Blog de seguridad y defensa

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Las mentiras sobre el ataque a Ceuta tienen las patas muy cortas

                      

Odio decir esto, nunca me ha gustado decir “ya lo dije”.  Pero  desde el 4 de agosto, hace casi un mes, este observatorio ya estableció que el ataque a Ceuta era obra de un servicio de inteligencia extranjero, y que la hipótesis más probable era que la DGED (Dirección General de Estudios y Documentación), con la colaboración interna de la Dirección General para la Vigilancia del Territorio (DGST) y la DGSN (Dirección General de Seguridad Nacional) eran los sospechosos más probables.  Lo más probable, porque en asuntos de inteligencia, se trabaja con hipótesis; hipótesis que hay que valorar, confrontar, analizar y priorizar para obtener posibles respuestas.

También dije que había en marcha una operación gubernamental para crear una cortina de humo con respecto a la autoría del ataque; por motivos probablemente inconfesables. ¿Pegasus? ¿miedo a la represalia? ¿miedo a que se descubra la ineptitud de su política exterior? ¿acuerdos ocultos con Argelia para detener disidentes a cambio de gas? No lo sé, pero seguro que se sabrá.

Pues bien, el informe policial a la magistrada de la Audiencia Nacional no deja ya lugar a dudas. Confirma que hubo colaboración por parte de agentes marroquíes en la organización del ataque. ¿Y quién controla todo el aparato del estado marroquí?

Pues ya lo dijo Jabaroot: el virrey Fouad Ali El Himma, principal consejero del rey Mohamed VI, es el máximo planificador ideológico del asalto  y  Abdellatif Hammouchi, jefe de los servicios de inteligencia interior (DGST) y de la policía marroquí (DGSN), como el responsable ejecutivo de organizar el operativo sobre el terreno. Sí, el mismo Hammouchi que fue condecorado por Marlaska en noviembre de 2025 con la Gran Cruz del Mérito de la Guardia Civil.

Este gobierno no está mintiendo deliberadamente, como otros hicieron antes, para ocultar las repercusiones de una política exterior errónea, naif y desastrosa.

Pero todo se sabrá. Se han caído con todo el equipo. El Estado es mucho más poderoso, ordenado y limpio que todas sus mentiras y relatos de niñatos tuiteros.