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sábado, 8 de febrero de 2014

Canarias: en la encrucijada del petróleo.




«Le pido a Alá que encontremos petróleo tanto en España como en Marruecos».
Abdelilah Moulkirán. Primer Ministro de Marruecos. 5 de octubre de 2012.
Que las Islas Canarias han sido un bastión estratégico de primer orden a lo largo de su historia es un hecho incontrovertible que desgraciadamente no es muy conocido en la España actual. El que fue el primer enclave oceánico del expansionismo castellano en el siglo XV se convirtió en la palanca que permitió a España conquistar América, fundar su imperio y controlar el comercio con las Indias; hecho que no pasó desapercibido para nuestros enemigos de entonces, primero los berberiscos y luego especialmente Inglaterra, que no cejaron durante los tres siglos siguientes en el intento por hacerse con algún territorio en el archipiélago.
 
Pero no acabaron en el siglo XVIII las amenazas sobre las islas. Durante el siglo XIX EEUU planificó su invasión y Alemania fijó su vista en un territorio poco protegido que le proporcionaba acceso a África y al Mediterráneo; durante la Primera Guerra Mundial una flota británica materializó un bloqueo alrededor del archipiélago para evitar su empleo por Alemania; en 1940, el entonces ministro de Asuntos Exteriores español recibió la petición del III Reich de la cesión de la isla de Gran Canaria para los planes de guerra alemanes, y durante los primeros años de la Segunda Guerra Mundial se apoyó secretamente a la Armada alemana en la batalla del Atlántico; en 1941 las Fuerzas Armadas británicas emitieron el plan Pilgrim para la invasión de las islas, y en 1943 serían las fuerzas canadienses las que prepararon el plan Tonic con el mismo propósito.
 
A lo largo de su historia española, Canarias ha sido un preciado territorio que muchas otras naciones han estado dispuestas a ocupar manu militari por su valor geoestratégico; hoy en día, casi totalmente despejadas las pasadas amenazas de seguridad sobre las islas ―ya bajo el potente paraguas de España, la OTAN y la UE―, no han sido sin embargo despejados otros riesgos larvados que van creciendo en su entorno.
 
Por un lado, en el ámbito interno insular, comienza a tomar aire una corriente de opinión de desapego del resto de España, alentado por la crisis económica y la costumbre -no por conocida menos preocupante- de señalar en el exterior a los responsables de todos los problemas internos. Siendo justos hay que reconocer que la incomprensión y   la ligereza con la que se tratan a veces los asuntos de un territorio tan especial, la falta de reconocimiento del valor de las islas, la lejanía de la Península, la doble insularidad, un trato a veces desdeñoso frente a otros territorios, así como un tardío desarrollo económico y de sus infraestructuras, propician un sentimiento de abandono en todos los órdenes que, convenientemente explotado, conforma un caldo de cultivo favorable para el discurso disgregador.
 
Por otro lado, la profunda brecha de riqueza y bienestar que existe en los 90 Km que separan a las islas del continente africano, la incierta resolución de la Primavera Árabe y su posible influencia en Marruecos, la desestabilización del Sahel, la posición de las islas en la retaguardia marroquí, las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, el conflicto del vecino Sáhara, la tensión argelino-marroquí, la inmigración ilegal y el crimen organizado son riesgos que no se pueden menospreciar al analizar la seguridad de las islas desde un enfoque integral.
 
Sin embargo, es conviene subrayar que precisamente algunas de las anteriores circunstancias también pueden convertirse ―bien gestionadas― en magníficas oportunidades de desarrollo, comercio y revalorización de las islas. No es baladí advertir que África es el continente con mayor potencial de desarrollo en los próximos decenios, y que para ese desarrollo necesitará multitud de recursos que la UE, y muy especialmente España y las Islas Canarias, pueden proporcionar.
 
No por casualidad España se ha convertido en 2012 en el primer socio comercial de Marruecos, desbancando a Francia ―muy a su pesar― por primera vez en la Historia, y haciendo que Marruecos sea ya nuestro segundo cliente fuera de la UE, por detrás solo de EEUU y superando con creces a China. Las empresas siderúrgicas, automovilísticas, textiles y energéticas son las que más han contribuido a este hecho, pero sectores como el turístico y la construcción comienzan también a adquirir relevancia en el mix empresarial español en Marruecos. Y a estas circunstancias no han permanecido ajenas las islas que ya se están constituyendo en la mejor plataforma de proyección europea hacia el Sur; las exportaciones canarias a Marruecos han crecido un 140% en términos relativos durante el mismo año 2012, confirmando a este país como uno de los mercados más pujantes para la producción del archipiélago.
 
Esta creciente relación comercial, la estabilización y el desarrollo marroquí, así como las posibilidades que puede abrir el tratado de libre comercio que este país ha comenzado a negociar en 2013 con la UE son ya una oportunidad mutua de progreso que puede servir de modelo en el futuro ―por qué no― para otros países de la vertiente noroccidental africana; sin obviar que además se pueden constituir en el mejor precursor de la confianza mutua y la seguridad compartida entre España y Marruecos.
 
Pero todo tiene un precio ―quid pro quo―. Probablemente la cada vez más fría simpatía del Estado español por las reivindicaciones del pueblo saharaui es un peaje que habrá que ir aceptando para impulsar todo lo anterior. La postura española ante la resolución 2099 de 30 de abril de 2013 que EEUU presentó ante el Consejo de Seguridad de la ONU, relativa a los derechos humanos en el Sahara, parece un buen ejemplo de ello.
 
Dicho todo lo anterior, y a pesar de ello, las Islas Canarias continúan siendo para la mayoría de los españoles y los europeos un mero sinónimo de lugar vacacional de sol y playa y poco más; un indicador fiable de la poca atención que en general se presta al archipiélago desde el exterior. O al menos así ha sido hasta que, de repente, las Islas han reaparecido en la agenda política española por la posible existencia de una jugosa bolsa de hidrocarburos en sus costas orientales lindantes con Marruecos; bolsa que Marruecos ya ha comenzado a explorar, que está creando tensiones entre el Gobierno central y el Gobierno autonómico, y que ―como ya hizo en el pasado más cercano― muy probablemente influirá en las relaciones entre Marruecos y España, Sahara Occidental por medio. Un asunto controvertido que, sin lugar a dudas, traerá repercusiones de calado político y estratégico en los próximos años; tanto en el ámbito interno como en el externo.
 
EL POTENCIAL DEL PETRÓLEO
En marzo de 2012 el Departamento de Interior de los EEUU emitió un informe bajo el título de Una estimación de los recursos mundialesconvencionales de petróleo y gas no descubiertos en el ámbito de su World Petroleum Resources Project. En este informe se señalaba, entre otras muchas, una posible bolsa de hidrocarburos localizada en la fachada noroccidental africana, tanto en la zona continental como en la marítima, que podría extenderse desde Tánger hasta la costa oriental de las Islas Canarias.
 
En realidad, el potencial de esta zona era bien conocido muchos años antes. Desde el año 1968 Marruecos ha autorizado algunas exploraciones en las aguas que separan ese país del Archipiélago Canario sin que los resultados iniciales condujeran nunca a la fase de explotación. Sin embargo, desde 2007, la concesión de licencias se ha multiplicado por todo el territorio y las aguas marroquíes ―incluyendo las saharauis―, dando ya más de una decena resultados positivos en gas y petróleo. A día de hoy, se han concedido licencias de reconocimiento o exploración marítima (off shore) para 250.000 Km2; un área que duplica en extensión la que el Gobierno de EEUU ha concedido en el Golfo de Méjico.
 
Por parte española, los permisos de exploración en la zona fueron otorgados a Repsol en enero de 2002 y obtuvieron por repuesta una protesta diplomática formal del Gobierno marroquí relativa a la indefinición de las aguas territoriales entre ambos Estados; hechos que ocurrieron solo unos meses antes de la crisis de Perejil. De 2002 a 2004 se realizaron algunos sondeos, pero los derechos de Repsol fueron suspendidos en 2004 por el Tribunal Supremo a instancias de una denuncia del Cabildo de Lanzarote, situación en que se han mantenido hasta que han vuelto a ser convalidados por el Gobierno español en marzo de 20121. Además de lo anterior, y en estrecha relación con la cuestión, en marzo de 2013 el Tribunal Constitucional desestimó el recurso interpuesto por el Gobierno de Canarias en 2008 contra la Ley 12/2007 que otorgaba en exclusividad al Estado la competencia para autorizar prospecciones o explotaciones petrolíferas submarinas en las aguas bajo jurisdicción española. Casualidades o causalidades aparte, lo que sí resulta evidente es que en los últimos años se está reactivando una vieja carrera que ya tiene en marcha a sus primeros competidores.
 
En el cuarto trimestre de 2013 la empresa escocesa Cairn Energy ha comenzado los trabajos de exploración, a través de su compañía subsidiaria Capricorn, en la zona marítima denominada Foum Draa off shore frente a las costas de Marruecos (bloques numerados del 86 al 88 en la Figura 1) y a 180 Km de la costa norte de Lanzarote. En esta zona, la compañía escocesa posee un 50% de los derechos de exploración y explotación, derechos que han sido adquiridos a la pequeña compañía Longreach Ltd ubicada en el paraíso fiscal de la isla de Jersey2. La estatal Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas del Gobierno marroquí (ONHYM) posee otro 25%, Longreach conserva un 2.5% y las compañías San Leon y Serica poseen el 14.17% y el 8.33% respectivamente. Además, Cairn también posee derechos (37,5%) en la zona Cap Juby Maritime (bloques 117-119 en la Figura 1) frente a las aguas del cabo de mismo nombre, y a unos 70 Km de las costas de Fuerteventura y Lanzarote. Derechos que ya tiene planeado ejercer en 2014.
 
Figura 1. Zonas autorizadas por Marruecos para las prospecciones marítimas y terrestres (Fuente: ONHYM)
Hay además otras dos petroleras ―Tangiers Petroleum y Kosmos Energy― que también han anunciado prospecciones en el primer semestre de 2014. Kosmos se dispone a explorar el bloque denominado Foum Assaka off shore (67-70) frente a las aguas de Agadir y Sidi Ifni, y un segundo gran bloque denominado Cap Bojdour off shore (20-34), situado en las aguas saharauis frente al Cabo Bojador, 170 Km al sur de Gran Canaria. Por su parte Tangiers, en colaboración con Galp, tiene prevista la exploración del bloque Tarfaya off shore frente a las costas de Tan Tan (89-96), a unos 140 Km de las costas de Lanzarote y Fuerteventura.
 
Según la información ofrecida por la propia ONHYM, hay ya 18 áreas off shore a lo largo de la costa occidental de Marruecos y el Sahara para los que existen acuerdos de exploración de hidrocarburos con una pléyade de compañías distintas. Además de las ya citadas, engrosan esta lista la turco-estadounidense Genel (con base también en la isla de Jersey), la californiana Chevron, la británica Chariot (con base en el paraíso fiscal de la isla de Guernsey5), la francesa Total y las españolas Repsol y Gas Natural. Según las siempre orientativas estimaciones de las propias compañías, los recursos prospectivos de barriles de las áreas de exploración que se pretenden acometer en los dos próximos años del lado marroquí podrían superar los 1.500 millones de barriles de petróleo (MBO). Pero lo más importante es señalar que, en todos los bloques autorizados por el Gobierno de Marruecos, la empresa estatal ONHYM se ha reservado un porcentaje importante de los derechos de exploración y, por tanto, de los de una hipotética explotación.
 
Estas prospecciones marroquíes en aguas cercanas a Canarias comienzan  un año antes que los polémicos sondeos que se han vuelto a autorizar a Ripsa (Repsol) en el lado español de las mismas aguas (denominados Canarias 1-9 en las Figura 1 y 2). La petrolera española prevé desarrollar exploraciones a finales de 2014 y 2015 en las aguas orientales de Fuerteventura y Lanzarote, siendo sus derechos (50%) compartidos con la alemana RWE (20%) y la australiana Woodside (30%).
Figura 2. Licencias de exploración otorgadas a Repsol en aguas españolas (Fuente: Grupo RWE)
Según el último informe de la asociación española ACIEP, se estima que en las zonas autorizadas a Repsol podría haber unos recursos prospectivos de hidrocarburos convencionales cercanos a los 1.200 millones de barriles de petróleo (MBO) y 226 miles de millones de metros cúbicos de gas (BCM), siendo conveniente reseñar que el Estado español no tiene ningún derecho sobre la exploración o la hipotética explotación de los hidrocarburos que se pudiesen encontrar, quedando estos como patrimonio exclusivo de las empresas que los poseen, y por tanto de sus accionistas.
 
No obstante lo anterior, fuentes del Ministerio de Industria llevan tiempo señalando que, de encontrarse gas y petróleo en la zona española, los beneficios económicos para el país serían importantes: ahorro en la factura energética exterior de 28.000 millones de euros, dinamización y diversificación de la economía canaria, creación de puestos de trabajo, e ingresos ―vía impuesto de sociedades― de unos 700 millones de euros al año durante un periodo estimado de 20 años.
Imagen difundida en la red por la organización independentista canarias Inekaren.
EL PROBLEMA DEL PETRÓLEO
Desde los primeros pasos del tortuoso proceso que están siguiendo los permisos de exploración concedidos a Repsol, las autoridades y buena parte de la sociedad canaria han manifestado su oposición a las autorizaciones otorgadas por el Gobierno central. Después de conseguir que se anulasen los permisos en 2004, el Gobierno canario, el Cabildo de Lanzarote y el de Fuerteventura han tratado de frenar el nuevo Real Decreto de convalidación de las prospecciones recurriéndolo por partida doble ante el Tribunal Supremo y, en paralelo, han comenzado a formular quejas ante las instituciones de la UE. Tan frontal oposición está sustentada en razones primordialmente de impacto socio-económico, de riesgo medioambiental y de conflicto de competencias.
 
Que el turismo en Canarias es un sector clave, desde el punto de vista económico y social, no es ningún secreto para nadie; pero conviene ponerle cifras. En 20113 el sector turístico canario representaba el 30% de su PIB (12.300 millones €), el 35% del empleo (265.000 puestos de trabajo) y el 28% de los impuestos recaudados (1.500 millones €); mientras que la media española del impacto turístico era de un 10% del PIB y un 7% del total del empleo nacional. Conviene también subrayar que el impacto económico del turismo crece en Canarias desde 2010, en plena crisis económica, a una media anual de casi un 5%; siendo esto posible gracias a la especial importancia del turismo extranjero (Reino Unido y Alemania a la cabeza).
 
Pues bien, es precisamente la extraordinaria relevancia de este sector la que hace temer por unas explotaciones petrolíferas en las aguas canarias que pudiesen afectar negativamente al motor de la economía insular. Con respecto a ello ya se han posicionado la Federación Internacional de Operadores Turísticos (IFTO), la Federación de Turoperadores del Reino Unido (ABTA) y la Federación Alemana de Agencias de Viaje y Turismo. Todos ellos se han dirigido por carta a las autoridades españolas para expresarles la preocupación por el fatal impacto que posibles derrames pudieran tener sobre la oferta turística canaria; pero también alertando del peligro que supone la mera asociación de la marca Canarias con el petróleo, y el daño que podría hacer sobre la imagen publicitaria de paraíso natural que desde hace tiempo se trabaja en construir. Evidentemente, estas organizaciones han obviado en sus misivas advertir sobre el terrible impacto medioambiental que el turismo ha tenido y tiene sobre las islas, causado fundamentalmente ―pero no solo― por el enorme déficit energético generado por 12 millones de personas que visitan un territorio que dispone de recursos naturales  limitados y una población residente de 2,2 millones4.
 
 
Imagen difundida en Internet contra las exploraciones de Repsol (Fuente: No Oil Canarias)
Desde un punto de vista medioambiental, es evidente que toda explotación petrolífera supone un riesgo innegable que pocas sociedades gustan de admitir en su vecindario. Pero además, el excepcional valor de la biodiversidad marina y terrestre de Canarias, la alta dependencia de plantas desaladoras para la obtención de agua, y los riesgos añadidos de las posibles explotaciones a gran profundidad que se han planteado, tanto del lado marroquí como del español, hacen que se generen en toda la sociedad canaria dudas razonables sobre si poner en riesgo un patrimonio tan valioso. A este respecto, tres importantes organizaciones ecologistas ―WWF, Greenpeace y Ecologistas en Acción― ya se han situado claramente en contra de las prospecciones.
El último factor, pero no por ello con menos peso, es una vieja reivindicación del Gobierno autónomo para hacerse con el control de las competencias administrativas relativas a la explotación de las aguas canarias que viene a sumarse a los problemas anteriormente citados. Este conflicto fue el que llevó al Gobierno autónomo a recurrir parte de la Ley 12/2007 ante el Tribunal Constitucional, y por lo que este se ha pronunciado recientemente en su contra. Por si fuera poco, esta reivindicación de las aguas canarias se enreda con la que el Gobierno español espera plantear en NNUU con respecto a la ampliación de la jurisdicción sobre la actual Zona Económica Exclusiva por el oeste de las Islas (de 200 MN a 350 MN), y con la todavía indefinida oficialmente frontera entre las costas orientales de las Islas y Marruecos.
 
CONCLUSIONES
La encrucijada a la que se enfrenta Canarias ante la hipotética explotación de hidrocarburos en sus costas orientales es un dilema de primera magnitud política y estratégica que no tiene una respuesta sencilla; y que no solo afecta a las Islas Canarias, sino también a la economía y soberanía nacional, y a las relaciones de España con Marruecos.
 
Marruecos probablemente se va a convertir tarde o temprano en un país productor de petróleo y gas, y lo va a hacer explotando, entre otras, zonas marítimas muy próximas a las Islas Canarias. Pero además, encuentre o no petróleo, Marruecos está ya experimentado un desarrollo económico espectacular que es una oportunidad para España, para Canarias y para la UE. La senda de democratización, desarrollo y cooperación que ha tomado en los últimos años parece indicar que sus posiciones son ahora muchos más pragmáticas con respecto a nuestras siempre delicadas relaciones.
 
El hecho de que ambos países hayan concedido las autorizaciones de exploración respetando el acuerdo informal de equidistancia en las aguas fronterizas, y que esta vez el asunto no haya suscitado problemas en las relaciones diplomáticas, así como el creciente estrechamiento de la cooperación comercial y la dulcificación de la postura española sobre el Sahara Occidental son claros síntomas de una nueva etapa más respetuosa y cooperativa entre ambos. Esta nueva etapa, de confirmarse en el tiempo, muy probablemente ayudará a rebajar progresivamente las tensiones de seguridad que históricamente han existido entre ambos países (Ceuta y Melilla incluidas) y proporcionará prosperidad económica a ambas partes. Aunque, por otro lado, este clima creciente de seguridad y desarrollo marroquí traerá también consigo la eclosión de su enorme potencial turístico, en directa competencia con el canario y el del resto de España.
El Presidente del Gobierno español con SM el Rey Mohamed VI de Marruecos durante la primera visita oficial de su mandato
Pero más allá de cuestiones económicas y de seguridad, la encrucijada del petróleo en Canarias trae también escondida ―a modo de muñequita rusa― una derivada interna que es muy conveniente valorar: otra confrontación entre un Gobierno autonómico y la Administración central que, bien utilizada, podría convertirse en un banderín de enganche del sentimiento de desafección que, a veces no sin razones, se instala poco a poco en parte de la sociedad canaria. Otro problema territorial que podría pasar a engrosar la lista de contenciosos de esta índole.
 
 
Y es que la mayor parte de nuestras pretendidas certezas sobre el futuro no son más que hipótesis, pese a que nos empeñemos en defenderlas con mucha vehemencia; sin embargo, las lecciones del pasado están ya escritas. A este respecto, la historia de España nos ofrece numerosas ejemplos sobre nuestros errores al tratar los asuntos de territorios de Ultramar con ligereza o desdén, y la pertinaz crisis en la que nos encontramos nos debería haber enseñado las consecuencias de confiar nuestro futuro a apetitosas burbujas (ya sean constructoras, petroleras o turísticas) sin hacer las reformas estructurales necesarias que garanticen un desarrollo socio-económico equilibrado.
Aquellos a los que toque resolver esta compleja ecuación del petróleo, con sus diversas variables y derivadas, deberían siempre tener puesta su vista en todo ello, y tratar de resolverla con el sosiego, la delicadeza y la prudencia que requieren las decisiones de este calado. Decisiones cuyas consecuencias geopolíticas trascienden varias legislaturas.
Se encuentre o no petróleo, y se explote o no se explote en los próximos veinte años, lo que parece  seguro es que las Islas Canarias seguirán siendo en el futuro el territorio español de mayor valor geoestratégico; como ya los son hoy en día, y como ya lo fueron a lo largo de nuestra historia.
 
NOTAS
1 Según RD 547/2012.
2 Según la lista española de paraísos fiscales publicada en el Real Decreto 1080/91 de 5 de julio.
3 Todas las cifras han sido extraídas del informe del Gobierno de Canarias Impactur 2011. 2012.
4 Para más información ver en el informe de la Universidad de Sevilla: «Huella ecológica y presión turística socio-ambiental. Aplicación en Canarias». Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles Nº 57 de 2011.
 

viernes, 18 de enero de 2013

De intersticios africanos.


 
Y de todo esto, ¿qué hubiera opinado Jorge Aspizua?; se pregunta Guerras Posmodernas. Pues yo creo que el buenazo de Jorge, a sus cuarenta y diez,  hubiera esbozado media sonrisa; inteligente y pelín amarga. Y la vida hubiese seguido, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido (perdón por el plagio a Sabina).

Así es la vida, en agosto de 2012 era un hecho pero ya en 2008  estaba claro para unos cuantos que la ecuación Argelia-Libia-Mali-Mauritania-Niger-Nigeria era una bomba de relojería que acabaría explotando por el gas del que somos adictos. Los intersticios cercanos sobre los que no supimos actuar con la suficiente celeridad; y sobre los que seguimos sin actuar, empiezan a mostrarnos sus frutos. Como siempre nos pasa en este ensimismado Occidente cristiano.
 
Esto no ha hecho más que empezar, y en estos tiempos de consecuencias, el resultado de estas acciones, y la operación de nuestras europeas empresas del gas, serán cada vez más complicadas. Por no hablar de los secuestros (que italianos y españoles hemos resuelto mediante pingües pagos con tanta alegría, miserias políticas mediante), del tráfico de armas libias descontroladas, de la entrada de droga latinoamericana, de la sequía y los desplazados a cientos de miles que se producitrán. Todo esto no es más que el preludio de la parte más interesante.
 
Pues para los que se nos avecina, ahora como entonces, tendremos que deshacernos de nuestra mentalidad Maginot y dejarnos de zarandajas de brigadas polivalentes, megabuques y cazas europeos. Que nos llevamos equivocando veinte años y ya empieza a ser muy tarde.
 
 

sábado, 11 de agosto de 2012

De vuelta a África: el Sahelistán.


Como suele ser habitual, Fernando Reinares aporta hoy en El País datos poco conocidos. Si AQMI y las milicias Bono Haram nigerianas son ya actores tristemente bien conocidos por sus acciones, la relación que mantienen con la Yihad en África Occidental (MUYAO) y el Ansar al Din (AD) no lo eran tanto.

Parece que la acción exterior española (contemplada ésta desde un modo multidimensional) se está poniendo en marcha. En realidad, ya comenzó a ponerse en marcha allá por 2008 con acciones tímidas pero cualitativamente importantes. Si comprueban los comentarios a la entrada enlazada ut supra, un  siempre preclaro Jorge Aspizua ya advertía que "desde el Golfo de Guinea se podía navegar hasta Tombuctú (Malí)". 

Matanza de cristianos a manos de la milicia Bono Haram en Nigeria

Por aquellos años en este observatorio se avisaba que volveríamos a África y que tendríamos que hacerlo en operaciones complejas sobre estados fallidos. Tampoco tiene mucho mérito, otros llevan muchos años hablando de ello, con mucho acierto y buena información.

Básicamente este observador no ha cambiado de opinión sobre lo dicho entonces. Sobre todo cuando advertía que "No todos los estados frágiles o fallidos serán motivo de intervención por parte de España y/o sus aliados en el futuro. Por supuesto se requiere una reflexión estratégica profunda que conduzca a una delimitación clara, realista y limitada, de cuales son aquellas zonas del planeta que por su directa influencia en nuestra seguridad nacional y/o compartida son susceptibles de desencadenar acciones de prevención, estabilización y reconstrucción.".

No sé si la abundancia de información relativa al asunto que circula ultimamente es fruto de la honesta preocupación, o alguien está intentando preparar el camino a algo más. Lo que tengo claro es que Mali no es, en mi opinión, un lugar donde por el momento convenga involucrar a nuestras FAS de manera relevante. Para lo que es necesario hacer allá hay otras herramientas mucho más eficaces y sutiles: la inteligencia, la cooperación y la asistencia formativa. La misión EUCAP SAHEL Niger, comandada por nuestro Col. Espinosa, es un buen ejemplo de esas otras sutiles herramientas. La misión tendrá su centro de operaciones en Niamey (Niger), con oficial de enlace en Bamako (Mali) y otro en Nouakchott (Mauritania). Bien por la UE y bien por España. EEUU sigue también con preocupación la creación de este Sahelistán y está promoviendo otras acciones, también militares.  

Mensaje de Ansar al Din sobre la conquista de Azawad
Y antes de que la UE empiece a pensar en despliegues de tropas y demás posibilidades armadas, aunque sea aún como posibilidad lejana, habrá que comprobar que piensan hacer Argelia y Marruecos sobre el asunto, y hasta dónde están dispuestas a llegar en este problema del que son principales perjudicados.  Creo que ya es hora de saber que quiere hacer Argelia con su gasto en defensa de más de 8 millardos de dólares al año y lo que quiere hacer Marruecos con sus casi 4; además de usarlos para reprimir a sus propios habitantes, claro está.

A este respecto, Juán de Herat nos traduce un artículo de Bruce Riedel que da mucho sobre lo que pensar.

miércoles, 4 de junio de 2008

Una propuesta: el Centro de Coordinación de la Acción Exterior. Una realidad: volvemos a África.

Dos compatriotas retenidos en Gambia han sido liberados. Apostaría a que ciertas actuaciones discretas llevada a cabo por el estado español durante las últimas semanas en aquel país ha tenido más que ver con la celeridad del asunto que las gestiones diplomáticas.

Además leo con satisfacción que el Ministerio del Interior ha puesto en marcha una ambiciosa estrategia para ampliar la presencia de las fuerzas de Seguridad del Estado en el exterior con la creación de 25 nuevas consejerías en países como Pakistán, China, Marruecos e Israel, así como consolidando o aumentando las operaciones, sobre todo en países africanos.

Esto, junto a lo ocurrido en Somalia -por dos veces-, junto a algunas otras acciones discretas que se han realizado en otros lugares, y sumado a la operación militar que ha partido al Chad, me hace recordar algo que ya hace tiempo viene anunciando este observador a quien ha querido escucharle: volveremos a África.

Y volveremos –volvemos diría- a África a realizar acciones complejas /multidimensionales /integrales /interagencias (que todo es uno) en medio de situaciones híbridas donde población local, autoridades y milicias autóctonas, agencias gubernamentales e internacionales, servicios de seguridad e inteligencia y multitud de actores externos a las fuerza militares tendrán y jugarán su papel, y algunas veces estos otros actores o agencias llevarán el peso principal en la consecución de los objetivos primordiales del estado quedando para las FAS, las labores de apoyo.

Por ello habrá que pensar en cómo esto afectará a nuestras capacidades futuras y, sobre todo, a nuestras mentalidades requeridas. Los conflictos a los que nos enfrentamos serán complejos, híbridos y nada convencionales y por tanto, nuestras doctrinas, nuestros medios y nuestro entrenamiento debe cambiarse profundamente para adaptarse a ellas.

Se debe admitir que la realidad de las FAS en los últimos dieciocho años ha sido este tipo de operaciones militares complejas de estabilización y reconstruccción (que no de paz) y que, por tanto, no se pueden considerar acciones secundarias o de importancia menor. Es más, en el futuro estas acciones complejas se reproducirán cada vez más y exigirán cada vez más compromiso militar. Es crucial entender que ya constituyen, y sin duda constituirán, un medio fundamental para contribuir a la seguridad nacional, vista ésta como un todo indivisible e integral.

Aporto por ello algunas reflexiones y propuestas que ya han sido lanzadas en otros ámbitos y que quizás puedan ser tenidas en cuenta:

1. Cualquier actuación exterior requiere generalmente un compromiso a largo plazo en personal, medios y recursos. Al comprometerse con ellas se debe ponderar en detalle el coste que supondrá en el tiempo esta participación y los beneficios de todo tipo que se persiguen. Esta reflexión debe ser previa y no ad-hoc bajo la presión de los acontecimientos; ergo se necesita una estrategia de seguridad integral previamente diseñada.

2. Una estrategia de seguridad integral que describa, determine y delimite nuestra visión multidimensional de la seguridad y que sustituya nuestra aproximación actual ad-hoc. Esta estrategia debería contemplar los riesgos y las amenazas como un todo indivisible entre lo interno y lo externo, y debería enfocar asuntos como el cambio climático, los estados fallidos o la pobreza de manera coordinada con los conflictos y crisis que generan. De esta estrategia deberá emanar la dirección política de la acción exterior coordinada.

3. Las acciones en el exterior en estados frágiles o fallidos serán cada vez más frecuentes debido a la interacción del desgobierno, las hambrunas y la escasez de recursos vitales, la pobreza y la desigualdad, la radicalización, las migraciones masivas, y la coincidencia de muchos de estos factores sobre estados que nada podrán hacer por aliviar sus consecuencias.

4. Por ello, y por su repercusión en nuestra seguridad y la de terceros países de cuya estabilidad dependemos en gran medida (Marruecos, Argelia, Egipto, Libia, Senegal, Mauritania, etc...), es previsible que nuestras autoridades políticas se vean cada vez más en la necesidad de orquestar respuestas que amortigüen y neutralicen estos riesgos.

5. En estas respuestas cada vez más frecuentes, las FAS estarán corrientemente involucradas, pero no sólo. Las actuaciones en ellas deberán ser integrales y multidimensionales desde el primer momento. Medidas que comprenderán las diplomáticas, las de apoyo a la gobernabilidad, de cooperación y asistencia técnica, militares, policiales, de inteligencia, agrícolas, energéticas, económicas, sociales, de justicia y de cualquier otro campo que pueda coadyuvar al fortalecimiento de las instituciones legítimas de los estados afectados serán necesarias.

6. Este enfoque integral (multidimensional/interagencias/interministerial) ya se ha adoptado en otros asuntos relativos a la seguridad que tienen una dependencia crítica de la coordinación de la acción del estado con bastante buen resultado. El Centro de Coordinación Antiterrorista, el Centro de Coordinación contra el Crimen Organizado y el Centro de Coordinación Regional de Canarias son ya ejemplos consolidados de organismos permanentes interministeriales de coordinación (alguna ya también en la conducción).

7. En el ámbito de la acción exterior no hay creado un centro de este tipo y la acción del estado es a menudo compleja, divergente y poco coordinada.

8. Este hecho, la descoordinación en las actuaciones exteriores entre los diversos actores civiles y militares, nacionales e internacionales, es el principal lastre en las actuaciones exteriores, ya sean nacionales o multilaterales. Esta descoordinación también afecta a España.

9. Debemos mejorar nuestra preparación para estas actuaciones, no sólo en el ámbito militar, sino en toda la administración. Para ello es necesario, aunque no suficiente, que un organismo interministerial dedicado en exclusividad y permanentemente asuma la coordinación, el adiestramiento, el seguimiento y la planificación integral de la acción exterior. El modelo de centro de coordinación permanente, dependiente de un ministerio, parece el que mejor funciona en nuestra organización estatal.

Una propuesta de Centro de Coordinación de la Acción Exterior (CECAE).

10. En las principales estructuras de seguridad internacionales (NNUU, UE y OTAN) a las que pertenecemos ya se han adoptado pasos serios para la adopción de estructuras y procedimientos integrales. Los experimentos multinacionales (a los que España ya se ha incorporado) son un buen exponente de ello. También para poder interactuar con estas iniciativas internacionales es necesario pensar en la adopción de este enfoque integral en el planeamiento, control y seguimiento de la actuación de nuestras herramientas estatales. El hacerlo nos preparará para que la futura acción estatal propia sea más eficiente ante los riesgos y amenazas exteriores que se nos avecinan pero también nos capacitará para interoperar en entornos multilaterales de manera más ágil e uniforme.

Operaciones multidimensionales de NNUU. Un paradigma integral.

11. La cooperación al desarrollo es un medio fundamental como instrumento preventivo para evitar tener que involucrarse de forma más seria en los hipotéticos conflictos o crisis. Esta cooperación no se debería limitar a la concepción clásica de ayuda al desarrollo. Otras medidas de asistencia técnica (especialmente en el ámbito de la seguridad) deben contemplarse y coordinarse en este ámbito.

12. En este futuro ambiente integral de las operaciones militares tendremos que asumir, regular y entrenar el concepto de operaciones multidimensionales de reconstrucción y seguridad o de contingencia compleja, que vienen a contemplar la exigencia para las fuerzas y medios que las ejecutan de disponer de la capacidad –mental y material- de realizar simultánea, sucesiva o secuencialmente, acciones de ayuda humanitaria, de asesoramiento, de reconstrucción, de apoyo a la gobernabilidad, de estabilización, de imposición de acuerdos, de combate, de protección y de contrainsurgencia en un mismo teatro, así como coordinarlas con otros actores estatales.

13. Siendo todo lo anterior importante, los éxitos en estas acciones se consiguen finalmente sobre el terreno; el tener capacidades civiles y militares adecuadas es un requisito indispensable para poder actuar de este modo integral. El planeamiento y la coordinación a nivel estratégico es muy importante, pero no suficiente por sí solo.

domingo, 4 de mayo de 2008

Los morabitunes, Mauritania y los intersticios cercanos.

El pasado diciembre fue un mes peligroso en Mauritania, cuatro turistas franceses y cuatro soldados mauritanos fueron asesinados por Al Qaeda. En enero finalmente el Paris-Dakar fue suspendido debido a las amenazas. Poco después, en febrero de 2008, Al Qaeda revindicó el ataque contra la embajada de Israel en Nuakchott.

Esta semana ha sido detenido “el emir” de los “morabitunes del Islam” El Jadim Uld Semane, presunto responsable del naciente nodo de Al Qaeda en Mauritania. No es baladí el nombre elegido por este grupo salafista filial de Al Qaeda en el Magreb islámico: “Ansar El Islam El Murabitunes”. Morabitunes es la expresión árabe para nuestros conocidos Almorávides.

En septiembre de 2007 España creó la agregaduría de defensa en Nuakchott y Mauritania se ha convertido en objetivo preferente del Plan África de cooperación.

En octubre el ministro de defensa de la República Islámica de Mauritania visitó Madrid y firmó acuerdos de colaboración operativa.

En noviembre representante del senado mauritano visitaron España. Iñaki Anasagasti -cabeza privilegiada guste o no- tomó buena nota de ello, y de otras mucha cosas interesantes, en su blog, por ejemplo:

“Este país se caracteriza por una marcada falta de vertebración, por la insuficiencia de infraestructuras y por los problemas derivados de la peculiar estructura social mauritana caracterizada por una gran división tribal”.

En febrero de este año se anunció la cesión a Mauritania de un C-212 SAR y de otras colaboraciones posibles.

Algunas otras discretas acciones están ya en marcha para escudriñar aquellas ya muy “próximas” fronteras. Los UAVs también aquí serían muy útiles.

Ya se dijo en este observatorio en 2018: Operaciones complejas en estados frágiles o fallidos que más pronto que tarde nuestro escenario de actuación será de nuevo el norte de África, porque es en los intersticios sin vigilancia donde se están alojando aquellos que ya nos tienen golpeados y amenazados.

Todo ello, al fin y al cabo, con enfoque integral para que Mauritania no se convierta en un segundo, muy cercano y extenso Afganistán. Sin complejos, olé.