Desgraciadamente, la respuesta a
esta pregunta no es sencilla ni unívoca. Y es que antes de responder esta
pregunta existe una previa y más crucial: ¿quiere España y su sociedad defender
a ultranza Ceuta y Melilla al precio que sea? Es decir: ¿estamos dispuestos los
españoles a pagar el precio que podría suponer defenderlas a toda costa,
incluido el empleo de la fuerza militar?
Según un cable
diplomático desclasificado en 2014 del embajador de EEUU en España,
relativo a la conversación que mantuvo en 1979 con el Rey Juan Carlos, éste le
admitió que una solución al conflicto de Ceuta y Melilla podría pasar por la
cesión de Melilla a Marruecos casi con inmediatez y que a Ceuta se le podría
aplicar un estatus de protectorado
internacional como el de Tánger de 1923. Es decir, ésta es una posibilidad
real que ya se ha barajado con anterioridad: plantear la transferencia
progresiva, pacífica y ordenada de la soberanía a Marruecos de ambas ciudades y
las isla y peñones adyacentes.
Esta transferencia de soberanía de
territorios españoles se ha repetido durante siglos. De forma pacífica en
algunos casos: el Sáhara en 1975 (sin orden ni concierto), la venta de la
Florida en 1819 a EEUU, la venta de las Marianas, las Carolinas y Palao a
Alemania en 1899, etc. Pero también perdimos territorios en América, Europa,
Asia y África a causa de guerras; innumerables…ahí está Ifni, Cuba, Puerto
Rico, Guam, Gibraltar, toda Hispanoamérica, Menorca, Filipinas, Flandes, etc.,
etc.…
Y la razón histórica, que de
forma un tanto naif se repite una y otra vez para justificar la españolidad de
Ceuta y Melilla, es decir, que eran españolas antes que existiese Marruecos, no
se sostiene. Muchos de los territorios arriba nombrados formaban parte de la
monarquía hispánica mucho antes que Ceuta y Melilla y se acabaron cediendo, por
dinero o a la fuerza. El basar nuestra defensa de Ceuta y Melilla en razones
históricas nos arrastra a un debate estéril en el que tenemos mucho que perder
y nada que ganar. Porque antes que españolas, fueron castellanas, de los
Omeyas, de los califas cordobeses, de los visigodos y antes cartaginesas,
romanas y fenicias… ¿se las devolvemos a Italia, a Túnez, a Siria, al Líbano? ¿Quién
tiene más derechos históricos?
La única razón fundamental que
hay para la defensa de Ceuta y Melilla es que son territorio de un estado
soberano reconocido internacionalmente en el que la soberanía reside en el
pueblo (no como en la satrapía marroquí), libre, democrático, miembro de la UE
y al que la legalidad internacional ampara plenamente para su defensa y
preservación. Ni los supuestos derechos históricos, ni la ubicación en otro continente,
son razones admitidas por la legalidad internacional para las reclamaciones
territoriales (imagínense la lista de la caja de los truenos que podríamos
abrir en el mundo entero).
Si se elige esta opción, plegarse
a la presión marroquí y acordar ceder la soberanía de parte de nuestro
territorio, no podemos obviar que podrán venir otros territorios detrás (quizás
Canarias, quizás Baleares, quizás Cataluña), ya que estamos troceando y
cediendo la soberanía nacional, ¿por qué no? Siempre habrá otros conflictos y
otros derechos históricos que blandir.
Dicho lo anterior, si la
respuesta es que sí, que España está dispuesta a defender su soberanía e
integridad territorial a toda costa, aun asumiendo el riesgo de escalar a un
conflicto bélico con Marruecos, con el precio en sangre, desgaste internacional
y económico que eso supone, mi respuesta a la pregunta del título es sí: Ceuta
y Melilla son defendibles, militarmente en un conflicto bélico, o en la zona
gris ante una invasión civil tipo marcha verde. ¿Pero cómo?
Bueno, en caso de una agresión
armada convencional, está claro; la respuesta española tendrá que ser militar y
no sobre Ceuta y Melilla exclusivamente, sobre todo Marruecos: su retaguardia,
su logística, sus bases aéreas y navales, su energía, sus comunicaciones y, por
supuesto sobre el Sáhara (su bien más apreciado, más débil y más desprotegido;
su vulnerabilidad más crítica). Así hasta que claudique y se avenga a firmar un
tratado de paz como el Tratado de Wad Ras
en los términos que se determinen. Hemos de decir que esta hipótesis, el ataque
militar directo, está casi descartada, pero para ello es para lo que debemos
estar preparados militarmente, que no lo estamos.
Sin embargo, Marruecos ya sabe
cómo ocupar nuestro territorio sin llegar al umbral del conflicto armado, en
eso que llamamos militarmente la zona gris. Ya lo hicieron una vez en 1975 y
hemos visto cómo han realizado el segundo ensayo en directo por la televisión
estos días. Una marcha verde masiva desarmada que esta vez no saliese
voluntariamente de las ciudades autónomas una vez asaltadas, que bloquee las
instalaciones militares con piquetes y barreras, que asalte las instalaciones
de gobierno, sanitarias, energéticas, que impida en definitiva una reacción en
fuerza contra civiles desarmados, es la hipótesis más probable y casi única.
Saben cómo hacerlo, tienen la capacidad demostrada y, desde luego, la voluntad;
tarde o temprano pasará. Cuando les sea más conveniente, si no aprecian un
precio importante a pagar por ello.
¿Y cómo reaccionar a una segunda
marcha verde? De nuevo, como en la defensa militar pura, la respuesta no estará
directamente en Ceuta y Melilla. La respuesta estará en el Sáhara otra vez. El
Sáhara es un territorio que no pertenece a Marruecos, es uno de los diecisiete
integrantes de la lista de territorios no autónomos de las Naciones Unidas bajo
supervisión de su Comité Especial de descolonización y del que, para la ONU, España
sigue siendo la potencia administradora responsable de su descolonización pese
a que renunciase a ello en 1976. Es decir, España tiene aún pleno derecho a
reclamar y hacer efectiva su responsabilidad internacional, incluida la
ocupación efectiva del Sáhara para llevar a cabo su descolonización mediante el
referéndum de autodeterminación que Hassan II no permitió realizar a España con
la marcha Verde.
Ya ven, tanto en la hipótesis de un
ataque militar, como en la hipótesis de Marcha Verde 2.0, la respuesta pasará
por el Sáhara. Para Marruecos, el Sáhara es su vulnerabilidad más crítica. Si
el Sáhara cae, el régimen al completo y el propio rey estarán en riesgo de
desmoronarse pues se han unido indefectiblemente a él. Una aproximación
indirecta de libro para atacar su centro de gravedad político: la legitimidad
de la monarquía y todo su régimen opresor. Una pesadilla estratégica que
alinearía a España, Argelia y el Frente Polisario para la reocupación e
independencia del Sáhara.
Por eso es urgente que Marruecos
entienda que una agresión definitiva a Ceuta y Melilla, del tipo que sea,
supondrá que España responda automáticamente ocupando el Sáhara para retomar su
control efectivo y ejercer su responsabilidad en la descolonización definitiva,
con el amparo de la ONU y de la legislación internacional.
Y para que Marruecos lo entienda,
hay varias cosas que hacer, en diversos ámbitos que aquí no conviene relatar.
Pero la primera y más fundamental es que el gobierno de España se retracte por
carta de la
aceptación que hizo sobre la propuesta de solución marroquí para el Sáhara
y que manifieste su determinación a retomar la solución de descolonización que
está amparada por las NNUU y para la que, amablemente, España se ofrece para
liderar sobre el terreno como potencia administradora al amparo de la legalidad
internacional.
Si se apoya en otros gestos discretos,
militares y diplomáticos, ellos entenderán perfectamente el mensaje y el dilema
al que se enfrentan: si ocupáis Ceuta y Melilla, las intentaremos recuperar,
pero además ocuparemos el Sáhara para lograr su descolonización definitiva. Podéis
hacerlo, lo sabemos; pero no será gratis, ni para Marruecos, ni para el
régimen. Y Argelia y el Frente Polisario, sin duda, nos apoyaran.
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