Blog de seguridad y defensa
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viernes, 28 de agosto de 2026

El lobby marroquí en España y el Código Penal.

 

Aviso a navegantes: el artículo 592.1 del Código Penal afirma que “serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años los que, con el fin de perjudicar la autoridad del Estado o comprometer la dignidad o los intereses vitales de España, mantuvieran inteligencia o relación de cualquier género con Gobiernos extranjeros, con sus agentes o con grupos, Organismos o Asociaciones internacionales o extranjeras”.

Y este aviso es para todo aquellos que no entienden que el conflicto abierto con Marruecos llegará, es inevitable y probablemente será grave. Marruecos lo ha decidido así, es su hoja de ruta histórica, su aspiración de construcción nacional, es su particular destino manifiesto.

Y cuando el conflicto estalle, no deberemos olvidar que hay muchos y muy importantes miembros de eso que se llama el lobby marroquí en España que están colaborando, voluntaria o involuntariamente, para que ese destino se haga realidad y perjudicando seriamente los intereses vitales de España, porque un interés vital de España es preservar su integridad territorial, integridad que Marruecos discute abiertamente hasta el más alto nivel de su satrapía con la simpatía o complacencia de numerosos políticos, periodistas y empresarios españoles.

¿Y quién forma ese lobby marroquí en España? Pues son incontables y muy poderosos. Para muestra un botón:

El caso más paradigmático es el de la exministra de Vivienda María Antonia Trujillo, que afirmó en 1922 que "Ceuta y Melilla son una afrenta a la integridad marroquí" aduciendo que son "vestigios del pasado".  La exministra compró incluso la idea del Gran Marruecos al decir que "la reivindicación marroquí está plenamente justificada, inscrita en el ideario nacional y es irrenunciable".

Pero hay casos más graves y preocupantes. José Luis Rodríguez Zapatero (cómo no iba a estar en esta salsa este felón) ha realizado frecuentes viajes a Marruecos y defiende abiertamente las tesis de Rabat sobre el Sáhara. Junto a Miguel Ángel Moratinos, Trinidad Jiménez, María Teresa Fernández de la Vega, José Bono y María Antonia Trujillo, forma parte de un grupo que opera como el núcleo duro del lobby promarroquí dentro del PSOE. Bono junto a Zapatero han bendecido el Movimiento Saharaui por la Paz (MSP), organización que el CNI considera una "pantalla" de los servicios secretos de Marruecos, creada para perseverar en el plan de Rabat para convertir el Sáhara Occidental en una provincia más del país y para inhabilitar al Frente Polisario como interlocutor.  

José Blanco (PSOE), exministro de Fomento, fundó Acento Public Affairs (ahora H Advisors Asuntos Públicos tras verse involucrada en el caso Zapatero como lobby intermediario) junto a Alfonso Alonso (PP). Esta “consultora” ha tenido como cliente a la embajada de Marruecos y a la Agencia Marroquí de Cooperación Internacional (AMCI), con contratos de entre 500.000 y 600.000 euros anuales para promover en Bruselas la cooperación mediterránea y los intereses agrícolas marroquíes ante las instituciones europeas contra los intereses de los agricultores españoles. A esta “consultora” también pertenecen, entre otros, Elena Pisonero (PP), Valeriano Gómez (PSOE), Elena Valenciano (PSOE), José María Lassalle (PP), Rubén Moreno Palanques (PP) e Ignacio Bengoechea (Exteniente General del Ejército del Aire).

Pero no acaban en la política los decididos apoyos de Marruecos en España y Europa. También en la prensa hay miembros destacados del lobby marroquí.

Francisco Marhuenda y su periódico han estado ligados durante años a las posiciones marroquíes y las alabanzas al régimen del sátrapa alauita. Sus posiciones históricas sobre el Sáhara Occidental, la defensa de Hassan II y Mohamed V como adalides de la democracia han sido constantes y ha tenido permanentemente al empresario marroquí Ahmed Charai en las páginas de La Razón, empresario que el CNI identifica con el servicio secreto exterior marroquí. Barbará Barón, hija del que fuera Comisario General de Información de la policía Nacional de 2012 a 2017, fue contratada por Charai para apoyar las tesis marroquíes en la prensa española.

Otros no tan destacados son Paulino Ros, Xavi Gracia García (Paco Tanjawi), los tiktokers Samuel y Lola,  o Javier Fernández Arribas, cara visible de  “Atalayar”, heredero de la agencia MAP (agencia oficial de noticias de Marruecos) que fue cerrada y calificada en 2008 en una sentencia de la Audiencia de Madrid como “centro para recabar información por parte de la DGED”, Dirección General de Estudio y Documentación (espionaje exterior marroquí).

¿Y qué grandes españolas están estrechamente relacionados con Marruecos?

Pues muchas, con muchos intereses muy importantes; Acciona, Repsol, Endesa, Enagás, Indra, UROVESA, Meliá, Barceló, etc., pero entre ellas destaca el Banco de Santander, que prestó a Marruecos 95 millones para que Navantia les construyese un patrullero de última generación; patrullero que, por cierto, fue entregado en julio de 2026, ¿casualidad?

En definitiva, Marruecos ha lubricado y cultivado el cariño de muchos poderosos españoles para que defiendan sus posturas e intereses en España y Europa. Para todos ellos va este aviso a navegantes: hay un artículo muy específico del Código Penal que castiga a todo aquellos que mantengan inteligencia o relación con gobiernos, agentes, grupos, organismos o asociaciones que puedan comprometer los intereses vitales de España. Y si llega el conflicto, como llegará, habrá que pedir responsabilidades de quién hizo qué y por qué.

miércoles, 26 de agosto de 2026

El ataque gris a Ceuta y nuestra esperanza en Jabaroot


Como era previsible, la cortina de humo para ocultar, confundir y tergiversar la verdad sobre quién y por qué organizó el ataque a Ceuta ya está en marcha. La ministra de defensa no dio ayer en el Congreso ni una sola explicación coherente sobre el asunto. Se limitó a pedir disculpas, ampararse en el secreto, echar balones fuera y hacer una mueca infame cuando se la presionó para que dijera quién estaba detrás del ataque.

El gobierno está desarbolado, maniatado, humillado, dividido y noqueado como un boxeador zombi. Todavía no ha asumido el golpe y se niega a señalar a Marruecos, el elefante en la habitación, por motivos inconfesables. Sin embargo, ayer convocó el Consejo de Seguridad Nacional y se declaró la situación en Ceuta como de interés para la seguridad nacional. ¿Por qué? La propia ley de seguridad nacional define la Seguridad Nacional como la acción del Estado dirigida a proteger la libertad y el bienestar de sus ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales, así como a contribuir junto a nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en cumplimiento de los compromisos asumidos. Es decir, el gobierno admite con esta declaración que lo que ha pasado en Ceuta afecta a la libertad, al bienestar y la defensa de España. ¿Por qué?¿Defensa frente a quién?

Y los partidos políticos y los medios de comunicación son cooperadores involuntarios, o no,  de toda esta cortina de humo. La crítica y la lucha política se centra ahora en la respuesta ante el golpe, en el desgate político al adversario, en la gestión de la inmigración, en la situación en Ceuta, en los menores, en los pabellones.... perdiendo totalmente el foco el asunto principal: que Marruecos nos ha atacado, como nos atacó antes y que lo volverá a hacer. Y nos lo están ocultando deliberadamente.

Desde luego que los servicios secretos y el gobierno marroquíes esperaban esto: la división, el miedo, la desorientación y la insolidaridad en la respuesta. Era parte del plan de desestabilización interna y desprestigio. De eso se tratan los ataques en la zona gris: darle un golpe importante al adversario que le desestabilice internamente, cuanto más fuerte y más tiempo mejor, y que la autoría sea discutible y confusa.

Los ataques en la zona gris (que no ataques híbridos, que son otra cosa) son una acción ofensiva para desestabilizar al adversario que se sitúa entre la paz y el conflicto armado  y que se caracterizan por 5 elementos fundamentales:

-Ambigüedad: los  actores que atacan en la zona  gris  utilizan tácticas que son deliberadamente ambiguas por debajo de la agresión armada para evitar una respuesta militar o diplomática completa por parte de sus oponentes.

-Uso de herramientas y proxies: los actores estatales  utilizan actores no estatales como proxies; pueden ser grupos armados, terroristas, mafias, inmigrantes en masa o individuos aislados que reciben apoyo en  forma  de  armas,  información, financiación,  capital  político  o  acceso  al territorio del estado patrocinador para  llevar  a  cabo  acciones  en  su  nombre subrepticiamente, lo  que  vuelve a dificultar  la atribución de estas acciones.

-Desinformación: los ataques en   la   zona   gris     implican necesariamente operaciones de desinformación y  propaganda para manipular la percepción pública y política propia y contraria.

-Ciberoperaciones: estos conflictos emplean ampliamente el ciberespacio y las redes para dañar,  organizar y ocultar  su autoría y amplificar su efecto.

-Tergiversación del orden nacional e internacional: los actores que participan en conflictos de zona gris a menudo buscan explotar las lagunas y contradicciones en las normas y leyes nacionales o internacionales para facilitar sus objetivos y plantear al mundo sus revindicaciones.

¿Les suenan estas características? El ataque a Ceuta cumple todas. Nadie dice quién lo organizó, se instrumentalizó la inmigración masiva, se usaron las mafias y las redes sociales para llevarlo a cabo, viene acompañado de propaganda generalizada en Marruecos y en España para reabrir el debate sobre la españolidad de Ceuta y Melilla y se está empleado torticeramente la legislación nacional e internacional para generar y subrayar nuestras propias contradicciones.

Y si seguimos sin reaccionar ante quien nos atacó, le estamos facilitando la labor, amplificando las consecuencias del ataque y, en definitiva, invitándole a que lo haga otra vez.

La única esperanza que nos queda para saber la verdad es que Jabaroot siga filtrando datos sobre los servicios secretos marroquíes y las órdenes que se emitieron para organizar el ataque. 

martes, 18 de agosto de 2026

¿Son defendibles Ceuta y Melilla? La clave está en el Sáhara.

 


La paz de Wad-Ras

Desgraciadamente, la respuesta a esta pregunta no es sencilla ni unívoca. Y es que antes de responder esta pregunta existe una previa y más crucial: ¿quiere España y su sociedad defender a ultranza Ceuta y Melilla al precio que sea? Es decir: ¿estamos dispuestos los españoles a pagar el precio que podría suponer defenderlas a toda costa, incluido el empleo de la fuerza militar?

Según un cable diplomático desclasificado en 2014 del embajador de EEUU en España, relativo a la conversación que mantuvo en 1979 con el Rey Juan Carlos, éste le admitió que una solución al conflicto de Ceuta y Melilla podría pasar por la cesión de Melilla a Marruecos casi con inmediatez y que a Ceuta se le podría aplicar un estatus de protectorado internacional como el de Tánger de 1923. Es decir, ésta es una posibilidad real que ya se ha barajado con anterioridad: plantear la transferencia progresiva, pacífica y ordenada de la soberanía a Marruecos de ambas ciudades y las isla y peñones adyacentes.

Esta transferencia de soberanía de territorios españoles se ha repetido durante siglos. De forma pacífica en algunos casos: el Sáhara en 1975 (sin orden ni concierto), la venta de la Florida en 1819 a EEUU, la venta de las Marianas, las Carolinas y Palao a Alemania en 1899, etc. Pero también perdimos territorios en América, Europa, Asia y África a causa de guerras; innumerables…ahí está Ifni, Cuba, Puerto Rico, Guam, Gibraltar, toda Hispanoamérica, Menorca, Filipinas, Flandes, etc., etc.…

Y la razón histórica, que de forma un tanto naif se repite una y otra vez para justificar la españolidad de Ceuta y Melilla, es decir, que eran españolas antes que existiese Marruecos, no se sostiene. Muchos de los territorios arriba nombrados formaban parte de la monarquía hispánica mucho antes que Ceuta y Melilla y se acabaron cediendo, por dinero o a la fuerza. El basar nuestra defensa de Ceuta y Melilla en razones históricas nos arrastra a un debate estéril en el que tenemos mucho que perder y nada que ganar. Porque antes que españolas, fueron castellanas, de los Omeyas, de los califas cordobeses, de los visigodos y antes cartaginesas, romanas y fenicias… ¿se las devolvemos a Italia, a Túnez, a Siria, al Líbano? ¿Quién tiene más derechos históricos?

La única razón fundamental que hay para la defensa de Ceuta y Melilla es que son territorio de un estado soberano reconocido internacionalmente en el que la soberanía reside en el pueblo (no como en la satrapía marroquí), libre, democrático, miembro de la UE y al que la legalidad internacional ampara plenamente para su defensa y preservación. Ni los supuestos derechos históricos, ni la ubicación en otro continente, son razones admitidas por la legalidad internacional para las reclamaciones territoriales (imagínense la lista de la caja de los truenos que podríamos abrir en el mundo entero).

Si se elige esta opción, plegarse a la presión marroquí y acordar ceder la soberanía de parte de nuestro territorio, no podemos obviar que podrán venir otros territorios detrás (quizás Canarias, quizás Baleares, quizás Cataluña), ya que estamos troceando y cediendo la soberanía nacional, ¿por qué no? Siempre habrá otros conflictos y otros derechos históricos que blandir.

Dicho lo anterior, si la respuesta es que sí, que España está dispuesta a defender su soberanía e integridad territorial a toda costa, aun asumiendo el riesgo de escalar a un conflicto bélico con Marruecos, con el precio en sangre, desgaste internacional y económico que eso supone, mi respuesta a la pregunta del título es sí: Ceuta y Melilla son defendibles, militarmente en un conflicto bélico, o en la zona gris ante una invasión civil tipo marcha verde. ¿Pero cómo?

Bueno, en caso de una agresión armada convencional, está claro; la respuesta española tendrá que ser militar y no sobre Ceuta y Melilla exclusivamente, sobre todo Marruecos: su retaguardia, su logística, sus bases aéreas y navales, su energía, sus comunicaciones y, por supuesto sobre el Sáhara (su bien más apreciado, más débil y más desprotegido; su vulnerabilidad más crítica). Así hasta que claudique y se avenga a firmar un tratado de paz como el Tratado de Wad Ras en los términos que se determinen. Hemos de decir que esta hipótesis, el ataque militar directo, está casi descartada, pero para ello es para lo que debemos estar preparados militarmente, que no lo estamos.

Sin embargo, Marruecos ya sabe cómo ocupar nuestro territorio sin llegar al umbral del conflicto armado, en eso que llamamos militarmente la zona gris. Ya lo hicieron una vez en 1975 y hemos visto cómo han realizado el segundo ensayo en directo por la televisión estos días. Una marcha verde masiva desarmada que esta vez no saliese voluntariamente de las ciudades autónomas una vez asaltadas, que bloquee las instalaciones militares con piquetes y barreras, que asalte las instalaciones de gobierno, sanitarias, energéticas, que impida en definitiva una reacción en fuerza contra civiles desarmados, es la hipótesis más probable y casi única. Saben cómo hacerlo, tienen la capacidad demostrada y, desde luego, la voluntad; tarde o temprano pasará. Cuando les sea más conveniente, si no aprecian un precio importante a pagar por ello.

¿Y cómo reaccionar a una segunda marcha verde? De nuevo, como en la defensa militar pura, la respuesta no estará directamente en Ceuta y Melilla. La respuesta estará en el Sáhara otra vez. El Sáhara es un territorio que no pertenece a Marruecos, es uno de los diecisiete integrantes de la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas bajo supervisión de su Comité Especial de descolonización y del que, para la ONU, España sigue siendo la potencia administradora responsable de su descolonización pese a que renunciase a ello en 1976. Es decir, España tiene aún pleno derecho a reclamar y hacer efectiva su responsabilidad internacional, incluida la ocupación efectiva del Sáhara para llevar a cabo su descolonización mediante el referéndum de autodeterminación que Hassan II no permitió realizar a España con la marcha Verde.

Ya ven, tanto en la hipótesis de un ataque militar, como en la hipótesis de Marcha Verde 2.0, la respuesta pasará por el Sáhara. Para Marruecos, el Sáhara es su vulnerabilidad más crítica. Si el Sáhara cae, el régimen al completo y el propio rey estarán en riesgo de desmoronarse pues se han unido indefectiblemente a él. Una aproximación indirecta de libro para atacar su centro de gravedad político: la legitimidad de la monarquía y todo su régimen opresor. Una pesadilla estratégica que alinearía a España, Argelia y el Frente Polisario para la reocupación e independencia del Sáhara.

Por eso es urgente que Marruecos entienda que una agresión definitiva a Ceuta y Melilla, del tipo que sea, supondrá que España responda automáticamente ocupando el Sáhara para retomar su control efectivo y ejercer su responsabilidad en la descolonización definitiva, con el amparo de la ONU y de la legislación internacional.

Y para que Marruecos lo entienda, hay varias cosas que hacer, en diversos ámbitos que aquí no conviene relatar. Pero la primera y más fundamental es que el gobierno de España se retracte por carta de la aceptación que hizo sobre la propuesta de solución marroquí para el Sáhara y que manifieste su determinación a retomar la solución de descolonización que está amparada por las NNUU y para la que, amablemente, España se ofrece para liderar sobre el terreno como potencia administradora al amparo de la legalidad internacional.

Si se apoya en otros gestos discretos, militares y diplomáticos, ellos entenderán perfectamente el mensaje y el dilema al que se enfrentan: si ocupáis Ceuta y Melilla, las intentaremos recuperar, pero además ocuparemos el Sáhara para lograr su descolonización definitiva. Podéis hacerlo, lo sabemos; pero no será gratis, ni para Marruecos, ni para el régimen. Y Argelia y el Frente Polisario, sin duda, nos apoyaran.

viernes, 14 de agosto de 2026

La cortina de humo sobre Ceuta ya está en marcha pero hay muchas preguntas.


El gobierno de España, dos semanas después del asalto a Ceuta, y a Melilla parcialmente, no lo olvidemos, no da ninguna explicación de quién y cómo organizó este asunto. Ni siquiera es capaz de hacer una estimación coherente de cuantos migrantes permanecen en Ceuta en este momento -cada día hay una cifra distinta- ni de cual es es la hoja de ruta para recuperar la normalidad en Ceuta.  El gobierno de España está desorientado, noqueado y maniatado. No puede ni quiere decir lo que ya tiene por comprobado, que el estado profundo marroquí organizó brillantemente un acto de desestabilización autorizado por el sátrapa alauita a pesar de nuestra política de apaciguamiento y humillación continua

Los motivos del silencio solo ellos los saben. ¿Por prudencia? ¿Por miedo? ¿Por estar coaccionados con algún asunto? De momento, Sánchez, desde su palacio vacacional, ha prohibido toda comparecencia oficial de los ministros afectados y, por supuesto, del responsable de coordinar la respuesta del Estado, él mismo, el presidente del gobierno de España.  Nos están engañando y ocultando información deliberadamente; todos, incluso la muy cercana y humanitaria Ministra de Defensa. ¿Por qué nos ocultan la verdad?

¿Y que hay de nuestra Comunidad de Inteligencia? ¿Funcionó y detectó la organización del asalto? Si lo detectó, ¿avisó a alguien? ¿a quién en concreto? Esta comunidad de inteligencia está regulada por la Ley 11/2002 y está coordinada por el CNI. Además de coordinar la comunidad de inteligencia (exterior, interior y militar), el CNI tiene expresamente encomendada la misión de facilitar al Presidente del Gobierno y al Gobierno de la Nación las informaciones, análisis, estudios o propuestas que permitan prevenir y evitar cualquier peligro, amenaza o agresión contra la independencia o integridad territorial de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de derecho y sus instituciones. Como el propio presidente del gobierno calificó el asalto como "una violación a la integridad territorial de España", resulta que el CNI es el único competente sobre el asunto. Entonces, ¿hizo su trabajo el CNI o no? ¿Hay problemas en la comunidad de inteligencia española como viene transcendiendo públicamente en los últimos meses? ¿Tiene el CNI los medios necesarios para detectar lo que pasa al otro de la frontera? ¿Hay fuentes humanas fiables dentro de Marruecos? ¿Son fuentes dobles dirigidas por los servicios de inteligencia marroquíes? ¿A qué se dedica el CNI en Ceuta? ¿A inteligencia interior como denuncia GC y CNP?  

Nuestra política exterior, torpe y agresiva con EEUU e Israel, pero condescendiente con Marruecos, Argelia o China, ha creado una ventana de oportunidad prefecta para este ataque. Una política exterior errática y naif de diplomáticos y políticos de salón que no entienden nada de geopolítica ni de las consecuencias de las acciones inconexas e idealistas en la nueva escena internacional ha sido el caldo de cultivo perfecto para elegir el momento. Esto nos hace hacernos otra pregunta ¿Tuvieron los servicios secretos marroquíes el apoyo de algún otro servicio de inteligencia? ¿Hubo algún aviso de Marruecos a un tercer país de lo que iba a hacer? ¿Se acordó algo con Argelia en la última visita del presidente del gobierno que ha molestado sobremanera a Marruecos?

¿Y las FAS españolas? Existe un Mando Operativo Terrestre  (MOT) dependiente del JEMAD cuya misión es la de planear, conducir y realizar operaciones permanentes de presencia, vigilancia y disuasión en los espacios terrestres de soberanía nacional las 24 horas del día, especialmente en Ceuta, Melilla, Baleares y Canarias; que para eso su comandante  es también el Jefe del Mando de Canarias, estructura que agrupa las fuerzas terrestres en esos emplazamientos. ¿Sirve para algo el MOT? ¿Qué, para qué y cómo vigila? ¿Ha funcionado la disuasión que se supone que ejerce? ¿Cuántos efectivos militares había en Ceuta ese fin de semana, precisamente el fin de semana más crítico del año en esas plaza por los turnos de permiso y los relevos entre estos? ¿Tienen los miembros del ET algún protocolo claro de actuación en estos casos? ¿Les ampara alguna legalidad? ¿Vendrán las denuncias de ONGs, fiscalías y organizaciones contra su actuación y todo el mundo se pondrá de perfil? En el ultimo asalto de 2021, la fiscalía encabezó una investigación que acabó con la condena de la delegada del gobierno y la vicepresidenta de la Ciudad Autónoma  por devolver menores en caliente. Ellas se comieron el marrón de Vivas y Marlaska, y eso explica que esta vez nadie quiere comerse el marrón político y todos se pasan la patata caliente sin hacer nada. Pero la fiscalía pidió además la identificación de los militares que efectuaron las devoluciones al Comandante General de Ceuta. Este se negó a hacerlo y no prosperó la investigación. ¿Ocurrirá lo mismo esta vez? ¿La cadena de mando protegerá a sus subordinados?

En definitiva, muchas preguntas sobre los hechos y quién los organizó, sobre nuestra política exterior, sobre nuestra comunidad de inteligencia, sobre nuestras FAS y sobre nuestra legislación incoherente que nos tiene siempre maniatados en estos casos. ¿Creen ustedes que las contestará alguien? Yo me temo que no. Que se ampararán en el secreto, en las investigaciones, en las comparecencias vacías, en la confección de informes, en las dilaciones deliberadas para aguantar el chaparrón hasta las próximas elecciones. La orden del presidente es clara: cortinas de humo, retrasos, mentiras o verdades a medias, etc. La ministra de Defensa ya ha reculado en su comparecencia con esta estrategia y así será en el futuro. Esperar a que todo pase poco a poco y este asunto sea tapado por otro más espectacular. En eso, nuestro Pedro es un maestro. Nadie lo puede negar.

viernes, 19 de junio de 2026

La escalada nuclear europea y el riesgo de un ataque nuclear de advertencia.



Desde hace tiempo vengo sosteniendo ante todos la necesidad de un programa militar nuclear europeo. Desde mi punto de vista, es la única opción, y la más barata, para que Europa no se convierta en un cordero degollado y tenga verdadera capacidad de disuasión frente a las grandes potencias. Hay opciones sin incumplir el TNP,  ya sea porque se hace bajo la jurisdicción de la UE, que no es firmante de dicho tratado, o bajo el paraguas de una potencia nuclear que esté dispuesta a compartirlo. Si no fuera posible, el único camino será abandonar el TNP y desarrollar programas nacionales propios. 

Pues bien, el 17 de junio de 2026, el Parlamento finlandés ha aprobado la derogación de la prohibición que hasta ahora impedía el tránsito, almacenamiento y despliegue de armas nucleares en su territorio. La reforma, que modifica la Ley de Energía Nuclear y el Código Penal, supone un giro doctrinal muy importante  justo tres años después de que Helsinki abandonara su histórica neutralidad para ingresar en la OTAN. Letonia ya dijo que estaba dispuesta a hacer lo mismo hace tiempo.

El presidente y el primer ministro polaco ya dijeron hace un par de meses  que Polonia necesita desarrollar un programa nuclear propio tras, aparentemente, recibir un no por parte de EEUU a que participen del club NATO Nuclear Sharing al que pertenecen Turquía, Italia, Alemania, Países Bajos y Bélgica.

En marzo de este año, Francia ofreció su paraguas nuclear a las naciones europeas para construir un paraguas europeo a aquellas naciones que se quieran acoger a él. Reino Unido, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Polonia, Suecia, Dinamarca y Grecia ya dijeron que se unían a esta iniciativa y Noruega lo acaba de hacer en mayo.

Toda esta escalada nuclear en Europa occidental no es una iniciativa propia ni una locura colectiva. Responde a que Rusia ya emplazó armas nucleares en Bielorussia en 2023 y cambió su doctrina nuclear en 2024 para hacerla más flexible y ágil. Que luego los propagandistas rusos no digan que Europa les amenazó primero, que lo dirán.

Pero es ahora más que nunca, cuando la creciente presión que Ucrania está poniendo sobre la economía y la estabilidad social rusa con ataques cada vez más duros y profundos, cuando de verdad aumenta notablemente las tentaciones zaristas de escalar y realizar un ataque nuclear de advertencia sobre Ucrania. 

Un ataque nuclear demostrativo (o de advertencia) es la detonación deliberada de un arma atómica en una zona despoblada, en el mar o a gran altitud. Su objetivo estratégico no es causar bajas masivas ni destruir infraestructura, sino exhibir capacidad destructiva y voluntad de uso para coaccionar al adversario; busca forzar una rendición o la negociación de un conflicto escalando la tensión sin cruzar el umbral de una guerra nuclear total.  Evidentemente tiene unos riesgos tremendos: desde una nube radiactiva incontrolada, en el mejor de los casos, hasta  recibir un ataque proporcional de un aliado del país atacado o, en el peor de los casos, una escalada sin freno con otra potencia nuclear.

Y en España, ¿qué pensamos sobre las armas nucleares? Bueno, aquí tenemos suficiente con regodearnos en nuestros asuntos intestinos, ajenos siempre a lo que pasa en el mundo hasta que la realidad nos come y otros nos imponen su voluntad. 

Por eso pasó casi desapercibido que nuestro presidente de gobierno ya dijo en Múnich en marzo que el rearme nuclear no es la vía correcta para desarrollar la capacidad disuasoria  y que la disuasión nuclear no es una garantía sino una apuesta peligrosa. Es decir, que ya ha decidido que quedamos fuera, incluso, del debate común que se está desarrollando entre los otros miembros de la UE.

Pero no se preocupen, por supuesto esto no ocupará  tampoco ni un minuto entre las preocupaciones de nuestra siempre muy hiperventilada y airada oposición.


jueves, 8 de enero de 2026

Un programa militar nuclear europeo para el viejo mundo de depredadores y presas.


Ya lo dije en este observatorio. Es urgente que Europa se dote de un robusto programa nuclear militar

El mundo ha cambiado y cambiará más. Y no cambia a un mundo nuevo; el mundo vuelve a la normalidad histórica en el que el orden internacional vuelve a ser una selva donde los más fuertes depredadores vuelven a imponer su voluntad sobre las más incautas presas. 

Y Europa y Oriente próximo, que durante 500 años fueron los más voraces depredadores de la pirámide alimenticia, ya no lo son. La expansión europea que iniciamos portugueses y españoles en el siglo XV, y al que se unieron otomanos, franceses, austriacos, holandeses, rusos y británicos, acabó definitivamente en el siglo XX con la disolución de los imperios históricos. Y la segunda guerra mundial acabó definitivamente con los intentos alemanes y japoneses de unirse al club imperial. 

Y sí, todo esto lo hizo EEUU; comenzó dando la puntilla a España en el Caribe y en el Pacífico y acabó imponiendo la descolonización francesa y británica tras la segunda guerra mundial. Solo quedaba la URSS, y colapsó pacíficamente; el mayor desastre geopolítico del siglo XX, según Putin.

Y en esas estamos. EEUU, Rusia y China lo tienen muy claro. Esta pantomima académica del orden internacional basado en reglas acabó.  Las caretas se han caído. En realidad nunca existió, los propios occidentales liberales que lo creamos, lo vulneramos sistemáticamente tantas veces que nadie se lo creyó (Vietnam, Argelia, Panamá, Serbia, Irak 2003, Libia, Siria....). Las NNUU ya son el mismo fracaso histórico que la Sociedad de Naciones. Hicieron un papel relativamente útil durante unos años, pero ya no.

Y para este vieja normalidad histórica, nuestra armas y ejércitos convencionales ya no son útiles por sí mismos. Israel, Corea del Norte o Irán lo entienden perfectamente. La única garantía de seguridad en este mundo de depredadores es el tener una capacidad de disuasión nuclear creíble. Ese es el orden internacional basado en la disuasión nuclear en el que estamos.

Desgraciadamente, nuestros líderes europeos y nuestros ministros de AAEE y defensa, y nuestro propio Rey, siguen defendiendo el RBIO. Ante la incertidumbre, pretendemos agarrarnos a un clavo ardiendo. Afortunadamente esto está cambiando en Europa

Ucrania (que acordó deshacerse del tercer arsenal nuclear mundial a cambio del perpetuo respeto a su integridad territorial) lo ha aprendido por las bravas. Quizás Dinamarca, los Países Bálticos, Canadá o Taiwán acaben aprendiéndolo también del mismo modo.

Europa debe dejar de invertir en armamento convencional que nunca podremos utilizar contra los grandes depredadores de la selva internacional en la que nos internamos. Nunca dispararemos a un tanque, barco o avión de una gran potencia nuclear porque la represalia seria brutal  


Y si ellos lo saben, como lo saben, estamos a sus pies. Es imprescindible dotarnos una capacidad de disuasión nuclear creíble a nivel europeo. Hay diferentes formas, dentro y fuera del Tratado de No Proliferación que EEUU nos impuso firmar. Pero es urgente.

jueves, 13 de febrero de 2025

Trump tiene razón: es hora de iniciar un programa europeo de armamento nuclear.



Hace mucho tiempo que no pasaba por aquí, casi el mismo que he pasado en otros asuntos que me demandaban mucha atención. Pero en realidad no era la importancia de esos otros asuntos lo que me mantenía alejado de las reflexiones de este blog, era más bien el terrible hastío de no ver nada nuevo bajo el sol. 

Y de repente... ¡Trump! Eso sí que es saber despertar la atención de los demás...es como ver una mezcla de la isla de las tentaciones, gran hermano, Broncano, Pablo Motos y first dates todo en uno. ¡Que espectáculo, vive Dios! A ver si aprenden nuestros anodinos políticos, siempre absortos en su delirante mirada al ombligo nacional e inmersos en la lucha fratricida entre partidos. Miren a Trump, no sabe ni a qué partido pertenece...se limita a cumplir lo que promete...dentro y fuera, aunque a muchos les parezca delirante. Y por eso sus fieles votantes confían en él. 

Pero en los que nos afecta, que nos afecta y mucho, Trump lo ha dejado clarinete. Pagad por vuestra defensa, incrementad el gasto, apoyadnos contra China y, por supuesto, hacedlo comprando armas al complejo industrial-militar de EEUU. Si no, allá os las apañéis con Rusia vosotros solos. El Secretario de Defensa lo dijo claramente ante todos los ministros de defensa de la OTAN

Amenazas, fuegos artificiales y envites aparte, el mensaje no ha cambiado desde que el Presidente Obama elevó el tono en 2016 sobre el asunto. Es lo que se conoce como una línea maestra de la política exterior de EEUU, no cambia, gobierne quien gobierne. Cada uno con sus formas...

Pero en realidad, EEUU sabe que no puede desconectarse de Europa y de Canadá en la OTAN. Es la alianza más exitosa de la historia y ha permitido a EEUU ejercer el liderazgo sobre los países más libres, democráticos y ricos del planeta. No es baladí. Y menos ahora que la guerra de Ucrania está cumpliendo el sueño húmedo de todos los fundadores de la OTAN: el desarmar y desangrar al oso ruso, poco a poco, sin perder un solo avión...y sin una sola baja. Eso sí que es un éxito total. Ya se lo hicieron en Afganistán en los 80, "el Vietnam de la URSS" que antecedió al colapso total de todo el régimen, e, incomprensiblemente, Putin ha vuelto a caer en la trampa. 

Pero Trump, como buen camarada, quiere echarle una mano a Putin a acabar este desaguisado que el zar solito ha creado y, de paso, atizar a los flojos europeos, obligarles a pagar al complejo industrial de EEUU, quedarse con las tierras raras de Ucrania y presentar su candidatura a Nobel de la Paz. Es un comerciante de feria y un histrión pero, no nos equivoquemos, es listo, un gran negociador y tiene huevos.

Pero quizás Trump obvia lo que toda la alta administración y el establishment de EEUU, eso que el llama el deep state,  sí que sabe y no olvida. Y es algo tan simple como que si EEUU abandonase a Europa a su suerte, habría tres consecuencias nefastas para el poder global de EEUU:

1. Europa tendría que pedirle a EEUU que abandonase las estratégicas bases militares de las que disfruta gratuitamente en suelo europeo, la primera la de Rota en el Estrecho de Gibraltar, que le permiten desplegar, sostener y operar sus FAS en todo el planeta. Contra una China cada vez más capaz militarmente, sería un desastre monumental

2. Europa tendría que dejar de apoyar a EEUU en sus retos globales y, forzosamente, acercaría posturas con China, aun más. Lo cual debilitaría precisamente, de nuevo, a EEUU. 

3. Y, la mejor de todas: para protegerse de Rusia, Europa y/o sus países, se verían forzados a dotarse de más armas nucleares (Francia  y UK) o a abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear (el resto) y a dotarse de una potente capacidad nuclear creíble que disuadiese a Rusia de continuar amenazando y ocupando territorios vecinos. Por mucho que gastemos, no hay tanques, ni barcos, ni submarinos, ni aviones suficientes que puedan contrarrestar la amenaza nuclear rusa. Sólo muchas armas nucleares podrían disuadir de verdad a Rusia y eso sería el único paso definitivo hacia la verdadera independencia estratégica militar de Europa. Pero eso tampoco interesa, ¿verdad pirata?

Por si acaso, en vez de 8x8, Leopardos, F35 y S81, deberíamos empezar a desempolvar el proyecto Islero  y presentar en la UE una iniciativa para abandonar conjuntamente el NPT. Si se quiere negociar con Trump, hay que hablarle en su idioma...sin filtros.


domingo, 6 de marzo de 2022

Bofetadas de realidad en Ucrania.

Como decíamos ayer...

Que el gas sería el arma estratégica rusa contra Europa era bien conocido y advertido desde hace muchos años, en muchos foros y lugares. Han pasado la friolera de 14 años desde que en este blog se escribió sobre El lento jaque de Rusia a Europa. Desde entonces nada se hizo. Es más, nuestra extrema dependencia del gas ruso se incrementó tras la invasión de Crimea en 2014. Con dos grandes, Alemania e Italia, a la cabeza. 

No contenta con esto, Alemania decidió apostar también por el Nordstream 2 en contra de la opinión de casi todos sus aliados. Más madera y dialogo, dijo Merkel...con Schroeder y una pléyade de ex-primeros ministros europeos apoyando a Rusia, y algún que otro monarca intermediando a placer y a favor de otras empresas.  Y es que Putin ha comprado muchos apoyos y  voluntades en los últimos 20 años a lo largo y ancho del planeta. Es un gran conocedor de las debilidades del ser humano, especialmente de los occidentales, siempre proclives a la avaricia desmedida y codiciosos de poder e influencia. Como él mismo.

Principales proveedores extracomunitarios de gas natural (1990-2019) Fuente: EU energy in figures, Publications Office EU.

Pero para entender más en profundidad la soga que Rusia ha ido anudando en el cuello europeo, además de las cifras globales, es quizás mas relevante estudiar el peso relativo de ese gas en el suministro energético de cada país, así como el índice global de vulnerabilidad que se deriva de ello: 


Fuente BAE Negocios.

Cuestiones ideológicas aparte, posiciones como la de Hungría son reveladoras. Igual de esclarecedor que estudiar los recorridos de los principales gaseoductos que cruzan Ucrania, por donde pasa el 80% del gas ruso a Europa, y dónde se sitúan las reservas contrastadas de gas y petróleo en Ucrania:



Pero con todo esto, esta entrada hoy no puede ni pretende ser un "ya lo dijimos"; ni tampoco un sesudo análisis de geoestrategia energética. El propósito principal de esta entrada es dar fe y denunciar la salvaje e injustificada agresión rusa sobre Ucrania. No hay ni una sola causa o razón geoestratégica (que en algún tiempo Rusia pudo tener) que justifiquen la barbarie y la destrucción que están generado. Tendrán que pagar por ello, Putin, las FAS rusas y Rusia, porque hoy toda Rusia es cómplice del asesino sátrapa que les gobierna. Y los Judas occidentales que se hayan vendido por 30 piezas de plata, también.

Permítanme finalmente hacer un humilde pronostico militar, que de eso sí sé un poco: Putin y las FAS rusas han cometido un gravísimo error estratégico. Invadir y controlar un país de 44 millones de almas de las dimensiones de Ucrania es una empresa que está fuera del alcance de las destartaladas fuerzas militares rusas y, por supuesto, de su raquítica economía. No será corto, ni exento de dolor y barbarie, pero estos hijos de perra, que Dios confunda, acabarán perdiendo en Ucrania, y Rusia al completo sufrirá las consecuencias. Sólo la decapitación del régimen salvaría a Rusia del pozo en el que se ha metido, pero eso es improbable en el corto plazo, desgraciadamente. 

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Entre el valor y la deshonra



 
“Sabemos lo que somos, pero no en lo que podemos convertirnos.”

William Shakespeare
Ya han transcurrido dos años desde que el 01 de junio de 2012 el gobierno de España concedió la Cruz Laureada de San Fernando al Regimiento Cazadores de Alcántara nº 14 por su participación en las operaciones de julio de 1921, un tiempo prudencial para reflexionar con honestidad sobre este singular hecho sin interferir con las conmemoraciones y homenajes debidos que durante estos dos años se han prodigado merecidamente. Y deberíamos reflexionar sobre este asunto porque conceder una Laureada noventa y un años después del hecho de armas que lo motivó es un acontecimiento realmente insólito, singular y significativo, que no hace más que subrayar la excepcionalidad en la que aquella actuación heroica del Alcántara se circunscribió: el desastre de Annual.
 
Porque la Laureada concedida al Alcántara y el lúgubre desastre de Annual -con las consecuencias que tuvo en el Ejército, la sociedad y, definitivamente, en la historia española del siglo XX- son dos caras inseparables de una terrible misma moneda. La feliz noticia de la Laureada no puede escamotear a los que hoy conformamos el Ejército el terrible fracaso moral generalizado en el que se circunscribieron los hechos del Alcántara, dotándolos, aún si cabe, de mayor valor e importancia; pero no sería justo -ni aconsejable- pensar que podemos pasar ya la página de los gravísimos hechos ocurridos en las filas del Ejército español durante aquella campaña.
 
Algunas palabras posteriores al desastre, como las de un destacado diputado de la época que afirmó: “estamos en el periodo más agudo de la decadencia española. La campaña de África es el fracaso total, absoluto, sin atenuantes, del Ejército español[1], así como las de un insigne y experimentado general que acusó por carta pública a sus compañeros de armas “junteros” del fracaso: “Acabamos de ocupar Zeluán, donde he enterrado 500 cadáveres de oficiales y soldados… El no tener el país unos millares de soldados organizados les hizo sucumbir. Ante estos cuadros de horror, no puedo menos de enviar a ustedes mis más duras censuras. Creo a ustedes los primeros responsables, al ocuparse sólo de cominerías, de desprestigiar al mando y alcanzar en los presupuestos aumentos de plantilla, sin ocuparse del material -que aún no tenemos- ni de aumentar la eficacia de las unidades. Han vivido ustedes gracias a la cobardía de ciertas clases que jamás compartí. Que la Historia y los deudos de estos mártires hagan con ustedes la justicia que se merecen.”[2], son sólo un par de muestras de la profunda fractura que produjo en la sociedad y el Ejército aquel maldito verano de 1921.
Era de justicia recordar y premiar a los héroes del Alcántara, y así por fin ha ocurrido, pero aun así surgen muchas preguntas claves que gravitan en el aire y que merecen una sincera respuesta: ¿qué terribles miedos y silencios propiciaron que este expediente se guárdese en un cajón durante regímenes políticos tan diversos como el reinado de Alfonso XIII, la II República, la dictadura y los diversos gobiernos democráticos? ¿Por qué los militares nos ocultamos a nosotros mismos aquel episodio durante tantos años? ¿Qué impulsó a unos pocos hombres a realizar aquellos  terribles sacrificios a pesar de la deshonra que les rodeaba? ¿Qué hubo distinto en aquellas unidades que en medio del pánico y la desmoralización generalizada plantaron cara a la muerte de manera plenamente consciente y sostenida? Y en definitiva, ¿por qué y cómo se levantó la delgada línea roja que separó el valor de unos pocos, frente a la deshonra de muchos?

La educación en el valor
“La excelencia moral es resultado del hábito. Nos volvemos justos realizando actos de justicia; templados, realizando actos de templanza; valientes, realizando actos de valentía”.
Aristóteles

El desastre de Annual no fue ni un hecho puntual ni sorpresivo. La situación en la que se encontraba el Ejército en aquellos años había ya sido diagnosticada desde diversos ámbitos con anterioridad al desastre.
El General Fanjul, a la sazón diputado conservador, ya había lanzado una grave acusación a los entonces diputados -allá por 1919- premonitoria de lo que se avecinaba: «En Marruecos vendrá una catástrofe, y es necesario abrir una cuenta para saber a quién corresponden las responsabilidades, porque llegado el momento del desastre todas caerán sobre un ejército que no tiene las condiciones necesarias para actuar allí, y, entonces, vosotros, hombres públicos, que sois verdaderamente responsables de la política marroquí, encogeréis vuestros hombros y dejaréis caer las responsabilidades en los hombres que visten el uniforme militar» [3].


Pero las palabras más terriblemente aterradoras sobre la situación anterior a la caída de Annual las pronunciaría el 23 de abril de 1921 el segundo jefe de aquel regimiento que ahora ha recibido la Cruz Laureada de San Fernando, el Oficial que meses después derramaría su sangre y la de sus hombres hasta la extenuación. Según atestiguó el diputado Felipe Crespo de Lara en una intervención ante el Congreso en 1922, el TCol Primo de Rivera manifestó ante varias personas -el General Silvestre estaba también allí-  tres meses antes del desastre: «Que la situación en África, por efecto de la inmoralidad reinante y sobre todo por haberse entregado al juego muchos de los jefes y oficiales allí destinados, tenía que producir y no tardando mucho, una verdadera catástrofe.»[4]. Según afirmó el mismo diputado, entre 1920 y 1921 se habían suicidado 47 jefes y oficiales en África, y 41 habían perdido su carrera por fallos de tribunales de honor, la mayoría de ellos víctimas de su vicio por el juego. A ello se le sumaban 59 jefes y oficiales, de éstos 30 en África, acusados de desfalco y malversación de los fondos económicos que iban dirigidos al frente.

 
Los expedientes abiertos por la justica militar en la época –recopilados en el expediente Picasso- demuestran como  no era infrecuente el robo de enseres y recursos destinados a las unidades en la ciudad de Melilla, donde residían cómodamente muchos coroneles y tenientes coroneles jefes de unidad, quedando sus tropas aisladas, desabastecidas y desguarnecidas al mando de capitanes y oficiales que sí compartían las penalidades de sus hombres; certifican como las unidades tenían muchos sueldos sin cobrar; dan testimonio como los jefes de unidad por encima de comandante -debido a las normas que las juntas de defensa soterradamente habían impuesto- se turnaban en el mando para de ese modo equilibrar las posibilidades de obtener los preciados ascensos por méritos de guerra entre todos ellos, sin preocuparse de las consecuencias que su desmedida ambición personal generaba en las unidades.
En definitiva aquel expediente recopilaba y daba fe de innumerables episodios de inmoralidad, corrupción, ambición y deshonor; palabras todas ellas muy gruesas, que aplicadas y demostradas en un ejército en situación de combate, y referidas a sus oficiales y jefes al mando, se constituyen en pruebas de cargo de varios pecados mortales. No hay probablemente acusaciones más graves para un militar. Quizás solo la cobardía en combate pero, desgraciadamente, tampoco faltaría ésta a su cita con aquel desastre. La pregunta que debería abrasar la mente de cualquiera que se haya acercado a aquellos hechos con cierta profundidad es cómo llegamos a aquella situación.

No es fácil dar explicaciones concluyentes, seguramente las razones son complejas y no sólo atañen a los militares. Muy probablemente la sociedad de la época -y eso es referirse a las élites pues los demás no tenían voz- estaba igual de enferma que su Ejército. Así desde luego lo diagnosticaba Ortega y Gasset tras el desastre: “Lo importante es que el pueblo advierta que el grado de perfección de su ejército mide con pasmosa exactitud los quilates de la moralidad y vitalidad nacionales. Raza que no se siente ante sí misma deshonrada por la incompetencia y desmoralización de su organismo guerrero, es que se halla profundamente enferma e incapaz de agarrarse al planeta[5]. Pero además de que el Ejército de la época pudiese ser en gran medida un fiel reflejo de una sociedad enferma, desde el punto de vista militar tenía que haber algo más. Ellos –los jefes y oficiales del Ejército- habían sido formados en otros valores, y habían jurado dar la vida por unos ideales, sin excepción y sin excusas; cabe entonces preguntarse por qué fallaron tan estrepitosamente.
Quizás palabras como la del Archiduque Alberto de Austria, inspector general del Ejército austrohúngaro,  en las justificaba la urgente necesidad de reforma que emprendió en su ejército a finales del siglo XIX, nos ayuden a entender la dinámica en la que se encontraban los ejércitos europeos de la época: “Hay multitud de militares  de mente estrecha que en tiempo de paz se exceden en los detalles, son inexorables en materias de adiestramiento y equipo, y que perpetuamente interfieren en el trabajo de sus subordinados. Esos hombres adquieren por ello una inmerecida reputación y hacen del servicio una gran carga, pero en la realidad, sobre todo, lo que hacen es impedir el desarrollo del valor individual de sus subordinados y retardar el avance de espíritus valientes e independientes. Cuando surge la guerra, estos hombres de mente estrecha, superados por la excesiva atención a detalles y la escasez de normas y reglas a las que atenerse, son incapaces de realizar los esfuerzos necesarios y fallan miserablemente”[6].

Parece muy posible que el Ejército español estuviese en una dinámica similar a la de sus pares europeos a finales del siglo XIX, o que incluso estuviese quizás aún más castigado que otros, debido al desastre del 98 y la desmoralización nacional colectiva que trajo consigo, además de por la crónica falta de recursos que venía sufriendo desde hacía muchos años; y fue precisamente en esa situación en la que afrontó la progresiva ocupación del protectorado de Marruecos.
Entre 1907 y 1919, y a diferencia del resto de ejércitos y naciones europeas que sufrieron la I Guerra Mundial, nuestro Ejército se quedó muy probablemente estancado en la añoranza, acuartelado entre África y la península,  y desmoralizado a la espera del fin de la contienda mundial, contienda de la que había quedado definitivamente excluido.  Probablemente fue en estas fechas cuando  comenzaron a extenderse aquellos vicios difícilmente corregibles: la proliferación de normas, las luchas profesionales intestinas, las corruptelas, la falta de ejemplaridad y, sobre todo, se comenzó a extender la falta del coraje moral e intelectual necesario para señalar y denunciar lo incorrecto, para exponer ante la superioridad las debilidades, los errores y los problemas por miedo a las consecuencias; en definitiva se extendió la conformidad, la estabulación y la deslealtad como comportamientos generalmente aceptables entre los oficiales para seguir medrando profesionalmente.

«La empresa militar de ocupar la bahía no tiene dificultades de gran monta»[7] fueron las palabras que por carta remitió el General Berenguer –Alto Comisario de Marruecos- al ministro Eza sobre el plan remitido por el General Silvestre en 1920 para la tan deseada ocupación de Alhucemas. Mientras decía esto a su superior jerárquico, le escribía a su subordinado también por carta: “Hemos de prever, dada la gran dificultad que, como sabes, existe, o mejor dicho, la imposibilidad de que nos refuercen en plazo breve con núcleos de tropa, que ese alargamiento de la línea, estirándola por un flanco, nos pueda crear una situación débil en toda ella». Esta gravísima disparidad entre lo que se le decía a la superioridad y la realidad sobre el terreno es un claro ejemplo de la forma de comportarse de la cúpula al mando de las operaciones y se debía con toda seguridad a que el General Berenguer no quería “molestar” a sus superiores con detalles que importunasen los ardorosos deseos de la cúpula militar, y de las altas instituciones del estado, que impulsaban con ahínco la expedición y a su subordinado el General Silvestre.
El viejo Aristóteles nos señala en la cita del inicio de este epígrafe que la valentía se ha de educar, y se debe educar practicándola en el día a día con pequeños actos de valor. Para un militar esto significa que el valor se debe educar en el tiempo de paz pues, llegado el momento del combate, es aleatorio –cuando no difícil- que surja. Es decir, el valor se puede y debe educar en el modo en el que un militar afronta la vida diaria, en pequeños asuntos, tomando decisiones complejas en ambientes inciertos e incómodos, y asumiendo daños o pérdidas personales o profesionales como consecuencia de aquellas; también probablemente confiando asuntos y decisiones valiosas a subordinados y compañeros, poniendo en sus manos nuestras vidas y permitiendo así crear lazos de confianza mutua que son difícilmente disolubles. Y es así que el valor nace en tiempo de paz, seguramente, de una diaria batalla mental entre lo cómodo, conveniente y beneficioso para uno mismo y su carrera, y lo honorable y leal, a veces incómodo y peligroso, que muchas veces puede perjudicar a nuestros intereses personales. 

Y es que nadie que no sea capaz de acometer el miedo y el desgate moral que produce defender ideas distintas a las institucionalmente establecidas, y debatir honestamente con los que uno considera los suyos, señalando los posibles errores con prudencia y lealtad, será capaz jamás de afrontar otros riesgos. Es más, el carecer de leal espíritu crítico y de una abierta capacidad de análisis, así como la falta de valor para presentar informes u opiniones incómodas para el mando, produce un serio desarme moral e intelectual que, al perpetuarse, incapacita a la institución y/o sociedad que lo practica.
 
Aquella batalla entre lo incómodo y lo conveniente para sí mismo que sin duda se planteó en la mente del General Berenguer al saber que sus superiores esperaban de él determinadas palabras que no eran ciertas sobre el terreno, fue ganada por la conveniencia de decir lo que sus superiores esperaban sin plantear problema alguno y sin informar lealmente de los graves riesgos que se cernían sobre todo el plan.  El resultado, como ya pronosticó el General y diputado Fanjul, fue que el General Berenguer acabó procesado y separado del servicio por su actuación en esta campaña, asumiendo la máxima responsabilidad de un desastre en el que otros habían también tenido demostrada responsabilidad.

Fue precisamente en este ambiente en el que el TCol Primo de Rivera –aquel que pronosticaba el desastre por la “inmoralidad reinante”- y sus hombres, tuvieron que decidir en aquellos días de julio de 1921 si arriesgaban lo más valioso  que tenían, su vida, en beneficio de unos compañeros a los que probablemente no conocían, unas personas que lo único que tenían en común con ellos era la bandera que defendían. Y es que cuando partieron de Melilla a asumir el contacto con el enemigo sabían ya lo que estaba ocurriendo, y lo hicieron plenamente conscientes de los errores del mando y de las defecciones que aquel día abundaban a su alrededor. Y aun así, cumplieron hasta morir.
Pero no sólo fueron ellos los que aquel fatídico verano se comportaron con extremo valor a pesar de la ignominia reinante a su alrededor. El Comandante Benítez, defensor de Igueriben, nos brindó otra maravillosa lección de valor moral y físico cuando se dirigió en estos términos a su comandante en jefe, el General Silvestre, y le espetó: «Nunca esperé de V. E. recibir orden de evacuar esta posición, pero cumpliendo lo que me ordena, en este momento, y como la tropa nada tiene que ver con los errores cometidos por el mando, dispongo que empiece la retirada, cubriéndola y protegiéndola debidamente pues la oficialidad que integra esta posición conscientes de su deber, sabremos morir como mueren los oficiales españoles». Como ya es sabido, el Cte Benítez murió defendiendo su posición –lo que le valió una Laureada individual-, y la hipótesis más plausible es que el General Silvestre acabó suicidándose[8] en su tienda de campaña cuando todo el desastre era ya un hecho, abandonando a sus hombres cuando más le necesitaban.

 
Estatua en honor al Comandante Benítez en Málaga.
Terribles palabras y terribles historias no tan lejanas en el tiempo. Historias de soldados cuyas consecuencias fueron tan graves que afectaron a toda la historia de España  del siglo XX. Historias cuyos ecos aún llegan hasta nuestros días, sucesos que no deberíamos cerrar en falso sin que nos dejen alguna lección indeleble. Y es que ningún oficial debería desconocer que los hechos en los que participó el Alcántara con tanto honor fueron consecuencia de gravísimos errores del propio Ejército, y que además contribuyeron definitivamente al gran desastre colectivo que se avecinaría para España pocos años después.

Todos deberíamos llevar grabado a sangre y fuego en nuestra mente el que casi con seguridad fue el momento más ignominioso de la historia de los oficiales del ejército español a lo largo de su ya dilatada historia: el desastre de Annual y las circunstancias que lo rodearon. Los jóvenes cadetes, cuando ya tengan unos años de formación y sean capaces de entender la importancia del pecado cometido por sus antecesores, deberían estudiarlo y discutirlo en detalle, y las caras e imágenes de sus principales protagonistas deberían serles tan familiares como las de sus generales y profesores actuales.
Y deberían conocerlo a modo de vacuna, para que ya siempre sean plenamente conscientes de en qué pueden convertirse, y en lo que se convirtieron algunos que, como ellos, un día lejano abrazaron la profesión militar con devoción y que, sin embargo, acabaron fallando terriblemente a su Nación; y para que nadie jamás, ocurra lo que ocurra, repita aquel fracaso moral colectivo, y para que se den cuenta que aquel hecho supone una vergüenza con la que ellos también deberán cargar por el mero hecho de ser oficiales de nuestro Ejército español.

Conclusión
“Intenta no volverte un hombre de éxito, sino volverte un hombre de valor.”

 Albert Einstein
Desde luego la del Desastre de Annual es una de las más cruciales lecciones que recibió nuestro Ejército a lo largo de su historia que no conviene, quizás a veces deliberadamente, olvidar. En él se entremezclan episodios terribles de cobardía, deshonra y deslealtad, con otros, como el del Alcántara, de enorme valor moral y físico; episodios de los que se pueden extraer lecciones cuya esencia es perfectamente aplicable a nuestros tiempos.

Porque  muy probablemente, en lo militar, no desarman ni la carencia de medios, ni la escasez de dineros, ni los flojos soldados, ni los fusiles obsoletos; en lo militar, desarma fundamentalmente la falta de valor intelectual y moral, y éste es el peor de los desarmes, porque conduce inevitablemente al tan temido desarme moral colectivo –el fracaso inevitable de los hombres custodios de las armas-.

 
Muchísimo más importante que legar a las siguientes generaciones de oficiales potentes carros de combate y modernos misiles, mucho más importante que darles licenciaturas e idiomas y relatarles historias de héroes y medallas, es transmitirles un discurso moral sincero y coherente que les prepare para las adversidades, miedos y frustraciones que sin duda tendrán que afrontar en el futuro, como afrontamos hoy, y como afrontaron todos los que lucharon por España antes que nosotros. Porque nunca ha sido fácil servir con honor en los Ejércitos de España y, a buen seguro, tampoco lo será en el futuro.
Pongámonos toda la vacuna contra la deshonra y la desmoralización, expliquémonos en detalle lo que fue el Desastre de Annual, sus consecuencias y sus posibles causas. Y una vez restituida la deuda con el Alcántara, reflexionemos en estos tiempos de crisis sobre por qué tuvimos miedo tanto tiempo a reconocer nuestros terribles errores, y sobre si aquellos vicios que se instalaron en nuestro Ejército en aquellos días, así como si ese miedo a la reflexión crítica y al ser postergados por la incomodidad de nuestras opiniones, perviven en nuestras filas.

 


[1] Indalecio Prieto. Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados (DSCD). 22-12-1922.
[2] General  Miguel Cabanellas Ferrer. El Imparcial. 27 de octubre de 1921.
[3] Joaquín Fanjul Goñi. DSCD. 19-08-1919.
[4] Felipe Crespo de Lara. DSCD. 06-07-1922.
[5] Ortega y Gasset. España invertebrada. 1922.
[6] Archiduque Alberto de Austria. La responsabilidad en la guerra. 1874.
[7] DSCD. 29-11-1922.
[8] Así lo afirmaron años después del desastre el  Cabo Las Heras (su operador de radio) y el propio Abd-El-Krim El Jatabi.