Blog de seguridad y defensa

viernes, 19 de junio de 2026

La escalada nuclear europea y el riesgo de un ataque nuclear de advertencia.



Desde hace tiempo vengo sosteniendo ante todos la necesidad de un programa militar nuclear europeo. Desde mi punto de vista, es la única opción, y la más barata, para que Europa no se convierta en un cordero degollado y tenga verdadera capacidad de disuasión frente a las grandes potencias. Hay opciones sin incumplir el TNP,  ya sea porque se hace bajo la jurisdicción de la UE, que no es firmante de dicho tratado, o bajo el paraguas de una potencia nuclear que esté dispuesta a compartirlo. Si no fuera posible, el único camino será abandonar el TNP y desarrollar programas nacionales propios. 

Pues bien, el 17 de junio de 2026, el Parlamento finlandés ha aprobado la derogación de la prohibición que hasta ahora impedía el tránsito, almacenamiento y despliegue de armas nucleares en su territorio. La reforma, que modifica la Ley de Energía Nuclear y el Código Penal, supone un giro doctrinal muy importante  justo tres años después de que Helsinki abandonara su histórica neutralidad para ingresar en la OTAN. Letonia ya dijo que estaba dispuesta a hacer lo mismo hace tiempo.

El presidente y el primer ministro polaco ya dijeron hace un par de meses  que Polonia necesita desarrollar un programa nuclear propio tras, aparentemente, recibir un no por parte de EEUU a que participen del club NATO Nuclear Sharing al que pertenecen Turquía, Italia, Alemania, Países Bajos y Bélgica.

En marzo de este año, Francia ofreció su paraguas nuclear a las naciones europeas para construir un paraguas europeo a aquellas naciones que se quieran acoger a él. Reino Unido, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Polonia, Suecia, Dinamarca y Grecia ya dijeron que se unían a esta iniciativa y Noruega lo acaba de hacer en mayo.

Toda esta escalada nuclear en Europa occidental no es una iniciativa propia ni una locura colectiva. Responde a que Rusia ya emplazó armas nucleares en Bielorussia en 2023 y cambió su doctrina nuclear en 2024 para hacerla más flexible y ágil. Que luego los propagandistas rusos no digan que Europa les amenazó primero, que lo dirán.

Pero es ahora más que nunca, cuando la creciente presión que Ucrania está poniendo sobre la economía y la estabilidad social rusa con ataques cada vez más duros y profundos, cuando de verdad aumenta notablemente las tentaciones zaristas de escalar y realizar un ataque nuclear de advertencia sobre Ucrania. 

Un ataque nuclear demostrativo (o de advertencia) es la detonación deliberada de un arma atómica en una zona despoblada, en el mar o a gran altitud. Su objetivo estratégico no es causar bajas masivas ni destruir infraestructura, sino exhibir capacidad destructiva y voluntad de uso para coaccionar al adversario; busca forzar una rendición o la negociación de un conflicto escalando la tensión sin cruzar el umbral de una guerra nuclear total.  Evidentemente tiene unos riesgos tremendos: desde una nube radiactiva incontrolada, en el mejor de los casos, hasta  recibir un ataque proporcional de un aliado del país atacado o, en el peor de los casos, una escalada sin freno con otra potencia nuclear.

Y en España, ¿qué pensamos sobre las armas nucleares? Bueno, aquí tenemos suficiente con regodearnos en nuestros asuntos intestinos, ajenos siempre a lo que pasa en el mundo hasta que la realidad nos come y otros nos imponen su voluntad. 

Por eso pasó casi desapercibido que nuestro presidente de gobierno ya dijo en Múnich en marzo que el rearme nuclear no es la vía correcta para desarrollar la capacidad disuasoria  y que la disuasión nuclear no es una garantía sino una apuesta peligrosa. Es decir, que ya ha decidido que quedamos fuera, incluso, del debate común que se está desarrollando entre los otros miembros de la UE.

Pero no se preocupen, por supuesto esto no ocupará  tampoco ni un minuto entre las preocupaciones de nuestra siempre muy hiperventilada y airada oposición.


jueves, 8 de enero de 2026

Un programa militar nuclear europeo para el viejo mundo de depredadores y presas.


Ya lo dije en este observatorio. Es urgente que Europa se dote de un robusto programa nuclear militar

El mundo ha cambiado y cambiará más. Y no cambia a un mundo nuevo; el mundo vuelve a la normalidad histórica en el que el orden internacional vuelve a ser una selva donde los más fuertes depredadores vuelven a imponer su voluntad sobre las más incautas presas. 

Y Europa y Oriente próximo, que durante 500 años fueron los más voraces depredadores de la pirámide alimenticia, ya no lo son. La expansión europea que iniciamos portugueses y españoles en el siglo XV, y al que se unieron otomanos, franceses, austriacos, holandeses, rusos y británicos, acabó definitivamente en el siglo XX con la disolución de los imperios históricos. Y la segunda guerra mundial acabó definitivamente con los intentos alemanes y japoneses de unirse al club imperial. 

Y sí, todo esto lo hizo EEUU; comenzó dando la puntilla a España en el Caribe y en el Pacífico y acabó imponiendo la descolonización francesa y británica tras la segunda guerra mundial. Solo quedaba la URSS, y colapsó pacíficamente; el mayor desastre geopolítico del siglo XX, según Putin.

Y en esas estamos. EEUU, Rusia y China lo tienen muy claro. Esta pantomima académica del orden internacional basado en reglas acabó.  Las caretas se han caído. En realidad nunca existió, los propios occidentales liberales que lo creamos, lo vulneramos sistemáticamente tantas veces que nadie se lo creyó (Vietnam, Argelia, Panamá, Serbia, Irak 2003, Libia, Siria....). Las NNUU ya son el mismo fracaso histórico que la Sociedad de Naciones. Hicieron un papel relativamente útil durante unos años, pero ya no.

Y para este vieja normalidad histórica, nuestra armas y ejércitos convencionales ya no son útiles por sí mismos. Israel, Corea del Norte o Irán lo entienden perfectamente. La única garantía de seguridad en este mundo de depredadores es el tener una capacidad de disuasión nuclear creíble. Ese es el orden internacional basado en la disuasión nuclear en el que estamos.

Desgraciadamente, nuestros líderes europeos y nuestros ministros de AAEE y defensa, y nuestro propio Rey, siguen defendiendo el RBIO. Ante la incertidumbre, pretendemos agarrarnos a un clavo ardiendo. Afortunadamente esto está cambiando en Europa

Ucrania (que acordó deshacerse del tercer arsenal nuclear mundial a cambio del perpetuo respeto a su integridad territorial) lo ha aprendido por las bravas. Quizás Dinamarca, los Países Bálticos, Canadá o Taiwán acaben aprendiéndolo también del mismo modo.

Europa debe dejar de invertir en armamento convencional que nunca podremos utilizar contra los grandes depredadores de la selva internacional en la que nos internamos. Nunca dispararemos a un tanque, barco o avión de una gran potencia nuclear porque la represalia seria brutal  


Y si ellos lo saben, como lo saben, estamos a sus pies. Es imprescindible dotarnos una capacidad de disuasión nuclear creíble a nivel europeo. Hay diferentes formas, dentro y fuera del Tratado de No Proliferación que EEUU nos impuso firmar. Pero es urgente.

sábado, 22 de marzo de 2025

España y el rearme europeo.


"No podemos arriesgarnos a improvisaciones de emergencia para la defensa nacional. Hemos sido compelidos a crear una industria de armas permanente de vastas proporciones" Dwight D. Eisenhower en su despedida como Presidente de EEUU.

Uno de los objetivos fundamentales del agresivo discurso de Trump contra Europa es que los europeos nos tomemos en serio la necesidad de invertir en defensa. Lo dijo primero Obama, lo dijo él en su primera legislatura, lo dijo Biden y, por fin, agotada la paciencia, el propio Trump ha entendido que sólo bajo seria amenaza seremos capaces de ponernos manos a la obra. 

Pues bien, tras años de buenos modos y compromisos incumplidos, se acabaron las tonterías, amenazas mediante, ¡voila!, objetivo uno conseguido. En el objetivo número dos, las balanzas comerciales, tiene menos margen, pero ya veremos.

Hasta nuestro descreído presidente, que se había cachondeado del asunto diciendo que ya, si eso, para 2029 cuando gobierne Rita, está ahora dispuesto ahora al plan de rearme, o como él quiera llamarlo, que algún eufemismo cursi encontrará. Yo le propongo plan para la seguridad del bienestar y la paz social. Y que conste que el desarme español, no empezó con este gobierno. A Rajoy también la cosa le producía urticaria.

En todo caso, ya dije en mi anterior entrada que EEUU ni puede ni quiere desentenderse de Europa, seremos imprescindibles para ellos en su creciente pugna con China por la hegemonía mundial que ya está en marcha y ellos lo saben. No le van a sobrar socios y aliados en esta lucha.   

Por otro lado, la Rusia de Putin ya no se va a fiar más del siempre oscilante occidente. Sus socios preferentes son los iraníes, los norcoreanos, los chinos y cualquier otra autocracia que le asegure una relación estable en régimen de igualdad. Las naciones democráticas son volubles, cada gobierno cambia el rumbo y establece muchas veces otras prioridades, y eso él no lo aguanta. No son fiables. En cambio, las autocracias...esas si tienen rumbo y sentido de propósito estratégico. Trump sólo estará 4 años, ya menos, y nadie sabe lo que vendrá después. Cuatro años es un suspiro en la agenda eterna de Putin. No le vale. 

No obstante, y circunstancialmente, cualquier tonto útil a lo Trump, Orban, Canel o Maduro, que le baile el agua y le haga concesiones, le viene bien para dividir y ganar influencia; sabiendo que un mundo dividido es la mejor baza para que la Rusia imperial que sueña con recuperar  pueda imponer su voluntad allá donde sus verdaderos intereses están en juego. Pero, tarde o temprano, el choque ruso con EEUU será inevitable. Los socios de Putin son enemigos abiertos de EEUU y el conflicto de intereses estratégicos emergerá. Putin lo da por descontado pero, mientras, bienvenidos sean los vaivenes, el desconcierto y las desuniones. Cuanto peor, mejor para él.

Trump está contribuyendo a esta desorientación estratégica en la que ha caído la civilización occidental (Canadá, UK, Australia y parte de Hispanoamérica también la sufren) y Europa, asustada, ha entrado en pánico. El rearme europeo será solo una de las consecuencias. Y en este rearme, lo llamé como lo llame, nuestro presidente, España estará sí o sí. 

Y no lo digo con regocijo, desgraciadamente la histeria colectiva, avivada por la industria y los altos mandos militares, va ya en la dirección equivocada fruto de una falta de un verdadero análisis profundo de las carencias de nuestra defensa y de nuestros intereses estratégicos fundamentales. Los grandes programas de armamento se comerán las inversiones y la defensa y seguridad de España, después de dilapidar miles de millones no mejorará mucho. Muchos sistemas de armas...con pies de barro.

Y es que la mejora de la defensa en España tiene tres asignaturas pendientes que son más acuciantes que los grandes programas armamentísticos, y estas tres carencias básicas están estrechamente relacionadas con el personal de las FAS, a saber: los raquíticos salarios militares que estrangulan la motivación, permanencia y el compromiso del personal a largo plazo; el obsoleto equipamiento del combatiente al pie que desprotege al pilar básico de la defensa y, finalmente, las paupérrimas infraestructuras en las que viven y trabajan nuestros militares que impiden una vida y un trabajo digno. Estos asuntos, que de afrontarse con seriedad reforzarían sustancialmente desde la base nuestra capacidad de defensa, son prioritarios. Sin ellos, ningún carro ni ninguna fragata valdrán de mucho. La base de todos ellos se desmorona.

Me temo -no temo, estoy seguro- que nuestros altos mandos lo único que ven como urgente es la oportunidad de adquirir y comprar más y más sistemas de armas, cuanto antes mejor, no vaya a ser que la fiesta se acabe y que otro ejército se haya llevado más dinero que el mío. Probablemente la ya tradicional, pero ahora creciente y acelerada, incorporación de generales y almirantes a las empresas armamentísticas tiene desgraciadamente mucho que ver con el asunto.

Los peligros del rearme rápido, bajo un cierto histerismo colectivo, ya son bien conocidos y han sido advertidos muchas veces en la historia. El complejo industrial militar es un monstruo ávido de recursos públicos que genera espirales muy peligrosas.

Además convendría que se explicase a los ciudadanos cómo, cuando y contra quién se prevé usar todos estos nuevos grandes sistemas de armas. Si es contra Rusia, es simplemente mentira. Ni nosotros ni ninguna nación europea disparará jamás a un tanque, buque o avión ruso. Ni siquiera Francia o UK. El riesgo de escalada y represalia nuclear lo hace inviable. 

Si, por el contrario, es un rearme contra Marruecos y los riesgos del sur profundo, aprovechando las circunstancias, también convendría decirlo claramente; no vaya a ser que estemos equivocando las inversiones.


jueves, 13 de febrero de 2025

Trump tiene razón: es hora de iniciar un programa europeo de armamento nuclear.



Hace mucho tiempo que no pasaba por aquí, casi el mismo que he pasado en otros asuntos que me demandaban mucha atención. Pero en realidad no era la importancia de esos otros asuntos lo que me mantenía alejado de las reflexiones de este blog, era más bien el terrible hastío de no ver nada nuevo bajo el sol. 

Y de repente... ¡Trump! Eso sí que es saber despertar la atención de los demás...es como ver una mezcla de la isla de las tentaciones, gran hermano, Broncano, Pablo Motos y first dates todo en uno. ¡Que espectáculo, vive Dios! A ver si aprenden nuestros anodinos políticos, siempre absortos en su delirante mirada al ombligo nacional e inmersos en la lucha fratricida entre partidos. Miren a Trump, no sabe ni a qué partido pertenece...se limita a cumplir lo que promete...dentro y fuera, aunque a muchos les parezca delirante. Y por eso sus fieles votantes confían en él. 

Pero en los que nos afecta, que nos afecta y mucho, Trump lo ha dejado clarinete. Pagad por vuestra defensa, incrementad el gasto, apoyadnos contra China y, por supuesto, hacedlo comprando armas al complejo industrial-militar de EEUU. Si no, allá os las apañéis con Rusia vosotros solos. El Secretario de Defensa lo dijo claramente ante todos los ministros de defensa de la OTAN

Amenazas, fuegos artificiales y envites aparte, el mensaje no ha cambiado desde que el Presidente Obama elevó el tono en 2016 sobre el asunto. Es lo que se conoce como una línea maestra de la política exterior de EEUU, no cambia, gobierne quien gobierne. Cada uno con sus formas...

Pero en realidad, EEUU sabe que no puede desconectarse de Europa y de Canadá en la OTAN. Es la alianza más exitosa de la historia y ha permitido a EEUU ejercer el liderazgo sobre los países más libres, democráticos y ricos del planeta. No es baladí. Y menos ahora que la guerra de Ucrania está cumpliendo el sueño húmedo de todos los fundadores de la OTAN: el desarmar y desangrar al oso ruso, poco a poco, sin perder un solo avión...y sin una sola baja. Eso sí que es un éxito total. Ya se lo hicieron en Afganistán en los 80, "el Vietnam de la URSS" que antecedió al colapso total de todo el régimen, e, incomprensiblemente, Putin ha vuelto a caer en la trampa. 

Pero Trump, como buen camarada, quiere echarle una mano a Putin a acabar este desaguisado que el zar solito ha creado y, de paso, atizar a los flojos europeos, obligarles a pagar al complejo industrial de EEUU, quedarse con las tierras raras de Ucrania y presentar su candidatura a Nobel de la Paz. Es un comerciante de feria y un histrión pero, no nos equivoquemos, es listo, un gran negociador y tiene huevos.

Pero quizás Trump obvia lo que toda la alta administración y el establishment de EEUU, eso que el llama el deep state,  sí que sabe y no olvida. Y es algo tan simple como que si EEUU abandonase a Europa a su suerte, habría tres consecuencias nefastas para el poder global de EEUU:

1. Europa tendría que pedirle a EEUU que abandonase las estratégicas bases militares de las que disfruta gratuitamente en suelo europeo, la primera la de Rota en el Estrecho de Gibraltar, que le permiten desplegar, sostener y operar sus FAS en todo el planeta. Contra una China cada vez más capaz militarmente, sería un desastre monumental

2. Europa tendría que dejar de apoyar a EEUU en sus retos globales y, forzosamente, acercaría posturas con China, aun más. Lo cual debilitaría precisamente, de nuevo, a EEUU. 

3. Y, la mejor de todas: para protegerse de Rusia, Europa y/o sus países, se verían forzados a dotarse de más armas nucleares (Francia  y UK) o a abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear (el resto) y a dotarse de una potente capacidad nuclear creíble que disuadiese a Rusia de continuar amenazando y ocupando territorios vecinos. Por mucho que gastemos, no hay tanques, ni barcos, ni submarinos, ni aviones suficientes que puedan contrarrestar la amenaza nuclear rusa. Sólo muchas armas nucleares podrían disuadir de verdad a Rusia y eso sería el único paso definitivo hacia la verdadera independencia estratégica militar de Europa. Pero eso tampoco interesa, ¿verdad pirata?

Por si acaso, en vez de 8x8, Leopardos, F35 y S81, deberíamos empezar a desempolvar el proyecto Islero  y presentar en la UE una iniciativa para abandonar conjuntamente el NPT. Si se quiere negociar con Trump, hay que hablarle en su idioma...sin filtros.


sábado, 9 de abril de 2022

Marruecos y España: miedo y humillación.



Como magníficamente se expone en "La Verborrea de los Tiranos", el miedo es la variable nuclear de toda tiranía: el miedo generado en tus vecinos y adversarios, el miedo generado en tus ciudadanos oprimidos y el miedo del propio sátrapa a ser "retirado" del poder.

Putin y Mohamed VI lo saben bien; no son los únicos, es verdad, pero eso no les justifica. El hecho es que esta pareja son verdaderos maestros del miedo (retírate Stephen King). Amenazan, coaccionan, extorsionan, oprimen y se protegen como muchos otros tiranos hicieron antes que ellos. 

Así como en Europa no quisimos ver la soga que Rusia nos anudaba al cuello durante años, el Presidente del Gobierno de esta España nuestra ha decidido ponerse la venda en los ojos, y una pinza en la nariz, para obviar el hedor a chantaje y amenaza que Marruecos hace tiempo emplea con nosotros y plegarse de la manera más deshonrosa a la coacción alauita. Genuflexión y visita de por medio.

Es verdad que el inmenso error de principiantes que Pedro y Heidi cometieron al traerse a Ghali a España, era una patada en toda regla en el escroto marroquí, completamente innecesaria y extremadamente humillante. Pero una vez cometida la chapucera tropelía, cabe esperar del autor intelectual un poco de valentía para aguantar la tormenta que desencadenó. No es el caso. Don Pedro ha decidido mandarle una misiva de amor al sátrapa marroquí para intentar enmendar su error y, de paso, ofrecerle al señor feudal del sur el derecho de pernada sobre el invadido territorio saharaui.

Pero haría muy mal el sátrapa alauita al pensar que las palabras de amor de Pedro tienen algún valor. Si por algo se caracteriza nuestro Presidente es por virar en redondo indisimuladamente y mantener el gesto impertérrito. Una sonrisita de galán y ya. El amor es extremadamente voluble, y hoy te quiero...y mañana no. Y Pedro, que es un galán de tomo y lomo, sabe que una carta personal en política exterior tiene un exiguo valor, que por el mismo método puede cambiarse, y que no ata ni a España como Estado, ni a los sucesores que algún día habiten la Moncloa y el Palacio de Santa Cruz (antes Cárcel de Corte) en el futuro.

Como el Congreso de los Diputados -verdadera representación de la soberanía popular española- le ha recordado a Pedro, en España su carta de amor tiene el mismo valor que sus solemnes decisiones de no enviar armas a Ucrania o de no pactar con Bildu. Es decir, cero. 

El sátrapa del sur debería ser consciente de ello, si no le ha obnubilado la victoria momentánea. Cosa que es difícil. De momento, humillación por humillación. La Bandera de España rendida y pidiendo auxilio, en franca sintonía con la naturaleza del acto que presidía.

Pero esto continuará, y el pueblo de Marruecos, que está sometido al miedo, sigue siendo una bomba de relojería que algún día estallará. Y eso sí que será una pesadilla para España.

domingo, 20 de marzo de 2022

La cuadratura del círculo diplomático español.



El problema de tener chiquilicuatres bisoños, tan irritantemente preocupados siempre por Twitter e Instagram, al frente de un país (porque esto es transversal a todos los partidos, no solo pasa en el PP como denunciaba Aguirre), es que van de error en error hasta la derrota final. No me entiendan mal, no son tontos en absoluto, ellos están muy acostumbrados a la persecución de sus propios intereses, dentro del partido de turno o en sus alrededores...amiguitos, lealtades, traiciones, navajazos, genuflexiones, etc., y los que llegan es que son muy listos y han sabido jugar a ese juego de una manera sobresaliente. 

Pero cuando obtienen el poder, el poder de verdad, el de un estado con todas sus complejísimas herramientas, y tienen que salir a confrontar con otros líderes a la salvaje escena internacional, donde los tiburones abundan y no hay tuits ni triquiñuelas verbales a las que agarrarte, se ven totalmente abrumados; les falta formación, experiencia, olfato e instinto. Su experiencia de peloteo, redes sociales y sonrisas no les vale de nada, están desarmados, psicológica e intelectualmente. 

Pues así nos va. Para intentar tapar el inmenso error de traer al líder del Polisario a España por la puerta de atrás, mediante una opereta de espías mal dirigida, ahora van y cometen uno mayor, que es apoyar la otra opereta de un sátrapa que nos tiene cogidos por los huevos de la inmigración, y que no duda en apretárnoslos cada vez que hay un problema. Un vecino realmente amable que entiende perfectamente que las únicas relaciones de vecindad que funcionan con las siempre decadentes y débiles democracias occidentales son el chantaje, los hechos consumados y la amenaza continua. Como Putin.

Mientras censuramos con dolor y pasión la invasión rusa de Ucrania, ahora resulta que vemos con simpatía la legalización de otra invasión, la marroquí de 1976, sobre un territorio que abandonamos a su suerte de manera absolutamente ignominiosa y que sufre desde entonces una represión brutal por parte de estos salvajes . Se pueden dar por jodidos los ucranianos, en unos años el pragmatismo se impondrá y aquellos territorios que ocupe Rusia serán reconocidos de facto, y a lo mejor de iure, a la potencia ocupante. Al fin y a el cabo, hay que ser realista, razonable (que en el lenguaje de estos necios se traduce por "esto no me va bien para las siguientes elecciones") y de buen talante, siempre.

Y ¡oh sorpresa!, ahora va Argelia y retira a su embajador. Ya lo han conseguido. Ni tenemos embajador marroquí, ni argelino y el Frente Polisario anda echando pestes de nosotros. Ahora que la guerra entre Marruecos y el Polisario se aviva, y que la tensión bélica entre Argelia y Marruecos crece por días, nosotros hemos conseguido lo inconcebible, tener muy cabreados a todos. Es la cuadratura del círculo...no se puede ser más imbécil.

Miren descerebrados, Marruecos ya hace tiempo que se ha quitado la careta, aunque la embajadora vuelva, nos seguirán coaccionado y chantajeando con la inmigración y otros asuntos siempre que les parezca oportuno. Da lo mismo cuanto cedamos y en qué. Ya han aprendido que siempre lo hacemos y lo volverán a hacer sin tapujos. 

Por otro lado, Argelia es un cercano aliado de Rusia y, sin duda, ya recibe presiones de ésta para que no podamos sustituir el gas ruso por el argelino. Si a esas presiones le sumamos nuestros desaires, a lo mejor tenemos que calentarnos y producir la electricidad con leña de los bosques que no tenemos. O lo que es peor, a ver si vamos a empujar a Argelia a las garras rusas definitivamente porque montamos un bloque occidental en contra de ellos. 

EEUU está echando gasolina al fuego de este conflicto, como en ellos es habitual, por motivos más bien lejanos. La brecha entre Argelia y Marruecos es muy grande ya, y EEUU y Rusia no hacen más que agrandarla cada día más. Para ellos en realidad no es más que otro conflicto proxy donde medir sus fuerzas y que pueden utilizar para desgastar a otros.


Pero para nosotros todo esto no es un juego. Para nosotros, el que nuestra frontera sur se desestabilice o que un conflicto real estalle en ella es la peor pesadilla estratégica que jamás hayamos podido imaginar. Energía, integridad territorial discutida, inmigración masiva y rigorismo islámico en una sola ecuación. Como se afirmaba en la Revista Ejército ya en 2010 en el artículo " España y el próximo conflicto armado. Un apunte militar para nuestra futura estrategia de seguridad nacional", hay que recordar que:

"En este aspecto no debemos olvidar que la frontera entre España y el norte de África es una de las más desiguales del planeta en niveles de riqueza y, por tanto, un caldo de cultivo idóneo para que surjan estos conflictos. El conflicto del Sahara, las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre nuestras plazas e islas africanas, los conflictos fronterizos argelino-marroquíes, la amenaza transnacional salafista, y la discrepancia sobre las aguas territoriales de nuestras Islas Canarias más orientales, son riesgos latentes que se podrían ir diluyendo con el tiempo si Marruecos, el Sahara y Argelia consiguen evolucionar positivamente económica, social y políticamente. 

En caso contrario, si la inestabilidad afectase gravemente a alguno de ellos —o a todos—, la tentación de optar por soluciones armadas se podría ver reforzada internamente y constituiría una de las peores amenazas estratégicas para España. Para esta hipótesis, y no otra, es para la que España necesita mantener una fuerza militar convencional equilibrada, tecnológicamente avanzada y proyectable —no se debe olvidar que hay un mar de por medio— que le permita detentar una capacidad de disuasión por represalia creíble."

Y si todo esto es para que Biden le conceda unos minutos a Sánchez en la cumbre de la OTAN de la semana que viene, créanme, no merece la pena. España es una comparsa, con o sin encuentros presidenciales, de lo que otros deciden allí. Y tampoco a Francia ni a Alemania les importa, ni les ha importado, nuestra posición. En esto, hemos estado y estaremos solos. Por muchas cartitas de amor que le mande nuestro presidente al sátrapa alauita.


domingo, 6 de marzo de 2022

Bofetadas de realidad en Ucrania.

Como decíamos ayer...

Que el gas sería el arma estratégica rusa contra Europa era bien conocido y advertido desde hace muchos años, en muchos foros y lugares. Han pasado la friolera de 14 años desde que en este blog se escribió sobre El lento jaque de Rusia a Europa. Desde entonces nada se hizo. Es más, nuestra extrema dependencia del gas ruso se incrementó tras la invasión de Crimea en 2014. Con dos grandes, Alemania e Italia, a la cabeza. 

No contenta con esto, Alemania decidió apostar también por el Nordstream 2 en contra de la opinión de casi todos sus aliados. Más madera y dialogo, dijo Merkel...con Schroeder y una pléyade de ex-primeros ministros europeos apoyando a Rusia, y algún que otro monarca intermediando a placer y a favor de otras empresas.  Y es que Putin ha comprado muchos apoyos y  voluntades en los últimos 20 años a lo largo y ancho del planeta. Es un gran conocedor de las debilidades del ser humano, especialmente de los occidentales, siempre proclives a la avaricia desmedida y codiciosos de poder e influencia. Como él mismo.

Principales proveedores extracomunitarios de gas natural (1990-2019) Fuente: EU energy in figures, Publications Office EU.

Pero para entender más en profundidad la soga que Rusia ha ido anudando en el cuello europeo, además de las cifras globales, es quizás mas relevante estudiar el peso relativo de ese gas en el suministro energético de cada país, así como el índice global de vulnerabilidad que se deriva de ello: 


Fuente BAE Negocios.

Cuestiones ideológicas aparte, posiciones como la de Hungría son reveladoras. Igual de esclarecedor que estudiar los recorridos de los principales gaseoductos que cruzan Ucrania, por donde pasa el 80% del gas ruso a Europa, y dónde se sitúan las reservas contrastadas de gas y petróleo en Ucrania:



Pero con todo esto, esta entrada hoy no puede ni pretende ser un "ya lo dijimos"; ni tampoco un sesudo análisis de geoestrategia energética. El propósito principal de esta entrada es dar fe y denunciar la salvaje e injustificada agresión rusa sobre Ucrania. No hay ni una sola causa o razón geoestratégica (que en algún tiempo Rusia pudo tener) que justifiquen la barbarie y la destrucción que están generado. Tendrán que pagar por ello, Putin, las FAS rusas y Rusia, porque hoy toda Rusia es cómplice del asesino sátrapa que les gobierna. Y los Judas occidentales que se hayan vendido por 30 piezas de plata, también.

Permítanme finalmente hacer un humilde pronostico militar, que de eso sí sé un poco: Putin y las FAS rusas han cometido un gravísimo error estratégico. Invadir y controlar un país de 44 millones de almas de las dimensiones de Ucrania es una empresa que está fuera del alcance de las destartaladas fuerzas militares rusas y, por supuesto, de su raquítica economía. No será corto, ni exento de dolor y barbarie, pero estos hijos de perra, que Dios confunda, acabarán perdiendo en Ucrania, y Rusia al completo sufrirá las consecuencias. Sólo la decapitación del régimen salvaría a Rusia del pozo en el que se ha metido, pero eso es improbable en el corto plazo, desgraciadamente. 

domingo, 28 de mayo de 2017

De justicia.




Tras muchos años de lucha incansable de unas honradas familias, y tras reconocer el Estado su responsabilidad en las muertes del Yak-42, por fin ayer los familiares de los que allí murieron tuvieron el justo reconocimiento público que merecían. Unas familias ejemplares que jamás cejaron en su empeño de que se conociese la verdad, a pesar del manto de plomo que algunos intentaron echar sobre aquella felonía. Espero que, al menos, el acto de ayer les proporcione cierta tranquilidad, la tranquilidad de que sus compañeros reconocemos que no nos comportamos a la altura de las circunstancias.
 
Espero que aquellos que, directa o indirectamente, tuvieron que ver con aquella felonía, juzgados o no, hayan sentido la vergüenza que sobre ellos y sus familias recaerá ya por siempre.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Era de esperar.

 
Ya dije que este observatorio jamás estuvo tan en peligro como cuando se le ocurrió sugerir que el nombramiento del General de Ejército Villar Turrau, ex-Jefe del Estado Mayor del ET y ex-Director General de Armamento y Material del MINISDEF, como vicepresidente de estrategia de negocio de Santa Bárbara Sistemas contravenía claramente la Ley 5/2006, de 10 de abril, de regulación de los conflictos de intereses de los miembros del Gobierno y de los Altos Cargos de la Administración General del Estado.

Desgraciadamente hasta casi tres años después de la aprobación de aquella ley, no se aprobó el reglamento que la desarrollaba, lo cual propició el asunto y el delito quedó sin castigo. Si ese reglamento se hubiese aprobado sólo unos meses antes, dicha incorporación hubiese sido probablemente imposible hasta un tiempo después. Tiempo que, por supuesto, corría en contra de lo que ambas partes buscaban con dicho nombramiento, tener agarrado el pastel de los programas de defensa que afectaban al ET. Programas de defensa que ya para nadie es un secreto que son un fiasco y que han generado una deuda brutal para todos los españoles que hipotecará a las FAS durante decenios.

Pues bien, hoy El País informa que han sido imputadas por cohecho 13 empresas contratistas de Defensa. Dos Tenientes Coroneles se han deshonrado presuntamente (uno lo ha confesado) llevándose las migajas de comisiones y regalías varías. Lamentable la miseria moral que nos infecta.

Pero lo más preocupante sería que sea verdad que  " El teniente coronel insistió en que, aunque es secretario de la Junta de Contratación del Ejército, no tiene poder decisorio. Y aseguró que su asesoramiento a las empresas era conocido y consentido por sus jefes.".


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Entre el valor y la deshonra



 
“Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos.”

William Shakespeare
Ya han transcurrido dos años desde que el 01 de junio de 2012 el gobierno de España concedió la Cruz Laureada de San Fernando al Regimiento Cazadores de Alcántara nº 14 por su participación en las operaciones de julio de 1921, un tiempo prudencial para reflexionar con honestidad sobre este singular hecho sin interferir con las conmemoraciones y homenajes debidos que durante estos dos años se han prodigado merecidamente. Y deberíamos reflexionar sobre este asunto porque conceder una Laureada noventa y un años después del hecho de armas que lo motivó es un acontecimiento realmente insólito, singular y significativo, que no hace más que subrayar la excepcionalidad en la que aquella actuación heroica del Alcántara se circunscribió: el desastre de Annual.
 
Porque la Laureada concedida al Alcántara y el lúgubre desastre de Annual -con las consecuencias que tuvo en el Ejército, la sociedad y, definitivamente, en la historia española del siglo XX- son dos caras inseparables de una terrible misma moneda. La feliz noticia de la Laureada no puede escamotear a los que hoy conformamos el Ejército el terrible fracaso moral generalizado en el que se circunscribieron los hechos del Alcántara, dotándolos, aún si cabe, de mayor valor e importancia; pero no sería justo -ni aconsejable- pensar que podemos pasar ya la página de los gravísimos hechos ocurridos en las filas del Ejército español durante aquella campaña.
 
Algunas palabras posteriores al desastre, como las de un destacado diputado de la época que afirmó: “estamos en el periodo más agudo de la decadencia española. La campaña de África es el fracaso total, absoluto, sin atenuantes, del Ejército español[1], así como las de un insigne y experimentado general que acusó por carta pública a sus compañeros de armas “junteros” del fracaso: “Acabamos de ocupar Zeluán, donde he enterrado 500 cadáveres de oficiales y soldados… El no tener el país unos millares de soldados organizados les hizo sucumbir. Ante estos cuadros de horror, no puedo menos de enviar a ustedes mis más duras censuras. Creo a ustedes los primeros responsables, al ocuparse sólo de cominerías, de desprestigiar al mando y alcanzar en los presupuestos aumentos de plantilla, sin ocuparse del material -que aún no tenemos- ni de aumentar la eficacia de las unidades. Han vivido ustedes gracias a la cobardía de ciertas clases que jamás compartí. Que la Historia y los deudos de estos mártires hagan con ustedes la justicia que se merecen.”[2], son sólo un par de muestras de la profunda fractura que produjo en la sociedad y el Ejército aquel maldito verano de 1921.
Era de justicia recordar y premiar a los héroes del Alcántara, y así por fin ha ocurrido, pero aun así surgen muchas preguntas claves que gravitan en el aire y que merecen una sincera respuesta: ¿qué terribles miedos y silencios propiciaron que este expediente se guárdese en un cajón durante regímenes políticos tan diversos como el reinado de Alfonso XIII, la II República, la dictadura y los diversos gobiernos democráticos? ¿Por qué los militares nos ocultamos a nosotros mismos aquel episodio durante tantos años? ¿Qué impulsó a unos pocos hombres a realizar aquellos  terribles sacrificios a pesar de la deshonra que les rodeaba? ¿Qué hubo distinto en aquellas unidades que en medio del pánico y la desmoralización generalizada plantaron cara a la muerte de manera plenamente consciente y sostenida? Y en definitiva, ¿por qué y cómo se levantó la delgada línea roja que separó el valor de unos pocos, frente a la deshonra de muchos?

La educación en el valor
“La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía”.
Aristóteles

El desastre de Annual no fue ni un hecho puntual ni sorpresivo. La situación en la que se encontraba el Ejército en aquellos años había ya sido diagnosticada desde diversos ámbitos con anterioridad al desastre.
El General Fanjul, a la sazón diputado conservador, ya había lanzado una grave acusación a los entonces diputados -allá por 1919- premonitoria de lo que se avecinaba: «En Marruecos vendrá una catástrofe, y es necesario abrir una cuenta para saber a quién corresponden las responsabilidades, porque llegado el momento del desastre todas caerán sobre un ejército que no tiene las condiciones necesarias para actuar allí, y, entonces, vosotros, hombres públicos, que sois verdaderamente responsables de la política marroquí, encogeréis vuestros hombros y dejaréis caer las responsabilidades en los hombres que visten el uniforme militar» [3].


Pero las palabras más terriblemente aterradoras sobre la situación anterior a la caída de Annual las pronunciaría el 23 de abril de 1921 el segundo jefe de aquel regimiento que ahora ha recibido la Cruz Laureada de San Fernando, el Oficial que meses después derramaría su sangre y la de sus hombres hasta la extenuación. Según atestiguó el diputado Felipe Crespo de Lara en una intervención ante el Congreso en 1922, el TCol Primo de Rivera manifestó ante varias personas -el General Silvestre estaba también allí-  tres meses antes del desastre: «Que la situación en África, por efecto de la inmoralidad reinante y sobre todo por haberse entregado al juego muchos de los jefes y oficiales allí destinados, tenía que producir y no tardando mucho, una verdadera catástrofe.»[4]. Según afirmó el mismo diputado, entre 1920 y 1921 se habían suicidado 47 jefes y oficiales en África, y 41 habían perdido su carrera por fallos de tribunales de honor, la mayoría de ellos víctimas de su vicio por el juego. A ello se le sumaban 59 jefes y oficiales, de éstos 30 en África, acusados de desfalco y malversación de los fondos económicos que iban dirigidos al frente.

 
Los expedientes abiertos por la justica militar en la época –recopilados en el expediente Picasso- demuestran como  no era infrecuente el robo de enseres y recursos destinados a las unidades en la ciudad de Melilla, donde residían cómodamente muchos coroneles y tenientes coroneles jefes de unidad, quedando sus tropas aisladas, desabastecidas y desguarnecidas al mando de capitanes y oficiales que sí compartían las penalidades de sus hombres; certifican como las unidades tenían muchos sueldos sin cobrar; dan testimonio como los jefes de unidad por encima de comandante -debido a las normas que las juntas de defensa soterradamente habían impuesto- se turnaban en el mando para de ese modo equilibrar las posibilidades de obtener los preciados ascensos por méritos de guerra entre todos ellos, sin preocuparse de las consecuencias que su desmedida ambición personal generaba en las unidades.
En definitiva aquel expediente recopilaba y daba fe de innumerables episodios de inmoralidad, corrupción, ambición y deshonor; palabras todas ellas muy gruesas, que aplicadas y demostradas en un ejército en situación de combate, y referidas a sus oficiales y jefes al mando, se constituyen en pruebas de cargo de varios pecados mortales. No hay probablemente acusaciones más graves para un militar. Quizás solo la cobardía en combate pero, desgraciadamente, tampoco faltaría ésta a su cita con aquel desastre. La pregunta que debería abrasar la mente de cualquiera que se haya acercado a aquellos hechos con cierta profundidad es cómo llegamos a aquella situación.

No es fácil dar explicaciones concluyentes, seguramente las razones son complejas y no sólo atañen a los militares. Muy probablemente la sociedad de la época -y eso es referirse a las élites pues los demás no tenían voz- estaba igual de enferma que su Ejército. Así desde luego lo diagnosticaba Ortega y Gasset tras el desastre: “Lo importante es que el pueblo advierta que el grado de perfección de su ejército mide con pasmosa exactitud los quilates de la moralidad y vitalidad nacionales. Raza que no se siente ante sí misma deshonrada por la incompetencia y desmoralización de su organismo guerrero, es que se halla profundamente enferma e incapaz de agarrarse al planeta[5]. Pero además de que el Ejército de la época pudiese ser en gran medida un fiel reflejo de una sociedad enferma, desde el punto de vista militar tenía que haber algo más. Ellos –los jefes y oficiales del Ejército- habían sido formados en otros valores, y habían jurado dar la vida por unos ideales, sin excepción y sin excusas; cabe entonces preguntarse por qué fallaron tan estrepitosamente.
Quizás palabras como la del Archiduque Alberto de Austria, inspector general del Ejército austrohúngaro,  en las justificaba la urgente necesidad de reforma que emprendió en su ejército a finales del siglo XIX, nos ayuden a entender la dinámica en la que se encontraban los ejércitos europeos de la época: “Hay multitud de militares  de mente estrecha que en tiempo de paz se exceden en los detalles, son inexorables en materias de adiestramiento y equipo, y que perpetuamente interfieren en el trabajo de sus subordinados. Esos hombres adquieren por ello una inmerecida reputación y hacen del servicio una gran carga, pero en la realidad, sobre todo, lo que hacen es impedir el desarrollo del valor individual de sus subordinados y retardar el avance de espíritus valientes e independientes. Cuando surge la guerra, estos hombres de mente estrecha, superados por la excesiva atención a detalles y la escasez de normas y reglas a las que atenerse, son incapaces de realizar los esfuerzos necesarios y fallan miserablemente”[6].

Parece muy posible que el Ejército español estuviese en una dinámica similar a la de sus pares europeos a finales del siglo XIX, o que incluso estuviese quizás aún más castigado que otros, debido al desastre del 98 y la desmoralización nacional colectiva que trajo consigo, además de por la crónica falta de recursos que venía sufriendo desde hacía muchos años; y fue precisamente en esa situación en la que afrontó la progresiva ocupación del protectorado de Marruecos.
Entre 1907 y 1919, y a diferencia del resto de ejércitos y naciones europeas que sufrieron la I Guerra Mundial, nuestro Ejército se quedó muy probablemente estancado en la añoranza, acuartelado entre África y la península,  y desmoralizado a la espera del fin de la contienda mundial, contienda de la que había quedado definitivamente excluido.  Probablemente fue en estas fechas cuando  comenzaron a extenderse aquellos vicios difícilmente corregibles: la proliferación de normas, las luchas profesionales intestinas, las corruptelas, la falta de ejemplaridad y, sobre todo, se comenzó a extender la falta del coraje moral e intelectual necesario para señalar y denunciar lo incorrecto, para exponer ante la superioridad las debilidades, los errores y los problemas por miedo a las consecuencias; en definitiva se extendió la conformidad, la estabulación y la deslealtad como comportamientos generalmente aceptables entre los oficiales para seguir medrando profesionalmente.

«La empresa militar de ocupar la bahía no tiene dificultades de gran monta»[7] fueron las palabras que por carta remitió el General Berenguer –Alto Comisario de Marruecos- al ministro Eza sobre el plan remitido por el General Silvestre en 1920 para la tan deseada ocupación de Alhucemas. Mientras decía esto a su superior jerárquico, le escribía a su subordinado también por carta: “Hemos de prever, dada la gran dificultad que, como sabes, existe, o mejor dicho, la imposibilidad de que nos refuercen en plazo breve con núcleos de tropa, que ese alargamiento de la línea, estirándola por un flanco, nos pueda crear una situación débil en toda ella». Esta gravísima disparidad entre lo que se le decía a la superioridad y la realidad sobre el terreno es un claro ejemplo de la forma de comportarse de la cúpula al mando de las operaciones y se debía con toda seguridad a que el General Berenguer no quería “molestar” a sus superiores con detalles que importunasen los ardorosos deseos de la cúpula militar, y de las altas instituciones del estado, que impulsaban con ahínco la expedición y a su subordinado el General Silvestre.
El viejo Aristóteles nos señala en la cita del inicio de este epígrafe que la valentía se ha de educar, y se debe educar practicándola en el día a día con pequeños actos de valor. Para un militar esto significa que el valor se debe educar en el tiempo de paz pues, llegado el momento del combate, es aleatorio –cuando no difícil- que surja. Es decir, el valor se puede y debe educar en el modo en el que un militar afronta la vida diaria, en pequeños asuntos, tomando decisiones complejas en ambientes inciertos e incómodos, y asumiendo daños o pérdidas personales o profesionales como consecuencia de aquellas; también probablemente confiando asuntos y decisiones valiosas a subordinados y compañeros, poniendo en sus manos nuestras vidas y permitiendo así crear lazos de confianza mutua que son difícilmente disolubles. Y es así que el valor nace en tiempo de paz, seguramente, de una diaria batalla mental entre lo cómodo, conveniente y beneficioso para uno mismo y su carrera, y lo honorable y leal, a veces incómodo y peligroso, que muchas veces puede perjudicar a nuestros intereses personales. 

Y es que nadie que no sea capaz de acometer el miedo y el desgate moral que produce defender ideas distintas a las institucionalmente establecidas, y debatir honestamente con los que uno considera los suyos, señalando los posibles errores con prudencia y lealtad, será capaz jamás de afrontar otros riesgos. Es más, el carecer de leal espíritu crítico y de una abierta capacidad de análisis, así como la falta de valor para presentar informes u opiniones incómodas para el mando, produce un serio desarme moral e intelectual que, al perpetuarse, incapacita a la institución y/o sociedad que lo practica.
 
Aquella batalla entre lo incómodo y lo conveniente para sí mismo que sin duda se planteó en la mente del General Berenguer al saber que sus superiores esperaban de él determinadas palabras que no eran ciertas sobre el terreno, fue ganada por la conveniencia de decir lo que sus superiores esperaban sin plantear problema alguno y sin informar lealmente de los graves riesgos que se cernían sobre todo el plan.  El resultado, como ya pronosticó el General y diputado Fanjul, fue que el General Berenguer acabó procesado y separado del servicio por su actuación en esta campaña, asumiendo la máxima responsabilidad de un desastre en el que otros habían también tenido demostrada responsabilidad.

Fue precisamente en este ambiente en el que el TCol Primo de Rivera –aquel que pronosticaba el desastre por la “inmoralidad reinante”- y sus hombres, tuvieron que decidir en aquellos días de julio de 1921 si arriesgaban lo más valioso  que tenían, su vida, en beneficio de unos compañeros a los que probablemente no conocían, unas personas que lo único que tenían en común con ellos era la bandera que defendían. Y es que cuando partieron de Melilla a asumir el contacto con el enemigo sabían ya lo que estaba ocurriendo, y lo hicieron plenamente conscientes de los errores del mando y de las defecciones que aquel día abundaban a su alrededor. Y aun así, cumplieron hasta morir.
Pero no sólo fueron ellos los que aquel fatídico verano se comportaron con extremo valor a pesar de la ignominia reinante a su alrededor. El Comandante Benítez, defensor de Igueriben, nos brindó otra maravillosa lección de valor moral y físico cuando se dirigió en estos términos a su comandante en jefe, el General Silvestre, y le espetó: «Nunca esperé de V. E. recibir orden de evacuar esta posición, pero cumpliendo lo que me ordena, en este momento, y como la tropa nada tiene que ver con los errores cometidos por el mando, dispongo que empiece la retirada, cubriéndola y protegiéndola debidamente pues la oficialidad que integra esta posición conscientes de su deber, sabremos morir como mueren los oficiales españoles». Como ya es sabido, el Cte Benítez murió defendiendo su posición –lo que le valió una Laureada individual-, y la hipótesis más plausible es que el General Silvestre acabó suicidándose[8] en su tienda de campaña cuando todo el desastre era ya un hecho, abandonando a sus hombres cuando más le necesitaban.

 
Estatua en honor al Comandante Benítez en Málaga.
Terribles palabras y terribles historias no tan lejanas en el tiempo. Historias de soldados cuyas consecuencias fueron tan graves que afectaron a toda la historia de España  del siglo XX. Historias cuyos ecos aún llegan hasta nuestros días, sucesos que no deberíamos cerrar en falso sin que nos dejen alguna lección indeleble. Y es que ningún oficial debería desconocer que los hechos en los que participó el Alcántara con tanto honor fueron consecuencia de gravísimos errores del propio Ejército, y que además contribuyeron definitivamente al gran desastre colectivo que se avecinaría para España pocos años después.

Todos deberíamos llevar grabado a sangre y fuego en nuestra mente el que casi con seguridad fue el momento más ignominioso de la historia de los oficiales del ejército español a lo largo de su ya dilatada historia: el desastre de Annual y las circunstancias que lo rodearon. Los jóvenes cadetes, cuando ya tengan unos años de formación y sean capaces de entender la importancia del pecado cometido por sus antecesores, deberían estudiarlo y discutirlo en detalle, y las caras e imágenes de sus principales protagonistas deberían serles tan familiares como las de sus generales y profesores actuales.
Y deberían conocerlo a modo de vacuna, para que ya siempre sean plenamente conscientes de en qué pueden convertirse, y en lo que se convirtieron algunos que, como ellos, un día lejano abrazaron la profesión militar con devoción y que, sin embargo, acabaron fallando terriblemente a su Nación; y para que nadie jamás, ocurra lo que ocurra, repita aquel fracaso moral colectivo, y para que se den cuenta que aquel hecho supone una vergüenza con la que ellos también deberán cargar por el mero hecho de ser oficiales de nuestro Ejército español.

Conclusión
“Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor.”

 Albert Einstein
Desde luego la del Desastre de Annual es una de las más cruciales lecciones que recibió nuestro Ejército a lo largo de su historia que no conviene, quizás a veces deliberadamente, olvidar. En él se entremezclan episodios terribles de cobardía, deshonra y deslealtad, con otros, como el del Alcántara, de enorme valor moral y físico; episodios de los que se pueden extraer lecciones cuya esencia es perfectamente aplicable a nuestros tiempos.

Porque  muy probablemente, en lo militar, no desarman ni la carencia de medios, ni la escasez de dineros, ni los flojos soldados, ni los fusiles obsoletos; en lo militar, desarma fundamentalmente la falta de valor intelectual y moral, y éste es el peor de los desarmes, porque conduce inevitablemente al tan temido desarme moral colectivo –el fracaso inevitable de los hombres custodios de las armas-.

 
Muchísimo más importante que legar a las siguientes generaciones de oficiales potentes carros de combate y modernos misiles, mucho más importante que darles licenciaturas e idiomas y relatarles historias de héroes y medallas, es transmitirles un discurso moral sincero y coherente que les prepare para las adversidades, miedos y frustraciones que sin duda tendrán que afrontar en el futuro, como afrontamos hoy, y como afrontaron todos los que lucharon por España antes que nosotros. Porque nunca ha sido fácil servir con honor en los Ejércitos de España y, a buen seguro, tampoco lo será en el futuro.
Pongámonos toda la vacuna contra la deshonra y la desmoralización, expliquémonos en detalle lo que fue el Desastre de Annual, sus consecuencias y sus posibles causas. Y una vez restituida la deuda con el Alcántara, reflexionemos en estos tiempos de crisis sobre por qué tuvimos miedo tanto tiempo a reconocer nuestros terribles errores, y sobre si aquellos vicios que se instalaron en nuestro Ejército en aquellos días, así como si ese miedo a la reflexión crítica y al ser postergados por la incomodidad de nuestras opiniones, perviven en nuestras filas.

 


[1] Indalecio Prieto. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados (DSCD). 22-12-1922.
[2] General  Miguel Cabanellas Ferrer. El Imparcial. 27 de octubre de 1921.
[3] Joaquín Fanjul Goñi. DSCD. 19-08-1919.
[4] Felipe Crespo de Lara. DSCD. 06-07-1922.
[5] Ortega y Gasset. España invertebrada. 1922.
[6] Archiduque Alberto de Austria. La responsabilidad en la guerra. 1874.
[7] DSCD. 29-11-1922.
[8] Así lo afirmaron años después del desastre el  Cabo Las Heras (su operador de radio) y el propio Abd-El-Krim El Jatabi.