miércoles, 22 de octubre de 2008
Badghis: Territorio español, territorio talibán
sábado, 2 de agosto de 2008
Macabros Via Crucis.

lunes, 24 de marzo de 2008
2018: Operaciones complejas en estados frágiles o fallidos, cambio climático y escasez de recursos vitales.

Una de las principales lecciones que hemos aprendido de los salvajes ataques terroristas ocurridos desde principios del SXXI a lo largo y ancho del planeta es que los estados fallidos cuentan mucho[1]. Cuentan por razones humanitarias y de estabilidad regional -como ya acordamos en occidente desde principios de los 90-, pero además cuentan por motivos fundamentales de seguridad nacional y compartida. Y es que estos estados han aparecido brutalmente en nuestro panorama de seguridad clarificando por completo el confuso escenario estratégico surgido tras la Guerra Fría. Como afirmó Javier Solana en su conferencia “Algunas reflexiones sobre la actualidad internacional” en el Real Instituto Elcano: “Podemos enterrar definitivamente el mundo que vivimos, de forma fugaz, al final de la guerra fría”.
Afganistán, Kosovo, Bosnia, El Chad, Somalia, Liberia, Sudán, RDC, Irak, El Líbano y tantos otros, se han convertido –cada uno por motivos distintos- en territorios que de un modo u otro han acogido, promovido, tolerado o simplemente alojado, a redes terroristas, a bandas de crimen organizado, a organizaciones de tráfico de drogas y armas y a mafias de tráfico de personas, que de un modo u otro nos han acabado afectando.
Se ha demostrado firmemente que dejados en un limbo de abandono estos estados se convierten en intersticios sin vigilancia donde proliferan las amenazas que tarde o temprano nos golpean en nuestros pretendidamente seguros territorios pero además, también se ha demostrado que se convierten en focos de injusticia, inestabilidad, desigualdad y desgobierno que activan espirales de violencia en sus poblaciones y en las de los países colindantes.
Este cambio profundo del panorama estratégico nos ha abierto los ojos a una compleja realidad que la Guerra Fría tenía escondida bajo la alfromba que desplegó sobre todo el globo. Nueva realidad que poco a poco ha ido apareciendo reflejada en las estrategias de seguridad de la UE[2], de EEUU[3], del Reino Unido[4] y en nuestros documentos de referencia estratégica: la Estrategia Militar Española[5], la Directiva de Defensa Nacional 1/2004[6] y la Ley de Defensa Nacional 5/05[7].
Y dado que, como ya anuncian nuestras estrategias, las emergentes y ya presentes nuevas amenazas para la seguridad están estrechamente relacionadas con los estados fallidos, y que para contrarrestarlas proliferan –y proliferarán en el futuro- las acciones de prevención, estabilización y reconstrucción de éstos, parece lógico pensar que es necesario plantearse la mejora de la eficacia de las herramientas nacionales involucradas en estas labores, todas ellas.
Tres acotaciones a la anterior afirmación han de hacerse previamente al desarrollo del resto del razonamiento:
1. Los estados fallidos son, o pueden ser, cobijo de las nuevas amenazas ya enumeradas (terrorismo trasnacional, traficantes de inmigración ilegal, crimen organizado, armas de destrucción masiva) por su incapacidad de hacer imperar la ley en sus respectivos territorios. Pero además, otros nuevos ambientes de riesgo que se ciernen sobre la seguridad y la estabilidad mundial (competencia por los escasos recursos energéticos futuros, la pobreza y desigualdades crecientes y el cambio climático principalmente[8]) tendrán especial cruel influencia sobre precisamente estos estados fallidos –o a los denominados frágiles- multiplicando la amenaza debido a los efectos peligrosos que desencadenarán como guerras civiles, éxodos masivos, limpiezas étnicas, pandemias, hambrunas y radicalización. Según un reciente informe de International Alert[9] hay 46 estados en el mundo que pueden ver disparadas sus ya altas tensiones internas y externas desembocando en distintos tipos de conflictos armados a causa del cambio climático y 56 con riesgo alto de desestabilización política. Entre los primeros se encuentra Argelia, Senegal, Gambia, Guinea, Ghana, Costa de Marfil, Nigeria, Sierra Leona, Chad, RDC, Burundi, Israel, Líbano, Jordania, Pakistán y Afganistán; entre los segundos se encuentran Marruecos, Mauritania, Sahara Occidental, Libia, Egipto, Albania y Kosovo. No es necesario remarcar el carácter de vital que la estabilidad en muchos de los apuntados representa para nuestra seguridad integral.
Las áreas que más se verán afectadas por el cambio climático. Fuentes: Columbia University en el The Economist. 3. No todos los estados frágiles o fallidos serán motivo de intervención por parte de España y/o sus aliados en el futuro. Por supuesto se requiere una reflexión estratégica profunda que conduzca a una delimitación clara, realista y limitada, de cuales son aquellas zonas del planeta que por su directa influencia en nuestra seguridad nacional y/o compartida son susceptibles de desencadenar acciones de prevención, estabilización y reconstrucción. A tal efecto una estrategia integral de seguridad nacional que los contemplase explícitamente y que sirviese de guía a todas los departamentos y organizaciones nacionales e internacionales sería muy útil y recomendable. Pero además hay que tener en cuenta que ninguna de estas crisis son iguales, todas comparten bases conceptúales similares pero ninguna se puede abordar con respuestas estandarizadas. El determinar cual es la aproximación correcta a cada conflicto o crisis, y las consecuencias de las acciones que se planteen, es un esfuerzo intelectual que se requiere hacer a nivel precisamente estratégico. Las experiencias más recientes –desde UNPROFOR en Bosnia o la intervención en Kosovo y Afganistán hasta la invasión de Irak- han demostrado que carecer de una hoja de ruta clara, planeada hasta el detalle y valorada en todas sus consecuencias, es apostar en una ruleta rusa muy peligrosa.
Una vez hechas estas tres aclaraciones a la formulación principal, se debería concluir que la prevención, estabilización y reconstrucción de estados frágiles o fallidos es una tarea fundamental –sino la más fundamental- para la creación de ambientes seguros internos y externos; y que además de ser nuestra realidad actual fundamental en el ámbito de la acción exterior, es casi con toda probabilidad el entorno en el que nos desenvolveremos durante los próximos treinta años.
Pero yendo más allá, deberíamos concluir que los estados fallidos y frágiles que se producirán y multiplicarán como consecuencia de los nuevos ambientes que se nos avecinan y los conflictos híbridos[10] que les rodean –y rodearan-, así como los actores que encuentran acomodo en los vacíos de poder que generan, son casi con toda probabilidad la principal amenaza futura para nuestra seguridad y las de nuestros vecinos mediterráneos de los que dependen sobremanera nuestra estabilidad económica, comercial, energética y social; al fin y al cabo nuestra seguridad y la de países de cuya estabilidad dependemos.
En rojo los países con alto riesgo de conflicto armado potenciado por el cambio climático en rojo. En naranja, países con grave riesgo de desestabilización debido a las tensiones que producirá el cambio climático. Fuente: Internacional Alert 2007.
Si convenimos por tanto que estas situaciones de conflictos híbridos en estados fallidos o frágiles de interés estratégico para nuestra seguridad son la amenaza principal a la que nos enfrentaremos en un futuro, y que forman ya parte fundamental de nuestro presente, deberíamos inferir que será también cada vez más habitual que las autoridades políticas se vean obligadas a actuar sobre estas situaciones para intentar contener sus consecuencias sobre nuestros intereses nacionales. Y desde luego una de las herramientas –no la única desde luego- que utilizarán habitualmente serán nuestras FAS.
Finalmente, y si este análisis es acertado, cabe preguntarse si estamos preorando nuestras FAS para lo que vendrá o las seguimos preparando para la Guerra del Golfo de 1991. Desde luego es un vicio político-militar habitual -aquí y en Pernambuco- prepararse para la guerras ya acabadas. EEUU lo está pagando muy caro.
En mi opinión, nuestro futuro está inevitablemente unido a conflictos híbridos donde deberemos desarrollar acciones exteriores integrales de seguridad, estabilización y reconstrucción en ambientes tremendamente complejos donde grandes concentraciones de desplazados intentarán acceder a los recursos vitales estén donde estén, donde la radicalización será creciente y por tanto el temido binomio insurgencia-terrorismo proliferará, y donde las estructuras de los estados estarán completamente colapsadas.
Y muy probablemente esto ocurrira en el Norte de África, donde nuestros intereses energéticos, de estabilidad regional y territoriales son verdaderamente vitales, ya hoy.
[1]La primera estrategia de seguridad librada tras el 11S fue la estadounidense de 2002. Textualmente afirmaba: “America is now threatened less by conquering states than we are by failing ones”. National Security Stratregy. Presidente de los EEUU. Septiembre de 2002.
[2] Del punto I (Nuevas Amenazas) del documento “Una Europa segura en un mundo mejor”: “Estados en descomposición y delincuencia organizada: Cuando los Estados se descomponen, la delincuencia organizada toma el relevo. Las actividades delictivas que se desarrollan en estos países afectan a la seguridad de Europa”. Pág. 6.
[3] Del la National Security Strategy 2006: “The goal of our statecraft is to help create a world of democratic, well-governed states that can meet the needs of their citizens and conduct themselves responsibly in the international system” . Pág. 1. “If left unaddressed, however, these different causes lead to the same ends: failed states, humanitarian disasters, and ungoverned areas that can become safe havens for terrorists”. Pag 15.
[4] De la National Security Strategy 2008 del Reino Unido: “Currently, most of the major threats and risks emanate from failed or fragile states”. Punto 3.21. Pág. 14.
[5] Estrategia Militar Española. EMAD. Punto 41. Pág. 16.
[6] Ver cita inicial de esta introducción.
[7] De la exposición de motivos de esta ley: “Disminuyen las guerras de tipo convencional, pero proliferan conflictos armados que, tanto por sus causas como por sus efectos, tienen implicaciones notables más allá del lugar donde se producen”
[8] Sobre este asunto cabe destacar que hay tres documentos definitivos que advierten que las duras repercusiones (hambrunas, radicalización y guerras civiles) del cambio climático en estados frágiles/fallidos será probablemente la peor amenaza futura a medio-largo plazo para nuestra seguridad y la de nuestros aliados. A saber: “National security and the threat of climate change” de la CNA Corporation en octubre de 2007, “Climate change and international security” del Alto Representante de la UE al Consejo de la Unión Europea de marzo de 2008 y la “National Security Strrategy” del Gobierno del Reino Unido en marzo de 2008. Textualmente del segundo selecciono: “Climate change is best viewed as a threat multiplier which exacerbates existing trends, tensions and instability. The core challenge is that climate change threatens to overburden states and regions which are already fragile and conflict prone. It is important to recognise that the risks are not just of a humanitarian nature; they also include political and security risks that directly affect European interests”. Del ultimo selecciono: “Climate change is potentially the greatest challenge to global stability and security, and therefore to national security”.
[9] A climate of clonflict. Dan Smith y Janani Vivekananda. International Alert. Noviembre de 2007.
[10] El concepto “guerras híbridas” creado por Hoffman y Mattis es probablemente el concepto que mejor se ajusta a los conflictos que afrontamos –y afrontaremos- en del siglo XXI. Estos dos autores opinan que es simplista diferenciar los conflictos en parcelas conceptuales estancas como baja y alta intensidad, mantenimiento de la paz y guerra, regular e irregular, contrainsurgente o de reconstrucción, y que los conflictos se plantean siempre complejos, multiformes y en cierto modo confusos. Los adversarios no estatales que proliferan en los estados fallidos son cada vez más flexibles y sofisticados en sus métodos y entienden que la consecución de sus objetivos requiere de la utilización oportuna de todos las herramientas a su alcance (terrorismo, insurgencia, subversión, desplazamientos de población, acciones convencionales, asaltos al poder estatal y limpiezas étnicas) siempre que sean adecuadas para alcanzar sus objetivos.
jueves, 20 de marzo de 2008
Going ahead on the comprehensive approach: the new British National Security Strategy.

Gordon Brown presented yesterday the first British National Security Strategy. Prime Minister made a string of announcements on security-related issues, including:
• increased retention bonuses worth up to £15,000 for long-serving servicemen and women
• security service staffing levels to rise to 4,000, double the number in 2001
• the previously-confidential national register of risks to be published later this year, "so the British public can see at first hand the challenges we face"
• the creation of a national security forum, bringing together senior politicians including, scientific experts, academics, security experts and intelligence and military chiefs to advise the government on security
• the creation of a 1,000-strong British Civilian Force composed by civilian experts to be available for stabilisation work in fragile or failing states
• increased powers for the parliamentary intelligence and security committee
About the main threats detected against the UK he said that the greatest were "war, terrorism and now climate change, disease and poverty — threats which redefine national security."
Governmental Officials remarked that "Climate change is potentially the greatest challenge to global stability and security," according to a report commissioned by Brown to outline the new strategy.
David Cameron, while welcoming certain individual measures, said that the Prime Minister’s plan looked “rather more like a list than a strategy”.
And I wonder: What about us? Do we have at least a list? Has anybody got any interest about this?

Avanzando en el enfoque integral: la nueva Estrategia de Seguridad Nacional británica.
-Incrementar las primas de reenganche hasta 15000 libras para los militares de largo compromiso.
-Elevar hasta 4000 los miembros de los órganos de dirección de los servicios de seguridad, el doble que en 2001.
-Publicar antes de fin de año la lista de riesgos nacionales -anteriormente confidencial- “para que la opinión pública pueda saber de primera mano los desafíos que afrontamos”.
-La creación de un foro de seguridad nacional que aúne líderes políticos, expertos científicos, académicos, de seguridad y mandos militares y de inteligencia para aconsejar al gobierno.
-La creación de una fuerza civil británica compuesta por unos 1000 expertos civiles que estarán preparados para actuar en la estabilización de estados frágiles o fallidos .
-Incrementar los poderes del comité parlamentario de seguridad e inteligencia .

Portavoces gubernamentales remarcaron que “ El cambio climático es potencialmente el mayor desafío para la seguridad y estabilidad global”, según un informe encargado por le primer ministro durante la elaboración de la estrategia.
David Cameron, aparte de mostrar su conformidad con algunas de las mediadas, dijo que el plan del Primer Ministro parecía “mas que una estrategia, una lista”.
Y yo me pregunto. ¿Y nosotros qué? ¿Tenemos al menos una lista? ¿Tiene alguien algún interés en estos asuntos?
viernes, 18 de enero de 2008
Nuestras opciones militares en Afganistán.
Desde mi punto de vista las opciones posibles para el futuro de nuestra participación en ISAF son cuatro generales: la retirada del contingente, el mantenimiento de las fuerzas en las condiciones actuales, el incremento de efectivos sin modificar ni las restricciones de empleo ni el despliegue actual o finalmente, asumir un papel más protagonista (bien por incremento de efectivos en zonas más afectadas por la insurgencia y/o por levantamiento de restricciones de empleo de las fuerzas en zona). Si las analizamos con cierto detalle:
Retirada del contingente.
En las circunstancias actuales no parece una opción recomendable por no ser concordante con nuestra estrategia de defensa y seguridad. Tanto en la DDN 1/04 como en la Revisión Estratégica de la Defensa y en nuestra Estrategia Militar se reafirma nuestro compromiso a colaborar de forma solidaria con nuestros aliados en el fomento de la seguridad y la paz en aquellas zonas que se requiera. Y es que el fomento de la estabilidad en una zona del globo que ha cobijado –y cobija- a los promotores del terrorismo trasnacional yihadista debe contar con nuestro compromiso. Así lo afirmaba el Presidente de Gobierno en la DDN 1/04:
“La lucha contra estas nuevas amenazas, muy en particular contra el terrorismo, es clave en la estrategia de las organizaciones internacionales de seguridad y defensa. También Europa debe afrontarlas decididamente si no quiere convertirse en un objetivo fácil. En este empeño, Europa cuenta con el respaldo explícito y el apoyo decidido de España, como uno de sus socios más comprometidos.”
Además cabe decir que la misión de las fuerzas internacionales que participan en la misión de Naciones Unidas liderada por la OTAN (International Security Assistance Force, ISAF) es la de conducir operaciones militares para apoyar al Gobierno afgano en el establecimiento y mantenimiento de un entorno estable y seguro, en apoyo a las fuerzas y cuerpos de seguridad afganos, a fin de extender la autoridad e influencia del Gobierno de Afganistán facilitando de ese modo la reconstrucción y la estabilidad del país. Esta misión es plenamente coherente con la LODN 5/05 en su artículo 15.2 (misiones de las FAS en contribución a la seguridad en el marco de organizaciones internacionales) y plenamente coherente con el Art 16 b) sobre las operaciones a desarrollar por las FAS:
“La colaboración en operaciones de mantenimiento de la paz y estabilización internacional en aquellas zonas donde se vean afectadas, la reconstrucción de la seguridad y la administración, así como la rehabilitación de un país, región o zona determinada, conforme a los tratados y compromisos establecidos”.
Y por último y refiriéndonos a la Revisión Estratégica de la Defensa se establece como una de nuestras líneas de acción estratégica “La proyección de estabilidad“entendiendo ésta como “la capacidad de ejercer influencia en otras regiones, con el fin de reducir las tensiones e inestabilidades, y fomentar el establecimiento de democracias y economías de mercado estables.” Y se precisa que “la contribución militar a la paz y estabilidad internacionales se configura como la segunda misión general de las Fuerzas Armadas.”
En definitiva nuestra estrategia de seguridad y defensa ha mantenido desde 2003, como una de nuestras prioridades en estas materias, la necesidad de cooperar de forma solidaria con las organizaciones internacionales a las que pertenecemos para mejorar la seguridad en aquellas zonas que pueden ser generadoras de inestabilidad, especialmente si se vinculan con el terrorismo. Si abandonamos Afganistán estaremos enviando un mensaje a nuestros socios europeos y euro-atlánticos que estos no iban a desoír. La cooperación internacional que España tanto impulsa y requiere de otros países en esta materia perdería gran parte de su credibilidad, su sustento y, por tanto, su efectividad. La lucha contra el terrorismo tiene muchos frentes y en gran medida es indivisible. Si abandonamos uno de estos frentes, otros muy posiblemente abandonen alguno que para nosotros es vital.
Mantenimiento del contingente en las circunstancias actuales.
Esta opción implica asumir un riesgo importante en lo referente a la seguridad de las tropas ya que supone aceptar que a pesar del anunciado, y ya comprobado, aumento de la amenaza en las provincias en las que operamos (y que previsiblemente se elevará en la próxima primavera), nosotros apostamos por una entidad de fuerzas (sobre todo las dedicadas a la protección) escasa. Hasta ahora tanto la provincia de Badghis, como la de Herat, han permanecido relativamente a salvo de la violencia generalizada que ya lleva tiempo ganando terreno hacia el norte y el oeste; pero todos los informes y análisis que se han librado a lo largo de 2007 advierten de que la inseguridad en Afganistán está creciendo y las fuerzas insurgentes amenazan con inundar definitivamente las dos provincias en las que está operando principalmente las fuerzas españolas.
Si se opta por esta opción es necesario pensar acerca de alternativas que permitan contrarrestar este riesgo. En mi opinión caben dos opciones no excluyentes:
-un aumento de nuestra aportación a los esfuerzos de reconstrucción y fundamentalmente en la formación de unidades afganas de seguridad y/o,
-aumentar la calidad, la letalidad y la protección de los medios utilizados (más medios aéreos y terrestres no tripulados, más helicópteros artillados, más vehículos de alta protección , inhibidores más potentes, más medios de control del apoyo aéreo, morteros tipo “comando” para la reacción inmediata en el apoyo de fuegos, aumento del número de fusil-lanzagranadas por patrulla, y potenciación de la capacidad HUMINT).
Además de este riesgo para la seguridad, esta opción supone seguir aceptando los reproches y continuas quejas de los aliados sobre las restricciones bajo las que operan nuestras tropas. Quizás para contrarrestar los efectos perniciosos de esta opción cabría ofrecer el aumento de nuestra participación en otras operaciones de la OTAN y así liberar fuerzas aliadas de otras misiones. Léase por ejemplo potenciar nuestra presencia en el inestable Kosovo, aumentar nuestra participación en la operación Active Endeavour o participar en las misiones de entrenamiento del ejército iraquí. Evidentemente dentro de estas opciones hay algunas que gustarán más que otras dependiendo del color que tenga el gobierno de abril de 2008.
Esta opción –aunque peligrosa- plantea sin embargo alguna ventaja. Hasta ahora nuestro bajo perfil de fuerza ofensiva ha contribuido a que nuestras tropas tengan una aceptación notablemente alta entre la población civil afgana, lo cual contribuye indudablemente a su seguridad.
En la actualidad, y dentro del margen auto-impuesto de 3000 efectivos en el exterior, existe la posibilidad por parte española de desplegar hasta unos 300 efectivos más (según reconoce la nota oficial de 28 de diciembre de 2007 del Palacio de la Moncloa sobre el Acuerdo del Consejo de Ministros para la participación de unidades y observadores en operaciones fuera de territorio nacional). Con un incremento de esta entidad se podría reforzar las capacidades tanto de la QRF de Herat como de la unidad de protección del PRT de Qala i Naw, hecho que redundaría sin duda en un mayor grado de seguridad de las tropas sin que supusiese un incremento considerable del perfil seguido hasta el momento en la misión.
La principal desventaja de optar por el aumento del contingente (sin modificar sus férreas reglas de enfrentamiento) sería que la medida previsiblemente encontraría serias reticencias en la sociedad española. Es sabido que desde hace casi dos años se viene observando una tendencia lenta, pero constante, en la sociedad española favorable al repliegue de Afganistán.
Par contrarrestar este posible descontento cabría construir un potente argumentario que explique la necesidad del aumento. En este razonamiento podría incluirse que la necesidad de aumentar las tropas de ISAF en Afganistán para poder dar cumplimiento a la misión encomendada ha sido repetidas veces señalada por numerosos actores internacionales. Mandos militares de la OTAN, el CS de NNUU en sus resoluciones y numerosos centros de estudios estratégicos internacionales llevan tiempo advirtiendo de la necesidad urgente de este refuerzo.
Sería fundamental remarcar a nuestros conciudadanos que la operación ISAF es coherente y goza del respaldo absoluto de NNUU desde su inicio en ya innumerables resoluciones. En concreto en la última de ellas, la Resolución 1776 de septiembre de 2007, se reconoce de forma meridiana “la necesidad de seguir reforzando la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad para satisfacer todas sus necesidades operacionales y, a este respecto, insta a los Estados Miembros a que aporten personal, equipo y otros recursos a la Fuerza Internacional y a que hagan contribuciones al Fondo Fiduciario establecido en virtud de la resolución 1386 (2001)”.
Incrementar nuestro papel en ISAF.
En la DDN 1/04 se afirma que “…para contribuir a extender la paz, la seguridad y la estabilidad en el mundo, y, especialmente, en la prioridad de la lucha contra el terrorismo, la acción exterior española asumirá el cumplimiento de los compromisos que tenemos contraídos con organizaciones internacionales como la Unión Europea, la Alianza Atlántica y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa”.
Esta referencia puede respaldar suficientemente nuestra participación más decidida en ISAF como apuesta para la derrota de nuestra principal amenaza actual, el terrorismo. Pero ¿cómo aumentar nuestro compromiso con la misión? Pues en mi opinión, este incremento en el papel que jugamos en la misión se podría materializar por un incremento de fuerzas para ser enviadas a las zonas donde las condiciones de seguridad están más deterioradas y/o por un levantamiento de las restricciones nacionales que España ha impuesto a las tropas en zona.
El aumento en el número de tropas podría ser de diversa índole y quizás colaborando en algunos aspectos clave de la operación a nivel teatro podríamos obtener mucha visibilidad entre los aliados sin aumentar el número de efectivos en exceso y sin elevar el perfil ante la población entre la que operamos.
Aspectos como las operaciones especiales, los helicópteros de ataque o los aviones en apoyo CAS supondrían elevar nuestra contribución de manera muy notoria en calidad y visibilidad sin perjuicio de las operaciones de reconstrucción. Evidentemente para ello se deberían levantar las restricciones de empleo que se han impuesto sobre las tropas españolas, pero podría ser suficiente con levantar estas restricciones sólo para estas nuevas fuerzas de teatro de operaciones.
Por el contrario, levantar las restricciones de empleo sobre el contingente que allí tenemos sin que se haya producido un fuerte refuerzo en calidad y número efectivos es totalmente desaconsejable. Si se quiere que las fuerzas que en la actualidad desplegamos en Herat y Qala i Naw asuman un papel más ofensivo hay que, previamente, reforzarlas con mucha seriedad.
En definitiva esta opción implicaría asumir más riesgos y seguramente se encontraría con serias resistencias entre la sociedad española, pero sin embargo daría respuesta a las demandas de nuestros aliados e impulsaría el cumplimiento de la misión en Afganistán, y con ello no cabe duda que la retirada de las tropas podría adelantarse en el tiempo.
Propuesta.
Entre estas opciones es difícil saber cual es la respuesta adecuada desde un punto de vista político. Desgraciada, pero inevitablemente, a este nivel los diversos intereses de los partidos políticos son casi tan importantes como los de seguridad y defensa.
No obstante, desde un punto de vista militar, la opción más viable por el momento es el aumento de nuestra contribución en ISAF sin modificar las restricciones actuales. De este modo se contentaría en cierta medida a nuestros aliados, se mejoraría seriamente la protección de nuestras fuerzas, pero se seguirá manteniendo el mismo perfil en la misión, hecho que probablemente mantendrá estable la situación en nuestra zona de acción, y por otro lado, no debería levantar demasiadas resistencias en el seno de nuestra sociedad si se explica de manera coherente.
No se debería desechar como siguiente peldaño –si así se requiriese- la opción de incrementar nuestro papel a nivel teatro con unidades bajo mando del COMISAF en aspectos de elevada visibilidad aliada como aviación, helicópteros ataque u operaciones especiales. La amenaza contra estas unidades es menor que la de otras que se involucran más en el día a día del patrullaje y la vigilancia, y además, su presencia no enturbiaría el perfil local de las tropas españolas en Herat y Qala i Naw. Sería además suficiente con un levantamiento de restricciones de empleo para estas unidades exclusivamente.
En cualquier caso, y si no se decide tomar ninguna opción que varíe nuestra participación en ISAF, es necesario y de justicia el, al menos, implementar la mejora en la calidad, la letalidad y la protección de nuestros medios y personal actualmente desplegados. La seguridad se deteriorará casi con toda seguridad en nuestra zona conforme se aproxime la primavera y también conforme vayan llegando al sur más refuerzos aliados (allá van ya) que desplacen a la insurgencia a zonas con menos presión.
Por último cabe reseñar que estas opciones no son estancas, es decir, no se debe descartar el poner en práctica parcialmente varias de estas opciones siempre que sean coherentes entre ellas.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Soluciones grises y razones a medias.
Yo no creo que los serbios tengan casi toda la razón (no la histórica ni la moral desde luego) en Kosovo pero admito que es opinable. Opinable pero manteniendo cierta coherencia: Kosovo fue separado de facto de Serbia sin consentimiento alguno de NNUU y probablemente será separado de iure en las mismas circunstancias. ¿O es que las resoluciones del CS son necesarias y sacro santas hoy sí, mañana no? Nuestro ex-presidente Aznar querría olvidar lo que ordenó hacer (con el beneplácito opositor por cierto) , pero no va a poder ser.
Es evidente que Kosovo hay que verlo hacia el futuro en relación al resto de los Balcanes, porque lo que ocurrió en la ex-Yugoslavia tuvo repercusiones en toda la zona, pero también como un asunto que sin duda tendrá repercusiones serias dentro de Serbia (Sandzak y Voivodina incluidas).
Kosovo es un cadáver andante que Serbia es incapaz de asumir pero que tiene un valor político muy alto. Los nacionalistas radicales serbios (como los que campan por aquí) se nutren de la defensa de asuntos "nacionales"frente a otras naciones invasoras y opresoras. Y la peor medicina que pueden probar es la pérdida de sus razón de ser, el derrumbe del castillo de naipes sobre el que cimentan su discurso. No hay peor pesadilla para el radicalismo serbio que de nuevo quede demostrada su incapacidad para defender "la Nación". Que nadie olvide lo que le pasó a Milosevic. ¿Temen los radicales serbios ver de nuevo sus vergüenzas al aire y ser apeados del poder por esa ingente masa silenciosa que habita Serbia y que nunca vota hastiada de tanto golfo y maleante? Yo estoy seguro que sí.
A los radicales serbios que controlan el parlamento hay que quitarles definitivamente las ganas de amenazar, pero es que además el pueblo serbio se merece que le quiten el yugo con el que aquellos le tienen humillado. Kosovo en clave interna serbia puede significar que definitivamente los reformistas (Tadic y el opositor Partido Liberal Democrático (LDP)), que en privado descuentan hace tiempo Kosovo, se libren del lastre corrupto que ha anclado a Serbia al comunismo refundado en nacionalismo, o por el contrario, que los nacionalistas radicales se salgan con la suya frente al Occidente amenazador y conviertan a Serbia en la Bielorrusia septentrional.
Y otros tonos grises:
Y es que hay que tener en cuenta, que Pakistán está muy cerca. Sobre todo de Afganistán. A más presión sobre las montañas y ciudades de Waziristán Norte y Baluchistán, más talibanes cruzan la frontera y más presión soportan las fuerzas de la OTAN en Pasthunistan. A menos, en mejor santuario se convierten del terrorismo yihadista. Difícil disyuntiva.
Yo vuelvo a decir que el avispero pakistaní, al que se le dio una patada a seguir hace un tiempo, aún no ha caído al suelo pero ya se ha convertido en un Improvised Explosive State con peligro terrible de implosión y amenaza terrorífica de explosión. Y el presuntamente corrupto y hasta ahora apartado por EEUU líder opositor Nawaz Sharif, destituido mediante golpe de estado por Musharaf, se va a encargar de ello, al menos hasta que toque pelo.
viernes, 16 de noviembre de 2007
El barril a 100$. Un antiguo sueño.
Las cotizaciones del crudo subieron a casi 100 dólares la semana pasada en Nueva York (98,60 dólares el barril, un récord histórico) antes de replegarse.
Alguien, además de Chavez, soñó una vez con el precio del barril a 100$ .
La guerra global contra el terrorismo (GWOT) y la democracia global exportada languidecen, y una lucha mucho más sofisticada se va perfilando; aún así en España les llevamos una recta de ventaja en conocimientos y experiencia.
Del largo documento “Terrorism: What’s Coming-The Mutating Threat” del Memorial Institute for the Prevention of Terrorism (MIPT), destaco, para los que les de pereza o carezcan del tiempo necesario, lo siguiente [el ensayo de Alex P. Schmid sobre "Terrorism and Energy Security:Targeting Oil and Other Energy Sources and Infrastructures" no tiene desperdicio]:
The Organization of Terrorism.
"The U.S. strongly denies that American policies could contribute to terrorism. There is only a hint of recognition that the expansion of a diffuse jihadist movement has occurred since 2003 and that the war in Iraq is incompatible with creating a global environment that is inhospitable to terrorism. The 2006 strategy statement admits only that “The ongoing fight in Iraq has been twisted by terrorist propaganda as a rallying cry.” On the other hand, the 2006 National Intelligence Estimate (at least as far as is publicly known) cited the war as a motivation for diffuse jihadism but also noted that decisive defeat of the Al Qaeda organization in Iraq would likely be a set back for the global movement. In the short run, it is undeniable that the use of military force by the West against Muslims, no matter what their political allegiance or sectarian bent, fuels extremism."
"The organization of terrorism is complex and sometimes contradictory. There is no single uniform model, no one type of terrorist organization, whether past or future. Instead groups are adaptive and flexible. Continued organizational development and thus more surprises can be expected in the future. Different structures of terrorism require different policies. Oversimplification of the threat cannot lead to an effective response.”
Targeting Oil and Other Energy Sources and Infrastructures.
“…oil is not simply a source of world power, but a medium for that power as well, a substance whose huger importance enmeshes companies, communities, and entire nations in a taut global web that is sensitive to the smallest of vibrations. A single oil ‘event’….sends shockwaves through the world energy order, pushes prices up or down, and sets off tectonic shifts in global wealth and power.” Paul Roberts. The End of Oil. (London: Bloomsbury, 2005) p 93.
“Targeting oil interests is lawful economic jihad. Economic jijad in this era is the best method to hurt the infidels.”. Sheik Abd-Al-Aziz bin Rashid al Anzi. “The Religious Rule of Targeting Oil Interests.”http://www.tajdeed.org.uk/forums, February 26, 2006; cit. Michael Scheuer, Stepan Ulph & John C.K. Daly. Saudi Arab Oil Facilities: The Achilles Heel of the Western Economy. (Washington, D.C.:Jamestown Foundation, May 2006) p 10.
"Table 2: Basic Energy Facts.
– Peak year of new oil discoveries was 1960; it has been downhill ever since.
– Global economy depends on cheap oil for about 40 percent of its energy needs.
– The USA, with less than 5% of the world’s population, uses almost 25% of the world’s total energy; US lifestyle is twice as energy-intensive as that in Europe and Japan, and about ten times the global average.
– From the G-8 states, Russia has 27% of the world gas reserves and 6% of proven oil reserves; the remaining G-7 have only 4% of gas reserves and 9% of the oil.
– World oil demand, now at [more than] 80 million barrels a day, will jump to 140 million by 2035; natural gas will climb by over 120 percent; coal by nearly 60 percent.
– Electricity demand could, by 2020, be 70 percent higher than today.
– Current energy economy (oil wells, pipelines, tankers, refineries, power plants, transmission lines is worth an estimated ten trillion dollars.
– Saudi Arabia possesses some 265 billion barrels of oil in its subsoil - a quarter or more of the world’s proven crude reserves. "
"Some authors hold that it is Al Qaeda’s strategy is to “bleed America to bankruptcy.” Al Qaeda has threatened to attack critical Western infrastructures, the “hinges” of the world economy, as bin Laden calls them. These obviously include oil. One step to come closer to this goal is to drive up oil prices to what bin Laden termed a “fair price at the present time” - “a minimum of $100 a barrel.”29 Between 2000 and 2005 the oil prices tripled and in July 2006 peaked at more than $78.30 The “minimum of $100 a barrel” which bin Laden had in mind some years ago no longer sounds fantastic. The question is: can the world absorb a price rise of such an extent without plunging into an economic recession which would, in turn, trigger political instability in emerging economies.”
Observations on the Future of Terrorism.
"In Northern Ireland and the Basque region of Spain what were essentially terrorist groups not all that long ago (the Irish Republican Army and Basque Homeland and Liberty) are recreating themselves as peaceful political parties, intent on using the ballot box rather than the gun to pursue their political objectives. "(pg 44)
Lessons from the Counterinsurgency Era.
“In other words” he wrote, “it is imaginable, although far from likely in the near term, that some future White House may become interested in scrutinizing the counterinsurgency experience which we have been at some pains to recount and analyze in these pages, for lessons on both the pitfalls and the positive courses of action suggested by the successes and failures of the period. For several reasons it is much to be hoped that such does not turn out to be the case, and most especially for the reason that the lessons or our experience are clearly negative. Effective counterinsurgency, avoiding the brutalities of unadorned suppression, and seeking to deal with the genuine issues in a sophisticated manner which does no damage to our moral and democratic principles, is a complex and difficult maneuver for which the United States has shown no talent.” Douglas S. Blaufarb, The Counterinsurgency Era: U.S. Doctrine and Performance. (New York: The Free Press, 1977) Strategic Counterterrorism: The Way Forward.
“In developing a full-spectrum response, the government must be able and willing to develop state responses beyond the traditional police and intelligence approaches. It must consider applying a range of tools from other bodies and enforcement authorities. They include: the immigration, customs, and other enforcement authorities; the coast guard (or the marine police); the military; the port, airport and other transportation authorities; the private security industry; th e finance and banking sector; the media; the telecommunications sector; community and othe r influential leaders; and religious and educational institutions.”
viernes, 9 de noviembre de 2007
Transformando las FAS para las operaciones de 5 bloques.
La primera y más básica pregunta a la que nos debemos enfrentar al pensar en realizar cambios y/o transformaciones en las FAS es el ¿para qué? De nada sirve pensar o proponer cambios si no van terminantemente dirigidos a alcanzar unas finalidades claras y previamente reflexionadas.
Desde los primeros 90 todos los Ejércitos del mundo occidental –nuestros antiguos adversarios orientales también, con ritmos desiguales- nos hemos lanzado a la espiral transformadora –cuando no revolucionaria- como consecuencia del brutal cambio en el panorama estratégico global. Para llevar a cabo los cambios se repensaron las tres variables fundamentales de unas FAS (cantidad, calidad y capacidad) y se tomó acción en todas ellas para conducirnos a un modelo de FAS totalmente profesionales, más reducidas, tecnológicamente más avanzadas, de acción ineludiblemente conjunta, capaces de operar en ambiente combinado y orientadas a obtener la superioridad abrumadora en el enfrentamiento convencional. Pero curiosamente esta transformación no fue pensada con un “para qué” claro. Se entendía en todos los modelos estratégicos que el enfrentamiento de bloques en las llanuras de Europa era cada vez menos probable pero no se determinaba cual sería la próxima estación, se dejaba intuir en todos las estrategias que el futuro era confuso, que la niebla se espesaba y que no nos dejaba entrever lo que esperaba detrás.
Desde luego la guerra del Golfo del 91 –la primera de la naciente era hegemónica estadounidense- fue determinante para todos los países occidentales en esta transformación, ya que supuso la primera vez que se ponía a prueba verdaderamente la capacidad y la filosofía militar occidental contra una filosofía y capacidad del casi extinto modelo soviético. El M1 contra los T72, los Patriot contra los SCUD, los F-14 y los Tornados contra los MIG más avanzados, por fin se demostraba que “la calidad” triunfaba definitivamente frente a “la masa” con un número muy limitado de bajas propias por su superioridad tecnológica y su elevada preparación.
Y tras ello los pensadores militares miraron a la última gran guerra y decidieron que la receta conocida era la más adecuada porque ya había demostrado sus bondades. Todos nos lanzamos a la inmediata transformación de las FAS de la guerra fría hacia unas fuerzas mucho más potentes y pesadas pero mucho más reducidas en número, tecnológicamente muy avanzadas y confiadas en la superioridad tecnológica de enfrentamiento. Y para no producir aumentos significativos en el gasto militar se planearon plazos realmente largos en los que afrontar los cambios necesarios; los programas plurianuales de cazas, de buques, de misiles, de piezas de artillería y carros de combate de altísima capacidad tecnológica florecieron en todo el mundo occidental e hipotecaron los recursos durante lustros –aún hoy todos los países de nuestro entorno y nosotros mismos estamos embarcados en ellos- a la vez que la reducción de tropas –especialmente de las unidades ágiles y ligeras que consumen muchos recursos humanos- crecía exponencialmente.
El marco de referencia nacional.
Y ¿por qué esta larga introducción? Porque, de repente, el 11S sacudió nuestro particular sueño del “fin de la guerra” y el general del “fin de la historia”; o al menos sacudió el de EEUU arrastrando a toda la OTAN consigo. EEUU ante un atentado terrorista reaccionó invocando el Art. 5 del Tratado del Atlántico Norte y declarando la Guerra Global contra el Terror, es decir reaccionó con la única –que probablemente no mejor- herramienta que le proporcionaba inmediatez en la respuesta: las FAS. Unas FAS que estaban en el proceso anteriormente descrito y que habían arrastrado por simpatía a todas las FAS euro-atlánticas a parecidas sendas de cambio. Pesadas, poco numerosas, poco proyectables y pensadas para la superioridad en los conflictos convencionales a través de la tecnología, se tenían que enfrentar de repente –y con urgencia- a la Operación Anaconda contra fuerzas ligeras numerosas, con métodos irregulares, de naturaleza insidiosa, difícilmente localizable, con elevada moral y en un terreno que exigía echar ineludiblemente pié a tierra y husmear cada palmo de terreno para su derrota. De todos es sabido el resultado, esta primera guerra del siglo XXI había encontrado a las FAS de EEUU con el paso cambiado. Numerosas lecciones aprendidas surgieron de esta operación. Algunas se han desclasificado y se pueden encontrar en: “The Anaconda Problem: The Information Age RMA meets Napoleon” de Andres, Richard and Davis, Mark para la International Studies Association. (2007). En sus propias palabras: “The result for Anaconda was operational incompetence and chaos”.
Como corolario de todo lo expuesto cabe extraer la siguiente conclusión: es crucial el pensar con mucho detenimiento cuál ha de ser el papel de nuestras FAS en la lucha contra riesgos nuevos como son el terrorismo internacional, la inmigración ilegal y la lucha contra el crimen organizado, y cómo, y en qué porcentaje, se quiere que afecte a las capacidades actuales. De ello depende que seamos capaces o no de enfrentarnos al próximo conflicto con garantías. Una vez ordenada la corrección en el rumbo del buque de las FAS se tarda tiempo en adoptarlo, y una vez en el nuevo rumbo, la vuelta atrás es verdaderamente difícil. Debido a estos plazos de tiempo largos que conllevan los cambios de rumbo, los futuros líderes políticos pueden ver verse constreñidos en sus capacidad de acción a través de las FAS por decisiones tomadas 10 o 15 años antes, decisiones adoptadas para afrontar realidades que ya no existen cuando los nuevos sistemas de armas adquiridos y los nuevos procedimientos planeados entonces, entran completamente en funcionamiento. “Policymakers must recognize that the defence transformation decisions they make now are the ones with which as yet unidentified future political leaders will have to live.”. en “Defense transformation: To what, for what?” del Col Kevin P. Reynolds. US Army War College Professor. (2006).
Así en España desde el 11S, y muy especialmente desde el 11M, el peso que las FAS están asumiendo en la lucha contra los nuevos riesgos es creciente. La Revisión Estratégica de a Defensa (RED) de 2003 lo anunciaba y la DDN de 2004 y la LODN 5/2005 lo han consagrado como misión de las FAS. En concreto en la citada Ley Orgánica 5/05 encontramos para luchar con estos nuevos riesgos varios ámbitos de actuación posibles: la vigilancia y el control de los espacios de soberanía nacional, el apoyo a las FCSE, las misiones de respuesta a acciones “Renegade”, el apoyo a las administraciones públicas, las acciones encaminadas a preservar la seguridad de los españoles en el extranjero y las acciones de colaboración en el ámbito internacional para preservar o reconstruir la estabilidad y/o seguridad de un área determinada.
Todos estos documentos suponen un cambio importante en las misiones de las FAS pues desarrollan definitivamente el empeño que tiene España en el uso de sus FAS para esta lucha. Y no sólo en el plano teórico, de nuestra automática participación en la Operación “Libertad Duradera” de finales de 2001–finalizada para España en 2004-, pasamos a la Operación “Active Endevour” de la OTAN –aún en marcha-, a la Operación “Romeo-Mike” en nuestro propio territorio para apoyo a las FCSE en la lucha antiterrorista, a la defensa de la valla en las ciudades españolas norteafricanas y finalmente a la Operación “Noble Centinela” en las Islas Canarias para apoyo a la lucha contra la inmigración ilegal.
Desde luego la participación de las FAS en estas misiones es creciente, y la determinación política es clara; clara pero no absoluta. El modelo de respuesta militar elegido por España para esta lucha ante los nuevos riesgos es de carácter restrictivo, es decir que no debe –ni puede- constituir ni nuestra primera ni nuestra principal herramienta, sólo cuando se den ciertas circunstancias será justificada. En concreto la filosofía de empleo nacional de las FAS es coincidente con la que se determinó en la cumbre sobre terrorismo celebrada en Madrid en marzo de 2005, en la que se consagraba este carácter restrictivo y en la que se consideraba adecuado su empleo en los siguientes casos: cuando las FCSE nacionales se vean desbordadas por la amenaza, en refuerzo de estas FCSE aportando capacidades específicamente militares, para impermeabilizar fronteras nacionales, en cooperación con FAS internacionales allende las fronteras propias y cuando la amenaza se encuentre amparada en territorios de otros países que sean incapaces de actuar por si mismos. Ver “La Serie de Documentos de Trabajo de la Cumbre de Madrid” del Club de Madrid (2005) en: http://cumbre.clubmadrid.org/.
Por tanto este ha de ser nuestro marco de referencia, nuestro papel en esta lucha será creciente pero siempre de carácter restrictivo, principalmente de apoyo. Este modelo va en consonancia con el francés o el alemán, pero difiere sustancialmente del estadounidense; es importante tenerlo presente a la hora de realizar transformaciones a imagen y semejanza de otros.
Los cambios necesarios: políticos y militares.
Este es pues nuestro “para qué” nacional. Conocerlo es clave para que los militares piensen y aconsejen sobre el “qué” cambiar. Y dado que nuestro “para qué” es restrictivo, nuestro “qué” cambiar deberá tener parecido un carácter similar. No debemos olvidar que este país tiene una posibilidad más elevada que otros de sus socios europeos en verse involucrado en un conflicto convencional, y por tanto no deberíamos caer en el error de pensar que aunque hoy en día nuestra principal actividad operativa se ciñe a estas misiones y a las de apoyo a la paz, éstas van a ser con exclusividad nuestros próximos conflictos.
Para nosotros es muy importante mantener una capacidad de disuasión convencional por represalia elevada. Esta capacidad además nos será igualmente útil contra aquellos estados que pudieran proporcionar medios y apoyos a grupos terroristas que atentasen contra intereses españoles, o bien utilizasen, directa o indirectamente, el terrorismo para resolver conflictos con nuestro estado.
Pero además es necesario distinguir, entre estas necesidades de cambio, las que no afectan sólo al ámbito militar y que por tanto dependen en gran medida de determinaciones políticas, y aquellas que sí están dentro de la esfera de control de las FAS, y que por tanto no tienen mayor dificultad que la voluntad militar de su puesta en marcha.
En el ámbito político cabe resaltar las siguientes:
– La primera y más fundamental necesidad de cambio no es del ámbito militar pero le influye definitivamente. Esta es la concreción a nivel estatal de estrategias integrales, que aúnen y coordinen esfuerzos de todas las herramientas a disposición de Estado, para la lucha contra estos nuevos riesgos. Estas estrategias se han de plasmar en planes concretos que deben ser ensayados y evaluados con cierta regularidad.
– Basados en estos planes, y en las capacidades y actividades que en ellos se exija de las FAS, se ha de comenzar a diseñar un adiestramiento adecuado para las unidades militares involucradas. El viejo principio militar de que una unidad combate como se instruye, es de perfecta validez para estas nuevas situaciones. Si no hay instrucción y adiestramiento, conjunto en lo militar, e integral con otros ministerios y agencias, difícilmente podremos alcanzar grados aceptables de eficacia.
– Se debe paralelamente comenzar a pensar en métodos de mando y control comunes con la administración civil, especialmente con el ministerio del Interior, que agilicen la comunicación, que permitan compartir la información en tiempo real y que permitan lograr eficiencia en los costes de las acciones del Estado. Algunos pasos se han dado pero deberían ser más decididos y firmes en beneficio de la sociedad a la que todos servimos. En este sentido la operación “Noble centinela” de lucha contra la inmigración ilegal el área de Canarias, bajo el control de un general de la Guardia Civil o la creación del Almirantazgo de Acción Marítima que en cierto modo empieza a coordinar la acción global del estado en la mar, son pequeños pero decisivos pasos en esta dirección.
– Para aquellos que diseñan las políticas y planes de defensa debe ser fundamental tener en mente que sus decisiones afectarán a administraciones que vendrán en 8 o 12 años, y que por tanto, pese a que la situación a la que se enfrenten puede parecer muy clara a día de hoy, puede no serlo en algunos años, la niebla y la fricción se encargarán de ello. Por ello las capacidades que se planeen hoy deben abarcar el mayor número de escenarios estratégicos posibles y nunca exclusivamente ceñirse a modelos cerrados o de tendencia internacional.
– En este nivel sería conveniente también concienciar a la sociedad española de la necesidad y del imperativo de la participación de las FAS en estas misiones para seguridad de todos, así como de las propias restricciones que la legislación nos impone en ello.
Desde el punto de vista militar los cambios a afrontar son:
– Por supuesto, y en primer lugar, debemos mejorar nuestra capacidad de operar de forma conjunta. Llegamos tarde muchos años a esta concepción conjunta de las FAS y debemos acelerar en las reformas. Ya se ha dicho anteriormente que el futuro es integral, de las distintas administraciones en colaboración: lo diplomático, lo económico, las administraciones regionales, lo político, la seguridad interior y la exterior en conjunción para dar un resultado mucho más eficiente y eficaz a la sociedad a la que todos servimos. Y lo complicado es que deberemos adaptarnos a esta nueva visión integral a la vez que profundizamos en lo conjunto.
- En el ámbito terrestre debemos aligerar nuestros medios pesados y proteger nuestros medios ligeros cubriendo el vacío que se crea entre estos extremos. Precisamente es en este vacío de “lo medio” donde hoy se mueve el conflicto normalmente. En este sentido el programa recientemente anunciado de renovación de medios ligeros y BMRs en operaciones para su sustitución por MRAPs, así como el adelanto del programa del nuevo BMR 8x8 es una buena noticia.
- En el ámbito marítimo se está profundizando desde hace unos años especialmente en estos aspectos, la capacidad expedicionaria y la proyección sobre tierra del poder naval. La próxima llegada del BPE, la posible adquisición de misiles de largo alcance para nuestras F100 y la potenciación de la Infantería de Marina son claros exponentes de ello. Así mismo, y ya nombrado ut supra, la creación del Almirantazgo de Acción Marítima con la misión de proyectar y conjuntar la acción del estado en la mar y la llegada de sus nuevos buques de acción marítima son ya pasos en la dirección adecuada.
- En el ámbito aéreo-espacial, la potenciación resuelta de la capacidad de transporte estratégico y la de nuestra capacidad satélite es crucial para estas operaciones. Sin embargo quizás deberíamos meditar sobre la capacidad de vigilancia marítima y la capacidad de apoyo a tierra de nuestras aeronaves y evaluar si no tenemos ciertas carencias, no sólo en los tocante a las aeronaves sino también en nuestra capacidad de dirigir los ataques desde tierra a través de equipos TACP/FAC.
– Será crucial seguir cambiando nuestra cultura de adiestramiento. El esfuerzo que se centraba en el adiestramiento principalmente convencional pensando que todo lo demás sería menos exigente y que por tanto no había que entrenarlo, cada día está más abandonado, pero aún así, no ha sido corregido completamente. El concepto de la guerra de los tres bloques del General Krulak en "The Strategic Corporal: Leadership in the Three Block War" : operaciones de alta intensidad, ayuda humanitaria y apoyo a la paz, está plenamente vigente en su filosofía básica, léase la complejidad del espectro de las misiones a las que un soldado se enfrenta en el área de operaciones hoy en día, pero quizás habría que completarlo con dos bloques más: las operaciones en ambiente irregular y las operaciones de apoyo a las autoridades civiles, es pocas palabras la guerra contrasubversiva/containsurgente y las misiones de apoyo policial. En EEUU han acuñado el término Military Operations Other Than War (MOOTW) que comprende: ayuda humanitaria, mantenimiento de la paz, imposición de la paz, contrainsurgencia, insurgencia y asistencia militar. Ver JP 3-07 Joint Doctrine For Military Operations Other Than War.
Aunque a los jóvenes nos parezca mentira nuestros mayores, que quizás estén menos preparados en los tres primeros bloques, sabían muchísimo de estos dos últimos pilares. Las orientaciones de subversión y contrasubversión de 1977 (ET O-0-2-5) son un claro ejemplo. Principalmente basadas en las experiencias en operaciones en ambiente irregular como el de Ifni o Sahara y en alguna otra de ámbito interno en la lucha contraguerrillera y por tanto muy influenciadas por la doctrina soviética revolucionaria eran motivo de estudio detallado hasta los primeros 90 en las Academias Militares españolas pero de repente fueron abandonadas.
– Se debería revisar nuestro sistema de planeamiento de defensa y el modo por el que se proponen las capacidades militares futuras al nivel político. Un enfoque conjunto e integral impone que sean los escalones conjuntos más elevado los que lleven la iniciativa a la hora de conducir las nuevas adquisiciones. De poco sirven las Revisiones Estratégicas y las Directivas de Defensa si luego no se ven respaldadas por una logística genética coherente. Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que las políticas de defensa y los medios que se adquieren para llevarlas a cabo son divergentes.
– Por último la creciente presión social para que protejamos a nuestras tropas de los ataques que nos produzcan bajas nos va a exigir inevitablemente el mejorar la protección de nuestra fuerzas, no sólo con medidas pasivas como chalecos, vehículos o cascos, sino con medidas activas como el armamento ligero y los visores nocturnos más modernos, el uso cada vez más generalizado de vehículos no tripulados tanto aéreos como terrestres a todos los niveles que disminuyan el riesgo que corran nuestras tropas, y con fuerzas capaces de actuar cada vez “más allá del horizonte”. Pero además, la también creciente exigencia de proteger a los civiles entre los que operemos de daños colaterales, nos exigirá de medios de adquisición y ataque cada vez más precisos, así como del empleo de armas no letales para utilizar en las operaciones de baja intensidad.
Conclusión:
La primera y más crucial pregunta a la hora de afrontar cambios en las FAS debe ser siempre acerca de la finalidad. Ésta debe estar siempre clara y coordinada con el poder político, pues de ello dependerá que la Nación –y en su representación otros gobernantes que aún no han sido elegidos- tenga las herramientas adecuadas en un futuro que aún es incierto. Dado y asumido este margen inevitable de incertidumbre y conociendo el propósito político para el que se inicia una transformación se puede comenzar a pensar los asuntos que conviene cambiar.
Para España es claro que la determinación política de empleo de las FAS en operaciones cada vez más diversas y diferentes de las del combate convencional no es pasajera. La LODN 5/2005 consagra las misiones de las FAS y las operaciones para las que deben prepararse y a primera vista se concluye que las operaciones en las que nuestras autoridades políticas piensan mayoritariamente emplearnos no son las tradicionales de combate convencional, sino esas otras operaciones que incluyen: las de apoyo a la paz, las de carácter humanitario, las de rescate, las de apoyo a la acción del Estado en la mar, las de apoyo a FCSE en materia de lucha contra el terrorismo, las de reacción a acciones terroristas tipo “Renegade” y las de asistencia a la seguridad y reconstrucción en países extranjeros. Y lo más probable será que se tengan realizar varias de ellas simultáneamente en un área de operaciones.
Estas nuevas responsabilidades de las FAS no sólo les afectan a éstas sino que también implican cambios en ámbitos ajenos a los Ejércitos y la Armada, principalmente serán: la creación de estrategias interministeriales coordinadas, el diseño de planes de respuesta integrales, concretos y ensayados, la creación de centros de coordinación y mando interdepartamentales, el reconocimiento de la política de defensa como un asunto que afecta a largo plazo y por tanto susceptible de ser consensuado y un esfuerzo pedagógico para explicar a la sociedad estos nuevos retos. Todos ellos son asuntos que sólo el poder político puede abordar desde un enfoque integral.
Pero sin duda estas nuevas misiones requieren de transformaciones en nuestras FAS, desde los medios y los procedimientos hasta las mentalidades. ¿Pero hasta dónde? España no puede olvidar que tiene una moderada posibilidad de verse envuelta en un conflicto convencional de alta intensidad y para ese esfuerzo máximo debe tener preparadas sus FAS. Nuestra estrategia de disuasión por represalia ha de ser creíble y eso nos obliga a mantener continuamente en el tiempo fuertes capacidades de carácter convencional.
Lo ideal sería ser capaces de dotarnos de unas fuerzas robustas y tecnológicamente diversificadas con capacidad para llevar a cabo ambas, las misiones de alta y las de baja intensidad. Eso no es desde luego fácil pero si que puede marcarnos un rumbo correcto en la aproximación.
Las reformas que se tengan que afrontar para responder a estas nuevas operaciones deben tener en lo posible un carácter dual, deben poder satisfacer ambos requerimientos a la vez. Las capacidades adicionales que sean exclusivas de estas nuevas misiones deben tener carácter restrictivo pese a que la hipótesis –y la realidad- de empleo más probable de nuestras FAS gira en torno a ellas.
Entre estos cambios de objetivo dual que se propone adoptar destacan: mejorar la capacidad de operar de forma conjunta e integral con otras administraciones y ministerios, potenciar el liderazgo del nivel estratégico en la propuesta de OCAM, aumentar la diversificación del adiestramiento de nuestras unidades hasta lograr abarcar “los cinco bloques”, potenciar la capacidad de proyectarnos a escenarios lejanos y dentro de ellos de actuar sobre tierra y deberemos hacer evolucionar sustancialmente nuestras capacidades C4I e ISTAR.
En resumen, la hoja de ruta a seguir vendrá marcada por cambios con carácter restrictivo, a ser posible de carácter dual, pero que conduzcan a diversificar claramente nuestras capacidades. Para el futuro no deberíamos ya nunca más desechar ningún posible escenario de actuación y mucho menos aquellos en los que ya hemos actuado. Y deberemos recordar por siempre que lo más probable será que tengamos que hacer frente a operaciones muy diversas que se nos presentaran enredadas simultáneamente en un mismo conflicto, de alta y baja intensidad, de reconstrucción y contrainsurgentes, humanitarias y de lucha contra terrorista ; y es que, con casi toda seguridad, nuestra actuación en el futuro tendrá que estar preparada para llevar a cabo operaciones de cinco bloques… y aún más.

























