las FAS. No se dan cifras ni estructuración del posible recorte. Evidentemente, no se les ocurrió esta idea minetras gobernaron durante 8 años. También el ministro Morenés dijo que embida más (vamos que sí). Parece que esta vez va en serio, PSOE y PP llegarán a un acuerdo.

Este observador está básicamente de acuerdo con la necesidad urgente de un recorte significativo de las FAS. Estaba de acuerdo en 2008 y sigo básicamente de acuerdo en acabar con estas FAS Maginot.

Como conozco perfectamente en mis carnes que es impoosible intentar cualquier cambio en el establisment militar desde dentro, al menos, deberíamos hacer caso al General Francisco Pérez Muinelo que muy acertademante propone que se desgrane el gasto por unidades, en vez de por jefaturas y mandos que para poco o nada valen y que no tienen por sí mismos níngún valor operativo. De ese modo sería mucho más fácil conocer en qué se gasta el poco o mucho dinero que España hoy en día dedica a la defensa. Las sorpresas serían mayúsculas.

Espero que a nadie le sorprenda ya que de la Cumbre de Chicago de hoy salga un compromiso mucho más allá de 2014 en Afganistán. Como le dijo Rasmussen al Ministro Morenés: “Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace”. Empieza a ser vox populi que en 2024 habrá misión aún en Afganistán y, de ese modo, es aún probable que consigamos alcanzar los objetivos básicos en la guerra. El General Alejandre lo resume bien.