Blog de seguridad y defensa
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viernes, 29 de febrero de 2008

El Kurdistán, Kosovo, Kouchner y la tortuosa historia de la injerencia humanitaria.

Parece que las tropas francesas salen de Mitrovica temporalmente ante el enfado serbio-kosovar producido por la postura francesa acerca de la independencia de Kosovo. Sorprende que los principales simpatizantes de los serbios durante las guerras de los Balcanes de los 90, hayan tomado una postura tan clara y tan rápida. ¿O no tanto Señor Kouchner?

Bernard Koucher es el ministro francés de AAEE y Europa, fue Alto Representante –virrey- del Secretario General de NNUU en Kosovo a partir del año 1999 y quizás sea el personaje clave en la extraña mutación que han ido sufriendo las intervenciones humanitarias contemporáneas, y muy en concreto, un actor protagonista de lo ocurrido en Kosovo desde 1998.

Kouchner comenzó hace más de treinta años como un joven doctor que trabajaba para la Cruz Roja en la Guerra de Biafra. Entonces, al igual que ahora, la Cruz Roja observaba una silenciosa y estricta neutralidad, sin hablar en público de los abusos que sus delegados presenciaban durante su labor humanitaria.

Pero en Biafra, Kouchner, recién salido de la facultad de medicina y todavía imbuido del espíritu del mayo del 68, lideró la revuelta en contra de la doctrina de la neutralidad silenciosa. Se arrancó el brazalete de la Cruz Roja, denunció la actitud nigeriana y un tiempo después fundó Médicos sin Fronteras. Esta organización rival de CCIR rechazó la política de silencio y apostó decididamente por la denuncia de los excesos.

Mientras que las organizaciones humanitarias hablan de un espacio humanitario necesario para llevar a cabo sus labores sin interferencias políticas de los señores de la guerra y de sus gobiernos nacionales, Kouchner era uno de los que afirmaba que este intento de desligar el humanitarismo de influencias políticas y del poder estatal era una ilusión. Para él lo importante era que los intereses estatales fueran moralmente aceptables, es decir, coherentes con los principios humanitarios básicos. Y lo que era más importante, según Kouchner, es que en el mundo existían las llamadas crisis humanitarias que en realidad eran políticas, y sólo se las podía afrontar mediante un ejercicio decidido del poder estatal.

Con este ideario entró en la política francesa en 1988 y comenzó como Secretario de Estado del gobierno francés a hacer campaña internacional a favor del recién creado concepto de “el derecho de injerencia humanitaria”, el derecho de otros estados a intervenir con medios militares cuando un estado reprime a sus propios ciudadanos con la fuerza.

Este supuesto derecho de injerencia humanitaria no se reveló únicamente como una abstracción intelectual parisina. Sus frutos no tardaron, y por primera vez se utilizó este argumento para una operación militar en 1991 en protección del pueblo kurdo represaliado por Sadam Hussein en el Kurdistán iraquí. España, también socialista como el gobierno Miterrand, no dudó en apoyar aquella operación –Provide Comfort-, la cual supuso la primera misión exterior del ET español con fuerzas –una Bandera Paracaidista apoyada con Chinooks- desde 1975.

La experiencia no fue mala y sin duda animó e impulsó el concepto de intervención humanitaria en las cancillerías. Desde luego ejerció su plena influencia sobre el desafortunado despliegue –eufemismo hipócrita por mi parte- de UNPROFOR en BiH.


UNPROFOR -a la que España también se adhirió inmediatamente en pago continuo de otro tipo de favores- reveló las debilidades nucleares de la injerencia humanitaria, el humanitarismo político-militar tuvo su propio Waterloo en Sbrenica. Tras aquel suceso, y el asedio final de Sarajevo, las intervenciones que defendía Kouchner perdieron toda su credibilidad y tras 1995, el concepto de intervención humanitaria cambió radicalmente. Bosnia había demostrado que no hay posibilidad alguna de ejercer por medios militares una acción humanitaria autónoma y apolítica en medio del campo de batalla. O ayudas a una parte a ganar, o la ayuda humanitaria sólo servía para el engorde de la población para la matanza. En Bosnia, hasta que no se hizo uso de la fuerza contundente contra una de las partes, la guerra y las masacres no acabaron.

La intervención
militar de la OTAN en Kosovo fue en realidad el hijo ilegítimo de las intervenciones humanitarias neutrales fracasadas y la siempre resolutiva y convincente fuerza bruta.

Más que ningún otro Kouchner había contribuido a crear este modelo de intervenciones militares humanitarias, y más que ningún otro, este fracaso bosnio le llevó a Kosovo como alto representante de las NNUU. En realidad, Kouchner representa la tortuosa historia del humanitarismo contemporáneo, y su matrimonio de conveniencia con el poder estatal y la fuerza militar.

Y más que ningún otro Kouchner fue sufridor y parte de la ya famosa resolución 1244. Esta resolución
, en realidad política ficción, fue solamente un acuerdo de Occidente para mantener nominalmente el sistema de soberanía estatal sobre el que se basan las NNUU y conceder a una tambaleante Rusia un pequeño resarcimiento por su paciencia y colaboración durante los bombardeos. Las apariencias se debían mantener a toda costa, aunque la entidad a la que se suponía soberana en Kosovo, la República Federal Yugoslava fuese una reliquia tambaleante que había sido expulsada de su propio territorio y a la cual se había bombardeado sin agresión previa. Pero los engaños no pueden salvar las apariencias para siempre.

El dilema más importante que ilustra el caso de Kosovo es que una vez se ha empleado el poder imperial para corregir las violaciones de los derechos humanos, se ha iniciado el camino que conduce a la alteración de la soberanía e incluso a la modificación de fronteras. Aquí por supuesto también se utiliza doble rasero. EEUU y Francia apoya la lucha kosovar por la autodeterminación, pero nunca apoyará a los chechenos en contra de los rusos o a los musulmanes uigures en contra del gobierno chino.

Con todo: miserias, injusticias, matanzas, miedos y principios humanitarios de por medio, Kosovo nunca volverá a manos serbias. Se convertirá en algún tipo de entidad independiente, incluso si deben emplearse varias clases de ficciones, como en los casos de Taiwan y Macedonia. Lo demás son mojigaterías. Y ni Francia ni Kouchner están ya para mojigaterías a estas alturas de la película humanitaria.

domingo, 14 de octubre de 2007

El laberinto iraquí.

Las FAS turcas se han convertido en un puño cerrado que no sabe donde golpear, si dentro o fuera de Turquía. Un conflicto externo que una a todos –islamistas y laicistas- contra la amenaza común es un mal menor para el gobierno turco.


Mientras, la única nación que les puede disuadir de hacerlo está a otras cosas:

“El propio general George Casey, máximo responsable del «Army», ha sido el primero en reconocer en este foro que las fuerzas terrestres bajo sus órdenes «se encuentran fuera de balance» por todas las obligaciones bélicas asumidas tras el 11-S hasta el punto de que, incluso con la reducción de tropas asumida por la Casa Blanca en Irak, necesitarán tres o cuatro años para recuperar su comprometida fortaleza. "

Los marines de los EE UU piden al Secretario de Estado Gates dejar las operaciones en Irak en manos del Ejército y que sus tropas se conviertan en el principal efectivo militar en Afganistán.

El General John Craddock, Comandante del Mando Estratégico para Operaciones de la OTAN, a las preguntas sobre lo que ocurriría en Irak si Turquía invade el Kurdistán iraquí:

“No voy a hablar en términos de lo que le ocurriría a Irak', manifestó el general. 'Sólo diré que hablo con mis homólogos, los líderes militares turcos, frecuentemente, y que debatimos los asuntos de su frontera. Y lo dejaré ahí', sentenció Craddock. "

El Teniente General Sánchez, anterior comandante en jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak afirma que:

“No hay duda de que Estados Unidos está viviendo una pesadilla sin un final a la vista".

Envidias, zancadillas y vendettas aparte, el Presidente de EEUU ha conseguido poner a sus FAS al borde del colapso. El ambiente se parece al que se vivió antes de la retirada de Vietnam. A pesar de que el General Petraeus logra avances en el terreno de la seguridad, yo me reafirmo en lo dicho en Petraeus de Troya:

“En esta ocasión George W Bush ha encontrado un General que está dispuesto a servir lealmente en la misión encomendada, a pesar de que sabe que la misión ya no tiene sentido. Si se quiere dar un solución a Irak hay que permanecer y ganar el post-conflicto, eso requiere mantener el esfuerzo militar necesario para proporcionar seguridad a quién debe finalmente labrar la solución. Pero desde luego, también es verdad que la solución es política, no está en las manos de las fuerzas militares más que dar tiempo para que otros actúen. Y ahí es donde se encuentra el nudo gordiano, es muy probable que Irak no tenga solución política que pueda ser dada desde EEUU, y desde luego menos por ese “pato cojo” que es el actual Presidente. La única aspiración de Bush es que la derrota no se produzca en su legislatura y me temo que está utilizando a Petraeus como excusa y escudo.”

No sé cuanto van a tardar, los que aún creen en que es posible ganar algo en Irak, en plegar velas y dejar a sus soldados -cuando no a los soldados de otros- con el trasero al aire. Siempre son ellos –los ejércitos- los que pagan el grueso de la cuenta, y desde luego las FAS estadounidenses –US Army y Marines principalmente- ya están pagando.


Pero lo cierto es que como dice el propio Tte. General Sánchez:

“El Ejército americano se encuentra en un callejón sin salida (...), no tiene más elección que continuar con sus esfuerzos en Irak', concluyó."


Y yo añado que si no lo hacen –permanecer y controlar el petróleo que nos llega a todos y mantener cierto equilibrio entre chiíes y sunnies- la tormenta va a llegar muy lejos, desde luego aquí seguro.


*****

viernes, 31 de agosto de 2007

Pakistán y Turquía en la agenda.

En este observatorio personal hace tiempo y repetidas veces se ha calificado a Pakistán como un Improvised Explosive State. Stephen P. Cohen en “The Pakistan Time Bomb” lo anunciaba en julio con mucho más conocimiento de causa.

La solución propuesta por la administración republicana de EEUU -el demócrata Obama proponía directamente la intervención militar- es la celebración de elecciones libres. Con ello se espera colocar en la presidencia de Pakistán a alguien más maleable y más decidido en la lucha contra los Talibanes. No parece mala opción: borrón y cuenta nueva sin revoluciones de por medio.

La ex primera ministra Benazir Bhutto y el ex primer ministro Nawaz Sharif se apresuran en volver a Pakistán al amparo de esta política estadounidense, pero lo cierto es que ganase quién ganase unas hipotéticas elecciones, la complejidad interna de Pakistán es tal, que ninguno de los tres líderes estaría tras ellas en condiciones de entregarse en cuerpo y alma a las apetencias estadounidenses sin exponerse a una rebelión islamista interna.

Transcribo al efecto la advertencia final de Stephen P. Cohen en el artículo mencionado ut supra:

The United States is paying lip service to a regime that is collapsing before its eyes and that may yet turn truly nasty. Washington treats Pakistan as if it were a Cold War ally, dealing only with its top leadership. The great danger is that this time around, Pakistan may not have the internal resources to manage its own rescue. If that is the case, then in years to come, a nuclear-armed and terrorism-capable Pakistan will become everyone's biggest foreign policy problem.”

***

El New York Times dice en alto lo que el Ejército Turco lleva diciendo por lo bajo hace un tiempo, que las armas con las que les ataca el PKK kurdo provienen de los arsenales de la fuerzas de seguridad iraquíes, a su vez aprovisionados por EEUU de manera poco controlada.

Además el Ejército turco lleva tiempo protestando –y actuando- porque al amparo de la alianza kurdo-chiíta del gobierno títere de Al Maliki, el PKK parece tener patente de corso en el Kurdistán iraquí mientras EEUU repetidamente mira hacia otro lado para no perder a la única etnia que mantiene el apoyo incondicional a su intervención en Irak.
Si a esto le unimos el descontento general reinante entre la élite castrense por el nombramiento como Presidente de la República de un islamista moderado, se obtiene un resultado preocupante: las tremendas ganas que tienen las FAS turcas de enderezar la situación del país con uno de sus ya tradicionales golpes de estado.
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Ambos asuntos, Turquía y Pakistán, están sin duda en la agenda estadounidense, pero no sólo en la suya; ambos dos asuntos conciernen y mucho a la UE.

jueves, 16 de agosto de 2007

La "bosnianización" de Irak.

El ataque del martes en Sinyar, que parece puede haber producido más de 500 muertos, no va a quedar impune, la venganza no se va a hacer esperar.

Ya no me queda ninguna duda, Irak está inmerso en una guerra civil brutal con todo sus complementos: odios seculares, étnias enfrentadas, secesionismo, religión, incultura, armamento descontrolado, potencias exteriores enfrentadas mal metiendo y recursos inmensos en disputa.


El gobierno títere de Al Maliki se enroca entre chiítas y kurdos porque ya no tiene apoyo ninguno entre los suníes y eso implica de lleno a Arabia Saudita y a Turquía en el asunto. Ninguno de los dos “gigantes” regionales puede permitir el avance chiíta-kurdo en Irak por más tiempo. Y por supuesto Irán no va a abandonar ahora su estrategia de ataque indirecto a EEUU a través de este frente.

En definitiva esto ya poco tiene que ver las tropas de EEUU en Irak, la guerra civil ya está en marcha y la invasión estadounidense ya nada importa. EEUU poco puede hacer a pesar de los ingentes esfuerzos de sus militares por hacer las cosas bien, se encuentra en un alambre inestable haciendo funambulismo estratégico entre sus dos aliados preferentes en Oriente Medio -Arabia Saudita y Turquía- y sus únicos aliados en Irak –chiítas pro iraníes y kurdos separatistas-.

Para EEUU lo que empezó siendo una victoria sobre el tirano se convirtió en una guerra insurgente contra el invasor y sin previo aviso, ha mutado en una operación mezcla de interposición entre facciones y de asistencia a un gobierno débil, mientras el país se sumerge en una guerra civil salvaje; no es de extrañar que ahora la administración Bush mire a NNUU para que incremente su actividad en Irak, ellos ya poco pueden hacer sobre el asunto. Todas las soluciones son no soluciones, cada vez hay más voces clamando por la partición de Irak de modo similar al bosnio (un estado, dos entidades, tres etnias): kurdos , chiítas y sunitas cada uno por su lado, pero lo cierto es que esto no es solución aceptable para nadie por el problema del reparto de recursos enrgéticos -kurdos aparte-; y la salida de “la coalición” de aquel país supondría un caos tal que todo Oriente Medio –y nuestras economías las primeras-se vería afectado por una neumonía de difícil pronóstico.

Distribución de chiítas (verde oscuro) y suníes en la zona.

Quizás sería -ahora sí- el momento de intervenir en Irak para detener la salvajada en marcha; pero ahora nadie se va a meter en esta avispero ni harto de vino. EEUU tendrá que torear este morlaco –que él mismo soltó en la plaza- sin cuadrilla alguna. Y tiene otros “tres toros, tres” sueltos a la vez y no menos envenenados: Al Qaeda, Afganistán e Irán; y de sobrero, pero no menos peligroso, Pakistán.

Seis años más tarde del 11-S la niebla se está espesando y tras ella nadie logra saber lo que se esconde.

El Kurdistán: los medos sin tierra.

Ante el ataque de hoy en el norte de Irak a la comunidad yazidí de origen kurdo me reafirmo en lo dicho en “Bombardean nuestros suministros”:
“Si a alguien odian más que a nuestros regímenes infieles es a los propios gobernantes “islámicos moderados” que han apostatado de la fe verdadera bajo el paraguas de europeos y estadounidenses...”

En fin, una tragedia inmensa que no ocupará los titulares más que uno o dos días, que probablemente nunca dará lugar a un juicio justo y que con toda seguridad no generará ayudas por parte de nadie a las familias de las víctimas. Realidades y existencias paralelas de la misma historia.

Pero pésame y frustración aparte, a mí todo lo que ocurre en el Kurdistán iraquí me genera tremendas dudas y recelos sobre otro asunto relacionado muy directamente con él y que nos toca muy de cerca, la adhesión de Turquía a la UE. Y es que el problema kurdo es uno de los lastres que Turquía arrastra en su incierto camino hacia la Unión Europea. Por ello no es de extrañar que en países poco favorables al ingreso turco se siga y se señale con mucha atención –en España pasa casi desapercibido- los asuntos fronterizos que Turquía mantiene por aquellos lares, “El polvorín kurdo” de Radio Nederland Wereldomroep es un magnífico ejemplo.
Paracaidistas españoles patrullan el Kurdistán iraquí en 1991.

Y es en este punto donde alguien siempre recuerda que si tan sólo un 3% del territorio y un 11% de la población de Turquía se encuentran geográficamente dentro de Europa, ¿es Turquía un país europeo? Bueno, lo cierto es que Turquía fue admitida en el Consejo de Europa en 1949, en 1959 solicitó ser miembro asociado de la Comunidad Económica Europea (CEE) y en 1987 presentó una solicitud para convertirse en miembro de la Comunidad Europea (CE). El Consejo Europeo de Helsinki concedió a Turquía el estatus de país candidato para la adhesión a la UE en 1999.

Desde luego, la cuestión de la adhesión turca está suscitando muchos debates políticos y sociales en Europa, la postura oficial de Bruselas es que Europa no es un concepto geográfico o religioso sino un espacio que comparte una serie de valores sociales, económicos y políticos, sin embargo, un personaje de tanto peso en la construcción europea como Giscard d’Estaing ha llegado a afirmar que la adhesión de Turquía sería el final de la Unión Europea”. Y es que mientras gobiernos de países con peso en la UE como Reino Unido o España son favorables a la adhesión de Turquía, el escepticismo parece haberse instalado en los países con una minoría turca numerosa, especialmente en Alemania, Francia, Austria, Países Bajos y Bélgica.

Esto ha originado que la cuestión haya pasado de ser un asunto político-económico a una profunda discusión de carácter cultural y nuclear sobre la identidad europea en la que algunos dirigentes consideran a Europa como un “club cristiano” –los democristianos europeos presumen de haber creado y mantenido la bandera de Europa con doce estrellas en honor a la corona de la Virgen María- y otros creen que la inclusión de un país mayoritariamente musulmán en la UE sería una tremenda ventaja, no sólo económica, sino ante nuestros problemas globales de política de seguridad y defensa.

Corona de la Virgen en vidriera de la Catedral de Estrasburgo, presunto origen de la bandera de Europa.

Desde el punto de vista social, los tres principales factores que determinan una actitud negativa entre la población europea hacia la adhesión de Turquía son las diferencias culturales -incluyendo la dimensión religiosa-, el enorme tamaño de la población del país y el temor de una nueva oleada de inmigrantes. A pesar de tener una tasa de natalidad decreciente, la población de Turquía alcanzará más de 80 millones para el 2015, casi igual que la de Alemania, lo que supondría un 14% de la nueva población de la UE en su conjunto. En este sentido el reparto institucional basado en la población daría a Turquía un considerable peso colocándola en pie de igualdad con los cuatro grandes (Alemania, Francia, Reino Unido, e Italia). Respecto a la inmigración, el efecto que sobre esta provocaría la adhesión a la UE es difícil de prever, ante el retraimiento demográfico general europeo hay quién considera que podría constituir una de las repercusiones económicas positivas de la adhesión a Europa a corto plazo.

Desde el punto de vista religioso su incorporación supondría un hito crucial ya que uniría, a los ya más de 18 millones de musulmanes que habitan en Europa, una población inmensa, lo cual supondría -según cálculos fiables- que la UE tendría entre un 30 a un 35 por ciento de población musulmana en 2050.

¿Pero es realmente importante en Turquía la religión musulmana desde el punto de vista político? Pues sí lo es, el papel político del Islam en Turquía – el llamado carácter secular, impuesto por Atatürk y vigilado por las FAS- no es en modo alguno una separación de la Iglesia y el Estado como pueda ocurrir con el principio de la “laïcité” en Francia. El secularismo se manifiesta con la relegación de las creencias religiosas a la esfera privada y la eliminación de los preceptos del Corán de la vida pública pero las instituciones islámicas permanecen bajo el control del Estado. El gobierno supervisa las instalaciones y la educación religiosa, regula el funcionamiento de las mezquitas y de las fundaciones religiosas de beneficencia, incluyendo escuelas, hospitales y orfanatos, y contrata a los imanes locales y provinciales como funcionarios. El sistema secular cuenta con el apoyo de la mayoría entre la población del país, pero eso sí, la mayoría se considera musulmana devota y existen fuertes corrientes conservadoras, sobre todo en materia de género y su relación directa con la educación. En algunos sectores de la sociedad turca continúan las tradicionales prácticas abusivas sobre las mujeres y las niñas, existiendo una gran división entre la Turquía moderna y la Turquía tradicional, en definitiva entre el este (con el 95% de los crímenes de honor) y el oeste.

Desde el punto de vista político-militar no hay que olvidar que Turquía es miembro de la OTAN y socio preferente estadounidense en la zona, hechos que juegan a favor -presiones de EEUU incluidas- de su adhesión; sin embargo el problema con Chipre -miembro ya de la UE- y principalmente la tutoría que las Fuerzas Armadas ejercen sobre el Estado es algo completamente intolerable para el resto de la Unión que no entiende ni entendería el papel que el Ejército mantiene como garante y moderador de la vida política.

En el plano económico, la entrada de Turquía daría lugar a un descenso de los estándares medios económicos de la Unión debido a su débil economía, y por tanto exigiría más de los estados miembros ricos. El extenso sector agrícola que aglutina el 33% de la población activa turca constituye un problema grave para las actuales políticas agrarias europeas, al igual que muchos desequilibrios y diferencias regionales entre las áreas urbanas y rurales. Con toda probabilidad, Turquia precisaría de ayuda financiera por parte de la UE durante muchos años. Sin embargo, su ingreso abriría de par en par un mercado inmenso ávido de consumo, lo cual es una tentación importante para las economías más competitivas en el sector exterior- no es el caso de la española-.

Pero realmente sería en el ámbito geoestratégico y de seguridad donde Turquía añadiría una nueva dimensión a la política de la Unión, puesto que conllevaría una verdadera revolución en regiones de vital importancia como Oriente Próximo y Medio, el Mediterráneo, Asia Central, y el sur del Cáucaso. Y es que por un lado Turquía ejerce un papel clave en el tránsito de suministros energéticos hacia Europa provenientes de Oriente Medio, el Mar Caspio y Rusia, puede jugar un papel equilibrador en los Balcanes y en cierto modo su adhesión desactivaría la teoría del choque de civilizaciones usada por uno y otro lado para actividades poco civilizadas, pero por otro, Turquía podría arrastrar a la política exterior de la UE a un pantano en el que no parece demasiado apetecible –ni recomendable- habitar. Irak, Irán, Siria y Armenia son áreas donde la PESC –en ciernes pero en marcha- debería modificar el rumbo sensiblemente o condenarse para siempre a su desintegración para admitir que cada estado de la Unión debe ir por libre.

De momento, Abdulá Gül -islamista moderado- repite candidatura, tras un intento fallido, a la presidencia turca prometiendo defender el "laicismo constitucional". Pero las FAS turcas no se fían y están deseando tener un motivo para "enderezar el país" y de paso darse un paseo por el norte de Irak desde donde el PKK les sigue atacando con impunidad.

Habrá que seguir los acontecimientos con mucho detalle porque un movimiento en falso de uno de los actores puede desencadenar un efecto dominó sobre la zona más sensible del planeta.