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martes, 18 de agosto de 2026

¿Son defendibles Ceuta y Melilla? La clave está en el Sáhara.

 


La paz de Wad-Ras

Desgraciadamente, la respuesta a esta pregunta no es sencilla ni unívoca. Y es que antes de responder esta pregunta existe una previa y más crucial: ¿quiere España y su sociedad defender a ultranza Ceuta y Melilla al precio que sea? Es decir: ¿estamos dispuestos los españoles a pagar el precio que podría suponer defenderlas a toda costa, incluido el empleo de la fuerza militar?

Según un cable diplomático desclasificado en 2014 del embajador de EEUU en España, relativo a la conversación que mantuvo en 1979 con el Rey Juan Carlos, éste le admitió que una solución al conflicto de Ceuta y Melilla podría pasar por la cesión de Melilla a Marruecos casi con inmediatez y que a Ceuta se le podría aplicar un estatus de protectorado internacional como el de Tánger de 1923. Es decir, ésta es una posibilidad real que ya se ha barajado con anterioridad: plantear la transferencia progresiva, pacífica y ordenada de la soberanía a Marruecos de ambas ciudades y las isla y peñones adyacentes.

Esta transferencia de soberanía de territorios españoles se ha repetido durante siglos. De forma pacífica en algunos casos: el Sáhara en 1975 (sin orden ni concierto), la venta de la Florida en 1819 a EEUU, la venta de las Marianas, las Carolinas y Palao a Alemania en 1899, etc. Pero también perdimos territorios en América, Europa, Asia y África a causa de guerras; innumerables…ahí está Ifni, Cuba, Puerto Rico, Guam, Gibraltar, toda Hispanoamérica, Menorca, Filipinas, Flandes, etc., etc.…

Y la razón histórica, que de forma un tanto naif se repite una y otra vez para justificar la españolidad de Ceuta y Melilla, es decir, que eran españolas antes que existiese Marruecos, no se sostiene. Muchos de los territorios arriba nombrados formaban parte de la monarquía hispánica mucho antes que Ceuta y Melilla y se acabaron cediendo, por dinero o a la fuerza. El basar nuestra defensa de Ceuta y Melilla en razones históricas nos arrastra a un debate estéril en el que tenemos mucho que perder y nada que ganar. Porque antes que españolas, fueron castellanas, de los Omeyas, de los califas cordobeses, de los visigodos y antes cartaginesas, romanas y fenicias… ¿se las devolvemos a Italia, a Túnez, a Siria, al Líbano? ¿Quién tiene más derechos históricos?

La única razón fundamental que hay para la defensa de Ceuta y Melilla es que son territorio de un estado soberano reconocido internacionalmente en el que la soberanía reside en el pueblo (no como en la satrapía marroquí), libre, democrático, miembro de la UE y al que la legalidad internacional ampara plenamente para su defensa y preservación. Ni los supuestos derechos históricos, ni la ubicación en otro continente, son razones admitidas por la legalidad internacional para las reclamaciones territoriales (imagínense la lista de la caja de los truenos que podríamos abrir en el mundo entero).

Si se elige esta opción, plegarse a la presión marroquí y acordar ceder la soberanía de parte de nuestro territorio, no podemos obviar que podrán venir otros territorios detrás (quizás Canarias, quizás Baleares, quizás Cataluña), ya que estamos troceando y cediendo la soberanía nacional, ¿por qué no? Siempre habrá otros conflictos y otros derechos históricos que blandir.

Dicho lo anterior, si la respuesta es que sí, que España está dispuesta a defender su soberanía e integridad territorial a toda costa, aun asumiendo el riesgo de escalar a un conflicto bélico con Marruecos, con el precio en sangre, desgaste internacional y económico que eso supone, mi respuesta a la pregunta del título es sí: Ceuta y Melilla son defendibles, militarmente en un conflicto bélico, o en la zona gris ante una invasión civil tipo marcha verde. ¿Pero cómo?

Bueno, en caso de una agresión armada convencional, está claro; la respuesta española tendrá que ser militar y no sobre Ceuta y Melilla exclusivamente, sobre todo Marruecos: su retaguardia, su logística, sus bases aéreas y navales, su energía, sus comunicaciones y, por supuesto sobre el Sáhara (su bien más apreciado, más débil y más desprotegido; su vulnerabilidad más crítica). Así hasta que claudique y se avenga a firmar un tratado de paz como el Tratado de Wad Ras en los términos que se determinen. Hemos de decir que esta hipótesis, el ataque militar directo, está casi descartada, pero para ello es para lo que debemos estar preparados militarmente, que no lo estamos.

Sin embargo, Marruecos ya sabe cómo ocupar nuestro territorio sin llegar al umbral del conflicto armado, en eso que llamamos militarmente la zona gris. Ya lo hicieron una vez en 1975 y hemos visto cómo han realizado el segundo ensayo en directo por la televisión estos días. Una marcha verde masiva desarmada que esta vez no saliese voluntariamente de las ciudades autónomas una vez asaltadas, que bloquee las instalaciones militares con piquetes y barreras, que asalte las instalaciones de gobierno, sanitarias, energéticas, que impida en definitiva una reacción en fuerza contra civiles desarmados, es la hipótesis más probable y casi única. Saben cómo hacerlo, tienen la capacidad demostrada y, desde luego, la voluntad; tarde o temprano pasará. Cuando les sea más conveniente, si no aprecian un precio importante a pagar por ello.

¿Y cómo reaccionar a una segunda marcha verde? De nuevo, como en la defensa militar pura, la respuesta no estará directamente en Ceuta y Melilla. La respuesta estará en el Sáhara otra vez. El Sáhara es un territorio que no pertenece a Marruecos, es uno de los diecisiete integrantes de la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas bajo supervisión de su Comité Especial de descolonización y del que, para la ONU, España sigue siendo la potencia administradora responsable de su descolonización pese a que renunciase a ello en 1976. Es decir, España tiene aún pleno derecho a reclamar y hacer efectiva su responsabilidad internacional, incluida la ocupación efectiva del Sáhara para llevar a cabo su descolonización mediante el referéndum de autodeterminación que Hassan II no permitió realizar a España con la marcha Verde.

Ya ven, tanto en la hipótesis de un ataque militar, como en la hipótesis de Marcha Verde 2.0, la respuesta pasará por el Sáhara. Para Marruecos, el Sáhara es su vulnerabilidad más crítica. Si el Sáhara cae, el régimen al completo y el propio rey estarán en riesgo de desmoronarse pues se han unido indefectiblemente a él. Una aproximación indirecta de libro para atacar su centro de gravedad político: la legitimidad de la monarquía y todo su régimen opresor. Una pesadilla estratégica que alinearía a España, Argelia y el Frente Polisario para la reocupación e independencia del Sáhara.

Por eso es urgente que Marruecos entienda que una agresión definitiva a Ceuta y Melilla, del tipo que sea, supondrá que España responda automáticamente ocupando el Sáhara para retomar su control efectivo y ejercer su responsabilidad en la descolonización definitiva, con el amparo de la ONU y de la legislación internacional.

Y para que Marruecos lo entienda, hay varias cosas que hacer, en diversos ámbitos que aquí no conviene relatar. Pero la primera y más fundamental es que el gobierno de España se retracte por carta de la aceptación que hizo sobre la propuesta de solución marroquí para el Sáhara y que manifieste su determinación a retomar la solución de descolonización que está amparada por las NNUU y para la que, amablemente, España se ofrece para liderar sobre el terreno como potencia administradora al amparo de la legalidad internacional.

Si se apoya en otros gestos discretos, militares y diplomáticos, ellos entenderán perfectamente el mensaje y el dilema al que se enfrentan: si ocupáis Ceuta y Melilla, las intentaremos recuperar, pero además ocuparemos el Sáhara para lograr su descolonización definitiva. Podéis hacerlo, lo sabemos; pero no será gratis, ni para Marruecos, ni para el régimen. Y Argelia y el Frente Polisario, sin duda, nos apoyaran.

sábado, 9 de abril de 2022

Marruecos y España: miedo y humillación.



Como magníficamente se expone en "La Verborrea de los Tiranos", el miedo es la variable nuclear de toda tiranía: el miedo generado en tus vecinos y adversarios, el miedo generado en tus ciudadanos oprimidos y el miedo del propio sátrapa a ser "retirado" del poder.

Putin y Mohamed VI lo saben bien; no son los únicos, es verdad, pero eso no les justifica. El hecho es que esta pareja son verdaderos maestros del miedo (retírate Stephen King). Amenazan, coaccionan, extorsionan, oprimen y se protegen como muchos otros tiranos hicieron antes que ellos. 

Así como en Europa no quisimos ver la soga que Rusia nos anudaba al cuello durante años, el Presidente del Gobierno de esta España nuestra ha decidido ponerse la venda en los ojos, y una pinza en la nariz, para obviar el hedor a chantaje y amenaza que Marruecos hace tiempo emplea con nosotros y plegarse de la manera más deshonrosa a la coacción alauita. Genuflexión y visita de por medio.

Es verdad que el inmenso error de principiantes que Pedro y Heidi cometieron al traerse a Ghali a España, era una patada en toda regla en el escroto marroquí, completamente innecesaria y extremadamente humillante. Pero una vez cometida la chapucera tropelía, cabe esperar del autor intelectual un poco de valentía para aguantar la tormenta que desencadenó. No es el caso. Don Pedro ha decidido mandarle una misiva de amor al sátrapa marroquí para intentar enmendar su error y, de paso, ofrecerle al señor feudal del sur el derecho de pernada sobre el invadido territorio saharaui.

Pero haría muy mal el sátrapa alauita al pensar que las palabras de amor de Pedro tienen algún valor. Si por algo se caracteriza nuestro Presidente es por virar en redondo indisimuladamente y mantener el gesto impertérrito. Una sonrisita de galán y ya. El amor es extremadamente voluble, y hoy te quiero...y mañana no. Y Pedro, que es un galán de tomo y lomo, sabe que una carta personal en política exterior tiene un exiguo valor, que por el mismo método puede cambiarse, y que no ata ni a España como Estado, ni a los sucesores que algún día habiten la Moncloa y el Palacio de Santa Cruz (antes Cárcel de Corte) en el futuro.

Como el Congreso de los Diputados -verdadera representación de la soberanía popular española- le ha recordado a Pedro, en España su carta de amor tiene el mismo valor que sus solemnes decisiones de no enviar armas a Ucrania o de no pactar con Bildu. Es decir, cero. 

El sátrapa del sur debería ser consciente de ello, si no le ha obnubilado la victoria momentánea. Cosa que es difícil. De momento, humillación por humillación. La Bandera de España rendida y pidiendo auxilio, en franca sintonía con la naturaleza del acto que presidía.

Pero esto continuará, y el pueblo de Marruecos, que está sometido al miedo, sigue siendo una bomba de relojería que algún día estallará. Y eso sí que será una pesadilla para España.

domingo, 20 de marzo de 2022

La cuadratura del círculo diplomático español.



El problema de tener chiquilicuatres bisoños, tan irritantemente preocupados siempre por Twitter e Instagram, al frente de un país (porque esto es transversal a todos los partidos, no solo pasa en el PP como denunciaba Aguirre), es que van de error en error hasta la derrota final. No me entiendan mal, no son tontos en absoluto, ellos están muy acostumbrados a la persecución de sus propios intereses, dentro del partido de turno o en sus alrededores...amiguitos, lealtades, traiciones, navajazos, genuflexiones, etc., y los que llegan es que son muy listos y han sabido jugar a ese juego de una manera sobresaliente. 

Pero cuando obtienen el poder, el poder de verdad, el de un estado con todas sus complejísimas herramientas, y tienen que salir a confrontar con otros líderes a la salvaje escena internacional, donde los tiburones abundan y no hay tuits ni triquiñuelas verbales a las que agarrarte, se ven totalmente abrumados; les falta formación, experiencia, olfato e instinto. Su experiencia de peloteo, redes sociales y sonrisas no les vale de nada, están desarmados, psicológica e intelectualmente. 

Pues así nos va. Para intentar tapar el inmenso error de traer al líder del Polisario a España por la puerta de atrás, mediante una opereta de espías mal dirigida, ahora van y cometen uno mayor, que es apoyar la otra opereta de un sátrapa que nos tiene cogidos por los huevos de la inmigración, y que no duda en apretárnoslos cada vez que hay un problema. Un vecino realmente amable que entiende perfectamente que las únicas relaciones de vecindad que funcionan con las siempre decadentes y débiles democracias occidentales son el chantaje, los hechos consumados y la amenaza continua. Como Putin.

Mientras censuramos con dolor y pasión la invasión rusa de Ucrania, ahora resulta que vemos con simpatía la legalización de otra invasión, la marroquí de 1976, sobre un territorio que abandonamos a su suerte de manera absolutamente ignominiosa y que sufre desde entonces una represión brutal por parte de estos salvajes . Se pueden dar por jodidos los ucranianos, en unos años el pragmatismo se impondrá y aquellos territorios que ocupe Rusia serán reconocidos de facto, y a lo mejor de iure, a la potencia ocupante. Al fin y a el cabo, hay que ser realista, razonable (que en el lenguaje de estos necios se traduce por "esto no me va bien para las siguientes elecciones") y de buen talante, siempre.

Y ¡oh sorpresa!, ahora va Argelia y retira a su embajador. Ya lo han conseguido. Ni tenemos embajador marroquí, ni argelino y el Frente Polisario anda echando pestes de nosotros. Ahora que la guerra entre Marruecos y el Polisario se aviva, y que la tensión bélica entre Argelia y Marruecos crece por días, nosotros hemos conseguido lo inconcebible, tener muy cabreados a todos. Es la cuadratura del círculo...no se puede ser más imbécil.

Miren descerebrados, Marruecos ya hace tiempo que se ha quitado la careta, aunque la embajadora vuelva, nos seguirán coaccionado y chantajeando con la inmigración y otros asuntos siempre que les parezca oportuno. Da lo mismo cuanto cedamos y en qué. Ya han aprendido que siempre lo hacemos y lo volverán a hacer sin tapujos. 

Por otro lado, Argelia es un cercano aliado de Rusia y, sin duda, ya recibe presiones de ésta para que no podamos sustituir el gas ruso por el argelino. Si a esas presiones le sumamos nuestros desaires, a lo mejor tenemos que calentarnos y producir la electricidad con leña de los bosques que no tenemos. O lo que es peor, a ver si vamos a empujar a Argelia a las garras rusas definitivamente porque montamos un bloque occidental en contra de ellos. 

EEUU está echando gasolina al fuego de este conflicto, como en ellos es habitual, por motivos más bien lejanos. La brecha entre Argelia y Marruecos es muy grande ya, y EEUU y Rusia no hacen más que agrandarla cada día más. Para ellos en realidad no es más que otro conflicto proxy donde medir sus fuerzas y que pueden utilizar para desgastar a otros.


Pero para nosotros todo esto no es un juego. Para nosotros, el que nuestra frontera sur se desestabilice o que un conflicto real estalle en ella es la peor pesadilla estratégica que jamás hayamos podido imaginar. Energía, integridad territorial discutida, inmigración masiva y rigorismo islámico en una sola ecuación. Como se afirmaba en la Revista Ejército ya en 2010 en el artículo " España y el próximo conflicto armado. Un apunte militar para nuestra futura estrategia de seguridad nacional", hay que recordar que:

"En este aspecto no debemos olvidar que la frontera entre España y el norte de África es una de las más desiguales del planeta en niveles de riqueza y, por tanto, un caldo de cultivo idóneo para que surjan estos conflictos. El conflicto del Sahara, las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre nuestras plazas e islas africanas, los conflictos fronterizos argelino-marroquíes, la amenaza transnacional salafista, y la discrepancia sobre las aguas territoriales de nuestras Islas Canarias más orientales, son riesgos latentes que se podrían ir diluyendo con el tiempo si Marruecos, el Sahara y Argelia consiguen evolucionar positivamente económica, social y políticamente. 

En caso contrario, si la inestabilidad afectase gravemente a alguno de ellos —o a todos—, la tentación de optar por soluciones armadas se podría ver reforzada internamente y constituiría una de las peores amenazas estratégicas para España. Para esta hipótesis, y no otra, es para la que España necesita mantener una fuerza militar convencional equilibrada, tecnológicamente avanzada y proyectable —no se debe olvidar que hay un mar de por medio— que le permita detentar una capacidad de disuasión por represalia creíble."

Y si todo esto es para que Biden le conceda unos minutos a Sánchez en la cumbre de la OTAN de la semana que viene, créanme, no merece la pena. España es una comparsa, con o sin encuentros presidenciales, de lo que otros deciden allí. Y tampoco a Francia ni a Alemania les importa, ni les ha importado, nuestra posición. En esto, hemos estado y estaremos solos. Por muchas cartitas de amor que le mande nuestro presidente al sátrapa alauita.