Blog de seguridad y defensa
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sábado, 7 de marzo de 2009

Banderas, historias y guerras.


Gracias a Interdomin (asiduo seguidor de este observatorio) podemos disfutar de la foto de cabecera de esa entrada. Quizás no lo aprecien a simple vista pero si pinchan sobre ella observarán como la tripulación del portaviones estadounidense Theodore Rossevelt forma alineada en la amura de babor componiendo con sus uniformes los colores de la bandera de España mientras la fragata española F-101 "Álvaro de Bazán" navega a su altura.

De este modo la F-101 recibía el homenaje de despedida del portaviones estadounidense tras haber desarrollado su misión de escolta de combate durante el año 2005 en la Guerra de Irak.

Curiosas coincidencias tiene la historia. Muy curiosas. Preciamente ambas Armadas -la de EEUU y España- 107 años antes de esta foto luchaban a muerte allá en nuestra Cuba, en nuestra Manila y nuestro Puerto Rico hasta que la española desaparecío.

Fue precisamente Theodore Rossevelt el que habiendo sido nombrado Secretario adjunto de la Marina estadounidense en 1897 por el presidente McKinley preparó y alentó la guerra contra España. Y fue también en aquella guerra hispano-estadounidense del 98 precisamente donde ganó su fama de héroe el que luego sería el 26º Presidente de los EEUU, Theodore Rossevelt, como Coronel Jefe del Regimiento de Caballería, los "rough riders".

Coincidencia también es que, dos años antes de este homenaje a nuestra bandera en el Golfo Pérsico, fuese otro presidente -español esta vez- el que permaneció sentado ante la bandera de los EEUU para de ese modo expresar sus "protestas" por la misma guerra en la que esta fragata española participaría bajo su mandato. Protestas que empezaron por otra foto, esta vez en las Azores, que sellaba una alianza de propósitos entre EEUU y España.

Quizás el caprichoso destino quiso que fuese Don Álvaro de Bazán, Marqués de Santa Cruz y Almirante General de la Armada, en cuyo honor se bautizó a esta primera fragata serie F-100 de nuestra Armada, quien ocupó las Islas Azores para nuestro emperador Felipe II en el año de Nuestros Señor de 1582.

Casualidades, coincidencias, azares, caprichos, destino...banderas, presidentes, reyes, buques y guerras. Cuanta historia común de encuentros y desencuentros.


Aquí la bandera estadounidense y la española ondean hoy juntas en la Base de Operaciones Avanzada de Bala Murghab (Afganistán).

miércoles, 21 de enero de 2009

Ideales, errores y laureados.

Representación de prensa sobre la orden del General Smith "MATAD A LOS MAYORES DE DIEZ (años)" en la Guerra Filipino-Estadounidense. New York Journal, 5 de mayo, 1902.


"Ningún estado puede sobrevivir mucho tiempo exclusivamente por medio de su poder de coerción… Con el transcurrir del tiempo, el mantenimiento del orden social es negociado."
Christopher Pierson, The Modern State (Londres: Routledge, 1996), pág. 22.


Si la importancia del mensaje se mide por el orden en el que se situa, las primeras y más importantes palabras sobre defensa y seguridad del nuevo Presidente de EEUU son:

"En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros padres fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, redactaron una carta para garantizar el imperio de la ley y los derechos humanos, una carta que se ha expandido con la sangre de generaciones. Esos ideales aún alumbran el mundo y no renunciaremos a ellos por conveniencia. Y a los otros pueblos y gobiernos que nos observan hoy, desde las grandes capitales al pequeño pueblo donde nació mi padre: sabed que América es la amiga de cada nación y cada hombre, mujer y niño que persigue un futuro de paz y dignidad y de que estamos listos a asumir el liderazgo una vez más.

Recordad que generaciones anteriores se enfrentaron al fascismo y al comunismo no sólo con misiles y tanques, sino con sólidas alianzas y firmes convicciones. Comprendieron que nuestro poder solo no puede protegernos ni nos da derecho a hacer lo que nos place. Sabían por contra que nuestro poder crece a través de su uso prudente, de que la seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y las cualidades de la templanza, la humildad y la contención."

Quizás antes estas primeras y no casuales palabras el gobierno de Israel tenga mucho sobre lo que reflexionar. Quizás aquí en España aquellos que se sienten tentados por los atajos expeditivos, la flexible conveniencia y la falta de confianza en sus convicciones también deban reflexionar.

Lo que este observador tiene claro es que aquellos que están dispuestos a renunciar a sus más profundos principios morales, aquellos que carecen de ellos y/o los que ni siquiera se plantean tenerlos, son la tierra más fértil para los fundamentalismos de todo tipo. Aquellos que más facilmente se convierten en los demonios que combaten.

Pero no sólo el Presidente de EEUU viene con las lecciones firmemente aprendidas. Hoy conviene leer lo que muchos escalones por debajo del comandante en jefe de los EEUU escriben sus subordinados acerca de " La legitimidad y las operaciones militares" y "Persuasión y coerción en las guerras contrainsurgencia". Del primero extraigo la cita inicial de esta entrada, del segundo destaco este párrafo:

"Un gobierno que sólo emplea la fuerza no puede ser admisible para los norteamericanos. Es deseable que un gobierno sea creado en el momento en que se sustente en la voluntad de los gobernados. Ello se puede lograr satisfactoriamente solo a través de la obtención y retención de la buena voluntad de la población… Nuestra política fue formulada originalmente con el fin de prevenir que naciera un rencor y odio imperecedero. Esta política nos ha brindado el respeto y la aprobación de la inmensa mayoría de la comunidad más inteligente e influyente. No podemos perder su apoyo adoptando ahora medidas que pudiesen ser necesarias para reprimir a los rivales irreconciliables y a los rebeldes".

General de Brigada J. Franklin Bell sobre la política de EEUU en Filipinas.

¡Ay EEUU, cuantos errores ya conocidos y cuanto te ha costado!

¡Ay Israel, cuantos errores a lo largo de tantos años! Errores que pagamos y pagaremos todos.

¡Ay España, cuantos errores! Y que caro los pagamos también.

Parece que, una tras otra, todas las generaciones -aquí y allá- caemos en los mismos terribles errores.

Hoy anoto dos hechos que ocurrieron muy lejos de aquí, hace muchos años, en ya lejanos eneros cuando los españoles librábamos eso que llamaban la guerras contra los insurrectos, con nuestras luces y sombras, con nuestros errores y sus consecuencias:

19 de enero de 1896. En la acción del barranco de Danar (Filipinas) entre insurrectos y fuerzas españolas, el sargento de Infantería don Agustín Puente Pérez luchó cuerpo a cuerpo con varios enemigos después de haber sido gravemente herido, logrando poner fuera de combate a su jefe y en fuga al resto, impidiendo que le arrebata­ran su fusil a pesar de las once heridas que había recibido. El sargento Puente fue recompen­sado con la Cruz Laureada de San Fernando.

20 de enero de 1876. Por una real orden de esta fecha se concede la Cruz Laureada de San Fernando al teniente coronel don Eugenio Aguilar Galindo, por la acción de Rejondon de Baguano (Cuba), el 29 de junio de 1872, en la que al regresar a Holguín desde Mejía una columna bajo su mando, compuesta de doscientos hombres, contando sesenta enfermos que conducía, se encontró en el citado punto a alrededor de mil quinientos insurrectos que esperaban parapetados en ventajosas posiciones. A pesar de no contar con apoyo de ninguna clase y de la gran diferencia de fuerzas no pensó en retroceder, sino que tomó la valiente resolución de atacarles, manteniendo una obstinada lucha durante nueve horas en la que sufrió ciento veinte bajas, consiguiendo conti­nuar su camino y lograr salvar a los heridos que conducía. El teniente coronel Aguilar tomó una parte personal en el combate y resultó gravemente herido, lo que no le impidió seguir al frente de su tropa y animarla con el ejemplo. El valor en grado heroico demostrado le valió la concesión de la Cruz Laureada de San Fernando.

Ya lo dijo Sun Tzu mucho antes que todos: "Por lo tanto, los que no son totalmente conscientesde la desventaja de servirse de las armas no pueden ser totalmente conscientes de las ventajas de utilizarlas".

jueves, 12 de julio de 2007

De pescaitos y otras historias...

Los piratas atacan de nuevo a la voz de ¡tesoro a la vista!
Hoy leo con alborozo que el buque estadounidense Ocean Alert de la compañía de cazatesoros Odyssey Marine Exploration ha sido apresado por la Guardia Civil en aguas de Cádiz, ejecutando así la orden dictada en junio por una jueza de Cádiz para apresar los buques de Odyssey -el otro en la zona es el Odyssey Explorer- en cuanto entraran en aguas territoriales españolas (ya que se refugiaban en Gibraltar) para llevarlos a un puerto español y proceder a su registro. El asunto estalló cuando la compañía anunció en EEUU a bombo y platillo el descubrimiento de un tesoro perteneciente a un buque hundido denominado “Cisne Negro”.
Las alarmas saltaron. La palabra expolio volvió a estar de moda en las tertulias. Mientras, las acciones de Odyssey Marione Exploration subieron como una ola -hasta un 117%- justo cuando las pérdidas de la empresa ascendían a 24,5 millones de dólares.
La acción que es investigada por la justicia comenzó en marzo de 2007, cuando la empresa logró un permiso para buscar -en ningún caso extraer- el HMS Sussex. Al ser un barco inglés, el patrimonio de este barco pertenecía a la pérfida Albión y por tanto a ellos correspondía velar por ese patrimonio.
Pero dos meses después del inicio de la búsqueda ha saltado la liebre del descubrimiento de un pecio al que han apodado el “Cisne Negro”, nombre misterioso con el que la compañía ha ocultado el nombre del buque cuya identidad dice no saber pero que, insisten, no es el Sussex.
Los hechos son que durante el mes de marzo ambos navíos –el apresado y el que se refugia en ese nido de piratas en el que se ha convertido Gibraltar-desplegaron una intensa actividad en aguas del Estrecho. En las posiciones recogidas por Aislive, un sistema de localización de barcos al que puede acceder cualquier naviero previo pago, se puede identificar a ambas embarcaciones durante varias semanas de marzo en una muy pequeña área a 9,8 millas de La Línea (Cádiz), en aguas españolas del Mediterráneo.
Dos meses después, y unos días antes de que se presentara el hallazgo en EEUU, la compañía fletó un avión que voló de Nueva York a Gibraltar, fue cargado en la colonia, y regresó a EEUU. La operación de carga fue fotografiada, fotos que fueron tratadas por Odyssey Marine Exploration para borrar en ellas la efigie de las monedas halladas y hacerlas irreconocibles. Tremendamente sospechoso, ¿qué noble monarca –que no quieren que el mundo conozca- ha sufrido tal desprecio?
Muy probablemente algún día se sabrá.
No hay que olvidar que este no es más que uno de los ya muchos incidentes que esta compañía y sus barcos han protagonizado en el Estrecho.
Entre noviembre de 1998 y marzo de 1999 el buque Seahawk estuvo haciendo prospecciones en la zona de levante del Estrecho, en Ceuta, en Málaga, sin ningún permiso, aunque entonces nadie les apercibió.
Meses más tarde, ya en 2000, pidieron permiso al Gobierno para seguir con sus búsquedas. «El Ejecutivo se lo concedió», explica el periodista y abogado Pipe Sarmiento, que lleva ocho años siguiendo la pista de Odyssey por costas españolas, «pero con la condición de que no se movieran de una zona acordada y de que en sus salidas fuesen a bordo un oficial de la Armada y un arqueólogo españoles».
Durante meses estuvieron con una nueva embarcación, el Minibex. «Pero hicieron salidas sin los representantes españoles a bordo y en ellas se saltaron los límites acordados, así que en febrero de 2002 se les expulsó», explica Sarmiento.
Vuelven, otra vez sin permisos y con un barco más grande, el Ocean Boomer, en junio de 2003. Esta vez no atracan en puertos españoles sino en Gibraltar. Pero siguen campando a sus anchas hasta que en noviembre la Guardia Civil asalta el barco y les echa de nuevo.
No es obstáculo para que regresen. «Los volvimos a detectar en diciembre de 2004 con un barco más pequeñito, el RV Odyssey», continúa Sarmiento. «Y de nuevo la Guardia Civil los vuelve a expulsar por realizar operaciones sin permiso en el mar territorial español en febrero de 2005».
Hasta que en diciembre de 2006 llegan ya con la joya de la corona, el Odyssey Explorer. Con sus primeros beneficios, tras la extracción del SS Republic, la compañía había adquirido este barco camaronero de más de 60 metros de eslora y lo había sometido a una completa reforma. Sobre todo le había instalado una grúa de más de 20 toneladas en la banda de estribor para mover el robot ZEUS. Capaz de sumergirse a más de 6.000 metros de profundidad, el ZEUS fue desarrollado para la marina estadounidense. Es el sueño de cualquier cazatesoros, cuesta unos 7,5 millones de euros y, según Sarmiento, sólo habrá tres o cuatro en manos civiles.
Probablemnte la joya de la corona llegó porque para entonces, Stemm y sus socios de Odyssey –después de años escudriñando el fondo- ya debían de tener una idea bastante aproximada de lo que podría haber en aguas del Estrecho, más allá del Sussex. Peinando la documentación del archivo de Indias, verificando qué barcos se hundieron, qué carga llevaban y qué parte se pudo rescatar, expertos en patrimonio estiman que bajo las aguas del Estrecho podrían haber quedado sumergidos unos 116.000 millones de euros, la octava parte del PIB español.
Da por tanto la impresión de que, aunque se ha pescado al pez chiquito, el pez grande se encuentra en Gibraltar a refugio de nuestra Guardia Civil. ¿Ha sido esto una tentativa fallida que sacrifica un peón para salvar una reina?
No lo sabemos pero a buen seguro que la Guardia Civil y la Armada están atentos a la bocana.
La justicia les persige con la Ley de Auxilios, Remolques, Extracciones y Hallazgos de 1962, un cuerpo legal que quedó inmerso en la Ley de Puertos y de la Marina Mercante. Y gracias a ello esperemos que el Ocean Alert se pudra en las dársenas gaditanas hasta el fin de los días como monumento muerto a la piratería en el Mediterraneo.
Sin embargo yo propongo que con el Odissey Explorer como con el Rainbow Warrior.
Que espabilen nuestros servicios de limpieza. Tienen tiempo de planear. Sería un buen homenaje si se hiciese a las 21:40 del 15 de febrero de 2008.


martes, 10 de julio de 2007

¡Dichoso el país que es tan querido por sus hijos!

El maldito julio del 98. Aquel verano fue lúgubre para España.

Empezó aquel mes con un hecho que pasaría a engrosar la larga lista de heroicidades que algunos puñados de españoles han protagonizado a lo largo y ancho del planeta. Aquel 1 de julio de 1898 cerca de quinientos soldados, a las órdenes del general don Joaquín Vara de Rey y Rubio, sostienen un encarnizado combate en defensa del pueblo cubano de Caney, contra un ejército norteame­ricano de siete mil hombres, dotados de un buen número de piezas de artillería. Los norteamericanos tenían la orden de ocupar el pueblo en una hora, pero, a pesar de poseer unas fuerzas diez veces superiores, necesitaron nueve horas para doblegar a aquellos colosos. Al final habían perecido ochocientos norte­americanos y más de cuatrocientos españoles, entre los que se encontraba su general, Vara de Rey, junto a sus dos hijos. De los 500 efectivos españoles, menos de 80 sobrevivieron a la batalla, que representó un punto de inflexión en la guerra hispano-estadounidense. Aquella sangrienta derrota y la de la colina de San Juan al día siguiente precipitaron la salida de nuestra Escuadra de Santiago de Cuba pues ambas posiciones dejaban franco el camino a los accesos de la bahía.
El resto es de sobra conocido, nuestra Escuadra al orden del almirante Cervera y con la orden de “¡clavad las banderas y ni un solo navío prisionero!” ordenó a su nave –el María Teresa- poner proa al acorazado Brooklyn que enarbolaba la bandera insignia de la Flota enemiga.
En cinco horas perdimos toda la Escuadra del Atlántico.
Luego la caída de Santiago y la rendición definitiva de la isla. Después Filipinas…
En aquella guerra con EEUU y los tres años anteriores de guerra contra los insurrectos murieron en combate 2 generales, 141 oficiales, y 2010 soldados. Además, murieron por enfermedades 53500 españoles. Más de 55000 españoles que dejaron su vida en el último capítulo de cuatro siglos de historia en América.
A su llegada a España el almirante Cervera y el almirante Montojo fueron llevados ante un consejo de guerra por la destrucción de las Escuadras Atlántica y Pacífica. Cervera fue absuelto y Montojo fue retirado del servicio activo.
Testigo del combate en El Caney, el Capitán Webster, Agregado Militar en Washington de Suecia y Noruega, exclamó: "Y esta lucha de El Caney, ¿no aparecerá siempre ante todo el mundo como uno de los ejemplos más hermosos de valor humano y de abnegación militar? ¡Dichoso el país que es tan querido por sus hijos!”

El general Vara del Rey


En este julio de 2007, mi recuerdo para aquellos hijos que quisieron tanto a su país.

Y todos recordemos que queda un año para el centésimo decimo aniversario.