Aviso a navegantes: el artículo 592.1 del Código Penal afirma que “serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años los que, con el fin de perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o los intereses vitales de España, mantuvieran inteligencia o relación de cualquier género con Gobiernos extranjeros, con sus agentes o con grupos, Organismos o Asociaciones internacionales o extranjeras”.
Y este aviso es para todo aquellos que no entienden que el
conflicto abierto con Marruecos llegará, es inevitable y probablemente será
grave. Marruecos lo ha decidido así, es su hoja de ruta histórica, su
aspiración de construcción nacional, es su particular destino
manifiesto.
Y cuando el conflicto estalle, no deberemos olvidar que hay
muchos y muy importantes miembros de eso que se llama el lobby marroquí en
España que están colaborando, voluntaria o involuntariamente, para que ese
destino se haga realidad y perjudicando seriamente los intereses vitales de
España, porque un interés vital de España es preservar su integridad
territorial, integridad que Marruecos discute abiertamente hasta el más alto
nivel de su satrapía con la simpatía o complacencia de numerosos políticos,
periodistas y empresarios españoles.
¿Y quién forma ese lobby marroquí en España? Pues son
incontables y muy poderosos. Para muestra un botón:
El caso más paradigmático es el de la exministra de
Vivienda María Antonia Trujillo, que afirmó en 1922 que "Ceuta
y Melilla son una afrenta a la integridad marroquí" aduciendo que son
"vestigios del pasado". La exministra
compró incluso la idea del Gran Marruecos al decir que "la
reivindicación marroquí está plenamente justificada, inscrita en el ideario
nacional y es irrenunciable".
Pero hay casos más graves y preocupantes. José Luis
Rodríguez Zapatero (cómo no iba a estar en esta salsa este felón) ha
realizado frecuentes viajes a Marruecos y defiende abiertamente las tesis de
Rabat sobre el Sáhara. Junto a Miguel
Ángel Moratinos, Trinidad Jiménez, María Teresa Fernández de la Vega, José Bono
y María Antonia Trujillo, forma parte de un grupo que opera como el núcleo duro
del lobby promarroquí dentro del PSOE. Bono junto a Zapatero han bendecido
el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), organización que el CNI considera
una "pantalla" de los servicios secretos de Marruecos, creada
para perseverar en el plan de Rabat para convertir el Sáhara
Occidental en una provincia más del país y para inhabilitar al Frente
Polisario como interlocutor.
José Blanco (PSOE), exministro de Fomento, fundó
Acento Public Affairs (ahora H Advisors Asuntos Públicos tras
verse involucrada en el caso Zapatero como lobby intermediario) junto a Alfonso
Alonso (PP). Esta “consultora” ha tenido como cliente a la embajada de
Marruecos y a la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional (AMCI), con
contratos de entre 500.000 y 600.000 euros anuales para promover en Bruselas la
cooperación mediterránea y los intereses agrícolas marroquíes ante las
instituciones europeas contra los intereses de los agricultores españoles. A esta
“consultora” también pertenecen, entre otros, Elena Pisonero (PP), Valeriano
Gómez (PSOE), Elena Valenciano (PSOE), José María Lassalle (PP),
Rubén Moreno Palanques (PP) e Ignacio Bengoechea (Exteniente General
del Ejército del Aire).
Pero no acaban en la política los decididos apoyos de
Marruecos en España y Europa. También en la prensa hay miembros destacados del
lobby marroquí.
Francisco Marhuenda y su periódico han estado ligados
durante años a las posiciones marroquíes y las alabanzas al régimen del sátrapa
alauita. Sus posiciones
históricas sobre el Sáhara Occidental, la defensa de Hassan II y Mohamed V como
adalides de la democracia han sido constantes y ha tenido permanentemente al
empresario marroquí Ahmed Charai en las páginas de La Razón,
empresario que el CNI identifica con el servicio secreto exterior marroquí. Barbará
Barón, hija del que fuera Comisario General de Información de la policía Nacional
de 2012 a 2017, fue contratada
por Charai para apoyar las tesis marroquíes en la prensa española.
Otros no tan destacados son Paulino Ros,
Xavi Gracia García (Paco
Tanjawi), los tiktokers
Samuel y Lola, o Javier Fernández
Arribas, cara
visible de “Atalayar”, heredero de la
agencia MAP (agencia oficial de noticias de Marruecos) que fue cerrada y calificada
en 2008 en una sentencia de la Audiencia de Madrid como “centro para recabar
información por parte de la DGED”, Dirección General de Estudio y Documentación
(espionaje exterior marroquí).
¿Y qué grandes españolas están estrechamente relacionados
con Marruecos?
Pues muchas, con muchos intereses muy importantes; Acciona, Repsol,
Endesa, Enagás, Indra, UROVESA, Meliá, Barceló, etc., pero entre ellas destaca el Banco
de Santander, que prestó
a Marruecos 95 millones para que Navantia les construyese un patrullero de última
generación; patrullero que, por cierto, fue entregado
en julio de 2026, ¿casualidad?, tras
ya haberles donado el gobierno de España el patrullero
P-73 de la Armada Española Vigía en 2025.
En definitiva, Marruecos ha lubricado y cultivado el cariño
de muchos poderosos españoles para que defiendan sus posturas e intereses en
España y Europa. Para todos ellos va este aviso a navegantes: hay un artículo muy
específico del Código Penal que castiga a todo aquellos que mantengan
inteligencia o relación con gobiernos, agentes, grupos, organismos o
asociaciones que puedan comprometer los intereses vitales de España. Y si llega
el conflicto, como llegará, habrá que pedir responsabilidades de quién hizo qué
y por qué.




