Blog de seguridad y defensa
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jueves, 26 de marzo de 2009

Sin estrategia nacional ergo Kosovo.


Para el que conozca en profundidad la historia balcánica reciente -y recalco "en profundidad"-todo esto de Kosovo, los fondos y las formas, no resulta más que un hilarante capítulo más de la tramoya incoherente con la que llevamos actuando en los Balcanes desde 1995. Un cúmulo de despropósitos que España ha conseguido llevar al rídiculo gracias a su maldito y ya legendario ensimismamiento. Ese ensimismamiento que nos impulsa a interpretar todo lo acontecido desde la miope contemplación de nuestros propios ombligos. Ese pertinaz e inculto ensimismamiento que, de vez en cuando, hace que me avergüence profundamente de la nación en la que vivo.

Mientras
nosotros andamos aquí con nuestras cuitas intestinas habituales -y la ya tradicional idiocia política imperante campa a sus anchas entre salones, despachos, interpelaciones y moquetas-, las sirenas antiaéreas sonaron anteayer en toda Serbia para recordar el décimo aniversario del inicio de los bombardeos aéreos de la OTAN en 1999 sobre su territorio . Bombardeos que causaron más de 3.000 muertos y que pusieron fin al dominio serbio sobre Kosovo. Bombardeos intensivos que fueron llevados a cabo por aviones que en sus alas llevaban, entre otras banderas, la española.

Era 1999, gobernaban en España otros que ahora son oposición, y la oposición de entonces es el hoy partido gobernante; el hoy Alto Representante de la UE era Secretario General de la OTAN y tanto CiU como CC y el PNV aplaudían con entusiamo al unísono la caída de las bombas de racimo que Javier Solana ordenó lanzar sobre la entonces RFY (Serbia+Montenegro+Kosovo). Todo ello pese a que en ese momento no había ningún respaldo "legal" de NNUU para la operación. Sí, así fue. En Kosovo se entró sin respaldo alguno de NNUU. Es más, nosotros, los pacíficos españoles, bombardeamos un estado soberano, la República Federal Yugoslava, con nuestros aviones de combate sin que hubiese intermediado agresión previa alguna por su parte. Hoy esto nos parecía impensable.

Para los españoles que en esa primavera del 99 estaban en una misión también de la OTAN en Bosnia i Herzegovina, SFOR, ( y más concretamente en zona serbia de BiH), aquello supuso un problema tremendo. Después de llevar 4 años intentando ganarse a la población serbia de Bosnia en una supuesta "misión de paz", nuestros aviones bombardeaban a los serbios de Montenegro a apenas 20 km de la ciudad bosnio-serbia de Trebinje. Cuando los habitantes serbo-bosnios de la zona lo supieron, cargaron, lanzaron granadas y dispararon contra todo aquel que tuviese algo que ver con la OTAN y por supuesto con España. Las unidades, las ONGs, la NNUU, la OSCE y todo aquello que oliese a "internacional" se tuvieron que replegar a las bases y encerrarse hasta que se pasaron los bombardeos. Aquel fue otro divertido y poco conocido episodio de nuestras "operaciones de paz" en el exterior.

La localidad serbo-bosnia de Trebinje. Al otro lado de estos montes aviones españoles bombardeaban Montenegro mientras a este lado nuestras fuerzas estaban en "misión de paz".

Por eso entenderan que todo esto de las legalidades internacionales, de las independencias, de la coherencia en materia diplomática y del uso de las FAS como herramienta de la acción exterior del estado me suena a la más absoluta y ridícula farsa. Cuando los que apelan a ella son los "pacíficos" y "legales" socialistas o cuando la santifican los "guerreros" y "leales" populares. Una profunda y singular farsa que utilizan a conveniencia unos y optros para sus miserias morales e intelectuales.

Lo que allí empezó con aquellos bombardeos un gobierno del PP -jaleado por todos- al amparo y bajo mando del socialista Solana, estaba claro que acabaría con la secesión kosovar antes o después. Si hubo entonces un error de cálculo al decidir participar o fue simplemente incapacidad prospectiva, no lo sabremos nunca. El Sr. Piqué hace tiempo que admitió lo primero.

Lo que ahora ha hecho un gobierno del PSOE retirándonos de la misión de la OTAN KFOR, mostrando miedos secesionistas internos párvulos, y confundiendo los Balcanes con un Kosovo que ni siquiera Serbia está ya dispuesta a defender, sólo ha servido para dejarnos utilizar por Rusia como una cuña más en su empeño de desactivación de la Alianza Atlántica. España, supuesto peón ilustre de las blancas, se ha dejado utilizar como peón de las negras en la partida de ajedrez que Rusia libra con la OTAN en la esquina balcánica del tablero. Y dudo que haya alguna contrapartida energética jugosa que enjuague semejante traición.

Por todo ello es por lo que este observador ni comparte la forma ni comparte el fondo de lo que estamos haciendo. El fondo ha sido un desopropósito trás otro desde 1999. La forma ha sido desgraciada, oportunista, injustificable e incomprensible. Un tremendo error. Errores que son posibles gracias a que este país no tiene -ni se espera- una Estrategia Integral de Seguridad y Defensa definida y conocida, una estrategia escrita y pública que obligue a nuestros párvulos gobernantes a no improvisar y a ceñirse a un guión meditado, acordado en el medio y largo plazo, y por el que nos puedan entender e interpretar nuestros socios y aliados.

Con todo, nuestra postura entre dos aguas -el no reconocimiento del estado kosovar y la simultánea permanecia en la fuerza KFOR- he de reconocer que nos había colocado en una buena posición estratégica. Nos acercaba en espíritu a Serbia y Rusia pero nos mantenía solidariamente unidos a nuestros aliados más estrechos -UE y EEUU- de facto. Incluso sobre el terreno era útil nuestra posición para la misión internacional pues la población serbo-kosovar nos respetaba y prefería que sus enclaves fuesen protegidos por tropas españolas antes que por tropas de cualquier otro país de la OTAN que ellos señalaban como traidores a sus intereses y responsables de sus desgracias -léase franceses, italianos, alemanes, británicos y estadounidenses-. Pero finalmente todo ello se viene abajo con nuestro absurdo repliegue unilateral.

La abadesa Anastasia y la hermana Euphemia son protegidas por fuerzas francesas tras el ataque al monasterio ortodoxo de Devic (Kosovo) en 2004.

Nuestra
política exterior hace años que es un barco sin rumbo claro; un barco que unas veces abandona las aguas europeas para adentrase en las aguas norteamericanas sin mirar atrás y al poco tiempo vira en redondo y abandona las mismas calmadas aguas europeas para navegar a toda máquina hacia las gélidos mares rusos. Entenderan que de este modo el resto del tráfico internacional marítimo se aparta ante la visión de semejante buque sin gobierno. Desgraciademente con ello estamos retornando a lo peor de la España del siglo XIX.

Afortunadamente aún quedan en España algunos destellos de vida inteligente. Todavía se pueden leer algunas opiniones expertas discordantes y algunas críticas justificadas y autorizadas entre el vociferio generalizado.

Espero que sepan disculpar el tono duro de esta entrada, ya dije en "De vehículos de patatas y estados nonatos fallidos" que cualquier asunto relacionado con los Balcanes lo único que me produce es que se me suba el nublao a la cabeza, como a Pérez Reverte. Se me hincha la vena oigan, qué le voy a hacer.

Hablando de Pérez Reverte, del putiferio nacional y los nublaos que se me suben a la cabeza de vez en cuando, recomiendo no perder detalle de "Treinta y seis aguafiestas". Los detalles de mi interés sobre este asunto ya los relaté hace tiempo en este observatorio.

sábado, 21 de marzo de 2009

¡Sonrían por favor!


La foto es significativa. Mucho a mi parecer. Unos ríen y otros permanecen serios ante lo que saben que no es más que otra foto de japoneses en el zoo en la que, por supuesto, los que están dejándose la piel sobre el terreno no hacen más que de raros ejemplares animales en la comparsa mediática. ¡Sonríe monito! ¡Ahora salta! Mira, mira que fotos nos hicimos...

La
misión está cumplida...y tal; risas... y a casa. Mentiras, tramoya y espectáculo circense de una señora que hace tiempo que planifica su agenda al frente de la defensa española en clave personal y de política interna. Una más de la ya larga lista de políticos starlettes que conducen nuestra defensa desde el año 2000.

Sobre la retirada, qué decir. Este observatorio siempre fue partidario de apoyar la independencia kosovar y de ser coherentes con lo que empezamos en 1999 al bombardear con nuestros F-18 un estado soberano (la República Federal Yugoslava) con el propósito de hacerle abandonar parte de su entonces territorio nacional sin respaldo legal alguno. Desgraciadamente la escasa visión política internacional de los que ordenaron el asunto, y la de los que hoy ordenan esta retirada de este modo, es similar. En todo caso, en política intrenacional es a veces más importante la coherencia que las buenas razones.

Parece
que Chacón ha patinado seriamente en los modos, maneras y tiempos, y con ella ha hecho patinar de nuevo en la escena internacional a un presidente que parece ya un pato cojo tanto dentro como fuera. Un camarada estadounidense me cuenta que allí le van a empezar a llamar "Retreator" (algo así como "retirador"). Menos mal que aún hay algún Bernardino León con tablas y experiencia como para intentar arreglar el asunto.

De
todos modos que nadie se rasgue las vestiduras. Me temo que en realidad hace tiempo que lo que haga España en la escena internacional no interesa demasiado. Y con estas actuaciones cada día menos. Con razón.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Corolario nº 1: alto el fuego, vacíos, alianzas y muros.

Sólo los muertos han visto el fin de la guerra” decía Platón. Qué gran sentencia. Es imposible resumir tantas ideas en tan pocas palabras. En esta guerra –sí, guerra en su estado más puro- que termina, los únicos que conocen ya sus consecuencias finales son los que han muerto en ella.

Y será así por bastante tiempo. Las consecuencias geopolíticas, militares, económicas y energéticas de esta guerra se nos irán desvelando con retardo en el tiempo. Probablemente se irán desvelando cuando nuestra siempre efímera atención ya esté sobre las Olimpiadas de Londres 2012 o incluso en las de Madrid 2016 (ojalá) o sobre algún otro conflicto futuro. Así fue en Kosovo en el 99, así fue en Irak en 2003, así fue en Afganistán en 2001, en la RDC, en Darfur, en Corea…la parte militar de todas estas guerras fue siempre más clara que las consecuencias que han ido poco a poco destilando desde entonces.

Lamento decir que desde luego no será con esqueléticos análisis como el del Profesor Pere Vilanova hoy para Público con los que acabemos entendiendo este conflicto. Lo cual es un poco preocupante porque como bien se apunta en La Harka -creo que de manera un poco indulgente- es el nuevo Director de la División de Asuntos Estratégicos y Seguridad en la SEGENPOL del Ministerio de Defensa. Una de dos, o le ha pillado con la sesera de vacaciones y se ha limitado a decir obviedades (en cuyo caso podría haber ampliado el rango y decir que tampoco han sido razones étnicas o religiosas las que han motivado el conflicto), o puede que haya hecho la afirmación principal –que la guerra no tiene motivos petrolíferos- para subrayar sutilmente la diferencia con el “malvado imperio estadounidense” en su aventura babilónica. Es guerra sí, pero no es lo mismo, ¡ojo!

Yo por mi parte creo que humildemente se pueden señalar tanto algunas someras conclusiones como algunos serios interrogantes de lo ocurrido en esta guerra relámpago. Con ellos –conclusiones e interrogantes- escribo éste, mi particular corolario nº1 sobre la guerra ruso-georgiana de agosto del 2008:

1.1. La jugada georgiana no ha acabado. Su principal objetivo estratégico empieza a vislumbrarse como el simple –pero importante- hecho de conseguir que los conflictos de Osetia del sur y Abjasia sean elevados a cuestión internacional y dejen de ser un asunto bilateral –en el que ya habían perdido de facto- con la potencia protectora rusa. Si consiguen trasladar el asunto a foros de discusión multilaterales, e incluso consiguen que una fuerza de paz multinacional sea aceptada en la zona -todo ello unido al éxodo de población pro-rusa que han conseguido como efecto colateral- ya habrán ganado mucho con respecto a su posición de partida (ambas regiones eran de facto completamente independientes). Si además lograsen –como parece que han hecho- que todo este asunto se convierta en otro objeto de seria confrontación de Occidente con Rusia, su posición se vería reforzada al ser incluida en un ya largo paquete de asuntos a negociar entre EEUU-UE-Rusia: gas, OCDE, OMC, el Ártico, Ucrania, Irán, escudo antimisiles y FACE; todos ellos asuntos que preocupan seriamente a Rusia, no como su ya degradada relación con Georgia . En definitiva habría conseguido que su integridad territorial formase parte de la agenda occidental, cosa que hasta ahora había sido impensable.

1.2. Rusia ha leído bien la jugada georgiana y persigue con ahínco que la situación final de la guerra –y por tanto la situación inicial de la negociación- sea exactamente el status quo anterior al conflicto. Status quo que conducía claramente a la pérdida georgiana de los territorios escindidos sin ya mucho esfuerzo ruso. Si Rusia admite que se negocie el asunto entre otros interlocutores distintos a Georgia y ella misma, habrá dado pasos atrás en sus pretensiones. No digamos si permitiese una fuerza de paz multinacional que perpetuase un de esos artificios legales de los que sólo la comunidad internacional es capaz. Me imagino que veremos como Rusia se niega una y otra vez a ello acogiéndose a los acuerdos del 91 mientras se asegura la salida de las fuerzas georgianas de los territorios en disputa. A Rusia la disputa militar le ha salido barata pero puede que la posguerra se le complique en la región y a su vez complique su ya difícil relación con Europa y EEUU.

1.3. La OTAN ha desaparecido del conflicto y confirma su ya larga crisis existencial. Este hecho no es más que la certificación de que ha dejado de ser una organización político-militar para pasar a ser una mera organización militar de estandarización y operación militar combinada. En realidad llevaba años dando tumbos sin encontrar un claro propósito político-estratégico que sustituyese a la defensa colectiva y este hecho –la invasión impune de un país candidato a la adhesión- junto con la pertinaz insolidaridad en Afganistán, confirma que ya nadie ve a la OTAN como un actor relevante, ni sus socios ni sus antiguos adversarios, sino más bien como una asociación facultativa donde interoperar y controlar nuestros medios de defensa. Atrás quedarán aquellas imágenes del Muy Secretario General de la OTAN Javier Solana negociando con Milosevic en el 99 como portavoz del Occidente liberador mientras nuestros aviones calentaban motores con la amenaza –cumplida- de volar la RFY por los aires.


1.4. El arriba mentado, Mr PESC, me conduce directamente a otro punto de reflexión del corolario: la Unión Europea. Europa ha estado desaparecida de la crisis y sólo el peso de quien presidía por turno la Unión –Francia, su siempre protagonista Sarkozy y el muy peligrososo Kouchner- ha hecho que tenga cierta relevancia. No hace falta imaginarse lo que hubiese ocurrido si la Unión hubiese estado presidida por Letonia o la República Checa. Y desde luego es curioso que el Sr. Solana no haya tenido ningún protagonismo en esta crisis. La verdad es que cada vez se entiende menos qué estamos haciendo en materia exterior y de defensa en Europa. Algunos países –España a la cabeza- han apostado precisamente por trasladar el peso de la OTAN sobre la UE pero realmente lo que se está consiguiendo es que desaparezca la OTAN mientras la UE permanece en fallo multiorgánico, en definitiva lo único que estamos logrando a conciencia es crear un vacío político-estratégico-militar en toda Europa.

1.5. Es precisamente ese vacío de objetivos, estrategias y organizaciones comunes que hemos generado el que es co-responsable del confuso orden mundial al que hemos despertado en este siglo. Por un lado las aventuras de las coaliciones ad-hoc como la de la guerra de Irak del 2003, y por otro, la inoperancia del enésimo intento de instaurar un multilateralismo eficaz en el mundo -con presuntas e indeterminadas Alianzas de Civilizaciones de por medio-, están conduciendo a que cada país tienda cada vez más a la búsqueda descarada de sus intereses sin que nadie comparta o modere los suyos en beneficio de bienes mayores. España se está convirtiendo en una especialista de esto. Nadie cuenta con nosotros en el gran tablero pero estamos cómodos en esta moderada autarquía intentando hacer nuestro agosto sin molestar a unos y otros. De hecho el multilateralismo que predicamos está siendo sólo un velo corrido sobre un profundo relativismo en el que se ha instalado nuestro gobierno, dentro y fuera. Nada está mal ni bien, nada es justo o injusto, nada es reprochable o condenable rotundamente mientras pueda ser objeto de un buen dialogo o negociación o pueda dar unos jugosos réditos coyunturales. Ya incluso desde fuera nos piden que aclaremos nuestro enfoque de seguridad.


1.6. Y por último la ONU. Que la ONU es una organización arcaica e inoperante es ya bien conocido, pero es lo único que tenemos. Nosotros, los seres humanos del SXXI, no hemos sido capaces de diseñar algo mejor para convivir en este planeta. Incluso nuestros siempre democráticos líderes occidentales se comportan a veces como caudillos en el ámbito internacional gracias a que a nadie tienen que rendir cuentas de sus actos; ni a votantes, ni a jueces, ni a legislativos. Y para ejercer cierto control sobre todos ellos –los democráticos y los dictadorzuelos que también se pasean por Manhattan- lo único que hemos sido capaces de orquestar es una organización, en cuyo parto tuvo gran peso el propio Stalin, y que se diseñó para que las potencias ganadoras pudiesen mantener el mundo bajo una relativa paz vigilada por ellas mismas en sus respectivos “protectorados” mentales. Por ello quizás no es criticable la inacción de la ONU en este asunto, precisamente Rusia ha hecho lo que se supone que debía, ejercer su derecho adquirido en 1945 de estabilizar su esfera de influencia sin que la ONU pueda hacer nada. Como antes lo hizo la URSS en Afganistán, Hungría y Checoslovaquia, o EEUU en Cochinos, Vietnam o Irak, Francia en Indochina y Argelia o China en el Tibet. Por mucho que digamos, a nadie le gustaría ver una guerra a mayor escala entre EEUU y Rusia por este asunto georgiano. Para eso se creó la ONU, para que no vuelva a reventar el planeta entero por un conflicto regional, como ya pasó en los Balcanes en el 14 o en Polonia en el 39. Pero eso tuvo, y tiene, un precio. Al fin y al cabo parece que todavia nos sentimos mucho más seguros en aquel seguro mundo protegido por muros y equilibrios nucleares, que Churchill, Stalin y Rossevelt diseñaron para nosotros, que en el confuso escenario donde nos despertamos en 2001.

sábado, 9 de agosto de 2008

Jaque a la dama rusa.

Ante la extrañeza internacional generalizada la guerra en Osetia del Sur ha estallado. Georgia ha logrado la siempre difícil sorpresa estratégica y ha encontrando a los separatistas osetos –y sus protectores rusos- con la guardia baja. El que golpea primero…

Y es que nadie pensaba que Georgia pudiese atreverse a tanto. Realmente sus cálculos políticos son complicados de entender. Con esta acción parece obligar a Rusia a emplear sus FAS en apoyo de sus aliados secesionistas, prácticamente no dejándola otra salida posible. Sin embargo hay que pensar que el presidente Saakashvili ha calculado sus opciones detenidamente antes de lanzarse a esta acción militar.

Si intentamos señalar algunas variables que pueden haber tenido algún peso en la decisión final, podríamos pensar en las siguientes:

- La progresiva pérdida de control que el gobierno georgiano había ido sufriendo frente al gobierno títere pro-ruso de Osetia del Sur que era ya prácticamente independiente. En realidad, con las tropas rusas “de paz” allí estacionadas, Osetia ya había cortado relaciones con el gobierno georgiano hacia tiempo.

- El espaldarazo que dio la OTAN – a instancias de EEUU- a Georgia y Ucrania en su última cumbre abriéndoles ya el camino para el ingreso. Rusia es tremendamente agresiva contra la expansión de la OTAN, pero aún la respeta militarmente. Y Ucrania-Moldavia es otro frente que Rusia quizás no querría/podría ver en llamas a la vez que el osetio. Antes de decidir su respuesta deberá valorar cómo reaccionarán sus otros satélites.


- El próximo cambio de administración en EEUU por una probablemente de signo demócrata, seguro menos entusiasmada con proseguir la expansión de los aliados nor-atlánticos al este. Si Georgia estaba decidida a una intervención, cuando antes en el calendario electoral estadounidense mejor.

-La actitud de prepotencia in crescendo de Rusia en sus relaciones con lo que ellos denominan su exterior cercano –el círculo postsoviético-, que la está reforzando en el ámbito internacional sin precio alguno a cambio. Rusia ha mantenido una actitud de protectorado que nadie le había conferido, y Georgia es la que está en mejores condiciones de todas las ex repúblicas para sacudírselo.
- La debilidad en la que aún están las FAS rusas. Las presuntas fuerzas de paz que tenía estacionadas Rusia en la región eran exiguas y, pese a su discurso de superpotencia, Rusia no tiene sus lanzas adecuadamente preparadas para una guerra de verdad. Al menos no en el corto plazo.

-La sensibilización de la sociedad rusa contra las guerras libradas en territorios que no sean el ruso. Afganistán dejó una huella indeleble en las conciencias de la extinta URSS (especialmente Rusia y Ucrania, de donde procedían la mayor parte de los muertos). Una guerra larga, en un país extranjero, es un bocado difícil de digerir para cualquier sociedad moderna, incluso la rusa.

- Y finamente, cómo no, la vecina y nunca acabada guerra de Chechenia. Otro foco que podría intentar aprovechar el incendio vecino para volver a las andadas y hacer de nuevo mucho daño a Rusia. El retén militar que Rusia mantiene allí permanentemente no es baladí.

Si se unen todas estas variables –y sus múltiples derivadas- se puede llegar a concluir que para Georgia era mejor actuar antes que después. Cada día que pasaba le conducía de lleno a la misma posición en el tablero a la que llegó Serbia en la partida por Kosovo: una pérdida total de facto de un territorio que de iure les pertenecía. .

Una situación que, tarde o temprano, llevaría a Osetia del Sur a una anexión a la madre Rusia con el reconocimiento parcial de algunos aliados/amigos rusos. Una situación que, tarde o temprano, se solucionaría en una cumbre bilateral ruso-estadounidense con el intercambio de peones de los reconocimientos mutuos de Kosovo y Osetia del Sur de acuerdo a los hechos ya consumados. Por supuesto todo ello amparado por el “muy noble” principio de derecho internacional del "doble rasero" (Rusia defiende la integridad territorial de Serbia, pero no la de Georgia; EEUU defiende la integridad territorial georgiana, pero no la serbia).

Es esta posibilidad ante la que parece que Georgia ha reaccionado huyendo hacia delante y atacando la dama rusa con todas sus piezas.

Aún con todo, admitiendo que Georgia tiene argumentos de cálculo político para desencadenar la acción militar, el envite es muy arriesgado. Y es muy arriesgado porque parece que no le deja otra opción a Rusia más que la escalada, el desencadenar una verdadera ofensiva en toda regla y forzar un alto el fuego en condiciones ventajosas.

Quizás Georgia –previa consulta con EEUU- cree que Rusia no se involucrará de lleno en una guerra exterior, es discutible. Quizás Rusia no pueda dejar pasar esta ocasión para anexionarse Osetia definitivamente por la fuerzas de las armas y demostrar que no sólo tiene discurso sino también garras de superpotencia, también discutible. Lo que está claro es que ni la asfixiada OTAN, ni la inoperante UE, jugarán más que de correveidiles –con cargo a los bolsillos ajenos- en este conflicto. Y por supuesto la ONU ni está ni se la espera.

En todo caso una posible jugada maestra de EEUU que, sin involucrarse mucho, podrá bendecir otra guerra en el patio trasero ruso como ya hizo años atrás en Afganistán con la mucho más poderosa URSS.

Quizás a estas horas los asesores del Kremlin están echando humo haciendo cálculos del coste económico/e´nergético/electoral/militar de esta guerra por sorpresa. Los georgianos en eso ya les deben llevar ventaja. Quizás también los yankees.

Pero así es la guerra: un enfrentamiento de cálculos y voluntades con resultado siempre incierto… para todos.

sábado, 10 de mayo de 2008

Serbia en el filo y Kosovo dividido.

Serbia se juega su futuro en las elecciones legislativas de mañana. El bando europeísta, encarnado en el Partido Democrático del presidente Boris Tadic, se enfrenta al Partido Democrático Serbio de Vojislav Kostunica y al líder del Partido Radical, Tomislav Nikolic, partidarios de enrolarse en la ya naciente esfera rusa. Las encuestas dan un empate entre Tadic y Nikolic que Kostunica, que sería la tercera fuerza, presuntamente decantaría a favor de este último.

Por otro lado, todos parecen reacios a entregar al Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) a los criminales de guerra Ratko Mladic y Radovan Karadzic, fugitivos desde 2001 y acusados de la masacre de Srebrenica. Se han convertido en un tema tabú que nadie ya quiere revolver.

Sea lo que sea lo que ocurra mañana, el permitir votar a los serbo-kosovares de Mitrovica en las legislativas serbias de mañana y permitir que se eligan representantes para el parlamento serbio, es ya un asidero y un refrendo de que el recien nacido Kosovo se partirá, quedando el territorio al norte del río Ibar en manos de Serbia. Inevitable y justo.

A finales de abril, Serbia firmó el Acuerdo de Asociación y Estabilización con la UE, primer paso en las negociaciones de adhesión. Acuerdo que rechazan los nacionalistas, que lo ven como la imposición definitiva de la independencia de Kosovo, territorio al que no renuncian. Ellos ya han optado por Rusia.

Rusia se juega un alfil en estas elecciones. Tras quedarse con todas las empresas energéticas serbias y firmar la construcción de un gaseoducto –el South Stream- que pueda competir con el Nabucco europeo, ya se ha asegurado una influencia directa sobre este país, pero le gustaría también asegurarse el control político.

La UE también se juega una pieza clave mañana pues su misión en Kosovo va a ser la mayor acción de política exterior común de su historia. Bruselas necesita que ganen los europeístas para acelerar las negociaciones con Serbia. Confían en que éstos –que ya se confiesan deseosos de ello en privado- pasen esa página a cambio de entrar en la UE. Si ganan los ultranacionalistas, la UE se verá forzada a cerrar la puerta a Serbia y se volcará sobre Kosovo con resultado incierto sobre el futuro de este nuevo país. La misión en Kosovo volvería a ser de riesgo. Los serbos-kosovares con apoyo de Belgrado y Moscú no se resignarían a volver a reintegrar todo Kosovo en Serbia y las acciones armadas volverían de nuevo.

La abadesa Anastasia y la hermana Euphemia tras el ataque al monasterio de Devic en 2004.

Yo creía que ya nadie se creía las patrañas nacionalistas-sentimentales-históricas de Kosovo con respecto a Serbia, pero aún de vez en cuando alguno se descuelga con ellas. Por si acaso vuelvo a recordar el mapa de Serbia en 1878 en el encabezamiento de esta entrada, tras el Congreso de Berlín, recién nacida al mundo como nación tras su desaparición 500 años antes. En el verán que el alumbramiento de Serbia al mundo moderno fue sin Kosovo, sin el pasillo de Sandzak y sin la Voivodina. Y ellos son plenamente conscientes de ello, pese al desde entonces ensoñado discurso nacionalista. ¿Les suena de aquella época?

Precisamente aquellos que desde España siguen defendiendo la Serbia nacionalista son los que más en contra están de nuestros nacionalismos locales. Quizás no se dan cuenta que la única diferencia entre el nacionalismo serbio y los que campan por España es que sus revueltas y guerras tuvieron cierto éxito en crear una presunta Gran Serbia mientras que las carlistadas de aquí no lo tuvieron.

Yo personalmente sigo esperando que esa nación consiga librarse de los absolutistas transformados en comunistas trasmutados en ultranacionalistas que siguen creyendo que pueden mantenerla secuestrada a su antojo y que cometieron en su nombre las peores atrocidades. Serbia necesita andar la transición que no le han dejado transitar y Kosovo necesita ser obligado –sí o sí- a respetar la minoría serbia pese a la pérdida que habrá que imponerle también del norte de Mitrovica.

Algunos se preguntan qué hacen nuestras tropas allí. Allí se lucha para que una región no vuelva al absolutismo, por el avance de la democracia y la libertad, se lucha por consolidar y fortalecer la Política Exterior y de Seguridad Común, se lucha por diversificar nuestros suministros energéticos, por los derechos humanos y por la libertad religiosa… ¿les parece poco?

martes, 25 de marzo de 2008

Cosas de remeros. En defensa del Coronel Acevedo.


No pensaba escribir mucho más sobre el asunto de Kosovo pero, como todos, este observador tiene un límite de SS (sarta de sandeces) tolerables.





En general GEES ha ido derivando de ser un “think tank” serio donde escriben analistas muy respetables y de mucha altura intelectual a, desgraciadamente cada vez con más frecuencia, convertirse en un panfleto ideológico donde la crítica y el adoctrinamiento político son los protagonistas. Curiosamente para estas ocasiones no tiene firmas de renombre y utiliza la marca genérica GEES (probablemente porque no encuentra a analistas de nivel que les firmen las sandeces oportunas).





La SS que ha colmado mi ya escasa paciencia, es la perla “La caballería acude al rescate... del Gobierno” entregada en GEES y en Libertad Digital. El uso particularista y partidista que se hace de las declaraciones que un mando español desplegado en Kosovo -Coronel José Acevedo Espejo- ha realizado, resulta canijo y endeble intelectual y moralmente. Vamos por partes como dijo Jack el destripador. Comencemos por los errores de bulto.





Cito: “Parea empezar, ¿qué quiere decir el coronel con ser "exquisitamente neutrales" en Kosovo? ¿Neutrales entre quienes?”.

En primer lugar el autor desconoce que la resolución 1244 que tanto defiende hablas de “partes” y como anoto más abajo, la primera misión de KFOR es “Disuadir a las partes de que reanuden las hostilidades, manteniendo y, en caso necesario, imponiendo la cesación del fuego.” Entre esas “partes” señala el Coronel su neutralidad.











Cito: “ Hay que recordarle[al Coronel] que hasta hace muy poco su presencia en la zona era la de un despliegue en suelo de la república de Yugoslavia y Serbia, la legítima y soberana entidad con la que se negoció la presencia de la OTAN tras la guerra de 1999".

En segundo lugar, el autor desconoce la resolución 1244, la integridad territorial que ésta protege e incluso el nombre del estado al que le reconocía esa integridad territorial. No sé en qué mapa habrá encontrado a la presunta “República de Yugoslavia y Serbia”, pero no existe ni nunca existió. La resolución 1244 le reconocía la integridad territorial a la República Federativa Yugoslava, estado que desapareció para llamarse Serbia y Montenegro, y que tras desgajarse de Montenegro ha terminado siendo Serbia. Si tan al pié de la letra se quiere tomar la resolución, que conste que el estado al que se le reconoció aquel derecho no existe ya hace tiempo. Si se quiere ser irracionalmente respetuoso con la 1244, quizás Montenegro podría reclamar la parte alícuota de Kosovo que le toque de su pertenencia a la extinta RFY.













El Tte. General Clark que decídía donde bombardeaban nuestros aviones, el Tte General Jackson que decidía dónde y cómo actuaban nuestras tropas terrestres, el actual ministro de exteriores francés Kouchner (alto representante de las NNUU) sellan con una sonrisa el acuerdo con "las partes" (Tte General serbio y el actual presidente de kosovo Fatmir Sejdiu).




Cito: “Al asegurar que él obedece las órdenes
de la OTAN, está diciendo muy poco de la autoridad del Ejecutivo nacional”.





En tercer lugar, el autor parece desconocer lo que es una transferencia de autoridad (TOA en términos militares anglosajones). Cuando una fuerza de cualquier nación se pone a disposición de la OTAN –u otras organizaciones o coaliciones-, las órdenes sobre el terreno en lo referente la misión, las dicta la cadena a la que se ha trasferido dicha autoridad, no el gobierno de turno. Siempre dentro del respeto de la msión para la que han sido trasferidas por supuesto.Y esta misión sigue plenamente vigente en todos sus puntos con o sin independencia kosovar de por medio. A saber:





“a) Disuadir a las partes de que reanuden las hostilidades, manteniendo y, en caso necesario, imponiendo la cesación del fuego, y asegurar el retiro y evitar el regreso a Kosovo de las fuerzas militares, policiales y paramilitares de la Federación y de la República.
b) Desmilitarizar el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) y otros grupos armados de albaneses de Kosovo.
c) Establecer un entorno seguro de modo que los refugiados y las personas desplazadas puedan regresar a sus hogares en condiciones de seguridad, la presencia internacional civil pueda desarrollar sus actividades, se pueda establecer una administración de transición y se pueda prestar ayuda humanitaria.
d) Mantener el orden y la seguridad públicos hasta que la presencia internacional civil pueda asumir esa responsabilidad.
e) Supervisar la remoción de minas hasta que la presencia internacional civil pueda, cuando proceda, asumir esa responsabilidad.
f) Prestar apoyo, según corresponda, a la labor de la presencia internacional civil y mantener una coordinación estrecha con ella.
g) Realizar las actividades de vigilancia fronteriza que sean necesarias.
h) Velar por su propia protección y libertad de circulación y por las de la presencia internacional civil y otras organizaciones internacionales.

Cito: “El coronel Acevedo Espejo puede creer que interponiéndose entre un bando y otro su actuación es "exquisitamente neutral", pues así fue al fin y al cabo en Bosnia. Pero cabe recordar que allí las partes, todas las partes, otorgaron su visto bueno a la presencia de tropas de la OTAN. Y en el Kosovo actual no es así.”
En cuarto lugar, el despliegue de las tropas de la OTAN –y otros como Rusia, no lo olvidemos- en Kosovo, tiene tanto el consentimiento pleno de la RFY –eso sí forzado por algún que otro bombardeo- y de los representes albano-kosovares, como el amparo del Consejo de Seguridad. El 10 de junio de 1999, el secretario general de la OTAN Javier Solana, ordenó la suspensión de los bombardeos sobre el territorio yugoslavo tras verificar el inicio de la retirada de las tropas serbias de Kosovo. Ese mismo día, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con la única abstención de China, aprobó la resolución 1244 aceptada plenamente por la RFY. Así se le planteó a Milosevic y a Rusia el trágala, y así lo firmaron. Así lo atestigua el punto 5 de la resolución 1244: “[El CS]Decide desplegar en Kosovo, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, presencias internacionales, una civil y otra de seguridad, con el equipo y el personal que sea necesario, y acoge con beneplácito que la República Federativa de Yugoslavia esté de acuerdo con esas presencias.”

Por último cabe reseñar que los griegos principales valedores, junto a nosotros, de la no independencia kosovar mantienen la misma postura desde que, perteneciendo a la OTAN, se negaron a bombardear a la RFY. Eso se llama coherencia. Coherencia como la que han tenido EEUU, Reino Unido, Francia, Holanda, Italia…..y todos nuestros aliados/socios principales. Lo nuestro se llama tener complejos bachilleres, carecer de rumbo y de estrategia y utilizar a nuestras FAS sin reflexión estratégica profunda al respecto.
















Dicho lo cual, y reafirmándome una vez más en mis posiciones sobre la necesidad de la independencia de Kosovo, he de reconocer dos cosas:



-Existen argumentos lógicos para defender ambas posturas -la independencia y la integridad territorial,- con cierta coherencia, pero si se quiere criticar la postura del timonel al mando de la nao española, cosa respetable, no hace falta bajar a la bodega a apalear a los remeros. Es fácil y casi siempre gratuito, es de cobardes.





-La posición española actual abre posibilidades de actuación, dialogo e interlocución que de otra manera la UE y la OTAN no tendrían. Quizás después de todo nuestra postura reporte ciertas ventajas que cabe valorar. Valorar desde la búsqueda racional de los intereses nacionales, no desde la apreciación de tifossis partidistas.





Y finalmente, en GEES, deberían saber que los mílites cuando se encuentran en el exterior, tienen un principio por encima de todos, y es que independientemente de quién esté al timón en casa: “My country, right or wrong." como ya dijo hace tiempo Gilbert Keith Chesterton. Cosas de remeros.

P.D. Esta entrada será
enviada a GEES, pero evidentemente no con mucha esperanza de que sea publicada. En realidad da lo mismo, es un asunto entre remeros.

lunes, 24 de marzo de 2008

2018: Operaciones complejas en estados frágiles o fallidos, cambio climático y escasez de recursos vitales.


“Nos encontramos, pues, dentro de un nuevo escenario estratégico en el que la política de seguridad demanda planteamientos novedosos y cambios de mentalidad, de un modo especial en lo que se refiere a la gestión de crisis y resolución de conflictos y a la necesidad de adaptación de las FAS a las circunstancias de cada momento”. Directiva de Defensa Nacional 1/2004. Punto 1: El Escenario Estratégico. Presidente del Gobierno.

“The UN predicts that there will be millions of "environmental" migrants by 2020 with climate change as one of the major drivers of this phenomenon. Some countries that are extremely vulnerable to climate change are already calling for international recognition of such environmentally-induced migration. Such migration may increase conflicts in transit and destination areas. Europe must expect substantially increased migratory pressure”. Informe del Alto Representante y Secretario General de la UE al Consejo Europeo. Bruselas, 3 de marzo de 2008.

¿Cual es la hipótesis más probable de empleo de nuestras FAS en 2018? Esa es la pregunta del millón; de euros eso sí. Pues para aquellos que tengan prisa y no quieran leerse todo el rollo que hay escrito tras esto, ahí va: lo más probable será que nuestras operaciones militares estén de vuelta a nuestra ya conocida zona de operaciones del norte de Africa, pero no por un conflicto abierto con Marruecos, como desde hace tiempo llevamos preparando, sino para realizar operaciones de estabilización y reconstrucción en ambiente complejo de algún estado fallido o sobrepasado por los efectos expansivos con los que le cambio climático premiará a África el los próximos 15 años. Para el que aún siga interesado continúo.

Una de las principales lecciones que hemos aprendido de los salvajes ataques terroristas ocurridos desde principios del SXXI a lo largo y ancho del planeta es que los estados fallidos cuentan mucho[1]. Cuentan por razones humanitarias y de estabilidad regional -como ya acordamos en occidente desde principios de los 90-, pero además cuentan por motivos fundamentales de seguridad nacional y compartida.

Y es que estos estados han aparecido brutalmente en nuestro panorama de seguridad clarificando por completo el confuso escenario estratégico surgido tras la Guerra Fría. Como afirmó Javier Solana en su conferencia “Algunas reflexiones sobre la actualidad internacional” en el Real Instituto Elcano: “Podemos enterrar definitivamente el mundo que vivimos, de forma fugaz, al final de la guerra fría”.

Afganistán, Kosovo, Bosnia, El Chad, Somalia, Liberia, Sudán, RDC, Irak, El Líbano y tantos otros, se han convertido –cada uno por motivos distintos- en territorios que de un modo u otro han acogido, promovido, tolerado o simplemente alojado, a redes terroristas, a bandas de crimen organizado, a organizaciones de tráfico de drogas y armas y a mafias de tráfico de personas, que de un modo u otro nos han acabado afectando.

Se ha demostrado firmemente que dejados en un limbo de abandono estos estados se convierten en intersticios sin vigilancia donde proliferan las amenazas que tarde o temprano nos golpean en nuestros pretendidamente seguros territorios pero además, también se ha demostrado que se convierten en focos de injusticia, inestabilidad, desigualdad y desgobierno que activan espirales de violencia en sus poblaciones y en las de los países colindantes.

Este cambio profundo del panorama estratégico nos ha abierto los ojos a una compleja realidad que la Guerra Fría tenía escondida bajo la alfromba que desplegó sobre todo el globo. Nueva realidad que poco a poco ha ido apareciendo reflejada en las estrategias de seguridad de la UE[2], de EEUU[3], del Reino Unido[4] y en nuestros documentos de referencia estratégica: la Estrategia Militar Española[5], la Directiva de Defensa Nacional 1/2004[6] y la Ley de Defensa Nacional 5/05[7].

Y
dado que, como ya anuncian nuestras estrategias, las emergentes y ya presentes nuevas amenazas para la seguridad están estrechamente relacionadas con los estados fallidos, y que para contrarrestarlas proliferan –y proliferarán en el futuro- las acciones de prevención, estabilización y reconstrucción de éstos, parece lógico pensar que es necesario plantearse la mejora de la eficacia de las herramientas nacionales involucradas en estas labores, todas ellas.

Tres acotaciones a la anterior afirmación han de hacerse previamente al desarrollo
del resto del razonamiento:

1. Los es
tados fallidos son, o pueden ser, cobijo de las nuevas amenazas ya enumeradas (terrorismo trasnacional, traficantes de inmigración ilegal, crimen organizado, armas de destrucción masiva) por su incapacidad de hacer imperar la ley en sus respectivos territorios. Pero además, otros nuevos ambientes de riesgo que se ciernen sobre la seguridad y la estabilidad mundial (competencia por los escasos recursos energéticos futuros, la pobreza y desigualdades crecientes y el cambio climático principalmente[8]) tendrán especial cruel influencia sobre precisamente estos estados fallidos –o a los denominados frágiles- multiplicando la amenaza debido a los efectos peligrosos que desencadenarán como guerras civiles, éxodos masivos, limpiezas étnicas, pandemias, hambrunas y radicalización. Según un reciente informe de International Alert[9] hay 46 estados en el mundo que pueden ver disparadas sus ya altas tensiones internas y externas desembocando en distintos tipos de conflictos armados a causa del cambio climático y 56 con riesgo alto de desestabilización política. Entre los primeros se encuentra Argelia, Senegal, Gambia, Guinea, Ghana, Costa de Marfil, Nigeria, Sierra Leona, Chad, RDC, Burundi, Israel, Líbano, Jordania, Pakistán y Afganistán; entre los segundos se encuentran Marruecos, Mauritania, Sahara Occidental, Libia, Egipto, Albania y Kosovo. No es necesario remarcar el carácter de vital que la estabilidad en muchos de los apuntados representa para nuestra seguridad integral.


Evolución del potencial de exportación de gas a la UE. Fuente: OME.

2. Hemos de hablar de herramientas en plural porque la acción de España, la de otros estados aliados, y la de de las organizaciones de seguridad y defensa a las que pertenecemos, no es esencialmente militar. En otras palabras, la respuesta más eficaz a las potenciales crisis en estos estados no se debiera articular principalmente con herramientas de defensa. En lo posible los estados fallidos se han de prevenir antes de que le caos impere en ellos. Para eso nuestras acciones se han de encaminar a actuar con prontitud ante los primeros síntomas de deterioro en aquellos lugares de marcado interés estratégico. Cuando la herramienta militar toma el protagonismo debería significar que o por descuido, o por la rapidez de los acontecimientos, o por falta de eficacia de las medidas adoptadas, las acciones preventivas de carácter diplomático, económico, de asistencia y asesoramiento técnico y de cooperación al desarrollo han fracasado. Desgraciadamente, la experiencia reciente nos enseña que esto no suele ocurrir así. Normalmente se llega tarde a la prevención del conflicto, y la actuación internacional ha de comenzar con una intervención militar que asegure un espacio que permita la actuación de esas otras herramientas nacionales o internacionales.

Las áreas que más se verán afectadas por el cambio climático. Fuentes: Columbia University en el The Economist.

3. No todos los estados frágiles o fallidos serán motivo de intervención por parte de España y/o sus aliados en el futuro. Por supuesto se requiere una reflexión estratégica profunda que conduzca a una delimitación clara, realista y limitada, de cuales son aquellas zonas del planeta que por su directa influencia en nuestra seguridad nacional y/o compartida son susceptibles de desencadenar acciones de prevención, estabilización y reconstrucción. A tal efecto una estrategia integral de seguridad nacional que los contemplase explícitamente y que sirviese de guía a todas los departamentos y organizaciones nacionales e internacionales sería muy útil y recomendable. Pero además hay que tener en cuenta que ninguna de estas crisis son iguales, todas comparten bases conceptúales similares pero ninguna se puede abordar con respuestas estandarizadas. El determinar cual es la aproximación correcta a cada conflicto o crisis, y las consecuencias de las acciones que se planteen, es un esfuerzo intelectual que se requiere hacer a nivel precisamente estratégico. Las experiencias más recientes –desde UNPROFOR en Bosnia o la intervención en Kosovo y Afganistán hasta la invasión de Irak- han demostrado que carecer de una hoja de ruta clara, planeada hasta el detalle y valorada en todas sus consecuencias, es apostar en una ruleta rusa muy peligrosa.

Una vez hechas estas tres aclaraciones a la formulación principal, se debería concluir que la prevención, estabilización y reconstrucción de estados frágiles o fallidos es una tarea fundamental –sino la más fundamental- para la creación de ambientes seguros internos y externos; y que además de ser nuestra realidad actual fundamental en el ámbito de la acción exterior, es casi con toda probabilidad el entorno en el que nos desenvolveremos durante los próximos treinta años.

Evolución previsible de la amenaza proveniente de la combinación de estados fallidos de nuestro entorno y los nuevos ambientes multiplicadores (cambio climático y competición de recursos vitales). Fuente: elaboración propia.

Pero yendo más allá, deberíamos concluir que los estados fallidos y frágiles que se producirán y multiplicarán como consecuencia de los nuevos ambientes que se nos avecinan y los conflictos híbridos[10] que les rodean –y rodearan-, así como los actores que encuentran acomodo en los vacíos de poder que generan, son casi con toda probabilidad la principal amenaza futura para nuestra seguridad y las de nuestros vecinos mediterráneos de los que dependen sobremanera nuestra estabilidad económica, comercial, energética y social; al fin y al cabo nuestra seguridad y la de países de cuya estabilidad dependemos.



En rojo los países con alto riesgo de conflicto armado potenciado por el cambio climático en rojo. En naranja, países con grave riesgo de desestabilización debido a las tensiones que producirá el cambio climático. Fuente: Internacional Alert 2007.

Si convenimos por tanto que estas situaciones de conflictos híbridos en estados fallidos o frágiles de interés estratégico para nuestra seguridad son la amenaza principal a la que nos enfrentaremos en un futuro, y que forman ya parte fundamental de nuestro presente, deberíamos inferir que será también cada vez más habitual que las autoridades políticas se vean obligadas a actuar sobre estas situaciones para intentar contener sus consecuencias sobre nuestros intereses nacionales. Y desde luego una de las herramientas –no la única desde luego- que utilizarán habitualmente serán nuestras FAS.

Finalmente, y si este análisis es acertado, cabe preguntarse si estamos preorando nuestras FAS para lo que vendrá o las seguimos preparando para la Guerra del Golfo de 1991. Desde luego es un vicio político-militar habitual -aquí y en Pernambuco- prepararse para la guerras ya acabadas. EEUU lo está pagando muy caro.

En mi opinión, nuestro futuro está inevitablemente unido a conflictos híbridos donde deberemos desarrollar acciones exteriores integrales de seguridad, estabilización y reconstrucción en ambientes tremendamente complejos donde grandes concentraciones de desplazados intentarán acceder a los recursos vitales estén donde estén, donde la radicalización será creciente y por tanto el temido binomio insurgencia-terrorismo proliferará, y donde las estructuras de los estados estarán completamente colapsadas.

Y muy probablemente esto ocurrira en el Norte de África, donde nuestros intereses energéticos, de estabilidad regional y territoriales son verdaderamente vitales, ya hoy.

[1]La primera estrategia de seguridad librada tras el 11S fue la estadounidense de 2002. Textualmente afirmaba: “America is now threatened less by conquering states than we are by failing ones”. National Security Stratregy. Presidente de los EEUU. Septiembre de 2002.
[2] Del punto I (Nuevas Amenazas) del documento “Una Europa segura en un mundo mejor”: “Estados en descomposición y delincuencia organizada: Cuando los Estados se descomponen, la delincuencia organizada toma el relevo. Las actividades delictivas que se desarrollan en estos países afectan a la seguridad de Europa”. Pág. 6.
[3] Del la National Security Strategy 2006: “The goal of our statecraft is to help create a world of democratic, well-governed states that can meet the needs of their citizens and conduct themselves responsibly in the international system” . Pág. 1. “If left unaddressed, however, these different causes lead to the same ends: failed states, humanitarian disasters, and ungoverned areas that can become safe havens for terrorists”. Pag 15.
[4] De la National Security Strategy 2008 del Reino Unido: “Currently, most of the major threats and risks emanate from failed or fragile states”. Punto 3.21. Pág. 14.
[5] Estrategia Militar Española. EMAD. Punto 41. Pág. 16.
[6] Ver cita inicial de esta introducción.
[7] De la exposición de motivos de esta ley: “Disminuyen las guerras de tipo convencional, pero proliferan conflictos armados que, tanto por sus causas como por sus efectos, tienen implicaciones notables más allá del lugar donde se producen”
[8] Sobre este asunto cabe destacar que hay tres documentos definitivos que advierten que las duras repercusiones (hambrunas, radicalización y guerras civiles) del cambio climático en estados frágiles/fallidos será probablemente la peor amenaza futura a medio-largo plazo para nuestra seguridad y la de nuestros aliados. A saber: “National security and the threat of climate change” de la CNA Corporation en octubre de 2007, “Climate change and international security” del Alto Representante de la UE al Consejo de la Unión Europea de marzo de 2008 y la “National Security Strrategy” del Gobierno del Reino Unido en marzo de 2008. Textualmente del segundo selecciono: “Climate change is best viewed as a threat multiplier which exacerbates existing trends, tensions and instability. The core challenge is that climate change threatens to overburden states and regions which are already fragile and conflict prone. It is important to recognise that the risks are not just of a humanitarian nature; they also include political and security risks that directly affect European interests”. Del ultimo selecciono: “Climate change is potentially the greatest challenge to global stability and security, and therefore to national security”.
[9] A climate of clonflict. Dan Smith y Janani Vivekananda. International Alert. Noviembre de 2007.
[10] El concepto “guerras híbridas” creado por Hoffman y Mattis es probablemente el concepto que mejor se ajusta a los conflictos que afrontamos –y afrontaremos- en del siglo XXI. Estos dos autores opinan que es simplista diferenciar los conflictos en parcelas conceptuales estancas como baja y alta intensidad, mantenimiento de la paz y guerra, regular e irregular, contrainsurgente o de reconstrucción, y que los conflictos se plantean siempre complejos, multiformes y en cierto modo confusos. Los adversarios no estatales que proliferan en los estados fallidos son cada vez más flexibles y sofisticados en sus métodos y entienden que la consecución de sus objetivos requiere de la utilización oportuna de todos las herramientas a su alcance (terrorismo, insurgencia, subversión, desplazamientos de población, acciones convencionales, asaltos al poder estatal y limpiezas étnicas) siempre que sean adecuadas para alcanzar sus objetivos.

viernes, 14 de marzo de 2008

El nuevo e inalcanzable protectorado global.

Que EEUU haya liderado –y lidere- los procesos iniciados desde 1995 para la reconstrucción de estados fallidos en Bosnia, Kosovo, Afganistán e Irak es realmente una circunstancia cargada de muchas ironías. Al fin y al cabo, la reconstrucción nacional tutelada por la fuerza es un ejercicio de gobierno imperial como pocos y EEUU es la república más exitosa de la historia nacida de la lucha contra un imperio. Aquella que desde los principios del SXX alentó y luchó por la autodeterminación de los pueblos del mundo.

España y sus restos imperiales fuimos las primeras víctimas de esa cruzada antiimperial pero no sólo. En la Conferencia de Versalles de 1919, el presidente estadounidense se convirtió en el más notorio abogado del principio de autodeterminación que condujo a la disolución de tres imperios –el otomano, el de los Romanov y el de los Habsburgo- y el que garantizó la libertad nacional de los pueblos del este y sur de Europa.

Después de la IIGM, este mismo principio de autodeterminación fue el que inspiró la revuelta de los pueblos africanos y asiáticos contra la dominación colonial. Primero, fue el imperio holandés en Indonesia, luego el imperio francés en Indochina y norte de África, y más tarde los imperios belga y británico en África, todos sucumbieron frente a la desilusión y las revueltas colonialistas. Aunque no estuvo implicado, EEUU observó con agrado la agonía de estos imperios y se aprovechó directamente de su desaparición. EEUU buscó obtener influencia en las antiguas colonias europeas presentándose como el ejemplo de levantamiento anticolonial modelo.

Respecto a la reconstrucción nacional de Bosnia, Kosovo, Afganistán e Irak se debe emplear la palabra imperial aunque estas zonas fronterizas no vayan a ser ocupadas a perpetuidad y gobernadas como colonias. Es un ejercicio imperial porque todos ellos están en cuidados intensivos y dependen, para su supervivencia, de los ejércitos extranjeros, la ayuda internacional y el protectorado de las grandes potencias. El proyecto de construcción nacional llevado a cabo en los cuatro países es imperial porque su objetivo primordial consiste en la creación de orden en las fronteras esenciales de las potencias y porque la fuerza armada, un instrumento que sólo puede ser empleado con impunidad por las grandes potencias, es básico para la tarea. Por último, es imperial porque mientras el poder nominal reside en Bagdad, Kabul, en Sarajevo o en Prístina, el poder real continúa siendo ejercido desde Londres, Washington –principalmente- o París.

Supuestamente la construcción nacional no debería ser un ejercicio de colonialismo, pero la relación entre los habitantes locales y los extranjeros es intrínsecamente colonial. Los locales traducen, limpian y conducen, y mientras los extranjeros se dedican a la gloriosa planificación imperial.

Pero el imperialismo, de penosa reputación, no deja de ser a veces necesario por muy políticamente incorrecto que sea. En ocasiones los países se derrumban por causas diversas creando inestabilidad en las fronteras, mercados e intereses, y cuando lo hacen, sólo la ayuda y tutela exterior –el poder imperial- puede hacer que vuelvan a ponerse en pie.

Otra paradoja con respecto a esta política de reconstrucción de la estabilidad en las fronteras del imperio, es que el imperio requiere de unas herramientas estatales de gran tamaño y el nuevo imperio estadounidense está siendo liderado ahora por una administración republicana que odia los estados grandes. De todos modos, su forma de sortear esta contradicción pasa por obligar a sobrellevar a sus aliados las cargas de las que no les gusta preocuparse. En la nueva división imperial del trabajo, los estadounidenses se encargan de la mayor parte de los combates, mientras que los europeos y japoneses, que no ponen reparos ideológicos a los estados de gran tamaño pero no les gusta combatir, están felices de dedicarse a los aspectos más amables de la construcción nacional: carreteras, colegios, instalaciones sanitarias y agua potable.

Y por último no deja de ser paradójico que aquellos liberales que siempre han apoyado aquellas creencias que provienen de las luchas antiimperiales: la idea de que todos los seres humanos son iguales y de que todos los grupos humanos poseen el derecho de gobernarse a si mismos libres de la interferencia extranjera, acaben apoyando alegremente la creación de un nuevo imperio humanitario, una nueva forma de tutela colonial de Kosovo, Bosnia, Afganistán e Irak.

Pero esta crisis del orden estatal no se ha producido únicamente en los Balcanes Irak, o Afganistán. Se trata de un fenómeno global. El nuevo imperio occidental es un intento de solucionar la crisis del orden estatal que ha seguido a tres procesos de descolonización: la caída del imperio otomano, la salida soviética de Europa del este y el abandono europeo de África y Asia. Estos fracasos son lo suficientemente importantes como para generar una crisis continuada en el orden del mundo globalizado. A la época imperial debió haberla sucedido una época de estados-nación independientes, iguales y autogobernados. En realidad, lo que le ha sucedido es una época de tiranía, inestabilidad, corrupción, limpieza étnica y fracaso estatal. Es en este contexto donde ha reaparecido el imperialismo. Esta crisis se ha ido gestando durante muchos años, pero el mundo desarrollado no ha hecho nada porque sus intereses vitales no estaban en juego.

Sin embargo, a medida que empezamos a expandir nuestros mercados y alcanzar a todos los habitantes del globo mientras les comprábamos sus recursos energéticos, nos hicimos interdependientes de la estabilidad de muchos lugares que hasta entonces poco nos importaban.

Establecimos sin querer lazos de interdependencia que ahora nos atan inevitablemente. Fue entonces cuando empezamos a preocuparnos por las catástrofes humanitarias –sólo algunas claro- y comenzamos a buscar soluciones que impidiesen la inestabilidad del imperio global del capital.

Para solucionarlo primero intentamos aplicar ciegamente la teología del desarrollo para verla ahogarse en la corrupción y el desgobierno. Después creímos que la globalización como fenómeno podría por si solo ser un motor del progreso y orden. Pero los mercados no son capaces de crear orden por sí mismos; los mercados necesitan orden para funcionar y el único método conocido hasta ahora para hacerlo son los estados. Una economía globalizada no puede funcionar en ausencia de esta estructura de autoridad y poder de coerción, y allí donde desaparece, los mercados se derrumban y el crimen, el caos, y el terror, echan sus raíces en los intersticios no vigilados y podridos.

Ni Estados Unidos ni los europeos prestamos demasiada atención a todos estos asuntos hasta hace bien poco. EEUU ganó la Guerra fría gracias a un empeño verdaderamente estratégico y en 1991 el imperio se consolidó en un momento de distracción. A partir de 1991, las sucesivas administraciones han pensado que serían capaces de ostentar un dominio imperial de bajo de coste, gobernado el mundo sin necesidad de poner en pie una nueva arquitectura imperial –nuevas alianzas militares, nuevas instituciones legales, nuevos organismos internacionales- para que un mundo poscolonial y postsoviético pudiera reemplazar la escena que Roosevelt, Churchill y Stalin habían creado para el mundo posterior a las guerras mundiales.

Lo cierto es que, desde una perspectiva global más amplia, la hegemonía global estadounidense en el siglo XX ha coincidido con la desintegración de estados europeos, africanos y asiáticos donde los intereses del mercado de nuestras democracias capitalistas eran importantes. Este contexto más amplio ayuda a explicar por qué el proyecto imperial –la consolidación de zonas estables en áreas de interés vital- está revelándose como algo necesario. Pero el problema imperial supera el ámbito de Afganistán, Bosnia, Kosovo e Irak. Se necesitaría nada menos que la reconstitución de un orden global de estados-nación estables.

A nuevo mercado global, nuevo protectorado global. Desgraciadamente esto se encuentra fuera del alcance incluso del imperio más poderoso.

viernes, 29 de febrero de 2008

El Kurdistán, Kosovo, Kouchner y la tortuosa historia de la injerencia humanitaria.

Parece que las tropas francesas salen de Mitrovica temporalmente ante el enfado serbio-kosovar producido por la postura francesa acerca de la independencia de Kosovo. Sorprende que los principales simpatizantes de los serbios durante las guerras de los Balcanes de los 90, hayan tomado una postura tan clara y tan rápida. ¿O no tanto Señor Kouchner?

Bernard Koucher es el ministro francés de AAEE y Europa, fue Alto Representante –virrey- del Secretario General de NNUU en Kosovo a partir del año 1999 y quizás sea el personaje clave en la extraña mutación que han ido sufriendo las intervenciones humanitarias contemporáneas, y muy en concreto, un actor protagonista de lo ocurrido en Kosovo desde 1998.

Kouchner comenzó hace más de treinta años como un joven doctor que trabajaba para la Cruz Roja en la Guerra de Biafra. Entonces, al igual que ahora, la Cruz Roja observaba una silenciosa y estricta neutralidad, sin hablar en público de los abusos que sus delegados presenciaban durante su labor humanitaria.

Pero en Biafra, Kouchner, recién salido de la facultad de medicina y todavía imbuido del espíritu del mayo del 68, lideró la revuelta en contra de la doctrina de la neutralidad silenciosa. Se arrancó el brazalete de la Cruz Roja, denunció la actitud nigeriana y un tiempo después fundó Médicos sin Fronteras. Esta organización rival de CCIR rechazó la política de silencio y apostó decididamente por la denuncia de los excesos.

Mientras que las organizaciones humanitarias hablan de un espacio humanitario necesario para llevar a cabo sus labores sin interferencias políticas de los señores de la guerra y de sus gobiernos nacionales, Kouchner era uno de los que afirmaba que este intento de desligar el humanitarismo de influencias políticas y del poder estatal era una ilusión. Para él lo importante era que los intereses estatales fueran moralmente aceptables, es decir, coherentes con los principios humanitarios básicos. Y lo que era más importante, según Kouchner, es que en el mundo existían las llamadas crisis humanitarias que en realidad eran políticas, y sólo se las podía afrontar mediante un ejercicio decidido del poder estatal.

Con este ideario entró en la política francesa en 1988 y comenzó como Secretario de Estado del gobierno francés a hacer campaña internacional a favor del recién creado concepto de “el derecho de injerencia humanitaria”, el derecho de otros estados a intervenir con medios militares cuando un estado reprime a sus propios ciudadanos con la fuerza.

Este supuesto derecho de injerencia humanitaria no se reveló únicamente como una abstracción intelectual parisina. Sus frutos no tardaron, y por primera vez se utilizó este argumento para una operación militar en 1991 en protección del pueblo kurdo represaliado por Sadam Hussein en el Kurdistán iraquí. España, también socialista como el gobierno Miterrand, no dudó en apoyar aquella operación –Provide Comfort-, la cual supuso la primera misión exterior del ET español con fuerzas –una Bandera Paracaidista apoyada con Chinooks- desde 1975.

La experiencia no fue mala y sin duda animó e impulsó el concepto de intervención humanitaria en las cancillerías. Desde luego ejerció su plena influencia sobre el desafortunado despliegue –eufemismo hipócrita por mi parte- de UNPROFOR en BiH.


UNPROFOR -a la que España también se adhirió inmediatamente en pago continuo de otro tipo de favores- reveló las debilidades nucleares de la injerencia humanitaria, el humanitarismo político-militar tuvo su propio Waterloo en Sbrenica. Tras aquel suceso, y el asedio final de Sarajevo, las intervenciones que defendía Kouchner perdieron toda su credibilidad y tras 1995, el concepto de intervención humanitaria cambió radicalmente. Bosnia había demostrado que no hay posibilidad alguna de ejercer por medios militares una acción humanitaria autónoma y apolítica en medio del campo de batalla. O ayudas a una parte a ganar, o la ayuda humanitaria sólo servía para el engorde de la población para la matanza. En Bosnia, hasta que no se hizo uso de la fuerza contundente contra una de las partes, la guerra y las masacres no acabaron.

La intervención
militar de la OTAN en Kosovo fue en realidad el hijo ilegítimo de las intervenciones humanitarias neutrales fracasadas y la siempre resolutiva y convincente fuerza bruta.

Más que ningún otro Kouchner había contribuido a crear este modelo de intervenciones militares humanitarias, y más que ningún otro, este fracaso bosnio le llevó a Kosovo como alto representante de las NNUU. En realidad, Kouchner representa la tortuosa historia del humanitarismo contemporáneo, y su matrimonio de conveniencia con el poder estatal y la fuerza militar.

Y más que ningún otro Kouchner fue sufridor y parte de la ya famosa resolución 1244. Esta resolución
, en realidad política ficción, fue solamente un acuerdo de Occidente para mantener nominalmente el sistema de soberanía estatal sobre el que se basan las NNUU y conceder a una tambaleante Rusia un pequeño resarcimiento por su paciencia y colaboración durante los bombardeos. Las apariencias se debían mantener a toda costa, aunque la entidad a la que se suponía soberana en Kosovo, la República Federal Yugoslava fuese una reliquia tambaleante que había sido expulsada de su propio territorio y a la cual se había bombardeado sin agresión previa. Pero los engaños no pueden salvar las apariencias para siempre.

El dilema más importante que ilustra el caso de Kosovo es que una vez se ha empleado el poder imperial para corregir las violaciones de los derechos humanos, se ha iniciado el camino que conduce a la alteración de la soberanía e incluso a la modificación de fronteras. Aquí por supuesto también se utiliza doble rasero. EEUU y Francia apoya la lucha kosovar por la autodeterminación, pero nunca apoyará a los chechenos en contra de los rusos o a los musulmanes uigures en contra del gobierno chino.

Con todo: miserias, injusticias, matanzas, miedos y principios humanitarios de por medio, Kosovo nunca volverá a manos serbias. Se convertirá en algún tipo de entidad independiente, incluso si deben emplearse varias clases de ficciones, como en los casos de Taiwan y Macedonia. Lo demás son mojigaterías. Y ni Francia ni Kouchner están ya para mojigaterías a estas alturas de la película humanitaria.

domingo, 24 de febrero de 2008

El peaje de Araba.

Desde hace tiempo y repetidas veces se anunció y defendió desde este observatorio la independencia de Kosovo como “el menos malo de los males” en los Balcanes. Una huída adelante que dará más tiempo a todos los países surgidos de la caída de la antigua Yugoslavia, incluida Serbia.

También se defendió que España debía alinearse con sus socios prioritarios y hacer causa común en el reconocimiento de esta independencia. Al fin y al cabo, uno debe ser coherente con sus actos. Después de bombardear con nuestros F-18 un país soberano que nada nos había hecho, después de obligarle a abandonar parte de su territorio, y después de impedir que vuelva a él con nuestras tropas de KFOR durante 9 años, no parece lógico –ni valiente- venir con complejos y comportamientos de bachiller timorato. Pero principalmente se defendía este reconocimiento para no mostrar a los adversarios nuestros miedos, para no mostrarles el costado.

Cuando el miedo se le sube a la cara al adversario, la batalla empieza a estar ganada; cuando descubres sus vulnerabilidades ya sabes donde has de castigar. Todos repetimos que nada tiene que ver lo ocurrido en Kosovo con lo nuestro, pero sin embargo, por primera vez se nos ha descompuesto el gesto.

Serbia intentó construir la Gran Serbia sobre las ruinas de Yugoslavia y aun anda pagando el peaje. Peajes que hay que pagar en estos difíciles procesos de construcción nacional.

Esperemos que Kosovo sea el último pago y que tanto la Voivodina como Sandzak se acaben encontrando cómodos en una hipotética futura integración europea. Porque Serbia no debe perder de vista lo que ocurriría en estos territorios si no produjese el ingreso en la UE y cayese definitivamente bajo la esfera de control rusa. De momento la rica Voivodina no tardaría en intentar salir de la órbita rusa y no le faltarían apoyos ni en Europa ni al otro lado del Atlántico.

Peajes, peajes que posiblemente tenga que pagar el nuevo Kosovo. Ahora los serbios se atrincheran en el norte de Kosovo para forzar la partición, y desde luego no les faltan razones. Y no me cabe duda que más tarde que temprano también se conseguirá de facto su anexión a Serbia. Al fin y al cabo ya hace tiempo que, al amparo de nuestras tropas, no son parte de Kosovo. De nuestras tropas y las de Francia, Reino Unido, EEUU, Italia y Alemania. Peaje que posiblemente las autoridades kosovares ya habían descontado de sus beneficios en los cálculos previos.

Al final puede que el proceso de Kosovo no resulte tan interesante para nuestros independentistas. Como antes Québec, Irlanda del Norte o la Padania -otrora argumentos preferidos – si los resultados no son los deseados, probablemente dejará de tener interés como referente. Los tres procesos les han dado lecciones negativas para sus aspiraciones.

Me van a perdonar, pero a mi estos esto de los peajes me recuerda inevitablemente a mis viajes a Bilbao donde viví durante dos años. Las autopistas de pago vascas son excelentes, pero caras. Y además, como todos saben, el País Vasco se compone de tres territorios históricos y uno de ellos, Álava o Araba, la capital, está fuertemente ligado a esa nación que se conoce como España. Y yo me pregunto, ¿acaso los independentistas vascos estarían dispuestos a descontar el peaje de Álava de entre sus beneficios?

Porque proceso de construcción nacional vasco sí, pero por territorios históricos. Sí pero con peaje, como todos.