Blog de seguridad y defensa
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jueves, 26 de marzo de 2009

Sin estrategia nacional ergo Kosovo.


Para el que conozca en profundidad la historia balcánica reciente -y recalco "en profundidad"-todo esto de Kosovo, los fondos y las formas, no resulta más que un hilarante capítulo más de la tramoya incoherente con la que llevamos actuando en los Balcanes desde 1995. Un cúmulo de despropósitos que España ha conseguido llevar al rídiculo gracias a su maldito y ya legendario ensimismamiento. Ese ensimismamiento que nos impulsa a interpretar todo lo acontecido desde la miope contemplación de nuestros propios ombligos. Ese pertinaz e inculto ensimismamiento que, de vez en cuando, hace que me avergüence profundamente de la nación en la que vivo.

Mientras
nosotros andamos aquí con nuestras cuitas intestinas habituales -y la ya tradicional idiocia política imperante campa a sus anchas entre salones, despachos, interpelaciones y moquetas-, las sirenas antiaéreas sonaron anteayer en toda Serbia para recordar el décimo aniversario del inicio de los bombardeos aéreos de la OTAN en 1999 sobre su territorio . Bombardeos que causaron más de 3.000 muertos y que pusieron fin al dominio serbio sobre Kosovo. Bombardeos intensivos que fueron llevados a cabo por aviones que en sus alas llevaban, entre otras banderas, la española.

Era 1999, gobernaban en España otros que ahora son oposición, y la oposición de entonces es el hoy partido gobernante; el hoy Alto Representante de la UE era Secretario General de la OTAN y tanto CiU como CC y el PNV aplaudían con entusiamo al unísono la caída de las bombas de racimo que Javier Solana ordenó lanzar sobre la entonces RFY (Serbia+Montenegro+Kosovo). Todo ello pese a que en ese momento no había ningún respaldo "legal" de NNUU para la operación. Sí, así fue. En Kosovo se entró sin respaldo alguno de NNUU. Es más, nosotros, los pacíficos españoles, bombardeamos un estado soberano, la República Federal Yugoslava, con nuestros aviones de combate sin que hubiese intermediado agresión previa alguna por su parte. Hoy esto nos parecía impensable.

Para los españoles que en esa primavera del 99 estaban en una misión también de la OTAN en Bosnia i Herzegovina, SFOR, ( y más concretamente en zona serbia de BiH), aquello supuso un problema tremendo. Después de llevar 4 años intentando ganarse a la población serbia de Bosnia en una supuesta "misión de paz", nuestros aviones bombardeaban a los serbios de Montenegro a apenas 20 km de la ciudad bosnio-serbia de Trebinje. Cuando los habitantes serbo-bosnios de la zona lo supieron, cargaron, lanzaron granadas y dispararon contra todo aquel que tuviese algo que ver con la OTAN y por supuesto con España. Las unidades, las ONGs, la NNUU, la OSCE y todo aquello que oliese a "internacional" se tuvieron que replegar a las bases y encerrarse hasta que se pasaron los bombardeos. Aquel fue otro divertido y poco conocido episodio de nuestras "operaciones de paz" en el exterior.

La localidad serbo-bosnia de Trebinje. Al otro lado de estos montes aviones españoles bombardeaban Montenegro mientras a este lado nuestras fuerzas estaban en "misión de paz".

Por eso entenderan que todo esto de las legalidades internacionales, de las independencias, de la coherencia en materia diplomática y del uso de las FAS como herramienta de la acción exterior del estado me suena a la más absoluta y ridícula farsa. Cuando los que apelan a ella son los "pacíficos" y "legales" socialistas o cuando la santifican los "guerreros" y "leales" populares. Una profunda y singular farsa que utilizan a conveniencia unos y optros para sus miserias morales e intelectuales.

Lo que allí empezó con aquellos bombardeos un gobierno del PP -jaleado por todos- al amparo y bajo mando del socialista Solana, estaba claro que acabaría con la secesión kosovar antes o después. Si hubo entonces un error de cálculo al decidir participar o fue simplemente incapacidad prospectiva, no lo sabremos nunca. El Sr. Piqué hace tiempo que admitió lo primero.

Lo que ahora ha hecho un gobierno del PSOE retirándonos de la misión de la OTAN KFOR, mostrando miedos secesionistas internos párvulos, y confundiendo los Balcanes con un Kosovo que ni siquiera Serbia está ya dispuesta a defender, sólo ha servido para dejarnos utilizar por Rusia como una cuña más en su empeño de desactivación de la Alianza Atlántica. España, supuesto peón ilustre de las blancas, se ha dejado utilizar como peón de las negras en la partida de ajedrez que Rusia libra con la OTAN en la esquina balcánica del tablero. Y dudo que haya alguna contrapartida energética jugosa que enjuague semejante traición.

Por todo ello es por lo que este observador ni comparte la forma ni comparte el fondo de lo que estamos haciendo. El fondo ha sido un desopropósito trás otro desde 1999. La forma ha sido desgraciada, oportunista, injustificable e incomprensible. Un tremendo error. Errores que son posibles gracias a que este país no tiene -ni se espera- una Estrategia Integral de Seguridad y Defensa definida y conocida, una estrategia escrita y pública que obligue a nuestros párvulos gobernantes a no improvisar y a ceñirse a un guión meditado, acordado en el medio y largo plazo, y por el que nos puedan entender e interpretar nuestros socios y aliados.

Con todo, nuestra postura entre dos aguas -el no reconocimiento del estado kosovar y la simultánea permanecia en la fuerza KFOR- he de reconocer que nos había colocado en una buena posición estratégica. Nos acercaba en espíritu a Serbia y Rusia pero nos mantenía solidariamente unidos a nuestros aliados más estrechos -UE y EEUU- de facto. Incluso sobre el terreno era útil nuestra posición para la misión internacional pues la población serbo-kosovar nos respetaba y prefería que sus enclaves fuesen protegidos por tropas españolas antes que por tropas de cualquier otro país de la OTAN que ellos señalaban como traidores a sus intereses y responsables de sus desgracias -léase franceses, italianos, alemanes, británicos y estadounidenses-. Pero finalmente todo ello se viene abajo con nuestro absurdo repliegue unilateral.

La abadesa Anastasia y la hermana Euphemia son protegidas por fuerzas francesas tras el ataque al monasterio ortodoxo de Devic (Kosovo) en 2004.

Nuestra
política exterior hace años que es un barco sin rumbo claro; un barco que unas veces abandona las aguas europeas para adentrase en las aguas norteamericanas sin mirar atrás y al poco tiempo vira en redondo y abandona las mismas calmadas aguas europeas para navegar a toda máquina hacia las gélidos mares rusos. Entenderan que de este modo el resto del tráfico internacional marítimo se aparta ante la visión de semejante buque sin gobierno. Desgraciademente con ello estamos retornando a lo peor de la España del siglo XIX.

Afortunadamente aún quedan en España algunos destellos de vida inteligente. Todavía se pueden leer algunas opiniones expertas discordantes y algunas críticas justificadas y autorizadas entre el vociferio generalizado.

Espero que sepan disculpar el tono duro de esta entrada, ya dije en "De vehículos de patatas y estados nonatos fallidos" que cualquier asunto relacionado con los Balcanes lo único que me produce es que se me suba el nublao a la cabeza, como a Pérez Reverte. Se me hincha la vena oigan, qué le voy a hacer.

Hablando de Pérez Reverte, del putiferio nacional y los nublaos que se me suben a la cabeza de vez en cuando, recomiendo no perder detalle de "Treinta y seis aguafiestas". Los detalles de mi interés sobre este asunto ya los relaté hace tiempo en este observatorio.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

¿Qué ocurre en Afganistán?

Esto es lo que ocurrió a unos compatriotas nuestros un anodino 10 de agosto:

P.S. El elegido como MRAP I (sí MRAP) es el MLV Panther. Enhorabuena. La semana que viene el MRAP II.

miércoles, 23 de julio de 2008

Perros de la guerra.

Karadzic y Mladic.

En octubre de 2000, en una revuelta liderada por Zoran Djindjic, Slodoban Milosevic fue derrocado como Presidente de la República Federal Yugoslava. Menos de un año después –en junio de 2001- fue conducido hasta la base estadounidense en Tuzla (norte de Bosnia) y consignado allí a los valedores del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY).

El gobierno serbio de Djindjic se deshizo de Milosevic unas horas antes de celebrarse la conferencia internacional de donantes prevista en Bruselas para el día siguiente. Estaban en juego 200.000 millones de pesetas de la época, así es que las autoridades de Belgrado prefirieron entregar a Slobo antes que arriesgar la ayuda internacional. El Tribunal Constitucional Yugoslavo había congelado horas antes la extradición, pero el Ejecutivo serbio de Djindjic desautorizó la medida «porque los jueces fueron designados en tiempos de Milosevic y trataban de ayudarlo». Casi cinco años después Slobo moriría completamente solo en su celda de La Haya.

Pero Djindjic y Milosevic no fueron siempre los enemigos que uno podía imaginar a tenor de lo anterior. Djindjic se apoyó en mafias, militares y unidades policiales, otrora afectas a Milosevic, para derrocarle y además, mantuvo durante casi una década abiertos de par en par sus canales de contacto con éste.

Dos años después de la extradicción, el primer ministro Djindjic fue asesinado por un francotirador que le disparó dos tiros en el tórax cuando entraba en el edificio sede del Gobierno, en el centro de Belgrado. Según la acusación, Djindjic fue víctima de la poderosa mafia belgradense conocida como "el clan de Zemun" y sus colaboradores en los servicios secretos y en la luego disuelta Unidad de Operaciones Especiales (JSO) de la Policía. Como autor del asesinato fue condenado Zvezdan Jovanovic, entonces subcomandante de la JSO, y como cerebro y organizador se condenó a Milorad Lukovic alias Legija ("Legionario"), antiguo comandante de esa unidad de comandos y uno de los cabecillas del clan mafioso.


Lukovic "el legionario".

Lukovic tomó su apodo legionario de su tiempo de servicio en la legión extranjera francesa, de la cual desertó en 1992 para volver a Bosnia y unirse a los tigres de Arkan, la peor y más salvaje unidad paramilitar serbo-bosnia, responsable de las matanzas de croatas en Vukovar y la Krajina y de bosniacos en Zvornik y Brčko. El legionario se enfrentó combatiendo en la Krajina al General croata Ante Gotovina que arrasó a sangre y fuego a los serbios de la región. Gotovina fue detenido en Tenerife en 2005 y desde entonces está frente al tribunal Penal para la Antigua Yugoslavia. Curiosamente Gotovina y Lukovic no eran tan enemigos como pudiere parecer, ambos sirvieron juntos en la Legión extranjera francesa durante años.

Ante Gotovina.

Pero tampoco Djindjic y Lukovic eran los enemigos que se podría uno imaginar. Para propiciar la caída de Milosevic y su régimen, Djindjic había negociado en octubre de 2000 con el Legionario, entonces jefe de las fuerzas especiales de la policía, los llamados boinas rojas, una unidad plagada de los paramilitares más sanguinarios de las guerras de Croacia, Bosnia y Kosovo.

A cambio de que los centenares de miles de manifestantes en las calles de Belgrado no atacaran a los policías y militares y, tal vez, de una futura inmunidad, Lukovic prometió a Djindjic que los boinas rojas no intervendrían para salvar a Milosevic. Después Djindjic llegó a declarar que no entregaría al Tribunal Penal Internacional de La Haya para la antigua Yugoslavia a las personas que habían facilitado la caída del régimen.

Tras unos incidentes, con disparos de por medio, el Legionario dejó su puesto en las fuerzas especiales y pasó a trabajar a pleno empleo con la mafia de Zemun, un barrio de Belgrado, rival del clan de Surcin, la zona donde se encuentra el aeropuerto de la capital serbia. El Tribunal de La Haya comenzó a presionar para la entrega de varios criminales de guerra reclamados, como el ex general Ratko Mladic y los responsables de las matanzas de Vukovar en Croacia. Además, el TPIY se interesaba por el legionario y los presuntos criminales de los grupos paramilitares, que se sintieron acorralados y amenazados de extradición. Presionado por el TPIY, Estados Unidos y la Unión Europea, que amenazaban con cortar los créditos a Serbia si no extraditaba a los presuntos criminales de guerra, Djindjic y su Gobierno parecían obligados a firmar nuevas extradiciones y así empezaron a deslizarlo a la opinión pública.

Pero en los Balcanes los favores se pagan. A Djindjic se le olvidó pagar el favor del Legionario y los boinas rojas el día en que cayó Milosevic y las balas de un francotirador se lo recordaron, al pueblo en general, y a Djindjic en particular.

Ayer, tras unos cuentos años sin saber nada de él, un camarada británico me ha mandado un mensaje para señalarme la detención de Karazdic. Karazdic fue el líder de los serbo-bosnios y cónsul principal de Milosevic en la guerra de Bosnia. Uno de sus muchos peones fue “el legionario” de Arkan.

Pues sí, le contesté. Karazdic por fin está detenido e irá junto a Gotovina a dar cuenta de las salvajadas cometidas. El legionario cumple condena de 40 años en Belgrado y tiene causas pendientes en La Haya. Milosevic murió solo y abandonado en una celda de La Haya y a Arkan le pegaron un tiro en la nuca en Belgrado ya hace ocho años.


Arkan y sus "tigres".

Efectivamente si hay alguna verdad inmutable en los Balcanes es que “los favores se pagan” o te los cobran...

Afortunadamente otra realidad se abre poco a poco paso entre tanta ignominia. Muchos han luchado -y algunos muerto- para ello, para que llegue un día en que también “los crímenes se paguen”.

Mi colega británico contestaba que era verdad, que poco a poco iba cayendo toda la chusma que se adueño de los Balcanes en aquellos malditos años pero que, aún así, él ya no sentía alegría por ello. Todo lo que sentía cuando le llegaban noticias de la región era tristeza y nostalgia.

Tristeza por los que ya nada pueden ver, ni decir, por los que murieron en aquella salvajada colectiva manejados –o simplemente ejecutados- por políticos, pensadores, jueces, militares, policías, criminales y religiosos. Tristeza por todos aquellos que no son capaces de hablar de aquello, aún habiendo conservado la vida. Muertos enterrados y muertos vivientes que abundan en los parques, cunetas y calles de aquella tierra.

Y nostalgia porque, en otro lugar y en otro tiempo, ese colega brit y yo, husmeábamos empresas, fábricas y pisos del entramado de apoyo económico a la familia Karazdic en Pale y sus alrededores con verdadero furor. Dos días, y sus respectivas noches, llegamos a pasar en el despacho de dirección de la fábrica FAMOS de Pale -donde Karazdic colocó su puesto de mando desde el que dirigir el cerco de Sarajevo- intentando junto a los interpretes obtener documentación sobre sus redes de apoyo. Eran días de emociones a flor de piel, de ideales y también, por qué no decirlo, de ingenuidades. No obtuvimos mucho éxito, pero mantuvimos la presión.


Mladic.

Ahora ya sólo quedan dos grandes perros de la guerra sueltos: Goran Hadzic, lider de los serbios de Croacia durante la guerra y el más peligroso, más salvaje y más frío de todos: Ratko Mladic. Este último morirá matando. Si no es así, me defraudaría. Su joven hija se suicidó durante las matanzas que su padre desencadenó en Bosnia con la pistola preferida de papa.

martes, 29 de enero de 2008

O con ellos o a casa.


El Tirador Solitario -siempre atento en sus noches de guardia- nos anuncia que hay serios problemas con la flota de helicópteros del Reino Unido:

“Según las cifras que el Ministerio ha proporcionado al Partido Conservador existe una falta de 140 tripulaciones. Solo hay 25 de los 67 Apache listos para el servicio, 17 de los 40 Chinook y 20 de los 60 Merlin. Es decir, solo se encuentra en condiciones operativas una tercera parte de la flota.”

Y ya se nos había anunciado en Guerra y Paz que las FAS británicas se vacían debido al sobreesfuerzo en Irak y Afganistán.

Y , de nuevo el Tirador, remata con dos disparos más:

El Primer Ministro de Canadá ha afirmado que si este año la OTAN no es capaz de reforzar de manera adecuada su despliegue en Afganistán sus tropas abandonarán el país en Febrero de 2009.”

"
De manera oficial, la OTAN ha pedido a Alemania el envío de un contingente de 250 soldados a Afganistán para reemplazar a una unidad noruega que se retirará este verano."

Parece que aquí en España no nos damos cuenta de lo que nos jugamos todos en Afganistán, pero especialmente no nos damos cuenta del esfuerzo tremendo que están sufriendo varios de nuestros aliados y socios más estrechos: Reino Unido, EEUU, Canadá, Noruega, Dinamarca y Holanda están al límite tolerable de sus esfuerzos mientras los gobiernos de España, Italia y Alemania maniatan a sus fuerzas en el terreno. Muchos muertos, mucho dinero, mucha sobrecarga en el material por su parte, y mucha insolidaridad por la nuestra.



EEUU ya envía refuerzos, pero creo que, tras las elecciones, llegará el momento de reforzar nuestra contribución a ISAF, Yo vuelvo a sugerir que entre nuestras opciones militares en Afganistán:

No se debería desechar como siguiente peldaño –si así se requiriese- la opción de incrementar nuestro papel a nivel teatro con unidades bajo mando del COMISAF en aspectos de elevada visibilidad aliada como aviación, helicópteros ataque u operaciones especiales. La amenaza contra estas unidades es menor que la de otras que se involucran más en el día a día del patrullaje y la vigilancia, y además, su presencia no enturbiaría el perfil local de las tropas españolas en Herat y Qala i Naw. Sería además suficiente con un levantamiento de restricciones de empleo para estas unidades exclusivamente.”

Porque lo peor que puede pasar es que , tarde o temprano, la situación en nuestro aéra de acción empeore -por inicitiva talibán o por otras colaterales- y que entonces tengamos que recurrir a nuestros aliados para que nos ayuden a proteger unas fuerzas desprotegidas a propósito. ¿Se imaginan su posible contestación?

Si esto ocurre y las bajas empiezan a llegar de manera seria , la responsabilidad directa será de aquellos que esconden la cabeza debajo del ala. Terrible responsabilidad la que asumirán. Sería menos peligroso para todos -ellos y nostros- retirarse definitivamente.

lunes, 7 de enero de 2008

Lecciones danesas en Afganistán.



Muchas lecciones de lo aprendido por nuestros aliados son muy útiles , sobre todo a nivel operacional y táctico, las más difíciles de adquirir: ROEs, Información Pública, objetivos tácticos vs fines operacionales, INFOOPS, OPCON de los PRTs... muchas lecciones muy valiosas que conviene anotar con cautela porque muchas van apuntadas directamente contra nuestra contribución a ISAF -no sólo-.

Yo anoto para mí:

Political/strategic
level:

-The international community
must moderate its ambitions for a stable Afghanistan to match the resources it is prepared to make available, thereby creating a holistic strategy for the mission. Meaning, that a strategic overall political military campaign plan needs to be formulated and agreed upon by the Afghan government and the international community.

-The counter opium strategy must be closely coordinated in a holistic effort with other development tasks, such as education, infrastructure, health care and especially security – the primary task of ISAF.


Operational level:

-Without any unity of command, effective military operations are hard to carry out. The ISAF task is to implement the mission mandate, but ISAF in itself is restricted in its conduct of operations as caveats are drawn up nationally, mainly because of domestic politics. These caveats need to be lifted so that ISAF can conduct operations more effectively. Taking the political reality into consideration as a minimum, all the caveats should be clearly written on paper, and not just developed on ‘ad hoc’ basis.

-The international community must provide ISAF with the resources it originally requested to carry out its task.

-Is important that the international and national communities have full knowledge and understanding of the aims of the mission and the tasks it has been given.

-Therefore, troop-contributing countries must actually allocate the command of the PRT to the ISAF commander in the area of operation – and thereby the overall PRT strategy – if success is to be achieved, and not just deploy the PRT as an instrument of national politics.

Tactical level:

-The ISAF public information strategy must calculate whether or not the international and especially the national population deem actions a success when insurgents have been killed.

-The rules of engagement have to reflect the complexity of the mission it is the soldiers’ mandate is to implement.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Kosovo, cuestión de coherencia.


“En
el siglo XXI, en el continente europeo habrá sólo siete
países, uno llamado Europa y las seis repúblicas yugoslavas”

Revista
Foreign Affairs. 1990.
Antes del comienzo de todo.

Serbia convoca a elecciones para el 20 de enero. El actual presidente del país, Boris Tadic, y el ultranacionalista Tomislav Nikolic son los favoritos, según las encuestas.

Y después de la segunda vuelta allá por febrero -para no dar alas a Nikolic en las urnas- el "aterrizaje suave" de la independencia kosovar se verá apoyado por una misión dela UE que sustituya a UNMIK en la administración de Kosovo.

Independencia o no declarada -que será que sí antes de mayo- la UE jugará la carta de establecer un protectorado para unir en el futuro a Kosovo y a Serbia en la gran casa común europea. El viernes cumbre europea para acordar la posición común con estos mimbres.

Y eso es todo amigos. La enésima guerra de los Balcanes empezó en Kosovo en 1989 cuando Milosevic anunció en el campo de los Mirlos (Kosovo Polje) la suspensión de la autonomía kosovar y de la rotación en la presidencia yugoslava, y acabará en Kosovo con el retroceso serbio a las fronteras que en 1912 cruzó para conquistar la nunca existente "Gran Serbia". Porque, propaganda nacionalista de un lado y el otro aparte, Serbia perdió su derecho sobre Kosovo en 1389 (en la batalla del campo de los Mirlos) e intentó recuperarlo más de 500 años después.

Así es la historia, los que ganan las guerras dibujan los mapas de las naciones, El Turco se lo hizo a Serbia en el siglo XIV, Serbia lo hizo frente al imperio otomano a principios del siglo XX y el nuevo imperio americano se lo va a hacer a ella a principios del siglo XXI.

Sé que a muchos se les vienen horizontes negros a la cabeza cuando oyen hablar de la independencia kosovar, yo sin embargo creo que es el único modo de deshacer el nudo gordiano que tejimos allí en 1999. Creo que no sería lógico por nuestra parte haber parado la salvajada que cometía Serbia, dirigida por Milosevic pero jaleada por la afición contra sus propios habitantes -tampoco hay que olvidarlo- y pensar que aquello no iba a tener serias repercusiones. No debería nadie olvidar que bombardeamos un país soberano
para que abandonase literalmente parte de su territorio nacional al que luego le hemos prohibido regresar. Hemos apoyado unas instituciones que no tienen relación alguna con el estado central, sus fuerzas policiales -paramilitares- son autónomas y no responden al sistema judicial serbio y su frontera está vetada y vigilada para los ciudadanos normales. Y ¿qué esperabamos lograr?

Ya hable sobre nuestra candidez
en este asunto en: "De vehículos de patatas y estados nonatos fallidos". Me reafirmo en lo dicho.

Resulta que decidimos obligar
a un país soberano a retirarse de parte de su territorio nacional mediante una campaña de bombardeos aéreos que le
produjo ingentes daños humanos, materiales y económicos –en la que participaron nuestros cazabombarderos F-18- con el único fin –no poco importante- de parar la represión brutal que la RFY realizaba sobre sus propios ciudadanos. ¿Y luego qué? ¿Nadie en el Consejo del Atlántico Norte estudió los efectos de realizar tal acción? Estoy seguro que sí.

Estoy seguro que alguien en Bruselas pensó que aquellos bombardeos tendrían como efecto inmediato que se aceleraría –como
se aceleró- la represión serbia sobre los albanokosovares -al amparo del abandono de todos los observadores internacionales que durante años estuvieron allí desplegados- para intentar ganar rápidamente terreno antes de la inevitable intervención internacional.

Estoy seguro que alguien pensó que
al obligar a todas la fuerzas de seguridad de la RFY a abandonar Kosovo se produciría –como se produjo- una campaña de venganza en la que esta vez serían los serbios locales los que morirían.

Estoy seguro que alguien pensó que después
de los bombardeos y la ocupación de Kosovo el régimen de Milosevic se colapsaría –como se colapsó- dando paso a gobiernos reformadores apoyados mayoritariamente por el hartazgo de una población asqueada.

Pero también estoy seguro que algui
en pensó que, ocurrido todo lo anterior, y quedando Kosovo en manos de líderes exclusivamente albanokosovares –algunos del UCK-, sin fuerzas de seguridad serbias ocupando el territorio y con un porcentaje de población albanesa del 91%, la única salida posible sería la independencia.

Y si no fue así, ¡que Dios nos pille confesados
!, ¿en manos de quién estamos? ¿Quién cree que puede utilizar sus ejércitos sin tener previamente objetivos políticos precisos?

El Campo de los Mirlos hoy. El fin del reino serbio en 1389 y el fin de Yugoslavia en 1989.

Respecto al estatus definitivo de Kosovo creo que –una vez disculpada la candidez de alguno al calor de la intervención humanitaria urgente- es hora de apechugar con lo que hicimos y apoyar a nuestros socios, UE y EEUU, en la solución que se adopte finalmente a la empresa que nosotros mismos emprendimos, con o sin conocimiento de causa.


Y lo de los independentismos europeos habrá que evitar relacionarlo
con este asunto porque -por mucho que el Sr. Putin nos mente a los peores fantasmas de nuestras pesadillas- al apoyar la independencia de Kosovo no se abre la puerta a nadie para nada que no lleve muchos años ya abierto. Dudo mucho que ninguno de los independentismos que tenemos en España –ni siquiera el sanguinario- quiera andar el camino que anduvo Kosovo o Bosnia desde 1990, camino que les condujo a ser el territorio más pobre de Europa, destrozado moral y económicamente, tutelado por la OTAN y estados fallidos antes de ni siquiera nacer. Su hoja de ruta es muy distinta. Y aunque así fuera, no deberíamos ser nosotros los que lo mentásemos. Quizás debería ser asunto de nuestra reserva mental.

domingo, 9 de diciembre de 2007

NO CONVIENE OLVIDAR.

Para que nadie olvide en los despachos de la Castellana...
Para que nadie se duerma en los brazos de la burocracia...
Para que ninguno olvidemos, al calor de la seguridad de nuestras sillas,...
Hay una deuda pendiente que es promesa para antes de fin de año.
Yo no lo olvido.

sábado, 1 de diciembre de 2007

Despues de la transformación...más transformación, la de las mentalidades y el adiestramiento.


“Transformation has been interpreted exclusively as a technological challenge. So far we have spent billions to gain a few additional meters of precision, knots of speed or bits of bandwidth. Some of that money might be better spent in improving how well our military thinks and studies war in an effort to create a parallel transformational universe based on cognition and cultural awareness. War is a thinking man’s game. A military all too acculturated to solving warfighting problems with technology alone should begin now to recognize that wars must fought with intellect.”

Major General Robert Scales ante el Congreso de EEUU.

"The enemy is more networked than we are and his commander’s intent more broadly known that ours.”

Major General John Abizaid Comandante CENTCOM hasta marzo de 2007.
Conferencia ante el U.S. Naval Institute. Agosto 2007

Aprovechando que La Harka propone el debate sobre la Network Centric Warfare, he desempolvado algunos apuntes hechos sobre el asunto. Algunos aspectos de la NCW (NEC en el Reino Unido) no son del todo entendidos y los mitos la preceden. Yo intento aportar algo de luz al asunto.

En 1998 cuando el Almirante Cebrowski y el Comandante USAF Garstka –que se conocieron en 1991 tras la guerra del Golfo donde Cebrowski estuvo al mando de un portaaviones-, escribieron su famoso ensayo "Network-Centric Warfare (NCW): Its Origin and Future", no sólo propusieron una novedosa idea de cómo conducir operaciones sino que, sin querer, señalaron un nuevo rumbo en la aproximación que EEUU haría de la Guerra hacia el futuro. Este rumbo, junto al de la Revolución de los Asuntos Militares (RMA) ha sido el que ha guiado la nave mientras el Secretario Rumsfeld ha estado al timón.

Ya dije que desde luego la guerra del Golfo del 91 –la primera de la naciente era hegemónica estadounidense- fue determinante para todos los países occidentales ya que supuso la primera vez que se ponía a prueba verdaderamente la capacidad y la filosofía militar occidental, contra una filosofía y capacidad del casi extinto modelo soviético. El M-1 contra los T-72, los Patriot contra los SCUD, los F-14 y los Tornados contra los MIG más avanzados, los cinturones defensivos frente a la maniobra en profundidad. Por fin se demostraba que “la calidad” triunfaba definitivamente frente a “la masa” con un número muy limitado de bajas propias por nuestra superioridad tecnológica y nuestra elevada preparación.

La situación era demasiado tentadora como para no aprovecharla. La solución era clara, la mayor parte de los estrategas político-militares que tenían que planear el futuro de las FAS miraron a esta última gran guerra y decidieron que, ante la incertidumbre, la receta aplicada allí sería la más adecuada, al menos ya había demostrado sus bondades. El propio Gartska lo desarrolló en profundidad en el libro NETWORK CENTRIC WARFARE: Developing and Leveraging Information Superiority.

En realidad RMA, NCW y EBO (Effects Based Operations) han sido la tridente con el que Rumsfeld arremetió contra sus FAS y el mero hecho de que así fuera está pasando factura a conceptos que son del todo aprovechables para mejorar la conducción de las operaciones. Que ambos tres fueran escogidos para la transformación y que la RMA haya sido definitivamente abandonada como mascarón de proa, no significa que se daba enterrar todo ello. Pero sí conviene ponerlo en su sitio, en el de un avance más en la interminable carrera por acometer el futuro con éxito.

El pasado miércoles, la página militar estadounidense “Small Wars Journal” recomendó el artículo How Technology Almost Lost the War: In Iraq, the Critical Networks Are Social — Not Electronic de Noah Shachtman. En él se reflexiona con el protagonista vivo –Garstka-, y con el General Petraeus –entre otros-, sobre la influencia del concepto Network Centric Warfare (NCW) en el Ejército de EEUU y su vigencia. Para casi todos, la revolución NCW no es tal, ni tan útil, aunque esto no signifique que no aporte indudables avances en muchos aspectos de la conducción. Aunque para ser justos, no se debe obviar la afirmación que Gartska realiza en su propia defensa:

"... people have hijacked the term network-centric warfare to mean all sorts of things, from investing in fiber optics to rejiggering an organizational chart, without really understanding what it means"

Sea como sea, la centralización en la conducción de las operaciones, y su concepto base NCW, parece haber caído en desgracia tras las experiencias de Afganistán e Irak, o al menos ha dejado de ser la piedra angular de la transformación de las FAS de EEUU. Quizás el propio Garstka da una clave para ello cuando sugiere que la revolución en asuntos militares (RMA) y la Network Centric Warfare fueron pensados para otras guerras –las de alta intensidad en espacios de batalla vacíos-, y por tanto son de difícil adaptación a otras operaciones de carácter sustancialmente distintas, esas que en la doctrina estadounidense se denominan Military operations Other Than War (MOOTW) y que en la Doctrina Terrestre española se denominan operaciones no bélicas –que no son igual al manido, erróneo e inexistente concepto de “operación de paz”-.

En definitiva, la revolución que las FAS sufrieron tras la guerra fría y que se generalizó en todos los países de occidente apostó decididamente por un modelo casi monolítico de respuesta: la superioridad tecnológica en el enfrentamiento convencional. Las campañas de Kuwait, Bosnia y Kosovo nos reafirmaron en ello. La hegemonía occidental sería ya definitiva. Pero no lo fue.

La operación Anaconda nos hizo despertar de este nuevo cálido sueño y demostró que estas FAS no eran tan eficaces para las nuevas batallas que sus países les requerían. Poco proyectables y pensadas para la superioridad en los conflictos convencionales a través de la tecnología, se tenían que enfrentar de repente –y con urgencia- a fuerzas ligeras numerosas, con métodos irregulares, de naturaleza insidiosa, difícilmente localizable, con elevada moral y en un terreno que exigía echar ineludiblemente pié a tierra y husmear cada palmo de terreno para su derrota. De todos es sabido el resultado, esta primera guerra del siglo XXI había encontrado a las FAS de EEUU con el paso cambiado. Numerosas lecciones aprendidas surgieron de esta operación. Algunas se han desclasificado y se pueden encontrar en: “The Anaconda Problem: The Information Age RMA meets Napoleon” de Andres, Richard and Davis, Mark para la International Studies Association. (2007). En sus propias palabras: “The result for Anaconda was operational incompetence and chaos”. Hoy los Talibanes de nuevo dominan, para nuestra sorpresa, el 54 % de Afganistán.

La revolución emprendida años atrás, de repente no era útil frente a las demandas políticas de actuación ante nuevas amenazas. Como afirmó recientemente Javier Solana en su conferencia “Algunas reflexiones sobre la actualidad internacional” en el Real Instituto Elcano:

“Podemos enterrar definitivamente el mundo que vivimos, de forma fugaz, al final de la guerra fría.”.

Y es que como dijo ante el Congreso de EEUU el General Scales –y otros antes y después que él-, la guerra es un enfrentamiento de voluntades, las operaciones son un duelo de esfuerzos intelectuales, y las acciones tácticas son un pulso de compresiones. Todo ello -voluntad, intelecto y comprensión- está influido y favorecido por la información oportuna y veraz, condicionante sobre el que el NCW y la RMA pueden ejercer como factor multiplicador (agilizando planes, coordinando fuegos, agilizando la logística y proporcionado inteligencia en el momento oportuno); pero no es suficiente. La información sin el conocimiento próximo, humano y actual del ambiente del que proviene es un elemento de distorsión a la hora de tomar decisiones. Por ello, es un error el creer que se pueden tomar decisiones en el nivel táctico desde lejanos puestos de mando por el simple hecho de tener mucha información disponible.

La única y mejor manera de operar en red, como el General Abizaid apunta en la cita inicial de este ensayo, es la conexión humana, la conexión de propósitos, la conexión con el ambiente. A ello favorecerá la NCW, pero nunca será ni suficiente, ni siquiera debiera ser indispensable.

Lo que sí será indispensable es la creciente preparación de las fuerzas en el esfuerzo por comprender la complejidad del ambiente en el que operan, cada vez a nivel más bajo. Esta es la siguiente etapa de la transformación. La transformación de las mentalidades y la cultura de las organizaciones. La etapa más difícil y compleja. La etapa necesaria para sobreponerse a esta “Culture-Centric Warfare” que dibuja el General Scales. Su receta ante el Congreso de EEUU es digna de estudiar. Principalmente en lo tocante a los sistemas de enseñanza y adiestramiento, aquellos que más obsoletos se están quedando.

El Cabo Estratégico coadyuvará al cumplimiento de la misión conociendo en detalle el propósito de su Comandante en Jefe, e intentando llevarlo a cabo a través de su profunda conexión con el ambiente que opera. En definitiva, conectando la red humana de propósitos y voluntades superiores con la red humana y física del ambiente en el que tiene que implementarlos. Para ello la NCW le apoyará, pero si sólo se basa en ella, le aislará del entorno y le impedirá tener un buen juicio de la situación. A este respecto conviene leer el ensayo “Will Judgment Be a Casualty of NCW?” del TCol. Larry LeGree, U.S. Navy Proceedings, October 2004.

Aquellos que sean capaces de integrar y gestionar la abundante información a su disposición con un conocimiento próximo de la cultura, la población y el terreno al detalle en el que operan, serán los que con toda probabilidad están del lado ganador en el momento del contacto con el adversario.

Y lograr esto no será fácil, porque nuestro próximo conflicto –como el que ya tenemos encima en Afganistán- será aquel en el que tengamos que hacer frente a operaciones muy diversas que se nos presentaran enredadas simultáneamente en un mismo área de operaciones, de alta y baja intensidad, de reconstrucción y contrainsurgentes, humanitarias y de lucha contra terrorista; y es que casi con toda seguridad, nuestra fuerza en el futuro tendrá que estar preparada para llevar a cabo operaciones de tres bloques… y aún más.

sábado, 24 de noviembre de 2007

¿Por qué vamos a fracasar en Afganistán?

"Por lo tanto, los que no son totalmente conscientes
de la desventaja de servirse de las armas no pueden ser
totalmente conscientes de las ventajas de utilizarlas"
SUN TZU

"Ustedes [los militares] deben saber mucho sobre estrategia, táctica y logística,
pero también acerca de aspectos económicos, políticos, diplomáticos e históricos.
Deben saber todo lo posible respecto al poder militar y sus límites. Deben entender
que, en el análisis final, los problemas importantes de nuestra era que han
sido resueltos mediante el poder militar por sí solo, han sido muy pocos."
John F. Kennedy a los egresados de la Academia Naval Annapolis.
Maryland 7 de junio de 1961

Este vídeo de France 24 da mucho que pensar sobre la derrota (no militar) que vamos a sufrir en Afganistán.

Mientras las
naciones que allí estamos no nos comprometamos de verdad con la seguridad y la reconstrucción integral (y desde luego no hablo de tropas sólo), el fin más probable es que la OTAN se acabe por retirar dejando Afganistán en manos de los Talibanes de nuevo.


Y recalco que no hablo de tropas. Los países se estabilizan con tropas, pero se reconstruyen con presupuestos para los gobiernos, con asesoramiento financiero, con sistemas judiciales, con mucha educación, con servicios sociales, con sanidad y con mucho, mucho dinero. Y las cifras son clarificadoras:

Me imagino que todos se habrán dado cuenta de que nuestro país falta de la lista. Así es, España no contribuye al Afghanistan Reconstruction Trust Fund más que con la parte alícuota que le corresponde de los 27 de la Unión Europea. Lo cual es 1/27 de una miseria. Sólo el Reino Unido ha aportado casi el doble (556 millones $) que toda la UE (281 millones $). Después del Reino Unido, los siguientes contribuyentes han sido EEUU con 333 millones $ y Canadá con 319 millones $. Destacan también Holanda con 238 millones $ y Alemania con 125 millones $. La relación entre las tropas apoortadas y el dinero es curiosa.

Pero lo verdaderamente sorprendente es que en Afganistán, con 27 millones de habitantes, no se han llegado a movilizar, entre todos los países, más que 2,3 billones $ desde 2002 (SY1381) hasta 2007 (SY 1386).

El plan de recuperación europea (luego conocido como Marshall) ascendió inicialmente a 17 billones $ de la época.

La estimación del Banco Mundial sobre el coste de la reconstrucción iraquí (25 millones de habitantes) en 2004 era de 75 billones $. El Congreso de EEUU ha aprobado inversiones de 18,6 billones desde 2004.

En Bosnia, con 4 millones de habitantes, se gastaron entre 1996 y 2002 casi 6 billones $.

Si hacemos una sencilla cuenta, en Bosnia se invirtieron 250 dólares por habitante y año durante ese periodo (6 años de post-conflicto) , mientras que en Afganistán, se han invertido 18,5 dólares por habitante y año en un periodo parecido (5 años de post-conflicto). En Irak se han invertido en los tres primeros años del post-conflicto 253 dólares por habitante y año. ¿Es casualidad?

¿Y dónde están los fondos que España dedica a la reconstrucción? En ningún sitio. Los ridículos fondos que España gasta en Afganistán son controlados por el PRT de Qala i Naw (14 millones $ en 2006) y por el de Herat (14 millones $ en 2006) , no por las autoridades de Afganistán. Los fondos se dedican a la labor CIMIC (cooperación cívico militar) y a algunos proyectos de interés en la ciudad , que poco -aunque algo- tiene que ver con la reconstrucción real del país.

ISAF es una fuerza de asistencia a la seguridad. Su única misión es proporcionar seguridad para que "otros" reconstruyan. Estos "otros" son esencialmente las autoridades civiles y los virreyes internacionales que les vigilan y asesoran. Por ello el Afghanistan Reconstruction Trust Fund se pone en manos de las autoridades civiles afganas, bajo estrecha supervisión y asesoramiento del Banco Mundial. Ellos son los que han de construir el país y conquistar la confianza de sus ciudadanos. Las tropas internacionales aquí, como en Bosnia, sólo valen para darles tiempo y respaldo.


Las fuerzas de seguridad afganas.

Pero las tropas internacionales al operar en el terreno necesitan también mejorar su seguridad, de muchos modos, uno de ellos mediante la acción CIMIC. El objetivo de cualquier misión CIMIC es el cumplimiento de la misión militar. CIMIC contribuye a este cumplimiento proporcionando información, relacionándose con la población, tejiendo confianza y dando buena imagen de la fuerza. En definitiva, CIMIC contribuye a la seguridad de las tropas que a su vez son las responsables de proporcionar seguridad a la población. Los proyectos que lleva a cabo son fundamentalmente dedicados a ello. No son altruistas, ni son controlados por las autoridades civiles del país. CIMIC opera allí donde la misión lo requiere, no donde las autoridades o la población lo necesitan más. Me imagino que entenderán que la reconstrucción del aeródromo de Qala i Naw no es para que los afganos tomen los numerosos vuelos internacionales que salen de allí. O que la reconstrucción de determinadas carreteras es un modo de mejorar los atascos generalizados (desde luego también beneficia a la población, pero no es el objetivo primordial). Por tanto hay que entender que los PRTs no son la herramienta fundamental de la reconstrucción, son sólo un medio de seguridad. La finalidad de hacer y llamarles PRTs no es otra que hacer más amigable la presencia de las tropas; no es otra que contribuir a la estabilidad y a la seguridad de la zona, y fundamentalmente, de las tropas. Los fondos destinados a la reconstrucción a través de los PRTs son irrisorios y por no ser gobernados por las autoridades afganas, redundan bien poco en la reconstrucción verdadera.

Y que nadie crea que esto es una crítica, es sólo una aclaración para ingenuos navegantes. Quid pro quo, la reconstrucción verdadera de un país necesita de seguridad y tiempo, las fuerzas que proporcionan esa seguridad y ese tiempo, hacen "reconstrucción interesada" para mejorar su propia seguridad y por tanto cumplir mejor su misión.

Así que está muy bien hablar de más tropas, de MRAPs y de UAVs, de carros y de táctica. Yo soy el primero que apoyaré mejorar la seguridad de nuestras tropas en lo que sea necesario, pero en realidad este post-conflicto, como casi todos, lo ganarán o lo perderán las voluntades políticas y los recursos financieros que nuestras sociedades estén dispuestas a invertir en ello. Y vamos por muy mal camino.

martes, 20 de noviembre de 2007

La Agrupación de Proyección Exterior de la Guardia Civil.


La Unidad de la Guardia Civil en Kosovo (SPU).

Una foto inserta en la entrada de El Tirador: "MRAP también para las unidades policiales" me ha hecho recordar un proyecto que se encuentra estancado desde hace unos años.

La Unión Europea (UE), en el Consejo de Colonia de 1999, desarrolló sus principios sobre prevención de conflictos y gestión de crisis en el ámbito internacional. Entre los mismos estaba dotarse de unas capacidades
creíbles para la gestión de este tipo de situaciones, tanto en el ámbito de capacidades militares como civiles. En el Consejo Europeo de Feira en 2000, se fijaron los distintos ámbitos de actuación en el campo de la gestión civil de crisis: policía, fortalecimiento del estado de derecho, fortalecimiento de la administración civil y protección civil.

En el ámbito policial, la UE se marcó el objetivo de disponer para el año 2003 de 5.000 agentes de policía para misiones internacionales de gestión de crisis (1.000 desplegables en menos de 30 días). Y en la Conferencia sobre capacidades de 2001, España se comprometió a ofrecer 500 agentes (300 de despliegue rápido), entre ellos, dos Unidades Integradas de Policía (IPU), capaces de enfrentarse a situaciones no estabilizadas que sobrepasen las clásicas misiones policiales (70 a 110 hombres).

El concepto “IPU” debe de reunir entre sus capacidades: ser multinacionales, basado en la cooperación de los Estados miembros; capaces de un despliegue rápido, en menos de 30 días; ser flexibles (adaptación a cualquier misión o cambios dentro de la misma), interoperables (Operativa, administrativa y logísticamente), con capacidad de apoyo logístico propio; capaces de actuar en situaciones no estabilizadas y en todas las fases de una gestión de crisis; que puedan actuar temporalmente bajo la responsabilidad de la autoridad militar; capaces de llevar a cabo operaciones y misiones policiales de refuerzo, pero principalmente, de sustitución; constituidas sobre una base modular, (dependiendo la estructura final del tipo de misión, fase de que se trate y evolución de la situación); tener una entidad no menor de 350 policías.

El 24 de Mayo de 2004, el Ministro del Interior, ante la Comisión de Interior del Congreso, presentó las líneas generales de la política de su departamento. En dicha intervención, entre otros asuntos, expuso la necesidad de la creación, en la Guardia Civil, de una unidad especialmente dotada y preparada para participar en operaciones internacionales policiales, así como en apoyo de las unidades territoriales en tareas de seguridad ciudadana y, en su caso, ante situaciones de grave riesgo, catástrofe o calamidad pública, en servicios que requieran el empleo de una unidad con especial encuadramiento y preparación.

Se pretendía dotar al Gobierno de la Nación de una herramienta que aportase una capacidad policial específica en la gestión internacional de crisis, a través de la creación de una Unidad reunida de la Guardia Civil especialmente diseñada para ser proyectada rápidamente, al escenario geográfico que se determine, reforzando, en su servicio en España, las capacidades de reserva del Cuerpo.

Control en Afganistán.

La
herramienta se llamaría Agrupación de Proyección Exterior. La hipótesis de planeamiento era desarrollar el proyecto en un escenario económico que abarcaría los ejercicios 2006 a 2010. La creación de la APEX está pendiente de la correspondiente Norma del Consejo de Ministros que implicará modificaciones legislativas importantes y, sobre todo, generación extraordinaria de recursos humanos y económicos.

El objetivo final del planeamiento es que la Guardia Civil esté en disposición de atender y mantener simultáneamente dos UPEX, así como dos apoyos especializados en funciones policiales al Ejército en el ámbito internacional.

LA AGRUPACIÓN DE PROYECCIÓN EXTERIOR (APEX)

Al mando de un Coronel de la Guardia Civil, la APEX integraría a tres Grupos (Grupos de Proyección Exterior- GRUPEX), como unidades fundamentales de encuadramiento en territorio nacional. Como órgano de Dirección contaría con un elemento de asesoría jurídica especializada en derecho internacional y humanitario, un órgano de gestión económica que preserve cierta autonomía de recursos monetarios, un órgano de asistencia sanitaria y psicológica y una plana mayor con negociados de Operaciones, Personal y Apoyo Logístico.

MISIONES:

1. OPERACIONES POLICIALES INTERNACIONALES:

Bajo autoridad civil o militar, con capacidad de hacerse cargo de cualquier fase de la gestión de crisis, cumpliendo dos tipos de misiones genéricas:

-Consolidación, fortalecimiento o refuerzo de la paz
Normalmente nos encontraremos en un escenario estabilizado donde la autoridad y el orden local existen pero es conveniente potenciarlos o adaptarlos. La carencia de beligerancia abierta hace que las Unidades frecuentemente se dividan en grupos de expertos desplazados al área en cuestión. Se contemplan en este tipo, las funciones de Prevención y monitorización, Asesoramiento policial y Formación en los niveles que se establezcan.

Guardia Civil frente al nuevo "Puente Viejo" de Mostar.

-Sustitución de las capacidades policiales
Se desarrolla cuando la policía en el área en crisis no puede garantizar el libre ejercicio de derechos y libertades. Se enmarca en un ambiente beligerante que requiere la utilización de Unidades reunidas investidas internacionalmente de poder ejecutivo que les permita realizar su trabajo con las suficientes garantías, proporcionando un entorno de seguridad civil, garantizando que no se violen los derechos humanos y facilitando la reactivación de los aparatos judicial y penal.

Para ello, se necesitan fuerzas de policía que desplieguen rápidamente con el fin de impedir que la situación se deteriore más. Se requiere una fuerza integrada de policía, flexible e interoperable que reúna un conjunto amplio de capacidades.

Resaltan entre las funciones en misiones de sustitución: garantizar la Seguridad Ciudadana y el restablecimiento del Orden Público, la protección de Autoridades y minorías, la vigilancia temporal de infraestructuras sensibles; velar por el cumplimiento de los acuerdos internacionales (control de desarmes, observación fronteriza, movimientos de refugiados y desplazados, etc).

2. APOYO ESPECIALIZADO EN FUNCIONES POLICIALES:

Tanto colaborando con las Fuerzas Armadas españolas o en contingentes militares multinacionales, básicamente como elementos que desarrollen funciones de Policía Judicial. En este sentido cabría destacar funciones como la investigación de accidentes del contingente, la investigación de incidentes graves cometidos por o contra los miembros del contingente o el auxilio a las autoridades judiciales.

3. RESERVA EN TERRITORIO NACIONAL:

El tercer bloque de misiones genéricas que deberá afrontar la Unidad que se pretende crear, se enmarcará en el refuerzo de las capacidades de reserva especializada en territorio nacional, manteniendo una permanente coordinación y complementariedad con las Unidades específicas actualmente constituidas.

Hasta la fecha nada de lo estudiado y propuesto ha sido puesto en marcha. Aunque lo intentan de todas las maneras posibles.

Siempre honrada.... la Guardia Civil.

viernes, 9 de noviembre de 2007

Transformando las FAS para las operaciones de 5 bloques.

El marco general.

La primera y más básica pregunta a la que nos debemos enfrentar al pensar en realizar cambios y/o transformaciones en las
FAS es el ¿para qué? De nada sirve pensar o proponer cambios si no van terminantemente dirigidos a alcanzar unas finalidades claras y previamente reflexionadas.

Desde los primeros 90 todos los Ejércitos del mundo occidental –nuestros antiguos adversarios orientales también, con ritmos desiguales- nos hemos lanzado a la espiral transformadora –cuando no revolucionaria- como consecuencia del brutal cambio en el panorama estratégico global. Para llevar a cabo los cambios se repensaron las tres variables fundamentales de unas FAS (cantidad, calidad y capacidad) y se tomó acción en todas ellas para conducirnos a un modelo de FAS totalmente profesionales, más reducidas, tecnológicamente más avanzadas, de acción ineludiblemente conjunta, capaces de operar en ambiente combinado y orientadas a obtener la superioridad abrumadora en el enfrentamiento convencional. Pero curiosamente esta transformación no fue pensada con un “para qué” claro. Se entendía en todos los modelos estratégicos que el enfrentamiento de bloques en las llanuras de Europa era cada vez menos probable pero no se determinaba cual sería la próxima estación, se dejaba intuir en todos las estrategias que el futuro era confuso, que la niebla se espesaba y que no nos dejaba entrever lo que esperaba detrás.

Desde luego la guerra del Golfo del 91 –la primera de la naciente era hegemónica estadounidense- fue determinante para todos los países occidentales en esta transformación, ya que supuso la primera vez que se ponía a prueba verdaderamente la capacidad y la filosofía militar occidental contra una filosofía y capacidad del casi extinto modelo soviético. El M1 contra los T72, los Patriot contra los SCUD, los F-14 y los Tornados contra los MIG más avanzados, por fin se demostraba que “la calidad” triunfaba definitivamente frente a “la masa” con un número muy limitado de bajas propias por su superioridad tecnológica y su elevada preparación.

Y tras ello los pensadores militares miraron a la última gran guerra y decidieron que la receta conocida era la más adecuada porque ya había demostrado sus bondades. Todos nos lanzamos a la inmediata transformación de las FAS de la guerra fría hacia unas fuerzas mucho más potentes y pesadas pero mucho más reducidas en número, tecnológicamente muy avanzadas y confiadas en la superioridad tecnológica de enfrentamiento. Y para no producir aumentos significativos en el gasto militar se planearon plazos realmente largos en los que afrontar los cambios necesarios; los programas plurianuales de cazas, de buques, de misiles, de piezas de artillería y carros de combate de altísima capacidad tecnológica florecieron en todo el mundo occidental e hipotecaron los recursos durante lustros –aún hoy todos los países de nuestro entorno y nosotros mismos estamos embarcados en ellos- a la vez que la reducción de tropas –especialmente de las unidades ágiles y ligeras que consumen muchos recursos humanos- crecía exponencialmente.

El marco de referencia nacional.

Y ¿por qué esta larga introducción? Porque, de repente, el 11S sacudió nuestro particular sueño del “fin de la guerra” y el general del “fin de la historia”; o al menos sacudió el de EEUU arrastrando a toda la OTAN consigo. EEUU ante un atentado terrorista reaccionó invocando el Art. 5 del Tratado del Atlántico Norte y declarando la Guerra Global contra el Terror, es decir reaccionó con la única –que probablemente no mejor- herramienta que le proporcionaba inmediatez en la respuesta: las FAS. Unas FAS que estaban en el proceso anteriormente descrito y que habían arrastrado por simpatía a todas las FAS euro-atlánticas a parecidas sendas de cambio. Pesadas, poco numerosas, poco proyectables y pensadas para la superioridad en los conflictos convencionales a través de la tecnología, se tenían que enfrentar de repente –y con urgencia- a la Operación Anaconda contra fuerzas ligeras numerosas, con métodos irregulares, de naturaleza insidiosa, difícilmente localizable, con elevada moral y en un terreno que exigía echar ineludiblemente pié a tierra y husmear cada palmo de terreno para su derrota. De todos es sabido el resultado, esta primera guerra del siglo XXI había encontrado a las FAS de EEUU con el paso cambiado. Numerosas lecciones aprendidas surgieron de esta operación. Algunas se han desclasificado y se pueden encontrar en: “The Anaconda Problem: The Information Age RMA meets Napoleon” de Andres, Richard and Davis, Mark para la International Studies Association. (2007). En sus propias palabras: “The result for Anaconda was operational incompetence and chaos”.

Como corolario de todo lo expuesto cabe extraer la siguiente conclusión: es crucial el pensar con mucho detenimiento cuál ha de ser el papel de nuestras FAS en la lucha contra riesgos nuevos como son el terrorismo internacional, la inmigración ilegal y la lucha contra el crimen organizado, y cómo, y en qué porcentaje, se quiere que afecte a las capacidades actuales. De ello depende que seamos capaces o no de enfrentarnos al próximo conflicto con garantías. Una vez ordenada la corrección en el rumbo del buque de las FAS se tarda tiempo en adoptarlo, y una vez en el nuevo rumbo, la vuelta atrás es verdaderamente difícil. Debido a estos plazos de tiempo largos que conllevan los cambios de rumbo, los futuros líderes políticos pueden ver verse constreñidos en sus capacidad de acción a través de las FAS por decisiones tomadas 10 o 15 años antes, decisiones adoptadas para afrontar realidades que ya no existen cuando los nuevos sistemas de armas adquiridos y los nuevos procedimientos planeados entonces, entran completamente en funcionamiento. “Policymakers must recognize that the defence transformation decisions they make now are the ones with which as yet unidentified future political leaders will have to live.”. en “Defense transformation: To what, for what?” del Col Kevin P. Reynolds. US Army War College Professor. (2006).

Así en España desde el 11S, y muy especialmente desde el 11M, el peso que las FAS están asumiendo en la lucha contra los nuevos riesgos es creciente. La Revisión Estratégica de a Defensa (RED) de 2003 lo anunciaba y la DDN de 2004 y la LODN 5/2005 lo han consagrado como misión de las FAS. En concreto en la citada Ley Orgánica 5/05 encontramos para luchar con estos nuevos riesgos varios ámbitos de actuación posibles: la vigilancia y el control de los espacios de soberanía nacional, el apoyo a las FCSE, las misiones de respuesta a acciones “Renegade”, el apoyo a las administraciones públicas, las acciones encaminadas a preservar la seguridad de los españoles en el extranjero y las acciones de colaboración en el ámbito internacional para preservar o reconstruir la estabilidad y/o seguridad de un área determinada.

Todos estos documentos suponen un cambio importante en las misiones de las FAS pues desarrollan definitivamente el empeño que tiene España en el uso de sus FAS para esta lucha. Y no sólo en el plano teórico, de nuestra automática participación en la Operación “Libertad Duradera” de finales de 2001–finalizada para España en 2004-, pasamos a la Operación “Active Endevour” de la OTAN –aún en marcha-, a la Operación “Romeo-Mike” en nuestro propio territorio para apoyo a las FCSE en la lucha antiterrorista, a la defensa de la valla en las ciudades españolas norteafricanas y finalmente a la Operación “Noble Centinela” en las Islas Canarias para apoyo a la lucha contra la inmigración ilegal.

Desde luego la participación de las FAS en estas misiones es creciente, y la determinación política es clara; clara pero no absoluta. El modelo de respuesta militar elegido por España para esta lucha ante los nuevos riesgos es de carácter restrictivo, es decir que no debe –ni puede- constituir ni nuestra primera ni nuestra principal herramienta, sólo cuando se den ciertas circunstancias será justificada. En concreto la filosofía de empleo nacional de las FAS es coincidente con la que se determinó en la cumbre sobre terrorismo celebrada en Madrid en marzo de 2005, en la que se consagraba este carácter restrictivo y en la que se consideraba adecuado su empleo en los siguientes casos: cuando las FCSE nacionales se vean desbordadas por la amenaza, en refuerzo de estas FCSE aportando capacidades específicamente militares, para impermeabilizar fronteras nacionales, en cooperación con FAS internacionales allende las fronteras propias y cuando la amenaza se encuentre amparada en territorios de otros países que sean incapaces de actuar por si mismos. Ver “La Serie de Documentos de Trabajo de la Cumbre de Madrid” del Club de Madrid (2005) en: http://cumbre.clubmadrid.org/.

Por tanto este ha de ser nuestro marco de referencia, nuestro papel en esta lucha será creciente pero siempre de carácter restrictivo, principalmente de apoyo. Este modelo va en consonancia con el francés o el alemán, pero difiere sustancialmente del estadounidense; es importante tenerlo presente a la hora de realizar transformaciones a imagen y semejanza de otros.

Los cambios necesarios: políticos y militares.

Este es pues nuestro “para qué” nacional. Conocerlo es clave para que los militares piensen y aconsejen sobre el “qué” cambiar. Y dado que nuestro “para qué” es restrictivo, nuestro “qué” cambiar deberá tener parecido un carácter similar. No debemos olvidar que este país tiene una posibilidad más elevada que otros de sus socios europeos en verse involucrado en un conflicto convencional, y por tanto no deberíamos caer en el error de pensar que aunque hoy en día nuestra principal actividad operativa se ciñe a estas misiones y a las de apoyo a la paz, éstas van a ser con exclusividad nuestros próximos conflictos.

Para nosotros es muy importante mantener una capacidad de disuasión convencional por represalia elevada. Esta capacidad además nos será igualmente útil contra aquellos estados que pudieran proporcionar medios y apoyos a grupos terroristas que atentasen contra intereses españoles, o bien utilizasen, directa o indirectamente, el terrorismo para resolver conflictos con nuestro estado.

Por tanto es nuestra obligación, partiendo de nuestro marco de referencia, y manteniendo como eje fundamental de nuestra estrategia la disuasión convencional, reflexionar sobre los cambios que esta lucha ante los nuevos riesgos nos puede exigir para mejorar nuestro rendimiento en ella. Y a ser posibles todos los cambios que realicemos han de ser de validez dual: para escenarios convencionales y para otros de menor intensidad.

Pero además es necesario distinguir, entre estas necesidades de cambio, las que no afectan sólo al ámbito militar y que por tanto dependen en gran medida de determinaciones políticas, y aquellas que sí están dentro de la esfera de control de las FAS, y que por tanto no tienen mayor dificultad que la voluntad militar de su puesta en marcha.

En el ámbito político cabe resaltar las siguientes:

– La primera y más fundamental necesidad de cambio no es del ámbito militar pero le influye definitivamente. Esta es la concreción a nivel estatal de estrategias integrales, que aúnen y coordinen esfuerzos de todas las herramientas a disposición de Estado, para la lucha contra estos nuevos riesgos. Estas estrategias se han de plasmar en planes concretos que deben ser ensayados y evaluados con cierta regularidad.

– Basados en estos planes, y en las capacidades y actividades que en ellos se exija de las FAS, se ha de comenzar a diseñar un adiestramiento adecuado para las unidades militares involucradas. El viejo principio militar de que una unidad combate como se instruye, es de perfecta validez para estas nuevas situaciones. Si no hay instrucción y adiestramiento, conjunto en lo militar, e integral con otros ministerios y agencias, difícilmente podremos alcanzar grados aceptables de eficacia.

– Se debe paralelamente comenzar a pensar en métodos de mando y control comunes con la administración civil, especialmente con el ministerio del Interior, que agilicen la comunicación, que permitan compartir la información en tiempo real y que permitan lograr eficiencia en los costes de las acciones del Estado. Algunos pasos se han dado pero deberían ser más decididos y firmes en beneficio de la sociedad a la que todos servimos. En este sentido la operación “Noble centinela” de lucha contra la inmigración ilegal el área de Canarias, bajo el control de un general de la Guardia Civil o la creación del Almirantazgo de Acción Marítima que en cierto modo empieza a coordinar la acción global del estado en la mar, son pequeños pero decisivos pasos en esta dirección.

– Para aquellos que diseñan las políticas y planes de defensa debe ser fundamental tener en mente que sus decisiones afectarán a administraciones que vendrán en 8 o 12 años, y que por tanto, pese a que la situación a la que se enfrenten puede parecer muy clara a día de hoy, puede no serlo en algunos años, la niebla y la fricción se encargarán de ello. Por ello las capacidades que se planeen hoy deben abarcar el mayor número de escenarios estratégicos posibles y nunca exclusivamente ceñirse a modelos cerrados o de tendencia internacional.

– En este nivel sería conveniente también concienciar a la sociedad española de la necesidad y del imperativo de la participación de las FAS en estas misiones para seguridad de todos, así como de las propias restricciones que la legislación nos impone en ello.

Desde el punto de vista militar los cambios a afrontar son:

– Por supuesto, y en primer lugar, debemos mejorar nuestra capacidad de operar de forma conjunta. Llegamos tarde muchos años a esta concepción conjunta de las FAS y debemos acelerar en las reformas. Ya se ha dicho anteriormente que el futuro es integral, de las distintas administraciones en colaboración: lo diplomático, lo económico, las administraciones regionales, lo político, la seguridad interior y la exterior en conjunción para dar un resultado mucho más eficiente y eficaz a la sociedad a la que todos servimos. Y lo complicado es que deberemos adaptarnos a esta nueva visión integral a la vez que profundizamos en lo conjunto.

– Debemos mejorar la capacidad de proyección de nuestros medios sobre teatros alejados –capacidad expedicionaria- y una vez dentro de éstos, debemos mejorar nuestra capacidad de proyectar nuestro poder sobre tierra. Para ello es necesario ahondar en algunas de las reformas llevadas hasta ahora en los Ejércitos y la Armada:
  • En el ámbito terrestre debemos aligerar nuestros medios pesados y proteger nuestros medios ligeros cubriendo el vacío que se crea entre estos extremos. Precisamente es en este vacío de “lo medio” donde hoy se mueve el conflicto normalmente. En este sentido el programa recientemente anunciado de renovación de medios ligeros y BMRs en operaciones para su sustitución por MRAPs, así como el adelanto del programa del nuevo BMR 8x8 es una buena noticia.

  • En el ámbito marítimo se está profundizando desde hace unos años especialmente en estos aspectos, la capacidad expedicionaria y la proyección sobre tierra del poder naval. La próxima llegada del BPE, la posible adquisición de misiles de largo alcance para nuestras F100 y la potenciación de la Infantería de Marina son claros exponentes de ello. Así mismo, y ya nombrado ut supra, la creación del Almirantazgo de Acción Marítima con la misión de proyectar y conjuntar la acción del estado en la mar y la llegada de sus nuevos buques de acción marítima son ya pasos en la dirección adecuada.

  • En el ámbito aéreo-espacial, la potenciación resuelta de la capacidad de transporte estratégico y la de nuestra capacidad satélite es crucial para estas operaciones. Sin embargo quizás deberíamos meditar sobre la capacidad de vigilancia marítima y la capacidad de apoyo a tierra de nuestras aeronaves y evaluar si no tenemos ciertas carencias, no sólo en los tocante a las aeronaves sino también en nuestra capacidad de dirigir los ataques desde tierra a través de equipos TACP/FAC.

Deberemos mejorar dos aspectos cruciales del conflicto futuro –ya presente- y que serán beneficiosos en todo el espectro de misiones: por un lado la capacidad de operar en red, con la presentación simultanea de la información en tiempo real a todos lo niveles y por otro la potenciación de los sistemas de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento y Adquisición de Objetivos (ISTAR). La creación de sistemas conjuntos de C4I y la potenciación del CIFAS y las unidades de obtención de inteligencia de todo tipo son asuntos pendientes que deberían merecer nuestra atención primordial.

– Será crucial seguir cambiando nuestra cultura de adiestramiento. El esfuerzo que se centraba en el adiestramiento principalmente convencional pensando que todo lo demás sería menos exigente y que por tanto no había que entrenarlo, cada día está más abandonado, pero aún así, no ha sido corregido completamente. El concepto de la guerra de los tres bloques del General Krulak en "The Strategic Corporal: Leadership in the Three Block War" : operaciones de alta intensidad, ayuda humanitaria y apoyo a la paz, está plenamente vigente en su filosofía básica, léase la complejidad del espectro de las misiones a las que un soldado se enfrenta en el área de operaciones hoy en día, pero quizás habría que completarlo con dos bloques más: las operaciones en ambiente irregular y las operaciones de apoyo a las autoridades civiles, es pocas palabras la guerra contrasubversiva/containsurgente y las misiones de apoyo policial. En EEUU han acuñado el término Military Operations Other Than War (MOOTW) que comprende: ayuda humanitaria, mantenimiento de la paz, imposición de la paz, contrainsurgencia, insurgencia y asistencia militar. Ver JP 3-07 Joint Doctrine For Military Operations Other Than War.

Aunque a los jóvenes nos parezca mentira nuestros mayores, que quizás estén menos preparados en los tres primeros bloques, sabían muchísimo de estos dos últimos pilares. Las orientaciones de subversión y contrasubversión de 1977 (ET O-0-2-5) son un claro ejemplo. Principalmente basadas en las experiencias en operaciones en ambiente irregular como el de Ifni o Sahara y en alguna otra de ámbito interno en la lucha contraguerrillera y por tanto muy influenciadas por la doctrina soviética revolucionaria eran motivo de estudio detallado hasta los primeros 90 en las Academias Militares españolas pero de repente fueron abandonadas.

– Se debería revisar nuestro sistema de planeamiento de defensa y el modo por el que se proponen las capacidades militares futuras al nivel político. Un enfoque conjunto e integral impone que sean los escalones conjuntos más elevado los que lleven la iniciativa a la hora de conducir las nuevas adquisiciones. De poco sirven las Revisiones Estratégicas y las Directivas de Defensa si luego no se ven respaldadas por una logística genética coherente. Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que las políticas de defensa y los medios que se adquieren para llevarlas a cabo son divergentes.

– Por último la creciente presión social para que protejamos a nuestras tropas de los ataques que nos produzcan bajas nos va a exigir inevitablemente el mejorar la protección de nuestra fuerzas, no sólo con medidas pasivas como chalecos, vehículos o cascos, sino con medidas activas como el armamento ligero y los visores nocturnos más modernos, el uso cada vez más generalizado de vehículos no tripulados tanto aéreos como terrestres a todos los niveles que disminuyan el riesgo que corran nuestras tropas, y con fuerzas capaces de actuar cada vez “más allá del horizonte”. Pero además, la también creciente exigencia de proteger a los civiles entre los que operemos de daños colaterales, nos exigirá de medios de adquisición y ataque cada vez más precisos, así como del empleo de armas no letales para utilizar en las operaciones de baja intensidad.


Conclusión:

La primera y más crucial pregunta a la hora de afrontar cambios en las FAS debe ser siempre acerca de la finalidad. Ésta debe estar siempre clara y coordinada con el poder político, pues de ello dependerá que la Nación –y en su representación otros gobernantes que aún no han sido elegidos- tenga las herramientas adecuadas en un futuro que aún es incierto. Dado y asumido este margen inevitable de incertidumbre y conociendo el propósito político para el que se inicia una transformación se puede comenzar a pensar los asuntos que conviene cambiar.

Para España es claro que la determinación política de empleo de las FAS en operaciones cada vez más diversas y diferentes de las del combate convencional no es pasajera. La LODN 5/2005 consagra las misiones de las FAS y las operaciones para las que deben prepararse y a primera vista se concluye que las operaciones en las que nuestras autoridades políticas piensan mayoritariamente emplearnos no son las tradicionales de combate convencional, sino esas otras operaciones que incluyen: las de apoyo a la paz, las de carácter humanitario, las de rescate, las de apoyo a la acción del Estado en la mar, las de apoyo a FCSE en materia de lucha contra el terrorismo, las de reacción a acciones terroristas tipo “Renegade” y las de asistencia a la seguridad y reconstrucción en países extranjeros. Y lo más probable será que se tengan realizar varias de ellas simultáneamente en un área de operaciones.

Estas nuevas responsabilidades de las FAS no sólo les afectan a éstas sino que también implican cambios en ámbitos ajenos a los Ejércitos y la Armada, principalmente serán: la creación de estrategias interministeriales coordinadas, el diseño de planes de respuesta integrales, concretos y ensayados, la creación de centros de coordinación y mando interdepartamentales, el reconocimiento de la política de defensa como un asunto que afecta a largo plazo y por tanto susceptible de ser consensuado y un esfuerzo pedagógico para explicar a la sociedad estos nuevos retos. Todos ellos son asuntos que sólo el poder político puede abordar desde un enfoque integral.

Pero sin duda estas nuevas misiones requieren de transformaciones en nuestras FAS, desde los medios y los procedimientos hasta las mentalidades. ¿Pero hasta dónde? España no puede olvidar que tiene una moderada posibilidad de verse envuelta en un conflicto convencional de alta intensidad y para ese esfuerzo máximo debe tener preparadas sus FAS. Nuestra estrategia de disuasión por represalia ha de ser creíble y eso nos obliga a mantener continuamente en el tiempo fuertes capacidades de carácter convencional.

Lo ideal sería ser capaces de dotarnos de unas fuerzas robustas y tecnológicamente diversificadas con capacidad para llevar a cabo ambas, las misiones de alta y las de baja intensidad. Eso no es desde luego fácil pero si que puede marcarnos un rumbo correcto en la aproximación.

Las reformas que se tengan que afrontar para responder a estas nuevas operaciones deben tener en lo posible un carácter dual, deben poder satisfacer ambos requerimientos a la vez. Las capacidades adicionales que sean exclusivas de estas nuevas misiones deben tener carácter restrictivo pese a que la hipótesis –y la realidad- de empleo más probable de nuestras FAS gira en torno a ellas.

Entre estos cambios de objetivo dual que se propone adoptar destacan: mejorar la capacidad de operar de forma conjunta e integral con otras administraciones y ministerios, potenciar el liderazgo del nivel estratégico en la propuesta de OCAM, aumentar la diversificación del adiestramiento de nuestras unidades hasta lograr abarcar “los cinco bloques”, potenciar la capacidad de proyectarnos a escenarios lejanos y dentro de ellos de actuar sobre tierra y deberemos hacer evolucionar sustancialmente nuestras capacidades C4I e ISTAR.

En resumen, la hoja de ruta a seguir vendrá marcada por cambios con carácter restrictivo, a ser posible de carácter dual, pero que conduzcan a diversificar claramente nuestras capacidades. Para el futuro no deberíamos ya nunca más desechar ningún posible escenario de actuación y mucho menos aquellos en los que ya hemos actuado. Y deberemos recordar por siempre que lo más probable será que tengamos que hacer frente a operaciones muy diversas que se nos presentaran enredadas simultáneamente en un mismo conflicto, de alta y baja intensidad, de reconstrucción y contrainsurgentes, humanitarias y de lucha contra terrorista ; y es que, con casi toda seguridad, nuestra actuación en el futuro tendrá que estar preparada para llevar a cabo operaciones de cinco bloques… y aún más.