Blog de seguridad y defensa
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domingo, 6 de marzo de 2022

Bofetadas de realidad en Ucrania.

Como decíamos ayer...

Que el gas sería el arma estratégica rusa contra Europa era bien conocido y advertido desde hace muchos años, en muchos foros y lugares. Han pasado la friolera de 14 años desde que en este blog se escribió sobre El lento jaque de Rusia a Europa. Desde entonces nada se hizo. Es más, nuestra extrema dependencia del gas ruso se incrementó tras la invasión de Crimea en 2014. Con dos grandes, Alemania e Italia, a la cabeza. 

No contenta con esto, Alemania decidió apostar también por el Nordstream 2 en contra de la opinión de casi todos sus aliados. Más madera y dialogo, dijo Merkel...con Schroeder y una pléyade de ex-primeros ministros europeos apoyando a Rusia, y algún que otro monarca intermediando a placer y a favor de otras empresas.  Y es que Putin ha comprado muchos apoyos y  voluntades en los últimos 20 años a lo largo y ancho del planeta. Es un gran conocedor de las debilidades del ser humano, especialmente de los occidentales, siempre proclives a la avaricia desmedida y codiciosos de poder e influencia. Como él mismo.

Principales proveedores extracomunitarios de gas natural (1990-2019) Fuente: EU energy in figures, Publications Office EU.

Pero para entender más en profundidad la soga que Rusia ha ido anudando en el cuello europeo, además de las cifras globales, es quizás mas relevante estudiar el peso relativo de ese gas en el suministro energético de cada país, así como el índice global de vulnerabilidad que se deriva de ello: 


Fuente BAE Negocios.

Cuestiones ideológicas aparte, posiciones como la de Hungría son reveladoras. Igual de esclarecedor que estudiar los recorridos de los principales gaseoductos que cruzan Ucrania, por donde pasa el 80% del gas ruso a Europa, y dónde se sitúan las reservas contrastadas de gas y petróleo en Ucrania:



Pero con todo esto, esta entrada hoy no puede ni pretende ser un "ya lo dijimos"; ni tampoco un sesudo análisis de geoestrategia energética. El propósito principal de esta entrada es dar fe y denunciar la salvaje e injustificada agresión rusa sobre Ucrania. No hay ni una sola causa o razón geoestratégica (que en algún tiempo Rusia pudo tener) que justifiquen la barbarie y la destrucción que están generado. Tendrán que pagar por ello, Putin, las FAS rusas y Rusia, porque hoy toda Rusia es cómplice del asesino sátrapa que les gobierna. Y los Judas occidentales que se hayan vendido por 30 piezas de plata, también.

Permítanme finalmente hacer un humilde pronostico militar, que de eso sí sé un poco: Putin y las FAS rusas han cometido un gravísimo error estratégico. Invadir y controlar un país de 44 millones de almas de las dimensiones de Ucrania es una empresa que está fuera del alcance de las destartaladas fuerzas militares rusas y, por supuesto, de su raquítica economía. No será corto, ni exento de dolor y barbarie, pero estos hijos de perra, que Dios confunda, acabarán perdiendo en Ucrania, y Rusia al completo sufrirá las consecuencias. Sólo la decapitación del régimen salvaría a Rusia del pozo en el que se ha metido, pero eso es improbable en el corto plazo, desgraciadamente. 

lunes, 11 de agosto de 2008

El gambito letón.

El Gambito Letón es una apertura de ajedrez tremendamente agresiva. Se basa en tentar al oponente con la posibilidad de comerse fácilmente un peón del flanco propio obligándole a cambiarlo por uno de su línea central. De ese modo, el ataque por el centro de la línea adversaria es más fácil. Si el oponente opta por el intercambio, su posición se debilita mucho pues la lucha en el centro le perjudica. Si no lo hace, y sigue lo suyo, la jugada es baldía y el que la comenzó puede estar en apuros.

Pues bien, los acontecimientos parecen indicar que Georgia ha optado por un Gambito Letón en Osetia del Sur. Su estrategia parece ser el adelantar sus líneas de control territorial tanto como sea posible en Osetia y Absajia para intentar ofrecer unas rápidas tablas al adversario cuando su posición de ventaja respecto al inicio del conflicto sea aún apreciable. No hay que olvidar que esta posición inicial georgiana era la total pérdida de facto de ambas regiones. Cualquier avance en su control territorial de las regiones ya perdidas es una posición más ventajosa a la hora de negociar. La operación croata de agosto del 95 llamada Tormenta sobre la escindida Krajina serbia obtuvo esos resultados en las posteriores negociaciones de Dayton.


Pero parece que Rusia ha leído bien la jugada –no en vano tiene a los mejores ajedrecistas del mundo- y va a ir más allá de un rápido alto el fuego. La estrategia rusa parece ser el golpear la retaguardia contraria para obligar a retroceder a todas la unidades georgianas que hayan podido obtener posiciones más avanzadas que las que permitía el status quo inicial, sin tener que enfrentarse con ellas sobre el terreno. De ese modo, una vez reestablecida la situación inicial y sin un solo objetivo alcanzado tras la ofensiva georgiana, las negociaciones serían ya tremendamente favorables a las causas rusa, suroeta y absaja. Sin hablar de las fatídicas consecuencias políticas que seguro una claudicación como esa tendría en la actual -y muy prooccidental- administración georgiana.

¿Y qué puede hacer –o tener previsto- Georgia ante esta situación? Pues es difícil de decir, quizás una aceptación honrosa de la derrota –opción poco probable a mi juicio- o quizás alimentar una guerra insurgente en los territorios que vaya dominando Rusia –opción que es realmente exigente-. Ni que decir tiene que montarle a los rusos un Irak -o un Afgansitán- en Osetia del Sur es una opción muy destructiva para la región, pero es una clara opción de hacer mucho daño a Rusia a un precio relativamente moderado. Ya todos sabemos que las victorias tácticas rápidas se pueden convertir en absolutos fiascos estratégicos a la larga.

O quizás nada de lo anterior. Quizás Georgia ha cometido un tremendo error de cálculo que va a pagar caro.

De momento Rusia empieza a aparecer en los medios de comunicación occidentales como una potencia agresora, alejándola de las más cercanas cancillerías europeas. Desde luego son los EEUU los que, en esta tesitura, se frotan los ojos –y las manos quizás- con tanta confusión.

sábado, 9 de agosto de 2008

Jaque a la dama rusa.

Ante la extrañeza internacional generalizada la guerra en Osetia del Sur ha estallado. Georgia ha logrado la siempre difícil sorpresa estratégica y ha encontrando a los separatistas osetos –y sus protectores rusos- con la guardia baja. El que golpea primero…

Y es que nadie pensaba que Georgia pudiese atreverse a tanto. Realmente sus cálculos políticos son complicados de entender. Con esta acción parece obligar a Rusia a emplear sus FAS en apoyo de sus aliados secesionistas, prácticamente no dejándola otra salida posible. Sin embargo hay que pensar que el presidente Saakashvili ha calculado sus opciones detenidamente antes de lanzarse a esta acción militar.

Si intentamos señalar algunas variables que pueden haber tenido algún peso en la decisión final, podríamos pensar en las siguientes:

- La progresiva pérdida de control que el gobierno georgiano había ido sufriendo frente al gobierno títere pro-ruso de Osetia del Sur que era ya prácticamente independiente. En realidad, con las tropas rusas “de paz” allí estacionadas, Osetia ya había cortado relaciones con el gobierno georgiano hacia tiempo.

- El espaldarazo que dio la OTAN – a instancias de EEUU- a Georgia y Ucrania en su última cumbre abriéndoles ya el camino para el ingreso. Rusia es tremendamente agresiva contra la expansión de la OTAN, pero aún la respeta militarmente. Y Ucrania-Moldavia es otro frente que Rusia quizás no querría/podría ver en llamas a la vez que el osetio. Antes de decidir su respuesta deberá valorar cómo reaccionarán sus otros satélites.


- El próximo cambio de administración en EEUU por una probablemente de signo demócrata, seguro menos entusiasmada con proseguir la expansión de los aliados nor-atlánticos al este. Si Georgia estaba decidida a una intervención, cuando antes en el calendario electoral estadounidense mejor.

-La actitud de prepotencia in crescendo de Rusia en sus relaciones con lo que ellos denominan su exterior cercano –el círculo postsoviético-, que la está reforzando en el ámbito internacional sin precio alguno a cambio. Rusia ha mantenido una actitud de protectorado que nadie le había conferido, y Georgia es la que está en mejores condiciones de todas las ex repúblicas para sacudírselo.
- La debilidad en la que aún están las FAS rusas. Las presuntas fuerzas de paz que tenía estacionadas Rusia en la región eran exiguas y, pese a su discurso de superpotencia, Rusia no tiene sus lanzas adecuadamente preparadas para una guerra de verdad. Al menos no en el corto plazo.

-La sensibilización de la sociedad rusa contra las guerras libradas en territorios que no sean el ruso. Afganistán dejó una huella indeleble en las conciencias de la extinta URSS (especialmente Rusia y Ucrania, de donde procedían la mayor parte de los muertos). Una guerra larga, en un país extranjero, es un bocado difícil de digerir para cualquier sociedad moderna, incluso la rusa.

- Y finamente, cómo no, la vecina y nunca acabada guerra de Chechenia. Otro foco que podría intentar aprovechar el incendio vecino para volver a las andadas y hacer de nuevo mucho daño a Rusia. El retén militar que Rusia mantiene allí permanentemente no es baladí.

Si se unen todas estas variables –y sus múltiples derivadas- se puede llegar a concluir que para Georgia era mejor actuar antes que después. Cada día que pasaba le conducía de lleno a la misma posición en el tablero a la que llegó Serbia en la partida por Kosovo: una pérdida total de facto de un territorio que de iure les pertenecía. .

Una situación que, tarde o temprano, llevaría a Osetia del Sur a una anexión a la madre Rusia con el reconocimiento parcial de algunos aliados/amigos rusos. Una situación que, tarde o temprano, se solucionaría en una cumbre bilateral ruso-estadounidense con el intercambio de peones de los reconocimientos mutuos de Kosovo y Osetia del Sur de acuerdo a los hechos ya consumados. Por supuesto todo ello amparado por el “muy noble” principio de derecho internacional del "doble rasero" (Rusia defiende la integridad territorial de Serbia, pero no la de Georgia; EEUU defiende la integridad territorial georgiana, pero no la serbia).

Es esta posibilidad ante la que parece que Georgia ha reaccionado huyendo hacia delante y atacando la dama rusa con todas sus piezas.

Aún con todo, admitiendo que Georgia tiene argumentos de cálculo político para desencadenar la acción militar, el envite es muy arriesgado. Y es muy arriesgado porque parece que no le deja otra opción a Rusia más que la escalada, el desencadenar una verdadera ofensiva en toda regla y forzar un alto el fuego en condiciones ventajosas.

Quizás Georgia –previa consulta con EEUU- cree que Rusia no se involucrará de lleno en una guerra exterior, es discutible. Quizás Rusia no pueda dejar pasar esta ocasión para anexionarse Osetia definitivamente por la fuerzas de las armas y demostrar que no sólo tiene discurso sino también garras de superpotencia, también discutible. Lo que está claro es que ni la asfixiada OTAN, ni la inoperante UE, jugarán más que de correveidiles –con cargo a los bolsillos ajenos- en este conflicto. Y por supuesto la ONU ni está ni se la espera.

En todo caso una posible jugada maestra de EEUU que, sin involucrarse mucho, podrá bendecir otra guerra en el patio trasero ruso como ya hizo años atrás en Afganistán con la mucho más poderosa URSS.

Quizás a estas horas los asesores del Kremlin están echando humo haciendo cálculos del coste económico/e´nergético/electoral/militar de esta guerra por sorpresa. Los georgianos en eso ya les deben llevar ventaja. Quizás también los yankees.

Pero así es la guerra: un enfrentamiento de cálculos y voluntades con resultado siempre incierto… para todos.